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viernes, 24 de marzo de 2017

Nutrición: ACEITE DE PALMA... nuevo «enemigo» en nuestra dieta

La imagen es una fotografía que representa pequeñas gotitas de aceite flotando en sustancia acuosa.

Un nuevo «enemigo» se esconde entre los ingredientes de nuestra dieta: el aceite de palma. En este artículo voy a intentar explicar qué es este aceite, donde se encuentra para qué se usa y qué riesgos puede suponer para nuestra salud.

¿Qué es el aceite de palma?
El aceite de palma es, como su nombre indica, una grasa de origen vegetal, procedente de los frutos de la palma africana o Elaeis guineensis.

Fotografía que muestra las semillas de palma africana recién recolectadas y sin procesar

Este aceite está desbancando a otras grasas (sobre todo desde la polémica que se generó por el uso de grasas hidrogenadas o TRANS) tanto en la industria alimenticia como la industria cosmética. Este uso está generando gran controversia dado que su composición no le da unas cualidades nutricionales muy saludables. Y hoy día se utiliza en gran cantidad de alimentos y productos de uso cotidiano.

¿Por qué el aceite de palma no es una grasa saludable?
El aceite de palma tiene una composición en un 48% de ácidos grasos saturados. En su estado natural, además, contiene ciertas vitaminas de tipo liposoluble que pierde al sufrir un proceso industrial de refinado. Su consumo habitual, como el todas las grasas saturadas, supone un riesgo para la salud al existir evidencias de que aumenta el colesterol-LDL (colesterol malo) lo que supone un riesgo patente de enfermedad coronaria y cardiovascular. Otros estudios asocian un consumo habitual de este tipo de grasa con la aparición también de patologías crónicas como Diabetes tipo 2, obesidad y cáncer.
      
¿Dónde encontramos este tipo de grasa, en qué alimentos?
El problema de este aceite es que aparece «escondido» en cantidad de alimentos, sobre todo en los procesados: patatas tipo chips y demás aperitivos, margarinas, patés, conservas, pescados y carnes, bebidas, cremas y coberturas, sopas y purés, alimentos infantiles, cremas de cacao...; también lo encontramos en cosméticos y productos de limpieza.
      Se utiliza este tipo de grasas por dos razones:

  1. Como excipiente/espesante que da una textura agradable al producto, un sabor atrayente.
  2. Porque es más barato que otras grasas, lo que abarata los costes.

¿Cómo podemos identificar el aceite de palma en una etiqueta de composición de un alimento?
Ante todo, me gustaría animar a todos a que lean las etiquetas de composición de los alimentos que consumimos. Sé que puede resultar algo farragoso de hecho me he propuesto hacer una entrada que busque explicar y hacer comprensible la información nutricional recogida en las etiquetas de los alimentos, pero tal como os lo explico, podréis identificar fácilmente qué ingrediente esconde de forma patente o solapada la cantidad de aceite de palma en un producto.
      Las etiquetas informativas de composición e información nutricional de un alimento, se plasma de dos formas:

  • Ingredientes: bajo este epígrafe, el fabricante nos va a indicar qué ingredientes ha añadido al producto. Lo ideal es que lo haga en forma de %, es decir, de cada 100 partes de producto terminado, qué proporción de cada ingrediente ha usado. Irán en orden decreciente, es decir, los que se han usado en mayor cantidad irán los primeros. En este caso, identificaremos el aceite de palma cuando encontremos: aceite de palma, palmiste, palmitato, Elaeis guineensis, aceites vegetales —bajo esta denominación tan general se esconde el aceite de palma—. A veces también los podemos encontrar bajo denominaciones de sus ácidos grasos saturados como el láurico, palmítico y mirístico.
  • Información nutricional: en este apartado aparecerán los nutrientes del producto, referidos o por raciones —algo variable según cada alimento— o por cada 100 g de producto, la versión más recomendable para poder comparar unos alimentos con otros en su composición. Así, encontraremos Hidratos de Carbono, Proteínas... y Grasas, que es el principio inmediato que nos ocupa con respecto al aceite de palma. En este caso haremos hincapié en la cantidad de «grasas saturadas» y el porcentaje que supone con respecto a la cantidad total de grasas del alimento. Según la Fundación de Hipercolesterolemia Familiar para una dieta de unas 2000 Kcal, jamás deberíamos exceder los 20 g al día de grasas saturadas
      Si las etiquetas «esconden» bajo epígrafes ininteligibles, demasiados genéricos o dudosos que se está usando aceite de palma en la elaboración de ese alimento, podemos deducir que el fabricante no desea que se sepa porque quizá elegiríamos otro producto que no contenga aceite de palma. Desechemos, pues toda etiqueta dudosa que no indique de forma patente y clara el tipo de ingredientes que usa. Ante la duda, elegid otro producto.

      Como todo en esta vida, la medida lo es todo; es decir: comer de vez en cuando alimentos que contengan aceite de palma no supondrá ningún riesgo para nuestra salud si a diario llevamos una dieta saludable que se basa en alimentos no procesados, rica en vegetales, hortalizas, frutas y grasas saludables y hacemos ejercicio de forma habitual. Pero si nuestra alimentación diaria se basa o frecuenta este tipo de productos el riesgo para nuestra salud será patente. Insisto: todo radica en la medida.

Por último, me gustaría destacar que el abuso en la recolección de los frutos de esta palmera está ocasionando grandes problemas ecológicos, tal como nos cuentan en Aceitedepalma.org (texto en cursiva tomado literal de su página de inicio):

«Su cultivo está provocando la desaparición de las selvas de Borneo y Sumatra, a las que pronto se sumarán las de África Central. Miles de orangutanes y otras especies en peligro de extinción mueren al desaparecer su hogar. Contribuye al cambio climático. Las poblaciones locales pierden su modo de vida tradicional con la excusa de un imaginario progreso que trae consigo malnutrición, epidemias, hambrunas y violaciones de los derechos humanos.»

Supongo que este puede ser un motivo más para que el aceite de palma desaparezca de nuestros alimentos procesados... Por lo menos, para mí sí lo es.

Resumiendo:
  • El aceite de palma es una grasa de origen vegetal y en un 48% es una grasa saturada
  • Aparece en la mayoría de productos para la alimentación de lo que llamamos alimentos procesados
  • En muchos casos se esconde su uso bajo el epígrafe «grasas vegetales» El apellido «vegetal» nos lleva en a creer de forma errónea que es una grasas saludable.
  • En muchos casos no se indica cantidad real de aceite de palma utilizada en el producto y, por lo tanto, no sabemos cuánta grasa saturada de este tipo estamos consumiendo
  • Debemos dar preferencia a los etiquetados que nos informen del uso de aceites de oliva, girasol o similares, que son grasas de destacado valor nutricional.
Para saber más puedes consultar estos documentos:
  1. «Aceite de palma: La grasa oculta más consumida y perjudicial» EFE-SALUD
  2. «El aceite de palma» Aceitedepalma.org
  3. «Grasas y aceites» Fundación de Hipercolesterolemia Familiar
  4. «Las verdades sobre el aceite de palma» Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación
  5. «Todo lo que debes saber sobre el aceite de palma» Informe. OCU
  6. «El etiquetado de los alimentos» Informe. OCU
Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...

jueves, 9 de marzo de 2017

Día Mundial del Riñón 2017: OBESIDAD Y ENFERMEDAD RENAL


En la imagen se muestra el cartel creado por la World Kidney Day para celebrar Día Internacional del Riñón y muestra dos riñones dibujados mediante pequeñas imágenes de frutas, verduras y alimentos saludables. Enfermedad Renal y Obesidad es el lema y así lo refleja el cartel

Hoy se celebra el Día Mundial del Riñón
      El lema de este año es «OBESIDAD Y ENFERMEDAD RENAL» y pretende concienciarnos de la relación que existe entre Obesidad y Enfermedad Renal Crónica (ERC) de forma directa, pero también de forma indirecta, dado que la obesidad es factor de riesgo de HTA (hipertensión arterial) y Diabetes tipo2 (DM tipo2), ambos responsables a su vez de la aparición de ciertas patologías renales que desencadenan insuficiencia renal crónica.
      La Obesidad está estrechamente relacionada con el estilo de vida y es por lo tanto una patología que se puede prevenir con una dieta equilibrada, saludable y la practica diaria de ejercicio físico adaptado a nuestras necesidades y circunstancias. Debemos ver la obesidad como un problema de salud, dado que es a su vez factor de riesgo para otras enfermedades crónicas, tal como se ha indicado más arriba: ERC, HTA y DM tipo2. 
      Debemos considerar siempre la obesidad como un problema de salud, no como un problema de imagen o estético. Una persona obesa jamás es una persona sana... Por lo tanto el deseo de conseguir un peso saludable nunca debe estar motivado por una cuestión de imagen o de belleza o de talla. El deseo de conseguir un peso saludable solo debe tener como meta el mejorar nuestro nivel de salud y evitar patologías crónicas graves. Por ello debemos de huir de dietas/regímenes aberrantes que nos prometes grandes resultados en tiempos cortos; es decir, debemos descartar «la operación bikini» y animarnos a modificar nuestra forma de comer y nuestros hábitos de ejercicio por una mera cuestión de SALUD.

Traté el tema «DÍA MUNDIAL DEL RIÑÓN» AQUÍ
Traté el tema «OBESIDAD» AQUÍ

Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...

lunes, 27 de febrero de 2017

Reflexiones: Los enfermos no son super-héroes... son personas


Este fin de semana hemos recibido la triste noticia de que Pablo Ráez ha muerto. Ante todo quiero manifestar mi pena por tan enorme pérdida y mostrarle a su familia y sus amigos mi pesar y mi cariño. A estas alturas Pablo Ráez era un poco de todos, era querido y admirado. 
       También, este fin de semana, supongo que a colación de este horrible fallecimiento, hemos leído un interesante artículo escrito por Raúl Solis que ha levantado cierta polémica al afirmar que, palabras textuales de su artículo: 
«Una enfermedad como la leucemia es arbitraria, nadie la ha elegido, es desgraciadamente azarosa. Por tanto, nadie elige tener que luchar contra la leucemia o cualquier otra enfermedad del ramo. Los enfermos son pacientes, víctimas que sufren y el éxito de su curación depende de un diagnóstico a tiempo, de un buen tratamiento, de que se gaste dinero público en investigación y de que sean atendidos por un buen equipo médico.»
«Nadie sale airoso de un cáncer luchando como si fuera un atleta olímpico.» 

      Una persona enferma de un cáncer como este muere porque la ciencia no lo puede todo; no es un fracaso del enfermo, no es que el enfermo se haya rendido o haya sucumbido. Es un fracaso que entra dentro de lo falible de ciertos tratamientos médicos.

No sólo por mi trabajo, mi vida personal al lado de una persona con una enfermedad grave, me ha dado una visión «holística» (anda que no gusta últimamente esta palabra) de lo que supone una enfermedad que te destroza tu plan de vida. Y debo manifestar mi apoyo a este artículo de Raúl Solis... porque tiene razón. Ante la enfermedad somos personas con miedos, angustias, flaquezas... y tenemos derecho a serlo. Se nos pide que seamos fuertes, que luchemos, que no caigamos en el derrotismo. Pero cuando sufres una enfermedad grave que te destroza tu vida entera no puedes estar siempre fuerte sin más: debes escuchar lo que la ciencia te ofrece en sus investigaciones, lo que los avances médicos posibilitan, lo que la sanidad te proporciona, lo que médicos y enfermeros y profesionales de la salud te brindan. Por que tus expectativas y tus deseos de curarte y estar sano de nuevo chocan con la más dura, simple y sólida realidad. Curarse no depende de ser optimista: curarse depende de los recursos de los que dispone una persona en su ámbito concreto y de las posibilidades que la ciencia te puede brindar. Si sufriéramos una ERC susceptible de tratamiento sustitutivo (dialisis) en un país destrozado por la pobreza y/o la guerra, seguramente más pronto que tarde moriríamos ante la inexistencia de recursos sanitarios a nuestro alcance; si sufrimos una ERC en España, tendríamos muchas posibilidades de vivir muchos años o, incluso, de recibir un trasplante y tener una segunda oportunidad de llevar una vida plena. Ser optimista o ser fuerte o ser osado en el primer caso no sirve de nada. A eso se refiere el artículo de Raúl Solís. No luchamos solos ni lo hacemos en el desierto, luchamos en una sociedad que nos puede brindar (o no) los recursos para poder sobrevivir a una enfermedad grave que nos destroza la vida y que nos pone en riesgo de muerte.

Ante los recortes brutales que sufrimos en Sanidad, recortes en investigación, recortes en inversión e infraestructuras no solo hospitalarias sino de centros de salud de atención primaria, se nos pide que si se nos diagnostica una enfermedad grave seamos fuerte y seamos héroes, que no nos rindamos. Por supuesto, la actitud positiva ayuda a afrontar todo lo que nos espera ante un tratamiento duro y agotador. Hay que desear curarse, hay que aguantar mucho, estar ahí en cuerpo y alma... pero no es suficiente si se está solo, si los recursos sociosanitarios son escasos o ausentes. Habrá veces que deseemos rendirnos, que lloremos, que nos rebelemos por la mala suerte (sí, te ha tocado a ti...) de sufrir algo horrible y tienes miedo de sufrir, del dolor, tienes miedo de quedar mermado en tus capacidades, tienes miedo de morir... 

¿Qué nos ha dado, qué nos ha dejado Pablo Ráez? Es incuestionable que Pablo Ráez ha generado una gran revolución. España es líder año tras año en donación de órganos, pero en tejidos como médula ósea y sangre siempre iba en puestos medios, sin destacar. Este joven ha conseguido tocar la fibra de la generosidad, ha puesto rostro a tantas personas enfermas que solo tendrán una oportunidad ante el cáncer si la gente sana dona parte de su médula... ha puesto el objetivo en la falta de recursos que ha existido antes de su campaña en el sentido de que muchas personas por muy optimistas que fueran ante su leucemia y otros tipos de cáncer de sangre no tendrían una oportunidad de sobrevivir si no había médula de donantes sanos en los registros de donantes. Y la gente ha respondido y se han multiplicado en miles las donaciones... No os tengo que decir nada ante mi campaña personal de donación de órganos en general y de la donación de vivo en particular, ¿verdad?

Pablo Ráez ha muerto pero ha dejado tras de sí un mensaje claro y diáfano: los enfermos de cáncer pueden luchar pero no pueden luchar solos, nos necesitan a todos los que estamos presuntamente sanos y necesitan un sistema de salud con recursos materiales y humanos, una medicina en la que se investigue y esté al día. Los recortes son el verdadero cáncer de esta sanidad nuestra... un cáncer económico y de gestión malsana que nos resta oportunidades ante todo tipo de patologías, y en las graves, más aún..
      Os invito a que ante campañas solidarias, sí, vale, nos pongamos lacitos rosa, nos echemos agua fría por encima, nos hagamos selfies solidarios, pasemos en el móvil mensajes virales hasta la extenuación..., pero sobre todo: 
AYUDEMOS DE FORMA REAL A LA INVESTIGACIÓN, EXIJAMOS QUE SE DISPONGAN RECURSOS EN LA SANIDAD PÚBLICA, QUE SE REVIERTAN LOS RECORTES BRUTALES QUE HEMOS SUFRIDO EN INVESTIGACIÓN, SANIDAD, EDUCACIÓN... 
Cada uno sabe lo que tiene que hacer, no es este el espacio adecuado para indicar cómo se puede ayudar en este sentido. La enfermedad nos puede pasar a todos y todas... no pensemos en ella sólo cuando nos toque en suerte.
      
Pablo Ráez, mi cariño y admiración por siempre.

Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...

sábado, 14 de enero de 2017

SEDEN certifica la guía «VIVIR CON INSUFICIENCIA RENAL» como «OBRA DE INTERÉS CIENTÍFICO»

La SEDEN, Sociedad Española de Enfermería Nefrológica, ha concedido el reconocimiento a nuestra guía, «VIVIR CON INSUFICIENCIA RENAL» de obra de Interés Científicoque ya sabéis es obra de ANA HIDALGO y mía y que está destinada a intentar facilitar el cuidado de los enfermos con ERC (Enfermedad Renal Crónica).
      Esta obra es el esfuerzo de años y años de trabajo de Ana Hidalgo en su blog del mismo nombre que un día decidió convertir en guía para que más personas pudieran llegar a disfrutar/aprovechar/beneficiar de sus contenidos. Yo aporté los contenidos de mi propio blog y redacté los artículos y capítulos más técnicos desde el punto de vista de las enfermeras y profesionales de la salud. 
      Es la primera Guía dirigida a enfermos ERC realizada por una enferma renal como lo es ANA Hidalgo. En esta obra tenemos el refrendo de varios profesionales de la Salud que nos realizaron de forma amable y desinteresada los diversos prólogos que encabezan los contenidos de la guía, pero faltaba un refrendo más concreto, por ello me decidí a solicitar a la SEDEN que revisaran el contenido y nos dieran su beneplácito. Y así ha sido... nos lo han otorgado, de tal forma que la Sociedad Española de Enfermería Nefrológica, que reúne a enfermeros expertos en el cuidado de las personas que sufren estas enfermedades, considera nuestra guía como herrramienta de gran utilidad para facilitar el cuidado de estas personas
      Reconozco que sentía cierto temor ante esta solicitud, porque ellos son enfermeros expertos y yo aún siendo enfermera sólo soy cuidadora de enfermo renal, no me dedico a este disciplina de forma profesional. Lograr su respaldo me ha supuesto una satisfacción gigantesca como enfermera, una alegría enorme y me llena de ogrullo ante un trabajo, el de Ana Hidalgo y el mío propio, cuidado... muy cuidado, elaborado, mimado y llevado a cabo con enorme ilusión y cariño.
      Ahora sólo nos falta que algún patrocinador llegue a hacer realidad nuestro sueño, que es poder conseguir que en todas las consultas ERCA se de esta guía de forma gratuita a todos los enfermos y sus familias. Necesitamos que alguien se haga cargo del gasto que eso supone. Ya llegará...

Por lo pronto la guía está disponible en DESCARGA LIBRE Y GRATUITA:


Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...
Editado 3 marzo 2017: insertar enlaces

viernes, 23 de diciembre de 2016

Reflexiones: Navidad y tal... pero todo sigue igual

Image courtesy of lekkyjustdoit at FreeDigitalPhotos.net

Reconozco que las fiestas navideñas no me gustan demasiado. No, no voy a argumentar en contra del espíritu real de estas fiestas o su poso consumista o su falta de realidad social, porque ya saben: ¿amor? ¿solidaridad? Paz...¿dónde? La realidad es aplastante y las palabras suenan huecas ante tanto dolor, tanta pena, muerte, horror, espanto... egoísmo. violencia.
      Me voy a limitar a nuestro ámbito cotidiano más cercano. 
      
Nuestra sanidad pública sufre los embates de diferentes plagas... que tienen las ínfulas de ser un mal crónico difícil de tratar, más que nada porque los que tienen el poder para curarlo no desean hacerlo. El otro día en el Intermedio, programa de LaSexta, Rafael Bengoa, explicaba de forma clara y cristalina el zarpazo que el gobierno de Rajoy le ha asestado a nuestra Sanidad Pública, 12000 millones de euros, un 10% de su presupuesto previo, y lo que ha supuesto para la capacidad asistencial de la misma. Hacía hincapié este señor en que la sanidad ha sobrevivido gracias al esfuerzo de sus profesionales que han trabajado muy duro para intentar compensar esa falta de recursos para que la calidad asistencial no se viera golpeada.
      Quiero resaltar una idea que llevo plasmando desde hace tiempo:
      Las políticas del gobierno actual (...y de los anteriores, la verdad) siempre tienen un tinte electoralista, de tal forma que buscan generar noticias buenas para que sus electores vean lo buenos y generosos que son en políticas sociales... Así, que los ministros y consejeros del gremio suelen aparecer inaugurando hospitales, quirófanos de última generación y dando datos en forma de camas hospitalarias/ciudadanos o listas de espera. Debe ser que todos los ciudadanos estamos esperando ingresar y ser operados, debe ser eso. Dan esos datos en lugar exponer los ratios de médicos/enfermeros de primaria con respecto a la población; porque médicos y enfermeros de Primaria son los que de verdad cuidan la salud de las personas y suponen el primer filtro por el que pasa toda persona sana que cree dejar de estarlo... Los hospitales les reciben cuando ya están enfermos... Es curioso esto, ¿no creen?
      Coincido con el señor Bengoa en que el objetivo de la sanidad actual está desenfocado, dado que pone el ojo de su gestión en la asistencia especializada, EN LUGAR de hacerlo en la Atención Primaria. La Atención Primaria en este país es la hermana pobre del sistema (si se me permite esa metáfora manida) cuando debería ser la que se llevara la mayor carga de inversión. ¿Por qué? La atención especializada, centros de especialidades y hospitales, son necesarios en situación de enfermedad, es decir, se hacen precisos porque las personas enferman y los servicios de Primaria ya no tienen medios de solucionar sus problemas de salud. 
      Si se actúa de forma adecuada para evitar que las persona enfermen o para conseguir que cuando lo hagan sus enfermedades sean más controladas (lo que se hace en Primaria) la necesidad de centros de especialidades y de hospitales se reducen. Por otro lado, se quejan TODOS (ciudadanos, profesionales y políticos) de la saturación existente casi siempre de las urgencias hospitalarias... Si se potenciara la red de servicios asistenciales en primaria (más otras cuestiones como la educación asistencial de la ciudadanía, para facilitar un uso coherente de esta red de servicios), la necesidad de asistir a los servicios de urgencias hospitalarios se reduciría. Además, dar el verdadero protagonismo asistencial a las enfermeras, sobre todo en Primaria a las enfermeras especializadas en Enfermería Familiar y Comunitaria es una de las bazas que mejor ayudarían a esta cuestión... ojo, no sólo lo digo yo y muchas otras enfermeras en las RRSS, lo dice el Sr. Bengoa, experto en el tema. Invertir en Enfermeras es invertir en cuidados de calidad en todos los niveles asistenciales, pero en Primaria también..
      ¿Por qué no se gestiona en este país potenciando la asistencia Primaria frente a las de especialidades? Bueno, personas más versadas en estas cuestiones que yo podrían dar respuesta a esta cuestión, pero estoy segura que el sistema adolece de cierto aire viciado..., ciertos intereses muy alejados de la salud de la ciudadanía, que dan preeminencia a un sistema frente al otro. Y siempre, siempre, es más vistosa la foto frente a un aparato de alta tecnología para RM o en un quirófano ultramoderno que frente a las puertas de un centro de salud de pueblo, ¿verdad? Los políticos nos manipulan y nos hacen creer que necesitamos hospitales, cuando lo que se hace necesario es también (y yo añado, sobre todo) centros de atención Primaria que son los que más cerca deben estar del ciudadano y de sus necesidades cotidianas de salud,  de cuidados.
      Por favor, vean el vídeo de la entrevista del Sr. Bengoa y entenderán ustedes mismos cual es la situación del sistema sanitario público español. Lo que está claro es que el gobierno anterior y el actual han puesto en coma inducido a nuestra sanidad... ¿por ignorancia? ¿por qué...? Poner al frente del ministerio a las personas que ha puesto creo que proporciona parte de las respuestas. Lo que es incuestionable es que otros países han protegido su sanidad pública y éste la ha expuesto a microorganismos patógenos ultravirulentos y letales. Y aquí se la están cargando, de forma curiosa al  mismo tiempo que la sanidad privada crece como la espuma...

¿Por qué nuestros gobiernos menosprecian tanto la Sanidad Pública esquilmando sus recursos humanos y económicos? ¿Por qué menosprecian tanto el valor genial que tiene una sanidad pública de calidad, con recursos bien gestionados y con gestores altamente cualificados? ¿Por qué se prima la atención especializada (centros de especialidades y hospitales) frente a la atención Primaria? ¿Por qué se coloca al frente del ministerio de sanidad a personas que no tienen ni idea de la materia? ¿Por qué se mal...utilizan los excasos recursos permitiendo que se hagan intervenciones quirúrgicas en forma de peonadas, en lugar de crear listas de intervención en quirófano de turno de mañana y tarde? ¿Por qué se permiten extrenalizaciones de servicios varios que suponen más coste que si se siguieren haciendo dentro de los servicios sanitarios públicos...? ¿A quién benefician?
      No tengo respuesta a ninguna de esta pregunta y se me ocurren cientos de cuestiones más, algunas políticamente incorrectas, la verdad sea dicha. Me las ahorro.

Solo tengo una imagen... La Casa Real haciendo uso de hospitales privados, poniéndose caderas de última generación con muletas de diseño NASA y pariendo infantas en clínicas privadas de fachada espectacular. Y sé que si alguno de nuestros políticos usara la sanidad pública, no lo haría como tú y como yo o como el señor vecino de al lado... llamaría a un amigo, que llamaría al médico fulanito de tal que le haría entrar en Urgencias por la puerta de atrás..., sin esperar sentado horas y horas en una sala de espera, desesperado y cansado y harto, en fin, lo que vi varias veces cuando trabajaba en los hospitales. Algo similar a la Vicepresidenta aparcando en un carril bus para hacer sus compras: a todos nos está vetado, pero ella lo hace porque puede.

Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...
Felices Fiestas, si podéis o si queréis.
      

jueves, 1 de diciembre de 2016

Día Mundial de la lucha contra el Sida. 2016

Pincha la imagen para verla mejor

En este espacio ya he hablado más veces del sida/aids
      No voy a insistir en lo que supone esta enfermedad.
      Sí voy a insistir en la necesidad de llevar a cabo políticas de prevención y lo imprescindible que considero que nosotros como personas individuales llevemos a cabo acciones particulares de prevención.
       Algunos, en su infinito afán de colgar etiquetas,  siguen considerando que el sida/aids es una enfermedad propia de ciertos grupos de riesgo. Pero el sida/aids nos puede pasar a todos por igual, porque es una enfermedad asociada a CONDUCTAS DE RIESGO. 
  • Evita tener relaciones sexuales sin protección
  • Si crees que estás infectado o tienes dudas al respecto, hazte las pruebas.
Prevenir esta enfermedad está en nuestra mano. 

Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...

viernes, 25 de noviembre de 2016

Contra la violencia machista

Imágen creada por la artista cordobesa ROMINA LERDA

      Nosotros solemos conocer los nombres o iniciales de las mujeres que son asesinada por hombres que han sido o son sus parejas, pero no podemos ni imaginar la cantidad de miles de mujeres, millones en el mundo entero que sufren a diario agresiones de todo tipo, no sólo físicas-mutilaciones-violaciones, sino también y menos patente (por lo menos para quien no desea verlo) agresión psicológica, verbal, económica, institucional, laboral, social...
Ser mujer es una situación de riesgo para sufrir todo tipo de agresiones cotidianas 
     Se nos enconge el corazón cada vez que sabemos que otra mujer ha sido asesinada por el mero hecho de ser mujer. Las instituciones hacen su minutito de silencio a la vista de todos (...y de los medios que les hacen la foto o les sacan en la TV) y se vuelven a sus despachos con la sensación de haber librado una batalla honrosa... ¡Esta hipocresía me enerva!
  • Esas mismas instituciones públicas son las que permiten que se recorte en presupuestos dedicados a atender a estas mujeres... sobre todo con el actual y anterior gobierno de esta país, tan conservador. Habría que hacerles ver en qué medida puede que se disparen los casos de asesinatos por este motivo, lo que lleva a denunciar menos... Ahhh, y el gobierno suele llamarlo: «muertes de mujeres a manos de sus parejas o ex-parejas». Suele evitar el concepto «asesinato». La mujer no se muere sola, la asesinan... (premeditado y casi siempre, alevoso; y, muchas veces, coexiste ensañamiento)
  • Se sigue permitiendo y defendiendo y concediendo subvenciones a colegios que discriminan por sexo... afirmando (¡¡¡ojo a la idiotez machista!!!) que si están juntos niños y niñas rinden menos... Ya se les mete en vena desde pequeños una discriminación por sexo de dimensiones astronómicas...
  • ¡El Constitucional, además, avala los conciertos con los centros que fomentan esa segregación...!
  • Se sigue permitiendo que jueces marcadamente machistas sigan fallando sentencias discriminatorias contra la mujer al interpretar la ley como les sale de las narices o que no lleven a cabo medidas cautelares proporcionadas cuando una denuncia nos muestra una mujer en alto riesgo.
  • Se sigue permitiendo, que jerarcas religiosos de diverso pelaje lancen proclamas machistas y misóginas (y esos seres trogloditas se creen con capacidad de juzgar nuestras conciencias por nuestros pecados) sin que pase nada... fomentando, de forma más o menos directa, el odio hacia la libertad de las mujeres, sobre todo la libertad de pensamiento... porque a esos jerarcas rancios y antediluvianos les molesta que las mujeres piensen por sí mismas. Señores jerarcas de diverso pelaje: coartar la libertad de acción o pensamiento de las mujeres o inducir a hacerlo es una forma de violencia.
  • Se sigue fomentando en TV y medios de información que usan la imagen de forma mayoritaria, que la belleza de las mujeres sea unos de los valores fundamentales para ser elegidos como periodistas o presentadores, mientras que la belleza de los hombres pasa a un segundo plano... a los hombres se les valora por su inteligencia y su profesionalidad... a la mujer además se le exige que sea guapa, y le queden bien trajes apretados y tacones de más de10 cm... 
  • En profesiones en las que la mujer es mayoría de forma abrumadora, como las enfermeras, sus órganos de representación siguen estando copados por hombres... ¿por ser más capaces? Lo dudo, sobre todo en lo que a las enfermeras respecta. En el resto, le dejo a cada uno que se pronuncie...
  • Se sigue pagando sueldo más altos a los hombres con respecto a las mujeres, en igual categoría laboral y tipo de contrato... solo por el «gran valor» añadido de ser hombre.
  • Nuestra sociedad consiente el machismo como parte de nuestro topiquismo y nuestras tradiciones, se ríen las gracietas machistas, se educa machista... (véase lo de los colegios segregados... o la falta de clamor en protesta de creyentes ante las proclamas misóginas de jerarcas religiosos), se sigue con la nariz pegada a la tele programas casposos en los que la imagen de la mujer queda a niveles del betún..., las películas romanticonas, con un romanticismo repugnante de «mujer que no es feliz si no le piden en matrimonio y que si no se casa no está completa y el día de su boda es el más feliz de su vida» son exitazos de taquilla sin fin. Se sigue considerando machotes a los hombres promiscuos y considerando fulanas a las mujeres que hacen lo que les da la gana... Y un largo etc... no se puede recoger aquí todo.
  • Nuestra sociedad sigue aceptando la prostitución como parte del paisaje, cosificando a mujeres como muñecas hinchables de carne y hueso... 
Creo que queda demasiado camino por delante. A los ciudadanos nos llega la idea de que la vara de medir de las instituciones se limita a que el número de mujeres muertas a manos de hombres se reduzca... y ese no puede ser el único indicador. No olvidemos a las millones de mujeres que a diario sufren un infierno real acogotadas por hombres que las ven y las creen de su propiedad. Nadie las ve, nadie las escucha, nadie las ayuda... No las olvidemos y hagamoslas visibles, saquémoslas de ese infierno.

El machismo mata y viola y mutila y humilla y prostituye y acogota y somete... El machismo es Violencia

      Y los profesionales de la salud tenemos mucho que hacer en la prevención y detección precoz de todas formas y manifestaciones de maltrato hacia las mujeres. No olvidemos la importancia de nuestra labor frente a este problema. 
      Y, por último: a ver si algún día las enfermeras reaccionamos y empezamos a cuestionarnos quienes nos representan y cómo... tanto pasotismo no es sano para una profesión como la nuestra. Nuestra imagen en la sociedad viene determinada en gran medida por las voces que dicen hablar en nuestro nombre. Y esas voces en muchos casos no son las más adecuadas.

Este espacio está en contra de toda forma de violencia, acoso, hostigamiento, menosprecio... hacia las mujeres por el mero hecho de ser mujeres. Eduquemos en igualdad y respeto a todos, sin distinciones por razón de género. 

Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...

lunes, 10 de octubre de 2016

Salud Mental... «Soy como tú»


Me gusta el lema de este año del DÍA MUNDIAL DE LA SALUD MENTAL: 

«Soy como
aunque aún no lo sepas»

Una de cada cuatro personas sufre una enfermedad mental, -aunque el concepto que se prefiere para referirse a este tipo de patologías es TRASTORNO MENTAL-. Ojo, un 25% de la población mundial... Yo, hace unos pocos años, estuve en tratamiento por un problema muy concreto de salud mental que me requirió asistir al especialista y medicarme. Y seguí siendo yo. Fui una mujer enferma que necesitaba tratamiento y cuidados.
      Se estigmatiza a la persona que sufre un trastorno mental. Hoy día se le rechaza y se le aleja de la sociedad. Y con él, se estigmatiza a sus familias y allegados. Eso condiciona que estas personas y su familia esconda a los demás su padecer. El DESCONOCIMIENTO de lo que suponen este grupo de trastornos hace que la gente siga observando al sujeto como un LOCO y se huya de él. Cierto que hay ciertos trastornos dentro de este amplio grupo que cursan con síntomas que complican la convivencia. Estas personas sufren un proceso CRÓNICO, lo que supone que va a ser un algo largo en su evolución  que, en muchos casos, tiene tratamiento, pero no se cura. Pero con tratamiento y cuidados en el marco de una red sociosanitaria adecuada la mayoría se pueden controlar y llevar una vida lo más normalizada posible

España es el país de la UE que menos invierte en estos personas, es el que menos invierte en Salud Mental Otro cero patatero a la gestión sanitaria y a la investigación en esta materia en España. Nuestros servicios de salud, en general, suspenden nuevamente... consiguiendo dejar fuera de una adecuada cobertura a personas muy necesitadas de ella.

Las personas que sufren algún tipo de trastorno mental se siguen sintiendo avergonzados de su padecer. Yo me sentí avergonzada de lo que sufrí... de tener que acudir al psiquiatra y tener que medicarme porque la sociedad no entiende que estos trastornos mentales son tan orgánicos y tienen una base fisiopatológica tan aplastante como lo puede tener un cáncer o un ELA o una cardiopatía isquémica.
      En los medios de comunicación, en la calle, en nuestra sociedad, se sigue llamando loco al que mata...; se llama locos a los asesinos en serie, confundiéndolos con el psicópata, que, a diferencia del enfermo mental, sí sabe lo que hace y sí tiene conciencia de estar haciendo mal. Se sigue llamando enfermos mentales a los violadores, como a esos que presuntamente agredieron de forma tan horrible y cobarde a estas chicas en Sanfermines y en Córdoba... y esos 5 no son enfermos mentales: son violadores -presuntamente-. Se llamó enfermo mental también al que mató a sus hijos en Córdoba... ¡En fin! 
      Algunos periodistas y la sociedad en general necesitan hacer/ver como «enfermo» al que mata o daña a sus semejantes o a sus hijos, porque no entiende que nadie en sus cabales haga una atrocidad tal y se quede tan ancho... 
      Es verdad que ciertos trastornos mentales muy graves sin tratar y sin seguimiento pueden condicionar que esa persona pueda dañar a otros o a sí mismos. Eso es lo que hace más penoso el dato apuntado más arriba de que España no invierte en el cuidado de estas personas... en muchos casos los dejan solos, a ellos y a sus familias. Y la sociedad los aleja y los teme. Los estigmatiza. Un círculo vicioso perverso en el que siempre pierden ellos. 
      Una red correcta de atención sociosanitaria a personas con trastornos mentales y a sus familiares procuraría que, en muchos casos, mejoraran en sus síntomas y mediante un proceso de rehabilitación adecuado en su cronicidad, se integraran en nuestra sociedad; si estuvieran atendidos de forma adecuada... ellos y sus familias.
      Todos deberíamos tener sitio. Porque todos podemos sufrir en un momento u otro un trastorno mental, tal como podemos sufrir diabetes, obesidad, cáncer o artrosis.

Demos voz a estas personas, tenemos que escuchar para entender, ver para saber... ponernos en su lugar y comprender qué padecen y cuánto sufren. Lo difícil que es lo cotidiano para muchos de ellos y el daño que les hacemos dándoles la espalda, alejándoles de nosotros.

Más enfermeras especialistas en salud mental, más unidades especializadas y de atención a la cronicidad y rehabilitación. Más empatía... más humanidad. Darles voz... y ESCUCHAR.

Escribí sobre este tema, con clasificación de los procesos que conforman este enorme grupo de las Trastornos Mentales: «No lo llames locura»

Y por ahora nada más. Cuidaos, por favor...

Editado y rectificado en mis errores gracias al asesoramiento de Elena Rodríguez Seoane
Enfermera especialista en Salud Mental de la RSMB en Osakidetza 

miércoles, 10 de agosto de 2016

Supremacía machista... ese cáncer

Al leer esta noticia, una no puede evitar estremecerse...
      En los pasados sanfermines mantengamos la indiscutible presunción de inocencia..., o sea, que a todo lo que expongo en este post le añadiremos «presuntamente» una chica de 18 años fue violada por 5 hombres. Entre 5 tíos la sujetaron y la violaron. Se turnaron entre ellos, se jalearon, se burlaron de ella y, por si fuera poco, lo grabaron para poder disfrutar de su miserable y repugnante «hazaña» más tarde.
      Cinco hombres contra una mujer. ¡Cinco...! Dos de ellos pertenecen a la guardia civil y al ejército respectivamente. (Por favor, no quiero decir nada contra estos estamentos... solo quiero indicar el calado moral de estos dos individuos: si ellos son los que van a «defender» a la sociedad y hacen algo así. Y me refiero SOLO a estos dos individuos; no quiero que nadie piense que lo hago extensivo a todo el cuerpo militar o de la guardia civil). Una vez que terminaron de divertirse, dejaron a la chica sola, desasistida y le robaron el móvil para que no pudiera llamar a la policía.
      Según el auto de procesamiento, que da como claros estos hechos, aunque aún queda que se les juzgue y por ello lo de la presunción de inocencia, estos tipos se aprovecharon no sólo de forma física y patente de esta chica, sino de forma psicológica (grabación en vídeo, superioridad física, trato degradante y vejatorio).

El machismo ampara estas agresiones brutales contra las mujeres. El machismo en fiestas enarbola la idea de que las mujeres son propiedad de libre uso y disfrute... solo por eso, porque son fiestas y se bebe y ellas beben también y si beben, están para eso, ¿no? Para que los machos machotes las usen y las tiren después como un vaso de calimocho vacío. Todos los que están implicados en esta violación tan horrible son hombres jóvenes... por lo que el machismo está patente en la fibra educacional de muchos jóvenes quiero pensar que cada vez son menos, pero siempre demasiados que siguen pensando que las mujeres son objetos de los que pueden disfrutar a su antojo.

      El machismo mata. Pero el machismo también viola.

Hay una cierta supremacía machista que no conseguiremos erradicar tal y como vamos. Muertes, violaciones, agresiones, maltrato, vejaciones... un terrorismo sistemático que no desaparecerá mientras se toleren ciertas actitudes machistas y micromachismos educacionales que se aceptan como algo pictórico y típico de nuestro paisaje... Solo podremos acabar con esta lacra si luchamos todos juntos, hombres y mujeres. Fomentando la igualdad, la tolerancia, el dialogo, el respeto, aceptando que las mujeres somos libres y tenemos capacidad de decidir todo lo que respecta a nuestra vida. 
      En fin. Espero que la justicia cumpla su cometido en este caso tan horrible. Y le envío a esta joven mi cariño y mi solidaridad... sufrí una agresión sexual hace tiempo y aún así, no me puedo imaginar la situación tan espantosa que ha vivido, que está viviendo estos días y que aún le queda por vivir. Por desgracia, episodios como estos no se borran de la memoria así como así y se tiene que aprender a vivir con ello. 
      Hagamos posible que esto no vuelva a suceder.

Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...

miércoles, 27 de julio de 2016

Memoria de mi enfermera LIX: «Violencia machista, terrorismo silente»


«No he conseguido que me deje venir a la consulta de la enfermera sin acompañarme. No me he atrevido a insistir mucho sin que se enfade... sospecha de todo. Viene conmigo a todo sitio al que voy... pide permiso en el trabajo y él me lleva. No se fía de mí, no se fía de nadie. Sabe que en cualquier momento, en cualquier pequeño detalle alguien puede descubrir lo que me hace. Cuando me toca que me visite la médica o el enfermero o el matrona, él viene conmigo. Controla mis citas para revisiones en la página web del SAS y sabe si cambio las citas.
      Me ahogo a su lado, me falta el aire cuando está junto a mí. Nunca sé cómo va a reaccionar. Solo estoy algo tranquila cuando salimos de casa porque en la calle o junto a otras personas no se atreve a pegarme... ¡menos aún en la consulta médica o de enfermería! Sabe que allí le denunciarían seguro si se enteran de lo que me hace y no se quiere arriesgar. Por eso viene conmigo, para que yo no hable, para que no dé a entender con mis gestos o mis palabras que vivo con un maltratador. 
      No me pega. No. Él no es de esos... Él me ha puesto unas cadenas invisibles alrededor del alma y sabe, —lo sabe, sí—, que me tiene presa. Si abro la boca, me mata. Si, salgo sin su permiso, me mata; si no hago lo que quiere y cuando quiere, me mata. Sé que lo hará porque ya ha estado varias veces a punto de hacerlo... La última: me encerró en el trastero de casa, atada de pies y manos y con una mordaza en la boca para que no gritara y allí me dejó días, sin agua ni comida. Creía que moriría seguro, cuando me sacó de allí. Puso sus manos alrededor de mi cuello y apretó lo justo para que yo tuviera la certeza de que si apretaba un poquito más, todo habría acabado. Me miraba a los ojos mientras lo hacía para que no tuviera la más mínima duda de quién tiene el poder en nuestro hogar. Desde esta última vez, no he vuelto a levantar la mirada del suelo cuando estoy junto a él. No he vuelto a llamar a mis padres o a mis amigos. No he vuelto a intentar encontrar trabajo. Ya no tengo móvil y el fijo solo lo conecta cuando él está en casa. Sólo vivo por y para él.
      A veces he pensado en quitarme la vida y acabar con todo... pero me niego a rendirme. Quiero escapar, quiero luchar, quiero librarme de este infierno. Y estoy embarazada.
      Mi enfermero nos recibe. Hoy toca revisión... tengo el azúcar un poco alto y me visitan cada poco tiempo. Yo tengo una máquina de glucemia y tengo que hacerme varios controles según mi enfermero me indica. Estoy nerviosa y me cuesta disimularlo... si no lo consigo, mi marido me castigará al llegar a casa. No quiero que  vea la cartilla donde apunto los valores de glucemia y quiero que el enfermero revise uno a uno todos los valores; siempre estudia minuciosamente las cifras que he anotado de glucemia y espero que hoy lo haga también. Me cuesta respirar y me cuesta simular indiferencia mientras veo cómo ese enfermero amable y solícito me habla con cariño mientras mira mi cartilla.
       Sus ojos se pasean por las cifras. Contengo el aliento cuando veo que sus ojos se detienen un segundo de más en una de las columnas, la que va entre el martes y el miércoles de la semana pasada. Observo por el rabillo del ojo a mi marido... ¡¡¡por favor, por favor que no se dé cuenta!!! El enfermero tarda una eternidad en revisar todo.... y noto que sus manos tiemblan un poquito y que me lanza una mirada tensa, que su sonrisa ya no es tan espontánea... ¡¡¡lo ha leído!!! Entre dos renglones, entre las cifras de azúcar de dos días, he intercalado: «Me maltrata, ayúdame 016» Lo he escrito de tal forma que se pareciera lo más posible a números, lo he separado de tres en tres letras para que tuviera la misma estructura que todas las columnas de números de resultados del azúcar, para que a simple vista no se viera que era una frase, por si acaso a mi marido le daba por echar un vistazo. El enfermero levanta la mirada hacia nosotros.
      —Estas cifras de glucemia están un poco altas —me dice—. ¿Has hecho bien la dieta?
      No me da tiempo a responder. Se pone de pie y afirma:
      —Voy a consultar a Miguel, tu matrona. Ahora vengo.
      Unos minutos después, que se me hacen eternos, regresa y me dice: 
      —Ven conmigo.
      Me pongo en pie y, llena de terror, veo que mi marido hace lo mismo. El enfermero sonríe y dice como si nada:
      —Sólo es un segundo, ven sola, que te van a explorar.
      Leo en el gesto de mi marido que no le hace ninguna gracia que salga sola de la consulta, que desconfía; pero no puede hacer nada sin levantar sospechas. Esto no se lo esperaba y por ello no tenía preparada una respuesta o una reacción espontánea no violenta. 
      Salimos de la consulta. En el pasillo me espera la trabajadora social que me hace entrar rauda en su despacho. Cierra la puerta y echa la llave.
      —¿Qué quieres hacer?—me pregunta la trabajadora social, al tiempo que levanta el teléfono.
      —Quiero denunciarle a la policía.»
FIN

Este relato es inventado, pero está inspirado en un hecho real. 
      Los profesionales de la salud tenemos un responsabilidad enorme en la prevención y detección precoz de todo tipo de maltrato y ante la violencia de género en especial dado el enorme problema que supone hoy día en nuestra sociedad y las muertes que se derivan de ella en forma de asesinatos de mujeres que, en la muchos de los casos, sufrían violencia machista durante años y no habían denunciado.
      Debemos formarnos, debemos estar atentos y buscar los indicios que nos pueden llevar a determinar que una persona está sufriendo maltrato. Una frase del texto Protocolo Andaluz para la Actuación Sanitaria ante la Violencia de Género (página 36) me ha llamado poderosamente la atención:

Solo se ve lo que se busca, solo se busca lo que se tiene en mente
 (A. Bertillón, S. XIX).

Este enorme problema es responsabilidad de todos, no sólo de los políticos o de la Justicia, sino de todos nosotros como personas individuales y de nosotros como profesionales de la salud. Educar y re-educarnos en valores de igualdad y respeto, evitar las actitudes sexistas y machistas en nuestro día a día, fomentar el diálogo, la tolerancia, la solidaridad, la generosidad, la humanidad de todo lo que hacemos y decimos...
      Y ayudar a que las mujeres que viven esta forma silente de terrorismo puedan escapar. Quizá todos los días vemos en nuestra consulta o en urgencias o en una visita a domicilio o en la unidad hospitalaria en la que trabajamos a una mujer que sufre violencia machista en cualquiera de sus horribles y poderosas manifestaciones... No miremos a otro lado, formémonos en la mejor forma de detectarlo y atajarlo. Acabemos entre todos con con esta lacra.

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Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...