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lunes, 13 de abril de 2015

No seas «paciente»... Sé enfermo o usuario activo

Foto perteneciente a FotosDeSalud

Todo el que me lee o que me ha escuchado recientemente sabe que no me gusta el concepto de «paciente». Sé que es un concepto legal, jurídico o administrativo, pero en el día a día no me gusta llamar a las personas que atiendo «paciente» Prefiero utilizar otras palabras más adecuadas y, para mí, más acertadas como «enfermo», en caso de que realmente lo esté o «usuario»... Sí, sé que esta última a muchos no les gusta. Pero es exacta y real: las personas que acuden a los servicios de salud para vacunarse o hacerse una revisión ginecológica o de la vista o para control de colesterol..., personas presuntamente sanas, son usuarios de la sanidad.
      En definitiva... no me gusta el concepto de «paciente» y me quedo con el de persona, sana o enferma, «usuario» o «enfermo». Ojo, no intento imponer estos conceptos. 
       ¿Por qué no me gusta el concepto de «paciente»? Para mí es un término obsoleto y clarificador de lo que hasta ayer fue la sanidad tradicional: «paciente» es persona pasiva, que se deja tratar y cuidar por los profesionales de la salud, que acepta diagnósticos, tratamientos y planes de cuidados de enfermería porque quien se los proporciona es un profesional de la salud y está avalado por su saber, por su ciencia... Concepto PASIVO. Yo prefiero encontrarme personas activas en sus procesos de salud y enfermedad. Prefiero personas que atienden de forma activa a lo que los profesionales de la salud les ofertamos, que plantean sus necesidades y sus preferencias a la hora de ser atendidos, tratados, cuidados... Una persona que trabaja CON los profesionales de la salud y que no se deja llevar por la inercia del sistema.
      Me fijo en personas como Ana Hidalgo (Vivir con Insuficiencia Renal) o como Daniel Royo (Diabetes tipo 1) y creo que los profesionales de la salud debemos cambiar el registro. El enfermo debe ser un elemento fundamental en nuestro trabajo y no un ente pasivo al que le cubrimos con el manto protector de nuestro saber. Los servicios de salud deben ser diseñados y planteados teniendo en cuenta a las personas que atendemos...
       Un ejemplo reciente: prescripción enfermera: ¿Le han preguntado a los enfermos qué opinan de este tema? ¿Les han preguntado a los enfermos crónicos cómo se sienten al ser atendidos por los enfermeros y qué opinión les merece la atención+prescripción que ya realizan los profesionales enfermeros desde hace lustros? Estoy segura de que no... en esa negociación faltan muchos representantes de la enfermería y faltan los enfermos y usuarios de la sanidad. Nadie les ha preguntado qué opinión les merece la prescripción que ya realizan los enfermeros desde hace un mínimo de 25 años y medio, que es lo que llevo yo ejerciendo.
      Ese trabajar de espaldas a los enfermos es lo que lleva a que muchas personas enfermas salgan de las consultas hoy día, y de forma sorprendente, teniendo muy claro su diagnóstico y a veces hasta el tratamiento, pero sin saber cómo deben cuidarse en el día a día, teniendo dudas en cómo deben llevar y diseñar sus dietas, su ejercicio físico diario, sus relaciones sexuales, cómo planear las vacaciones y todas esas cuestiones cotidianas que siempre se ven alteradas por una enfermedad aguda, pero sobre todo que siempre se ven trastocadas por el enorme elenco de enfermedades crónicas. Se nos olvida en las plantas de los hospitales y en las consultas de primaria que esa persona con su flamante (o no) enfermedad vive a diario una vida con un sinfín de actividades cotidianas, con un trabajo u oficio, con unas expectativas de vida, con unas costumbres y rutinas que casi siempre la enfermedad modifica, altera o trastoca definitivamente.
      En mi blog las menos, pero sobre todo por mail recibo consultas de enfermos (casi todos con procesos renales crónicos) que no saben cómo llevar la dieta para enfermos ERC, que no saben cómo cuidar su fístula, que no saben si pueden irse de vacaciones, que no saben si entrarán en diálisis y como les alterará esto su VIDA... y siento mucho pesar e impotencia, porque eso sí, todos saben su cifra de creatinina y su urea y su colesterol... pero todos me preguntan con angustia y temor sobre qué hacer en su día a día. Los enfermos son tratados como pacientes en las consultas y en las plantas. Si les viéramos como personas enfermas creo que esto no sucedería: no dejaríamos que ninguna se fuera a casa con dudas o angustias y les proporcionaríamos una vía activa de comunicación con  nosotros para que puedan ir solventando las que les puedan surgir una vez recuperada su rutina. Les prescribiríamos APP's y blogs/webs que traten sobre su proceso y les derivaríamos a escuelas de pacientes o centros donde les proporcionaran la formación y herramientas que facilitaran el manejo de su proceso... Les facilitariamos lo necesario para ser enfermos activos y expertos de su enfermedad. 
      Creo que debemos cambiar el registro y plantearnos de una vez por todas y de forma real qué tipo de persona tenemos enfrente y qué necesita de nosotros como profesionales, cada uno en la medida de su individualidad.
      Dejemos de ver a PACIENTES y veamos PERSONAS. 

Y, por ahora nada más. Cuidaos, por favor...


jueves, 9 de abril de 2015

Tarde y mal. No Me siento representada...


El CGE ha tardado demasiado en dar una respuesta a las dañinas palabras del OMC, esas que nos lanzaban a la cara afirmando que la prescripción enfermera es un peligro para el enfermo o algo así…, palabras que, todo sea dicho, no reflejan el sentir de todos los médicos, pero esa es otra cuestión. En fin.
      Muchos pensábamos que el CGE tardaba en reaccionar porque estaba organizando una respuesta elaborada con argumentos irrebatibles sobre la idoneidad de la prescripción enfermera, con datos y una exposición detallada y comparada de nuestra actividad esa que se lleva a cabo a diario con magníficos resultados y un gran beneficio para enfermos y usuarios, que se explicaría y darían datos de la prescripción enfermera andaluza, de nuestro quehacer en comparativas con enfermeras de otros países… Pues no.
      La imagen, para mí, patética que se vio ayer en los medios (con descalificaciones innecesarias; pienso que con argumentar era suficiente) no quiero que me refleje como enfermera. No quiero que esas palabras me representen. Porque los medios hablan de guerra… ¿qué guerra? Ni yo ni la mayoría de los enfermeros estamos en guerra contra nadie. No tenemos enemigos, que sepamos… No luchamos contra nadie. Nuestra reivindicación de días atrás iba y va en defensa de nuestro quehacer y en el rechazo de unas manifestaciones que consideramos injustas y alejadas de la realidad cotidiana del trabajo de enfermería. Protestábamos contra palabras que reflejan el sentir de una parte de los médicos españoles, porque no todos los médicos opinan como la OMC. No, no vamos contra nadie.
      ¿Guerra? ¿Qué guerra, madre del amor hermoso? Hoy tengo la desagradable sensación, y lo digo con enorme pesar, que mejor habría sido que nuestros representantes no hubieran dicho nada. Porque la sensación de desaliento que ha generado es más dañina que el desagrado que sentimos el otro día por las desafortunadas palabras del OMC. Porque yo considero que, para que defiendan así mis intereses mejor me lo soluciono yo sola. Uno es dueño de sus silencios, pero es esclavo de sus palabras… Por supuesto, esta máxima no es mía pero se la prescribo a nuestros dirigentes.
      Me retiro a mis quehaceres, que junto a de miles de enfermeros de este país pasa por hacer nuestro trabajo de la mejor forma posible, seguir prescribiendo en el ámbito de nuestros cuidados de enfermería como lo hacemos a diario en un marco de triste alegalidad que una norma injusta nos ha impuesto y defender una imagen enfermera profesional, científica, responsable, moderna y… pacífica.
  Invito a leer a Comisión Gestora, «Un tiro en el pie #NoEsMiGuerra» y me sumo a sus palabras llenas de sentido, inteligencia y honestidad. #AsíSí 

lunes, 30 de marzo de 2015

#PrescripciónEnfermeraImprescindible

Image courtesy of pandpstock001 at FreeDigitalPhotos.net

En estos días se está dirimiendo el futuro de la Prescripción Enfermera. Enfermería debe tener regulado su quehacer diario... porque a diario la enfermera/o prescribe. A diario, sí, solo que sus acciones se encuentran en un limbo de alegalidad. No me voy a extender en este término.

Una vez más nos GOBIERNAN otros y nos vemos mangoneados por otro estamento (en la figura jurídica de sus más altas jerarquías) que decide lo que enfermería puede o no hacer en su trabajo diario. No queremos, insisto, hacer recetas ni prescribir nada que no nos corresponde; queremos tener cobertura legal a lo que YA HACEMOS A DIARIO desde hace muchísimos años (Ana Junquera). Pero leo en «El País» o en cualquier otro medio: «Los médicos advierten de los “graves riesgos” de que los enfermeros receten» y siento que nos mangonean una vez más, que el poder del lobby médico le ha calentado la oreja al ministro, ministro que quizá sabe mucho, pero con sus afirmaciones sobre Enfermería demuestra que ignora también bastante, y me invade el desánimo. Nos gobierna de forma dictatorial un poder que no va a dejar que enfermería, que ya es grado, vuele a sus anchas. No deberíamos de ser caciqueados durante mucho más tiempo por los que nos disponen techos de cristal cada vez más bajos temiendo nadie sabe qué... quizá no lo saben ni ellos. El respeto que en otros países se tiene por sus enfermeras/os está muy lejos de ser el que se tiene en este país, por lo menos con lo que respecta a los legisladores. El respeto de nuestros enfermos y usuarios de la sanidad hace tiempo ya que lo hemos conseguido y, la mayor parte de nosotros, trabajamos a diario por conservarlo y mejorarlo.

Es curioso que otros que sí prescriben con un nivel similar al de Enfermería, como Podología tiene un bagaje formativo en farmacología similar al de Enfermería (Esther Gorjón). Y ellos prescriben sin complejos ni suspicacias por parte de los legisladores y el lobby médico.

Señores que legislan:
  • A mí, a nosotros sólo nos interesan y preocupan nuestros enfermos y usuarios de la sanidad
  • Yo no quiero ni ansío «poder» hacer nada que no hago ya...
  • Yo no quiero quitarle nada a nadie...
  • Yo no quiero que nadie se sienta acomplejado o atacado por mi labor como enfermera...
  • Yo sólo quiero hacer mi trabajo, cuidar a las personas que atiendo con y gracias a mi profesión.
  • Quiero que se regule de una puñetera vez lo que hago a diario. Quiero que se legisle sin disposiciones transitorias, sin funciones delegadas de quien no tiene ya que «delegarme» nada.
  • Quiero hacer mi trabajo y quiero que mis compañeros puedan hacer el suyo. Quiero trabajar con los médicos sin tiranteces ni miradas de soslayo reales o imaginarias. Yo respeto su labor... solo pido el mismo respeto.
Los que piensan legislar contra la capacidad de la enfermería en prescribir, defienden sus tesis amparándose en el interés que muestran sobre los enfermos y usuarios de la sanidad, pero demuestran que desconocen por completo la realidad cotidiana de los centros hospitalarios y de atención primaria de nuestro país... (@cuidandosfs dixit) Porque la realidad entre médicos/médicas y enfermeros/enfermeras en nuestro país es otra, Es otra en su gran mayoría, basada en el respeto mutuo y en el deseo de un trabajo en equipo cuyo único beneficiado sea el enfermo y usuario de la sanidad no, los egos de nadie y ni el coto de poder de nadie. Los que legislan se encuentran muy lejos física y mentalmente de esta realidad. Creo que parece que alguien nos quiere enfrentar... no sé, es como una sensación. Si a esos que nos niegan lo que hacemos por derecho les interesara de verdad el enfermo y sus necesidades regularían nuestra labor tal y como la llevamos a cabo hoy día.

Por cierto... y nuestro «lobby» enfermero, ¿donde está? ¿Que opina, a todo esto? ¿Existe el «lobby» enfermero...? ¿Quien representa los intereses de las/los enfermeras/os? Uhhhmmm... El silencio es ensordecedor.

Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...

jueves, 12 de marzo de 2015

Día Mundial del Riñón... Salud Renal para ¿TODOS?



Este es el lema de este año en la efemérides del Día Mundial del Riñón... «Salud Renal para todos». Un bonito objetivo, sin duda...
      La campaña parte de la Asociación Día Mundial del Riñón (World Kidney Day) y me parece magnífico, por supuesto. La esencia de esta campaña recoge la importancia de cuidarse para evitar la aparición de patologías renales en todas sus variedades. 
      Pero...
      Tenía que haber un «pero», por supuesto. Si no hay agua potable ni recursos de salud-sanitarios en todos los países... ¿cómo se logra esto? En el cartel promocional vemos decenas de rostros sonrientes de personas de todas las etnias y razas... y me parece, muy bien, insisto. Pero me resulta irreal y... falso. Ni siquiera en nuestro país esto es realizable, dado que el Sistema Nacional de Salud ha sacado de su cobertura a todos los inmigrantes sin papeles que habitan y viven en economía sumergida en nuestros pueblos y ciudades. Si algun@ presentara síntomas o malestar que pudiera indicar una patología Renal, no acudiría al Servicio de Salud correspondiente para que se le atendiera. Y si acudiera, quizá no se le atendería. 

Todo esto que afirmo va en una sola dirección: las políticas de promoción de la salud sólo tienen sentido si existe un sistema con recursos sociosanitarios que sean capaces de abordar estos programas. Me resulta curiosa esa imagen con rostros de todas razas y edades sonrientes cuando en Palestina, Ucrania, Siria, Libia, Mali, Sáhara y un largo y eterno etc de países viven en conflictos brutales en los que tener acceso a agua limpia y potable es un lujo... un LUJO. Vemos a diario a niños y adultos morir de cientos de formas miserables en países en conflicto y sin recursos... ¡en fin!
      Insisto: me resulta irreal. Pero necesaria, sin duda.

Hecha esta salvedad, he de decir que la campaña me parece muy buena... y me encantaría que fuera realidad. 

He hablado de este tema antes. Puedes leerlo pinchado en este ENLACE
Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor.

sábado, 7 de marzo de 2015

DÍA DE LA MUJER... ¡NO HAY NADA QUE CELEBRAR!


 Imagen perteneciente a Lola Montalvo (C)

Otro 8 de marzo más. Y no hay mucho que celebrar. 
      Para conmemorar este día, vemos en las redes y en los medios imágenes lamiosas de mujeres sonrientes, con corazones, ositos, lazos, flores, color rosa pasteloso... imágenes en muchas ocasiones memas, superficiales y totalmente alejadas de la realidad que vivimos, no sólo en los países desarrollados, sino fundamentalmente en los países menos afortunados. Pobreza, guerras, violencia-violaciones, hambre, esclavitud, prostitución, enfermedades, discriminación... siempre afectan más a las mujeres que a los hombres. Mucho más.
      Os invito a escuchar este audio que no dura más que 7 minutos. Os dejará con la boca abierta... triste será si no lo logra.      


No hay nada que celebrar en este día. Las mujeres sufren más la crisis, el paro, el hambre y las humillaciones. Los recortes y desahucios. Las mujeres siguen sufriendo la violencia de género que signitfica sufrir agresiones físicas, psicológicas y/o sociales solo por el mero hecho de nacer mujer. Las mujeres siguen cobrando menos sueldo que los hombres ante el mismo trabajo y ocupación. Las mujeres son las mejor preparadas/formadas (no sólo estudian más carreras: sencillamente estudian más y se preparan más) pero son las que menos puestos de responsabilidad logran...

No, no hay nada que celebrar. Este día debe servir para recordar lo MUCHO que falta por conseguir y lo muy lejos que estamos de una igualdad de derechos. Este día debe ser reivindicativo... sin olvidar su esencia real. Está demostrado que las sociedades más igualitarias son las más justas, las más resistentes a las crisis, las que más fácilmente evolucionan. Es rentable social y económicamente ser una sociedad con una igualdad real entre hombres y mujeres... tenemos que servir trabajando para lograrlo. Un día tendrá que ser realidad la igualdad entre hombres y mujeres.

Y no me hartaré de decirlo: despreciable es el machismo en los hombres, pero horripilante es el machismo en las mujeres.

PARA SABER MÁS: 
Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...

viernes, 27 de febrero de 2015

LIBRO: «CONOCER LA ENFERMEDAD MENTAL»


Hoy voy a hablaros del libro: «CONOCER LA ENFERMEDAD MENTAL. Salud Mental para el siglo XXI: Cuidar, Rehabilitar e Integrar» de Elena Rodríguez Seoane, de la Editorial Díaz de Santos, Madrid (2012)

Este libro ha sido un gran descubrimiento para mí. Me imagino que para una gran mayoría de profesionales de la salud, en general, y de enfermer@s, en particular, la Psiquiatría y la Enfermería Psiquiátrica son grandes desconocidas. Vemos esta parte de la ciencia como algo necesario, imprescindible, más bien, pero lejano y ajeno. Por lo menos para mí así es (alguna entrada he escrito sobre enfermedades mentales). Nuestra sociedad, además, sigue estigmatizando a los enfermos mentales, buscando siempre tenerlos lejos o encerrados en una institución para sentirse más ¿seguros?; es éste un ostracismo instigado por el miedo fruto de la ignorancia y de la pacatería informativa de ciertos medios, que han llevado a la población general a temer a estos enfermos y a desear tenerlo lejos, cuidados, atendidos, medicados y... lejos. Ellos, entre otros, han fomentado la idea general que hoy día se tiene en forma de asociación (errónea e injusta) de:
enfermedad mental=violencia/agresividad/delincuencia 

Esta obra, «CONOCER LA ENFERMEDAD MENTAL», facilita el conocimiento de la enfermedad mental. Nos acerca a su realidad... bueno, a la realidad de sus enfermos y de las familias que cuidan y conviven con un enfermo mental. Nos describe todos los procesos y trastornos con detalle y objetividad, solventando toda duda que se pudiera tener sobre qué es una enfermedad mental y, sobre todo, qué patologías y procesos se engloban en este enorme concepto. Ayuda a comprender qué se puede y qué no se puede hacer con estos enfermos... 

Lo que más me gustaría destacar de esta obra es a su autora. Elena Rodríguez Seoane es ENFERMERA ESPECIALISTA EN SALUD MENTAL y profesora de la UNED. Ella ha recopilado durante años el fruto de su labor asistencial (más de 25 años), de su conocimiento y ha abordado una obra que a mí me ha resultado impresionante y que no deja un fleco suelto para entender este grupo de enfermedades y de enfermos. Lo hace con un lenguaje claro y sencillo, didáctico siempre, que nos facilita la comprensión de todos los conceptos, incluso de aquéllos que podrían suponer mayor dificultad. Los ejemplos que expone y explicación de situaciones nos allana el camino.

La obra está dividida en 5 partes:
  1. Abordaje de la persona con enfermedad mental: realiza un acercamiento al mundo cotidiano de la figura de la persona con serios problemas de salud mental hospitalizada; recoge todos los aspectos desde la observación, presencia y cuidados básicos, situaciones de agresividad, autolesión...
  2. Patologías y Cuidados específicos: aborda los conceptos fundamentales como Salud Mental y el Enfermar Mental. Concepto de enfermedad, su prevención y la filosofía de atención a este grupo de enfermos. Nos ayuda a entender todos los procesos y a poder reconocerlos en sus matices. Explica, por supuesto, los cuidados de enfermería necesarios para cada patología y trastorno. No acerca a la realidad de estos enfermos crónicos.
  3. Recursos para Rehabilitar e Integrar: sabedora como es su autora, de la estigmatización social de este grupo de enfermos, de la importancia que tiene el que una vez diagnosticados y tratados intenten conseguir una vida plena y de las dificultades que se encuentran ellos y sus familias para ocupar un espacio en la sociedad, aborda este asunto detallando recursos físicos y asistenciales, recursos sociales, programas de rehabilitación en salud mental, Enfermería Psicológica... todos los entornos, doméstico, comunitario, ambulatorio, hospitalario y residencial. Muchos de estos recursos asistenciales y residenciales son antiguos y con los tiempos de recortazos que vivimos, con el poco caso que le hace el gobierno a los dependientes y sus familias, lo mucho que se escatima en recusos para pacientes crónicos, muchos de estos recursos tienen el peligro de desaparecer.
  4. Aspectos legales de la Salud Mental y Ley de Dependencia: en esta parte la autora aborda conceptos legales como la imputabilidad, internamiento, capacidad e incapacitación, ley de dependencia.
  5. Anexos: Derechos Humanos y Salud Mental; Clasificación CIE, Asociaciones de Enfermos...
Como pueden comprobar no se deja fuera ni un solo aspecto concerniente o relativo a la Salud Mental y a las Enfermedades Mentales. En sus páginas Elena Rodríguez Seoane destaca la importancia de los cuidados de Enfermería en la atención a estos enfermos y sus familias; nos muestra a los enfermeros no solo como los profesionales que facilitan y posibilitan la atención a estos enfermos sino como aquéllos profesionales que van a enseñar a los familiares y cuidadores a proporcionar a estos enfermos los cuidados necesarios en sus domicilios:
«...Aporta cuidados de enfermería para cada trastorno en particular, explicándolos de una manera sencilla con el objetivo de orientar a los familiares, amigos o gente en general que vaya a trabajar en este campo.
En esta parte, explico los trastornos mentales, porque conociéndolos con sus características, cobran sentido, se comprenden mejor los cuidados que se han de aplicar y los porqués de estos cuidados a los enfermos. Y porque una vez que se “comprende una situación” por lo menos se sabe qué hacer y qué no hacer. Aunque simplemente, a veces, ello suponga la aceptación de lo que no podemos cambiar...»

Esta es una obra tanto científica como divulgativa, porque va dirigida a profesionales de la salud, por supuesto, pero también está pensada para enfermos, familiares, cuidadores y curiosos del tema. Nadie que se acerque a este libro va a tener dificultad para comprender lo que nos explica, porque está escrito con un lenguaje sencillo, didáctico y asequible. 

Conocer es entender... y entender ayuda a aceptar. Por desgracia, en nuestra sociedad los enfermos mentales necesitan ser entendidos y aceptados. Creo que esta obra, magnífica en toda su magnitud, puede ayudar a ello. Es un gran trabajo que debe ser conocido y debe ser recomendado. Y yo lo recomiendo tanto a médicos MIR como enfermeros EIR o no, docentes, psicólogos, trabajadores sociales, asociaciones... y todo el que de una forma directa o indirecta trabaje en algún momento con enfermos mentales o sus familias.

Y, por ahora nada más. Cuidáos, por favor...

jueves, 26 de febrero de 2015

Enfermeros rurales... los grandes olvidados

imagen perteneciente a Periodistadigital.com

Imagen perteneciente a Fundación de Enfermería de Cantabria, en su artículo:
«La actividad domiciliaria de la enfermera rural», lectura recomendada

Cuando se hace referencia al trabajo asistencial en el SNS, un colectivo de grandes olvidados son los profesionales de la salud que llevan a cabo su labor en los pueblos y sobre todo, las enfermeras  y enfermeros rurales. Sé de lo que hablo, porque yo fui enfermera de pueblo durante algo más de tres años, en cuatro pueblos diferentes.
      Se habla de los recortes, de la saturación de servicios, de Urgencias a rebosar, de falta de recursos de falta de personal. Pues si esto sucede en las ciudades (más o menos grandes o importantes) imagínense lo que deben de estar sufriendo en pueblos y aldeas...
  • En los pueblos, las enfermeras hacen todo. No hay división de trabajo, en muchas ocasiones, porque no hay con quien repartir. Se ocupan de Consultas de Crónicos, de Sala de Heridas y extracciones, de visitas a domicilio (programadas y a demanda, de crónicos y de tipo asistencial...), del Programa de Vacunación de Adultos e Infantil (tanto en centro de salud como en colegios), se ocupan de urgencias...
  • Se ocupan de todo tipo de urgencias y de grandes urgencias/emergencias hasta que los servicios de 112 o equivalente hacen acto de aparición: eso supone todo tipo de accidentes, desde los más benignos hasta tráficos horripilantes. Ahí están médic@s y enfermer@s con su maleta de urgencias haciendo la primera asistencia hasta que reciben ayuda.
  • Se ocupan de Cuidados Paliativos..., porque en los pueblos no existen los servicios de especializada que lleven este Programa de Cuidados, tan necesario y básico. Yo visitaba a mis los enfermos terminales y sus familias cuando acababa la jornada laboral, porque me faltaba tiempo...
  • En muchas ocasiones, trabajar en un centro de salud de pueblo supone tener que atender también ciertas aldeas o pedanías cada cierto número de días... con tu propio vehículo privado, por supuesto (y tu gasolina...). Y mi móvil: debía dar mi número de móvil para poderme avisar en urgencias y avisos a domicilio. ¿Pasa igual con los cargos de la Junta? No.
  • En los centros de salud de los pueblos (como ahora pasa en todos los servicios de salud) no se repone personal, ni por bajas ni casi por vacaciones. Cuando falta alguien por el motivo que sea, los que quedan hacen doble o triple labor.
  • No siempre se proporcionan recursos para realizar toda esta labor... en mi caso yo llevaba mi coche y no me pagaban dietas por kilometraje ni para gasolina (a diferencia de los cargos de la Junta que todos reciben estas prerrogativas)... hasta ponía mi maletín, mi aparato de la tensión arterial, mi aparato de la glucemia...
  • En los pueblos cercanos a la costa, cuando se acerca el verano, se refuerzan los centros de salud costeros quitando recursos a los pueblos de interior... No se ponen medios extra, se quitan de quienes los necesitan para atender en las épocas estivales: se llevan personal y ambulancias.
  • En estos tiempos de crisis se están cerrando servicios de urgencias de pueblos, se están quitando ambulancias... ya en mi tiempo de enfermera de pueblo tuve que llevar más de un enfermo en mi propio coche; pues ahora...
Muchos de los que lean esto tendrán conocimiento de estas cuestiones por primera vez, porque la mayoría de la gente vive en ciudades o en pueblos grandes bien abastecidos y con recursos. Pero hay muchas personas en pueblos, aldeas y pedanías que no tienen médicos y enfermeros a diario, sólo una o dos veces en semana. Y los profesionales que hacen esta labor están en la mayoría de ocasiones bajo mínimos... lo están desde siempre, sin «crisis» pues imaginen ahora.
      Los profesionales de la salud que desarrollan su labor en los pueblos son los grandes olvidados del sistema. Ellos evitan que muchos enfermos  necesiten acudir a un especialista, o evitan con su trabajo que ciertos enfermos vayan a urgencias o sean hospitalizados, porque hacen su labor muy bien, a pie de calle, a pie de casa, con las consultas abarrotadas de gente. ¿Hay que reforzar los hospitales? Por supuesto, pero TAMBIÉN hay que reforzar (con recursos adecuados, comunicación fluida con servicios de ciudad, con formación para diagnostico precoz de ciertas lesiones, incluso vía intranet-web.cam) los centros de Atención Primaria porque, cuando ellos llevan a cabo su labor de forma adecuada, coger la carretera con un familiar y dirigirse a Urgencias del hospital ya no se hace necesario siempre.

No se olviden de los profesionales de los pueblos. No se olviden de las Enfermeras y Enfermeros de pueblo... ellos sí que hacen cuidados de enfermería en todas las etapas de la vida y en todas situaciones de salud-enfermedad en el mismo ámbito y entorno de las personas. Reivindico su labor como importantísima y esencial.

Y, por ahora, nada más. Cuídense, por favor...

domingo, 15 de febrero de 2015

Día Internacional contra el CÁNCER INFANTIL

 Imagen de la AECC

Hoy nueva campaña que pretende luchar contra estas enfermedades, que en el caso de los niños tiene cura en un 75-80% de los casos. Algunos consideran el cáncer infantil como una Enfermedad Rara, dado que afecta a un pequeño número de niños con respecto a la población general.
Sea como sea, necesita de nuestra atención, con medios, donaciones de tejidos, con recursos humanos, con políticas activas de prevención y atención...
Con gobiernos que no cierren servicios de oncología infantil, por ejemplo. Con gobiernos que no restrinjan los recursos humanos económicos a la investigación de nuevas y terapias.
En fin...
Hoy más que nunca me sumo a esta campaña.
Hoy más que nunca me deja pasmada la hipocresía de la mayoría de nuestros gobernantes. Sí.

Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...

martes, 10 de febrero de 2015

Libro: «ENFERMERÍA QUIRÚRGICA EN OBSTETRICIA. Manual práctico»

El libro «Enfermería Quirúrgica en Obstetricia. Manual práctico» es una obra de varios autores coordinada por M. Reyes Fernández González (Enfermera del Quirófano de Obstetricia, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza), publicada por la Editorial Médica Panamericana (2014)

Nos encontramos con una obra de enfermeras para enfermeras, dado que la mayoría de sus autores los son, del Hospital Materno Infantil  Miguel Servet de Zaragoza.Se plantean, como indican en la introducción, afrontar los retos del cuidado desde una perspectiva de excelencia o de calidad total. Este libro es una herramienta útil y eficaz de apoyo para los profesionales de enfermería que día a día desarrollan su labor en los quirófanos. Es un manual excelente, tanto si se tienen conocimientos previos de esta materia, como si se afronta esta disciplina sin formación previa.

El libro está dividido en 3 secciones, Generalidades Quirúrgicas, Técnicas Generales y Procedimientos Quirúrgicos en Obstetricia, desgranando en cada una de ellas todo lo que un profesional puede encontrarse en la labor de quirófanos. Me gustaría destacar como puntos fuertes de esta obra:
  • Descripción de técnicas acompañadas de fotografías que facilitan las explicaciones y nos familiarizan con todo los procesos que se detallan.
  • Explicación de forma detallada de todo el material necesario, instrumentos y aparataje; embalaje de cada uno y significado de su etiquetado... algo que considero de vital importancia  y utilidad.
  • Detalla de forma minuciosa la farmacoterapia habitual, dosis y forma de aplicación.
  • Cuidados de enfermería en las situaciones habituales, procesos esperados  así como ante situaciones de riesgo para los pacientes.
  • Procedimientos y protocolos de trabajo con la explicación de los cuidados de enfermería en pre, intra y postoperatorio.
Considero este libro un magnífico trabajo de documentación y redacción, una buena obra que puede resultar de enorme utilidad tanto a profesionales de enfermería como estudiantes, de Grado, Postgrado como EIR.

Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...

miércoles, 4 de febrero de 2015

Día Mundial contra el Cáncer ¿Solo hoy?


Hoy es el Día Mundial contra el Cáncer...
«Cada 4 de febrero se recuerda al mundo esta enfermedad que aqueja a cerca de 8.2 millones de personas en todo el mundo, cifra que incluye 4 millones de muertes prematuras (personas en edades comprendidas entre los 30 y 69 años), arroja el último Informe Mundial del Cáncer de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y estima que esa cifra subirá a 22 millones anuales en las próximas dos décadas»
«"A nuestro alcance", es el tema de este año para la campaña del Día mundial contra el cáncer; “la idea es enfatizar la necesidad de emprender acciones y poner en marcha lo que ya sabemos para poder impulsar la lucha global contra esta enfermedad y hacer que alcance nuevas dimensiones”, explica worldcancerday.org.»
  Fuente: worldcancerday

Se celebra este día con la sombra alargada de la crisis que limita a los ciudadanos el acceso a todos los recursos sociosanitarios, no sólo para prevenir o para curar, si no recursos en cuidados paliativos, una vez que la enfermedad ha tenido una evolución sin vuelta atrás y ya no se plantea la curación, sino proporcionar al enfermo una muerte digna y a la familia una atención continuada, integral y adecuada a sus necesidades.

Hoy he escuchado decenas de notas en la radio y en la tele. Todo buenas palabras y buenos deseos y todo grandes esperanzas. Pero en el fondo feo de las noticias, quedan tantas y tantas personas que debido a que su residencia se encuentra alejada de los importantes núcleos de población, no difrutan de los mismos servicios que los que vivimos cerca de o en una ciudad. Y da gracias, que a muchos no les cobren las ambulancias o los medicamentos o les retiren prestaciones sociales o les priven de una incapacidad que les permita cobrar una ayuda mientras están enfermos. Ciertos de los gobiernos que tenemos en varias de nuestras autonomías han hecho cosas así... y lo seguirán haciendo, amparados en la crisis. De esta forma, existe grandes diferencias entre los derechos que tienen los habitantes de unas autonomías y los de otras... algo que creo puede ser anticonstitucional. Porque esos derechos no son cubiertos por sus servicios autonómicos de salud.

Que los servicios sociosanitarios de los que puede disponer un ciudadano dependa de la voluntad de un gobierno autonómico me parece aberrante. Por eso, hoy he sentido cierta vergüenza al escuchar en radios y TV los datos... y las palabras de «solidaridad» de ciertos políticos y políticas, que no han tenido rubor en cerrar servicios de oncología infantil sin importarles el daño que generaban en la población. Muchos no dicen que en ciertas áreas de nuestro país los servicios paliativos brillan por su ausencia y que en determinados hospitales estos cuidados quedan a merced de la ideología de quien lo gestiona...

Nos dice la AECC en su página web:
«Ante la situación que muestra el estudio elaborado por el “Observatorio del Cáncer” de la aecc sobre la situación actual en cuidados paliativos donde se evidencia falta de recursos e inequidad en el acceso a este tipo de cuidados, la aecc trabaja en tres ejes fundamentales con los siguientes objetivos:
  • Que la información sobre cuidados paliativos esté disponible para las personas afectadas y sus familiares.
  • Equidad en el acceso a cuidados paliativos en España. 
  • Calidad en la atención basada en un modelo integral en todas las fases de la enfermedad atendiendo todas las necesidades de los afectados: físicas (control de síntomas y cuidados enfermeros), emocionales, sociales y espirituales. Además, solicita avanzar para ofrecer una atención multidisciplinar que incluya el acompañamiento por personas voluntarias y la atención al duelo.»
Hoy es el Día de la Lucha contra el Cáncer. Mañana, ¿ya no?

Por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...

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