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sábado, 6 de agosto de 2011

Reflexiones: «El bien morir o muerte digna»


Fotografía (C) Lola Montalvo

EnlaceAyer volví a ver en la TV un reportaje de Informe Semanal en el que se hablaba de la muerte digna. El reportaje se llamaba «El bien morir» -disculpadme, he intentado encontrarlo aislado, pero no he podido; es el tercer reportaje de ese programa-. Al verlo se me han removido muchas cosas en el interior y quería compartirlas... como profesional, sí, pero también como persona.
Ya he tratado este tema con antelación en este blog: Palabras prohibidas y Muerte digna, porque es una cuestión que me importa. En mi carrera profesional, tanto como auxiliar de enfermería como en la de enfermera, he visto morir a muchas personas y a muchas las he visto morir muy mal... entiéndalo cada uno como desee; estoy segura de que pocos se equivocaran.
Hace unos años, además, se cuestionó la labor de varios médicos en el Hospital Severo Ochoa de Madrid, al realizar sedaciones paliativas a ciertos pacientes terminales... denuncia que no prosperó y que dejó en evidencia las ganas de hacer daño de los denunciantes. Es más, el Tribunal estableció que estos profesionales habían realizado bien su labor.
Tras la aprobación del anteproyecto de la Ley de Muerte Digna en mayo de este año, se levantó la polémica entre los que defienden que una ley así es necesaria -entre los que me cuento- y los que indican que esta ley ampara la eutanasia y desean que nunca llegue a ser aprobada definitivamente, algo que es posible, dado que los trámites aún están por realizarse, como las enmiendas y demás. Según los entendidos, los plazos están demasiado ajustados.
Me llamó poderosamente la atención que, en su día, cuando se aprobó el anteproyecto en mayo muchas voces se levantaron en contra; pero no fue una de ellas, la de Rouco Varela -Conferencia Episcopal-, cuyas declaraciones con respecto a esta ley me sorprendieron. Textual: «No es una ley de eutanasia». Aún así, las voces en contra tachando esta ley poco más o menos de homicida no dejaron de brotar por ciertos rincones de nuestra sociedad.
Y, aún , siguen coleando.
La Medicina es una ciencia que tradicionalmente buscó siempre la curación de las enfermedades y procesos que el hombre como ser vivo podía sufrir a lo largo de su vida. Al aumentar la esperanza de vida y al predominar en nuestro elenco de patologías los procesos crónicos, el concepto debió ser modificado. Ya no se podía curar todo. Esto llevó a tener que modificar también los objetivos. Primero, proporcionar tratamiento a patologías que no iban a curarse nunca y después a proporcionar cuidados médicos y de enfermería a procesos que acabarían con la muerte del paciente. Entró entonces el concepto de «Cuidados Paliativos» que según la OMS es:

"Los Cuidados Paliativos son un modo de abordar la enfermedad avanzada e incurable que pretende mejorar la calidad de vida tanto de los pacientes que afrontan una enfermedad como de sus familias, mediante la prevención y el alivio del sufrimiento a través de un diagnóstico precoz, una evaluación adecuada y el oportuno tratamiento del dolor y de otros problemas tanto físicos como psicosociales y espirituales.

En este nuevo concepto de cuidados entran en juego muchos profesionales; en un concepto multidisciplinar, entendiendo a la persona y su proceso de una forma Integral: desde el ámbito biológico, psicológico y social. Es decir: no sólo trata la patología, sino todo lo que conlleva a su alrededor. No sólo trata al paciente, sino a su entorno familiar.
La sedaciones paliativas han sido consideradas casi como homicidios por grupos conservadores. Y me gustaría explicar en qué consiste. En los últimos momentos de una enfermedad terminal -la que es irreversible y que supone la muerte de una persona en un corto espacio de tiempo. Semanas o pocos meses-, se producen una serie de síntomas que conllevan una gran angustia para el paciente -disnea, dolor...-. En estos casos se opta por dormir al paciente con diversos fármacos cuyo objetivo es dejar a la persona sedada y tranquila hasta que por la propia evolución de su enfermedad, fallece.
Algunos ven en esto eutanasia. Yo veo buena práctica médica.
Por supuesto, todo este proceso debe estar en el plano de la elección personal, es decir, todas las personas deben y deberían tener el derecho a la libre elección de lo que desea que se haga cuando les toque llegar a este momento. Es lo que en algunas CCAA ya se está hacendo , como en Andalucía y que se conoce como Testamento Vital o Declaración de Voluntad Vital Anticipada. Entiendo que todo ello puede estar motivado por creencias personales o ideologías que forman parte del terreno de lo estrictamente personal. Lo sé y lo comprendo.
Pero ello -creencias personales o ideologías concretas- no justifica que se impida la aprobación de una Ley que es en todos los aspectos imprescindible. No creo que una minoría se pueda arrogar el derecho de decidir qué debemos hacer todos cuando nos llegue el momento. Esto incluye el deseo de algunos pacientes terminales a que no se prolongue su vida de forma innecesaria... llámalo suicidio asistido, me da igual. Las palabras demasiadas veces sólo son limitaciones fonéticas. Lo importante es lo que desea una persona que sufre, que ya no desea seguir sufriendo. Es una elección personal que se debe respetar SIEMPRE.
Y esta Ley ampara, por supuesto, la labor de los profesionales que trabajan con estos pacientes. La ampara porque, diga lo que diga un cierto sector de la sociedad, hacen una labor extremadamente humana y profesional.

Y, por ahora, nada más.

PARA SABER MÁS:
SECPAL (Sociedad Española de Cuidados Paliativos)
ALCP (Asociación Latinoamericana de Cuidados Paliativos)
DMD (Derecho a Morir Dignamente)
EASP (Escuela Andaluza de Salud Pública) En esta web
ved el vídeo del corto: La Dama y la Muerte, es sencillamente genial.


31 comentarios:

Elisesel dijo...

Gracias por abordar este tema, sobre el que aún parece que nos cuesta opinar.
Nacer y morir son momentos en la vida de todo ser humano, que no se conciben de la misma forma: Para el momento de nacimiento, tenemos un sitio especialmente habilitado, con personal especializado, que atiende, a la madre, al niño, a la familia. Todo está calculado, previsto, protocolizado...
Pero, ¿y el moribundo?, ¿y su familia?, y...¿ dónde muere?, puedo asegurar que no siempre en la intimidad de su habitación, rodeado de su familia. A veces en una cama de hospital rodeado de extraños, muy profesionales, pero extraños al fin y al cabo... Es muy urgente comenzar con las mejoras en este tema, pero hay que empezar ya por algún sitio, y ya lo iremos mejorando. Un saludo y gracias de nuevo.

Susana Terrados dijo...

Mi querida Lola, totalmente de acuerdo con tu entrada de hoy. Es perfectamente coherente para mí lo que nos explicas y ojalá que todos aquellos que ponen el grito en el cielo se den cuenta del derecho que tenemos a una vida y a una muerte digna.
Besotes

Diana Bañuelos dijo...

En realidad no entiendo cómo es que en pleno siglo xxi sigamos discutiendo sobre lo mismo. Las personas tienen derecho a elegir si no cuando, cómo morir, enhorabuena por la ley y esperemos que se consolide

Luigi dijo...

Tema picante si los hay, aca en Argentina ni siquiera se debate, al igual que otros muchos temas tabú parece que si no se discuten "desaparecen" del imaginario popular. Sinceramente creo que no se puede dilatar mas la espera del tratamiento del tema, por parte de las autoridades, y la posible reglamentación del mismo, ya que el manejo queda librado a la libre voluntad de decisión del profesional de salud (que opta entre una agonía interminable o la sedoanalgesia que termina siendo una eutanasia encubierta).Me parece que todos los que estamos en Salud deberíamos dar el ejemplo haciendo saber nuestros pareceres en debates enriquecedores, tanto para nosotros como para la sociedad en general.

Luigi dijo...

Tema picante si los hay, aca en Argentina ni siquiera se debate, al igual que otros muchos temas tabú parece que si no se discuten "desaparecen" del imaginario popular. Sinceramente creo que no se puede dilatar mas la espera del tratamiento del tema, por parte de las autoridades, y la posible reglamentación del mismo, ya que el manejo queda librado a la libre voluntad de decisión del profesional de salud (que opta entre una agonía interminable o la sedoanalgesia que termina siendo una eutanasia encubierta).
Nosotros, los que trbajamos en Salud, debemos dar el ejemplo debatiendo el tema de modo que enriquezca nuestra opinión y la de la sociedad toda.

Juanma dijo...

Tan precisa, clara y fantástica como de costumbre. ¿Dónde hay que firmar?

Besos.

Lola Montalvo dijo...

ELISESEL: Creo que si se opina abiertamente de este tema, el camino se habrá iniciado de alguna forma. somos muchos los profesionales que consideramos que ya no hay marcha atrás ya que hay que dar una solución a este tema. Gracias por leer y opinar. Un abrazo

Lola Montalvo dijo...

SUSANA: Creo que muchos de los que hoy lanzan proclamas en contra, grtiando que esto es una aberración y tal, cambiarían de idea si vieran cómo se deja morir a muchas personas demasiadas veces. Y muchos de ellos tienen más humanidad con sus mascotas que con las personas que sufren y no desean vivir así.
Gracias Susana, besos miles

Lola Montalvo dijo...

DIANA: Yo tampoco lo entiendo, Diana, la verdad. Espero que al final se consolide esta ley y se apruebe como debe... no sólo aquí, en cualquier sitio donde haya un enfermo con riesgo de sufrir una agonía eterna antes de morir. Gracias por leer y opinar, un fuerte abrazo.

Lola Montalvo dijo...

LUIGI: Ese es el problema tal y como muy bien lo cuentas: al no existir una ley los profesionales de la salud toman a veces decisiones que algunos pueden considerar delito. El tener que trabajar haciendo equilibrios en la cuerda floja... cuando uno sabe que está haciendo lo correcto. De todos modos, la analgesia o la sedacón a pacientes terminales nunca es eutanasia, nunca. Es la forma única de utilizar la ciencia médica en el cuidado a pacientes que se están muriendo.
Muchas gracias, Luigi y un fuerte abrazo.

Lola Montalvo dijo...

JUANMA: Juanma, muhcas gracias por tu comentario.
Espero que esta ley tenga su aprobación definitiva en septiembre antes de lo de las elecciones y demás. Algunos se frotan las manos esperando que no se llegue a tiempo, estoy segura de ello, los que se ven ganadores.
Por eso espero, amigo que sólo tengamos que firmar nuestra voluntad con la confianza de que se cumpla adecuamente.
Besos miles

Javier Valls Borja dijo...

No solo sedaciones paliativas... Eutanasia YA.

Y no tengo más que añadir.

Beso.

Lola Montalvo dijo...

JAVIER: Esta vez no estoy de acuerdo contigo... supongo que es cuestión de matices, la verdad. Pero «no alargar la vida de forma artificial» y «eutanasia» son cosas diferentes; con la primera, estoy de acuerdo. Con la eutanasia, no. Y, por supuesto, creo que es también responsabilidad nuestra, ahora que estamos «sanos» y con todo el control de nuestras facultades mentales, el dejar registradas nuestras voluntades en este tema. La vida da muchas vueltas y cuando la vida se acaba se ven las cosas de otra forma, no sólo por nuestra parte. Es que muchas veces, los que frenan ciertas actuaciones, son los familiares directos que, a veces, les cuesta dejar marchar al ser querido o le da miedo cuando se acerca el final; entonces pueden tomar decisiones puntuales que vayan en contra de lo que el paciente siempre manifestó. Con un documento de por medio, esto no pasa.
Gracias por tu opinión, Javier. Besos miles

Javier Valls Borja dijo...

Estoy totalmente a favor del testamento vital, Lola, al igual que de dejar por escrito la voluntad de donar los órganos, como ya hemos tratado aquí en otra ocasión, pero todos hemos visto "Maradentro" y conocemos la triste historia de Ramón Sampedro, el cual estuvo años pidiendo, tanto en los medios de comunicación como en los juzgados, la eutanasia que le liberara de lo que él consideraba una vida indigna, sin conseguirlo. Sin una ley que permita la eutanasia, nada de lo que ahora estamos discutiendo tiene demasiado sentido.
No estoy diciendo que la eutanasia sea obligatoria, ni muchísimo menos, pero ha de existir la posibilidad de aplicarla en casos de extrema necesidad, ya sea por voluntad del propio paciente o de los familiares directos si este no esta en disposición de tomar tal determinación, como un coma irreversible y degenerativo (perdona mi ignorancia de los términos médicos, pero creo que se me entiende). Y los matices a los que te refieres son tan tenues, que soy incapaz de distinguir los límites. Encima, parece ser que el anteproyecto de la Ley de Muerte Digna no va a salir adelante, con lo cual nos quedamos como estamos; mucho ruido y pocas nueces, como pasa casi siempre en este país.

Beso.

Lola Montalvo dijo...

Javier, diferente es para mí no prolongar la vida de nadie de forma artificial a quitar la vida directamente a nadie. Quizá, si en su día a Ramón Sampedro no le hubieran puesto medios artificiales para prolongar in extremis su vida, que quizá estuvo a punto de perder -no lo sé porque no conozco su caso al dedillo- no habría hecho falta lo que pasó después. Seré hipócrita, según muchos, pero la opción que tomó este señor de suicidarse me parece bien, aunque creo que debería haber tomado otros fármacos que produjeran menos agonía, que lo que bebió. El suicidio asistido me parece menos aberrante para mi respeto por la vida. Lo mismo para ciertos niños que nacen y se salvan pase lo que pase y resultan peques con grandes lesiones... No sé, sé que es complicado, pero todo debe estar en el ámbito de la decisión personal. Por ello no defiendo la eutanasia, pero sí acepto el suicidio asistido... moralmente, son cosas diferentes.
He encontrado este documento que llama a las cosas por su nombre y que ampara esa hipocresía de la cual quizá yo adolezco...
http://www.vidahumana.org/vidafam/eutanasia/raez.html
Y sí, quizá este debate que he deseado plantear es vacío e inútil, porque quizá la ley no vea la luz.
Gracias de nuevo por tu opinión, Javier... como siempre, un placer.

Javier Valls Borja dijo...

De verdad, Lola, que me asombra que publiques ese enlace como ejemplo a tener en cuenta: un artículo escrito por un fanático religioso y, por tanto, completamente falto de objetividad, que se atreve a equiparar la eutanasia como acto de misericordia con la pena de muerte o el asesinato de un bebé. Curiosamente, ya que he sacado el tema, mucha de la gente que está en contra de la eutanasia se declara a favor de la pena de muerte. Ya lo dijiste en tu primera réplica: esta vez no estamos de acuerdo.

Beso.

Lola Montalvo dijo...

Javier: por eso he puesto el enlace porque eso es lo que la gente piensa con respecto a este tema, no porque yo esté de acuerdo con lo que pone, sino porque eso es lo que la gente ve cuando se habla de Muerte Digna. Esa es la hipocresía que digo que impera... los que estaban en contra del aborto hace años, eran precisametne lo que podían costear y costeaban cuando era preciso el viaje a Londres de sus nenas para que se deshicieran de un embarazo.
Yo no estoy de acuerdo con que una ley me diga que debo llevar a cabo prácticas de eutanasia. Pero acepto una ley que no criminalice a quien ayuda voluntriamente a una persona deshauciada a quitarse la vida en un suicidio asistido... Ahí es donde te decía que algunos me tacharían de hipócrita... De igaul forma que estoy de acuerdo con el aborto tal como está hoy regulado y sin embargo yo nunca abortaría ni ayudaría como profesional a practicar uno.
Eso es lo que quería decir y quizá no me he expresado bien; he releído y creo que está bien puesto, pero entiendo que me hayas comprendido al revés. Tú no sabes con qué sentido he puesto ese enlace.
Besos miles

Lola Montalvo dijo...

JAVIER: Donde dice: «tú no sabes con qué sentido he puesto este enlace...», debería decir : tú no tenías por qué saber con qué sentido he puesto este enlace... reconozco que se puede entender mal.
Perdón por el tono estúpido con el que me ha salido la cosa
Besos miles, siempre.

Javier Valls Borja dijo...

Pues he de confesar, querida Lola, que tu aclaración me quita un peso de encima; no te veía yo en una posición radical tan "a la derecha", y conste que mi opinión al respecto nada tiene que ver con la política, sino con la humanidad como sentimiento. Yo también releo y quizá lo que me haya llevado a confusión sea la frase "He encontrado este documento que llama a las cosas por su nombre" pero, en todo caso, ya está aclarado. Tampoco se trata de autoacusarnos de nada, como tu suposición de tu propia hipocresía, sino de intentar encontrar soluciones a un problema que puede tocarnos en suerte a muchos de nosotros.

Sigo pensando que no veo el límite entre ayudar a un suicidio asistido y la eutanasia, cuando tú misma afirmas, hablando de Ramón Sampedro, que te parece bien la decisión que tomó de suicidarse, pero "debería haber tomado otros fármacos que produjeran menos agonía, que lo que bebió". Por ese motivo, encuentro más misericordioso proporcionarle una muerte dulce, sin dolor. De verdad que no entiendo la diferencia entre proporcionar a un paciente los fármacos necesarios para que se suicide, o administrárselos de la forma más profesional posible. Por supuesto que comprendo que haya muchos sanitarios que no quieran practicar la eutanasia, y por ello defiendo su derecho a la objeción, al contrario de lo que ocurre en el anteproyecto de la Ley de muerte digna, que no la admite en absoluto, pero sigo pensando que ha de existir la posibilidad, que es lo que te ocurre a ti con la ley del aborto, que estás conforme con que esté ahí para quien necesite hacer uso de ella, sin prejuicios ni doble moral por tu parte.

Es un tema delicado, como bien dices, y tal vez no estemos removiendo conciencias con nuestras opiniones aquí vertidas, ya que no tenemos un gran poder de convocatoria, pero me gustaría que el artículo cuyo enlace pego aquí fuera leído por mucha gente, ya que opino que este sí que llama a las cosas por su nombre (y digo esto sin recochineo).

http://www.elaverno.net/?page_id=16

Advierto que es muy largo, pero estoy seguro de que lo disfrutarás, pese a lo difícil del tema. Por mi parte ha supuesto el descubrimiento de una página, El Averno, que adjunto ya mismo a mi blogroll.

Beso.

Javier Valls Borja dijo...

Cruce de comentarios; veo el tuyo último tras haber subido el mío, y he de decirte que de tono estúpido, nada, que todos sabemos que esto de discutir por Internet no te da las mismas posibilidades o herramientas que el hacerlo cara a cara, que aquí no hay tono y que es difícil dejar patente la intención, cuando esta es muy sutil. Lola, chiquilla, que hace demasiado tiempo que "blogueamos" como para tomar estas cosas en cuenta..., que nos conocemos, vaya.

Beso.

Lola Montalvo dijo...

Javier: yo sí veo una diferencia entre suicidio asistido y eutanasia. Era un hombre cabal, que tenía las cosas claras, que estaba lúcido y que lo hizo de tal forma que no quedara duda alguna de su deseo inamovible de morir. Y lo respeto. Creo que uno tiene derecho a decidir cuando debe dejar de sufrir. La eutanasia legalizaría una práctica a nivel sanitario... que a muchos les provocaría terror: «cuando uno ya no sirve para nada, lo quitan de enmedio...» Eso lo dice mi madre y muchas personas/pacientes con los que he trabajado. Por ello creo que se debe evitar llegar a ese extremo, evitar prolongar la vida más allá de lo ético... Si una persona depende de un respirador para vivir, no vive. Pero conocí a una persona con respirador que no deseaba morir...
Sí, Javier es complejo. Por eso animo a todos que hagan una declaración de voluntades que no se pueda obviar... Cuando pasa algo muy gordo e inesperado, a veces, los allegados la familia tiene miedo y le cuesta decidir y por ello se adoptan decisiones que a veces el paciente nunca habría deeado. He visto eso, Javier y he visto muchas cosas en todos mis años en medicina interna y el centro de minusválidos. Por eso soy tan reticente a que se acepte, como tal, la eutanasia.

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Estoy de acuerdo en una muerte digna.
Quiero ser asistido para tener una buena muerte.
No estoy de acuerdo con la eutanasia, y entiendo que nada tiene que ver con la muerte digna.
Le pido a Dios que en mi momento final le dé a los profesionales que me atiendan y a mis familiares, que tendrán que decidir, la "luz" necesaria para que obren en concecuencia.
Sí quiero dejar claro que no quiero sufrir; y que mi fe me dice que Dios, al menos el Dios que yo conozco y sigo, no me guardará mejor sitio porque muera sufriendo.
Duro tema, pero apasionante Lola.
Un abrazo

tomae dijo...

Lola amiga, si mi historia acaba en un hospital de esos y estás allí te pediría que me acompañaras en ese trance, no me importaría que me cogieras de tu mano de enfermera y amiga, y me recordaras con un guiño que te dije que aguantaría hasta que Él decidiera cual es el final. Soy un poco quejica (como la mayoría de los tíos) pero me gustaría que me ayudaras a disimular ese dolor...bss!

Lola Montalvo dijo...

MIARMA: Creo que lo que dices es muy cabal. En una de las entradas a las que hago referencia escribía, que el sufrimiento cuando una se va a morir es algo totalmente innecesario, pero fácilmente evitable con los medios que existen hoy día. Yo creo que Dios ha hecho posible que el hombre piense por sí mismo por alguna razón.
Muchas gracias por tus palabras, amigo Rafael. Besos miles y un fuerte abrazo

Lola Montalvo dijo...

TOMAE: si tú acabas en un hospital y yo estoy cerca, cuenta con ello, amigo. Mi mano estará en la tuya, mis besos te darán calor y mis brazos evitarán que tengas miedo. Ningún dolor impedirá que me sonrías.
Cuenta con ello, amigo, de corazón te lo digo... Besos miles

Serena van der Woodsen dijo...

Te crees que no he visto a nadie morir bien? la última una anciana (de cien años!) pidiendo agua, suplicando y claro, a dieta absoluta. Y "si llega al lunes, analítica diferida".
No les entra en la cabeza ni a los geriatras, ni a los internistas... que llega un punto en el que tienen que dejar de seguir haciéndole cosas, por dios, la otra noche a las 4 de la mañana haciéndole una endoscopia. BASTA YA! si ya saben el pronóstico, dejad de hacerle sufrir.
También en los casos que veo las familias quieren que se siga haciendo lo que sea por salvar a su familiar..
Y cuando a algún paciente como estos le piden el traslado a paliativos, o bien no hay camas o no le aceptan. Lo que no se puede hacer es tener a un paciente en una planta de cirugía durante meses, esperando a que llegue su día.
En fin, tema muy complejo, desde luego, pero yo no quiero morir así, ni que mi abuela lo haga así, suplicando agua y con sujeción mecánica.

Javier Valls Borja dijo...

Terrible el testimonio de Serena van der Woodsen, no hay derecho a que ocurra eso.

Estos días he estado reflexionando sobre esta entrada y todos los comentarios que le hemos dedicado y veo que hay una razón fundamental para que mi postura sea tan radicalmente contraria a las demás: algunos de vosotros afirmáis creer en dios y yo me declaro ateo. Me gustaría tener fe, de verdad, porque creo que verdaderamente ayuda a las personas que la poseen, pero no es mi caso. Ahí está la diferencia.

Un beso, Lola, y un saludo a todos los demás.

Lola Montalvo dijo...

SERENA: sí, compruebo con «asombro»que estas cosas siguen pasando... He visto personas ancianas con patologías terminales agonizar durante días y médicos dejarse llevar por las familias y reanimarlos cuando por fin su corazón decía basta... De verdad, que no sólo tiene que cambiar la ley, sino la mentalidad de tantos que tienen capacidad de decisión y que por motivos varios no dejan morir tranquilamente al que le ha llegado la hora. Gracias por leer, Serena y por tus comentarios. Un fuerte abrazo.

Lola Montalvo dijo...

JAVIER: no creo que sea cuestión de creer o no en dios. De verdad, que no lo creo. Es más bien un deseo de respeto a la vida/muerte de los demás. Entre los profesionales con los que he trabajado unos tenían unas creencias y otras ninguna en absoluto y casi todos/as -insisto en lo de casi todos/as- pensaban como pienso yo y como Serena y como el resto de vosotros que no sois del gremio. La creencia en dios proporciona consuelo, cierto y a algunos le da un sentido a su sufrir... pero los que hemos visto morir a muchísimos sabemos que el sufrimiento es una algo completamente inútile insisto, fácilmente evitable.
Gracias, Javier, muchas gracias. Besos miles

Serena van der Woodsen dijo...

Lo último ha sido ver a la abuela de mi mejor amiga morir, con analítica casi diaria y la vía canalizada en el pie. Y ha muerto con la sonda nasogástrica puesta. Y no he podido decir ni hacer nada.

Lola Montalvo dijo...

SERENA: cuánto lo siento, de corazón te lo digo. Esa impotencia... Besos

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