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jueves, 13 de agosto de 2015

Las mascotas y nuestra salud.

En la fotos os presento a mis dos amigas, Runa, en las dos primeras imágenes y Berta, en las dos segundas. Unos de los mejores días de mi vida, fue cuando ellas llegaron a casa y formaron parte de nuestra familia. Yo las llamo «mis nenas», porque cuido de ellas, velo por su seguridad, las alimento, las llevo al veterinario y procuro que su salud sea buena... Pero cada día me doy más cuenta de que recibo más de ellas de los que yo pueda darles.
      Sencillamente ya no entiendo mi vida sin las dos. Y me duele cuando me voy de vacaciones o hago un viajecito corto porque no me las puedo llevar.
      Tener a mis dos gatas me reporta un beneficio que va más allá de la compañía o de lo divertido que pueda resultar. Pero este beneficio me lo reporta a mí y a mis hijos: a toda la familia.
El beneficio de tener animales de compañía se puede documentar en numerosas publicaciones fácilmente accesibles cuando se busca un poco en Internet. Me ha resultado muy gráfica una infografía publicada por la Fundación Affinity en 2014:


Las mascotas nos hacen más felices, nos proporcionan un cariño sincero, compañía, una obligación saludable de «cuidar al otro». al sacar a nuestra mascota a pasear hacemos ejercicio, nos relacionamos con otras personas que hacen lo mismo, incentivamos nuestra vida social y todo ello reporta una sensación magnífica que pocas situaciones en la vida nos dan.

      Existen, además, evidencias científicas (ver documentos al final de este artículo) con respecto al beneficio que se obtienen con las conocidas como TERAPIAS ASISTIDAS CON ANIMALES, en las que de forma controlada y con animales expresamente seleccionados para ello, se utilizan mascotas para que interacciones con determinadas personas enfermas y conseguir mejorar su situación. Se utilizan tanto perros, como gatos así como caballos en terapias de tipo neurológico, psicológico y social en situaciones como Alzheimer y otra demencias degenerativas, retraso psicomotor/madurativo, parálisis cerebrales, autismo, diversos trastornos de la atención, patologías psiquiátricas... y un largo etc. que cada día se irá completando.
      Con este artículo quiero ir un poco más allá de los vídeos virales de gatitos graciosos o de perritos saltarines que todos los días visualizamos y compartimos en las RRSS. Quiero poner el acento en el beneficio mutuo que supone nuestra relación amistosa con las mascotas. Cuando uno decide tener una mascota en casa debe ser responsable de su cuidado y seguridad. Si no se está convencido de firmar este contrato de por vida oficioso, mejor no tener un animal en casa. Porque no son un juguete, no son peluches o una cosa que cuando estorba se aparta y punto. Son seres vivos que sienten, sufren, aman, lloran y tienen miedo. Que comen, que hacen sus necesidades, que necesitan ser educados y cuidados y eso requiere tiempo y cierta capacidad de poder costear un veterinario. Que se reproducen de forma instintiva y debemos asegurarnos de su descendencia no es infinita... en fin. En definitiva, cuando uno lleva una mascota a casa debe ser consciente de la enorme responsabilidad que supone...

¿Comprar o adoptar?
Bueno, creo que es una buena pregunta.
      Como diría una buena amiga, lo mejor es rescatar... A diario se abandonan decenas de animales. Según la Fundación Affinity, en 2014 se abandonaron casi 107.000 perros y más de 33.000 gatos. La suerte de estos animales es desigual. Algunos hasta pueden llegar a suponer, en ciertas situaciones, un peligro de salud pública. Por eso yo os animo a ADOPTAR. Como decía una bonita publicidad que leí no sé dónde, a los amigos no se les compra. Entiendo que, a veces, se busca una raza concreta de perro grande o pequeño, de gato sin pelo largo o que no sea negro. Lo sé. Pero si pensáis en la cantidad de animales que se echan a la calle a diario, que se maltratan o apedrea, que se utiliza como diana de perdigonazos o de patadas, creo que adoptar a un animal abandonado es una buena opción... Haréis una doble labor: sacaréis a un animal de la calle o evitareis que lo sacrifiquen en la perreras habituales y daréis una segunda oportunidad a un animalito que alguien ha desechado. Además, será gratis... salvo ciertos gastos que se hacen obligatorios como vacunas, esterilización, desparasitación, chip... Pero cuando compráis una animal en una tienda, aparte del precio como producto que pagáis por él, también tenéis que costear esos gastos veterinarios. No olvidéis que chip, vacunas y desparasitación son obligatorias para tener una mascota en casa. Eso se incrementa con la licencia precisa si se trata de un animal considerado como raza peligrosa... Para adoptar animales abandonados poneros en contacto con asociaciones que se ocupan de su rescate... Existen cientos, buscad en vuestra zona de residencia. Os lo agradecerán. Y si no podéis adoptar por la razón que sea, podéis haceros socios o contribuir con aportaciones que ayuden a los gastos del cuidado de estos animales.
      Yo adopté a mis dos gatas, Runa y Berta... y nada de lo que me gasto en su cuidado me parece tirar el dinero; al contrario.
       Esto es todo.
      Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...

PS: dedico esta entrada a mis compañeras de trabajo y amigas, Lola y Loli. Ellas me inspiraron ayer esta entrada. El amor hacia los animales me dice mucho bueno de las personas...

PARA SABER MÁS:
      

2 comentarios:

Irene y Umpa Lumpa dijo...

Tengo dos gatos. Los dos sacados de la calle casi sin querer. Todo lo que "me he gastado" en ellos, todo el tiempo que les dedico ( a su cuidado o a lo que sea) merece la pena.
Me dan mucho más de lo que les doy.

Lola Montalvo dijo...

IRENE y Umpa Lumpa:
Esa es la sensación... me alegra que ellas deseen estar conmigo. Besos miles, y muchas gracias por leer y siempre comentar. :D

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