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viernes, 19 de agosto de 2011

Libro: «NORMAS DE ACTUACIÓN EN URGENCIAS»

Una de las labores más difíciles y más exigentes de las que he llevado a cabo en mi experiencia como profesional de enfermería, fue la labor que llevé a cabo en Urgencias, pero no en un hospital, sino en los servicios de urgencias de varios centros de salud repartidos por varios pueblos. Algo tenía siempre muy claro cuando me encontraba de guardia: nunca sabía qué iba a entrar por la puerta, qué gravedad tendría, si sería una enfermedad o lesiones resultado de un traumatismo. Y lo más impactante no resultaban precisamente los casos que entraban por la puerta, sino aquéllos en los que te llamaban por teléfono, el interesado, un testigo o la guardia civil, llamada en la que anunciaban un accidente -de tráfico casi siempre, pero en numerosas ocasiones accidentes de pelaje variado e inesperadas consecuencias- o desvanecimientos o situaciones de gravedad aparentemente extrema o no...
En fin...
Para llevar a cabo esta labor tanto los médicos como los profesionales de enfermería deben -debemos- estar preparados para todo, ser capaces de captar con la mayor rapidez posible la información esencial para poder actuar con la celeridad necesaria y la eficacia esperada. Deben, en definitiva, tener actualizados sus conocimientos en las materias mas diversas.

Y, por ello, me gustaría presentaros este libro, «Normas de actuación en Urgencias», coordinado por Manuel S. Moya Mir, de Editorial Médica Panamericana (2011). En el prefacio escribe Moya Mir:

«La práctica de la medicina de urgencias exige una rápida toma de decisiones que agilicen la atención al paciente que consulta un problema urgente. Esta rapidez depende, en gran medida, de la experiencia del médico que las toma y de sus conocimientos teóricos. (...) para poder llevar a cabo, en un breve lapso de tiempo, una serie de actuaciones ordenadas que permitan solucionar u orientar de forma apropiada el problema por el que consulta»

Estoy completamente de acuerdo, por supuesto, pero me gustaría añadir que, en la mayoría de ocasiones, sobre todo en las urgencias de pueblo, el médico no actúa solo, lo hace en equipo con un profesional de enfermería que debe reaccionar igual de rápido, con la misma celeridad y que por ello, debe tener sus conocimientos perfectamente al día.
Esta obra es, por tanto, una magnífica herramienta de apoyo en urgencias. Como indica en su contraportada:

  • Presenta los diferentes aspectos que deben tenerse en cuenta al atender al paciente desde que llega al servicio de urgencias hasta que sale de él.
  • Hace especial hincapié en las exploraciones iniciales que han de practicarse, las medidas terapéuticas que hay que poner en marcha y las bases para decidir si el paciente puede ser dado de alta a su domicilio, debe permanecer en observación en urgencias, ha de ingresar en el hospital o debe ser trasladado a otro centro.
  • Propone unas recomendaciones que pueden ser utilizadas en cualquier servicio hospitalario de urgencias.

Por eso me he animado a daros a conocer este libro, que aunque hace hincapié, como se puede leer más arriba, en las urgencias únicamente de tipo hospitalario, creo que su utilidad se puede hacer extensiva a cualquier servicio de urgencias urbano o rural. De igual modo, la obra parece ir dirigida sólo a los médicos, pero todos los enfermeros que hemos trabajado en los servicios de urgencias de pueblos sabemos que un libro de consulta de este tipo nos viene bien a todos, máxime cuando parece que la idea de las ambulancias medicalizadas de un futuro no tan lejano es que vayan asistidas con un único profesional: un profesional de enfermería.

El formato del libro tiene un tamaño adecuado para poder llevarlo siempre encima y su índice está muy bien estructurado para una rápida consulta, con un capítulo final de «Técnicas y nociones generales útiles en urgencias» en el que, acompañado de dibujos, recuerda la forma de realizar ciertas prácticas de urgencia.

Bueno, os animo a echarle un vistacillo. Creo que puede resultar muy útil.

Traté el tema de Urgencias AQUÍ
Y, por ahora, nada más.

4 comentarios:

Juanma dijo...

Querida Lola: no sé si te conté alguna vez que a mi hermano, con el título recién horneado aún, le tocó como primer destino las urgencias de un centro de salud de no sé qué pueblo. Él era el único enfermero y me dice que todavía tiembla cuando piensa cómo le temblaba la mano con su primer paciente: un niño pequeño al que tuvo que dar puntos en un párpado.

Besos.

Lola Montalvo dijo...

JUANMA: acabas de describir a la perfección una de mis guardias en Aznalcóllar. Besos miles, amigo.

Diana Bañuelos dijo...

Yo prefiero mil veces urfgencias de un pueblo pequeño que las de un hospital... ahi es donde la gente nos necesita más, en dodne más somos útiles para ellos y en dónde más podemos hacer p ara evitar que lleguen hasta el hospital.

Lola Montalvo dijo...

DIANA: pues si te soy sincera yo no. Es en esas urgencias donde pasé las peores experiencias de mi profesión: un shock anafiláctico de una niña que le había picado una avispa en un pueblo a 50 km de la ciudad... me enviaron sola en una ambulancia normal con una adrenalina en el bolsillo y rezando para que la nena no se parara... O un anciano en otro pueblo con la cabeza abierta como un melón, de lado a lado y el médico quería que le diera unos puntitos; o un hombre que casi se seccionó un brazo con un cuchillo jamonero o... Los tráficos en pueblos armada con una maleta con sueros y un collarín... De verdad, te aseguro, Diana, que yo prefiero mil millones de veces un hospital. El motivo es lo sola que estás la mayor parte de las veces y los pocos medios de los que dispones, en material y en personal. Besos miles y gracias por leer y opinar.

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