Política de cookies

martes, 16 de diciembre de 2014

Memoria de mi enfermera LIII: «Yo no defiendo a los malos profesionales»

Foto Lola Montalvo (C)

Me pone el compresor para sacarme sangre... me lo pone muy apretado, dándome pellizco en la piel.
   Se lo digo:
   —Oye, perdona, la goma me hace daño, ¿puedes aflojarla?
   Suspira irritado y me dice:
   —Será sólo un segundo.
   Me frota con una gasita en la flexura del codo y me golpea hasta escocerme con el dorso de los dedos.Suelta una risita, que a mí me resulta cínica, y me dice:
   —Para venir a sacarse sangre hay que traerse puestas las venas de casa...
   —Nunca he tenido problema... y...
   —Usted no tiene venas.
   Suelta un último suspiro y me pincha. Con decisión. Estuve tentada a no mirar, pero lo hice. Mete toda la aguja y no sale sangre, como me temía. Entonces empieza a meter y sacar la aguja sin sacarla nunca del todo, rebuscando con gestos irritados. Me hace daño y se lo digo.
   —¡Señora, no tiene buenas venas! ¡Tengo que hacer mi trabajo!
   No tarda en aparecer un bulto azulado que nadie me tiene que explicar que supone que la vena se ha roto. Me quita el compresor con un gesto seco y me pone la gasita. Saca la aguja y me ordena:
   —¡Apriete fuerte!
   Obedezco. Me duele mucho y se lo digo. Sin mediar palabra me pone un esparadrapo sobre la gasita dándome un par de vueltas a todo el brazo. Se le nota enojado —¿conmigo?— y me ordena:
   —Déme el otro brazo.
   Obedezco otra vez.
   Y nuevamente comienza todo el proceso. Goma apretada hasta el pellizco. Golpes en la flexura del codo. Piel enrojecida. Pinchazo. 
   Y, nuevamente, falla. Rebusca como antes con la aguja, metiendo y sacando. Me produce un dolor insoportable pero no me quejo. No me apetece escuchar su tono desabrido.
   —Señora, usted no tiene venas.
   Me lo dice con un tono seco, sin llegar a ser desagradable. Pero me lo lanza como si fuera culpa mía. Me coloca la gasita y el esparadrapo dando otro par de vueltas. Me pone el compresor sobre el antebrazo y me busca en las manos. Sigue todo el proceso... tres veces más. Tras cinco —¡¡cinco!!— intentos fallidos... y volverme a repetir que no tengo venas, me quita el compresor, se levanta y le pide entre susurros a su compañera que le haga el favor de pincharme ella, «que la mujer esta no tiene venas...», insiste. Yo, a esas alturas, ya tengo lágrimas en los ojos que contengo a duras penas.
   La enfermera se sienta ante mí con una sonrisa amable en la cara y me pide con voz suave que le deje un brazo. Asó lo hago. Quita el esparadrapo, me aprieta y ajusta el compresor sobre la blusa, «para que no le pellizque la goma», me dice y me busca con dedos expertos sobre la piel de la flexura. «Aquí hay una» me cuenta con un tonillo esperanzador. Me limpia con una gasita y me avisa, «respire hondo».
   —¡Ya está! —me dice al tiempo que me quita el compresor. Ha llenado los cuatro tubos casi sin pestañear.
   Me aprieto la gasita que ella me ha puesto con el brazo extendido, tal como ella me indica. Me levanto, le doy las gracias y me voy. No puedo evitarlo, siento alivio de que haya terminado todo bien. Podría haber sido peor, sin duda alguna. Todo habría sido mucho peor si, en lugar de al quinto pinchazo fallido, el otro enfermero se hubiera empeñado en que yo no me iba de allí hasta que fuera él, y sólo él, el que me sacara la sangre. Por suerte no todos son como ese enfermero...

-----ooooo00000ooooo-----

Llevo dos semanas con esta entrada paralizada, releyéndola, retocándola. sin decidirme a publicarla. Pero la entrada de Rosa Nieto, con motivo del DÍA INTERNACIONAL DE LA VISIBILIDAD ENFERMERA, en su blog titulado, «Decálogo para la enfermera INvisible» me ha dado razón a que continúe. Y así lo hago...

Esto es un relato, sí, pero está basado en un hecho totalmente real. Todos los que lean esto, tanto profesionales de la salud como usuarios y enfermos, saben que no es inventado. Alguno, desde un lado o desde el otro ha vivido una experiencia similar. Por desgracia.
      En mi actual trabajo me dedico a tomar muestras de sangre a diario, entre otras procedencias. Y muchas de las personas que acuden a nuestra sala nos cuentas historias muy peregrinas que les ha sucedido en otras salas de extracciones, públicas y privadas. Decirle a un usuario que «no tiene venas» es la más suave y frecuente. Hay otras perlas dialécticas como: «Que tiene la sangre solidificada», «que sus venas están esclerosadas», «que me pone el brazo muy rígido»... Es una pequeña muestra de otras muchas de las estupideces que nuestros colegas enfermeros/as pueden soltarle a la cara a un usuario/enfermo sin pestañear para no reconocer jamás que no está a la altura de las características anatomofisiológicas de la persona que tiene delante para tomarle una muestra de sangre. Que no es que el usuario no tenga venas... es que el enfermero/a es ¿un inepto? Debe serlo para no reconocer su incapacidad para sacar sangre.
     El enfermero/a debe poner todo su conocimiento para adaptarse a cada persona que le corresponde atender... y no al revés. Está claro que a muchos y a muchas profesionales de la enfermería se les olvida algo tan básico. No todos nuestros usuarios/enfermos tienen las venas como tubos de butano. Por eso cuando la cosa se pone difícil el profesional debe echar el resto para atender a esa persona de la mejor forma posible, sin menospreciar la labor de tomar muestras de sangre, procurando no hacer daño ni molestia, sin cabezonerías ni ensañamientos y, sobre todo, con respeto a su inteligencia. Que los usuarios y enfermos la tienen, aunque no tengan conocimientos de cuidados de enfermería.
    
No cuento nada nuevo si digo que no todos los profesionales de la salud son buenos profesionales. La profesionalidad no viene con el título; es un algo que se aprende, que de adquiere y que esa persona debe buscar con ahinco. Yo me esfuerzo a diario por aprender más, saber más y llevar a cabo mis técnicas de la mejor manera posible, cuidando a cada usuario/enfermo que tengo delante como me gustaría que me cuidaran a mí. Pero no todos los enfermeros hacen lo mismo. Muchos son malos profesionales... y otros son hasta nefastos. Y no es que yo sea estupenda y superguay... es que los otros son malos.
   Estos meses atrás he tenido ocasión de ser usuaria del sistema sanitario público en el papel de madre de enferma, esposa de enfermo y enferma yo misma... Y he podido observar con mis propios ojos y en primera persona cómo se trabaja. La mayor parte de mis colegas son buenos profesionales, (muy buenos, todo hay que decirlo) y llevan su trabajo de forma correcta y adecuada. Pero por desgracia otros (que siempre son muchos... ¡demasiados!) eran nefastos. Voy a contar sólo lo que yo he vivido en mis carnes:
  • Al hacerme un TAC con contraste tenía miedo. El que me cogió la vía me dijo que cómo me atrevía a donar un riñón si no era capaz de sufrir un pinchacito y un contraste de nada. Salí llorando de la sala sin que el enfermero pestañeara.
  • Pedí que me durmieran antes de llegar a quirófano... se me prometió que así sería. No se hizo. Al final en quirófano, muerta de miedo y supernerviosa, me durmieron a toda prisa. No recuerdo haberme echado en la mesa de quirófano pero sí entrar llorando.
  • Ya en planta, una enfermera apareció una noche e intentó con todas sus fuerzas darme a mí la medicación de la señora de al lado. Al final conseguí que fuera a su control de enfermería y revisara el tratamiento de cada una de nosotras. Y lo hizo. Y regresó riendo: «¡Ay, es que tengo mucho lío esta noche y yo no soy de este servicio...!» Bla, bla, bla...
  • Ingresada tras una intervención de apendicitis, a mi hija le prometieron que si bebía y toleraba le darían ese día de comer. Tenía mucha hambre. El cirujano se fue sin escribir esa orden. Y ningún enfermero fue capaz de llamarle por teléfono para que lo escribiera. Mi hija se estuvo 24 horas de más sin comer por no hacer una llamada. Al día siguiente el cirujano intentó regañar a mi hija por no estar ya comiendo... Yo expliqué lo sucedido en realidad.
  • A mi hija le ponían los botes de medicación y tras finalizar, los retiraban. Aprovechaban los sistemas para no tener que poner uno cada vez. Algunos tapaban la conexión antes de colgar el sistema en el palo. Pero uno de ellos lo dejaba al aire... colgando. Me tuve que dirigir al control y pedir una aguja para tapar la conexión del sistema. Otra de las veces, lo tiré al suelo y le dije a ese enfermero que el sistema estaba en el suelo, para que no se lo pusiera a mi hija otra vez... la guarrindonguez de algunos y algunas me deja estupefacta...
  • En fin... más cosas, pero sería cansino.
Defiendo mi profesión con uñas y dientes. Los que leen esto con cierta frecuencia lo saben. Defiendo mi trabajo y el de mis colegas en todos los servicios de salud y asistenciales hasta la extenuación. Llevo 25 años haciéndolo y lo seguiré haciendo. Pero jamás defenderé al que no hace su trabajo bien. Al que no estudia y se forma para mejorar cada día, al que no se deja la piel a diario, como lo he hecho y lo hago yo, para intentar ser cada día mejor enfermera. Al que no reconoce sus errores o su ignorancia y sigue tan pancho/a haciendo como que no pasa nada. Al que es capaz de dejar a un enfermo sin cura o sin medicación o sin analgesia o sin comer porque no son capaces de hacer una llamada o médicos que se cabrean porque se les llama porque un paciente tiene dolor o insomnio o ansiedad... o hambre.

¿Dejadez? ¿Ignorancia? ¿Pasotismo? ¿Cansancio?
      El motivo da igual. Lo único que importa es que están ahí. Eso sí, son muy pocos; una gota en el mar con respecto a los miles de profesionales que hacen bien su labor a diario, pero cuando a uno mismo como usuario le toca esa gota en el mar...

Sí, hay demasiados malos profesionales. No sé cuantos son. Dos, tres... uno por servicio. Me da igual. Porque para mí, uno sólo, uno, ya me parece demasiado. Demasiado. No pienso defender jamás una mala praxis ni justificarla ni ocultarla ni intentar siquiera explicarla cuando proceda de un profesional de este tipo. Creo que hay algunos que se han equivocado de profesión y no se dan cuenta que trabajan con personas. La defensa que hago de mi labor y la de mis compañeros, los que se dejan a diario la piel en lo que hacen y se esfuerzan por trabajar cada día mejor, jamás tapará una mala práctica de personas como éstas.

Lo peor de todo es que los superiores de estas personas suelen ser conocedores de su mal hacer y lo tapan o lo justifican o hacen que lo ignoran... lo que sea. El caso es que he visto a estas personas mantener su trabajo (sin ser fijas, ojo, o sea que imaginen los que tenían plaza en propiedad) mientras a otros profesionales muy válidos y que hacían bien su trabajo se les ha despedido sin pestañear al vencer su contrato. Creo que hay «enchufes» y recomendaciones muy mal entendidos...¡Demasiados!

Bueno, esto es lo que deseaba hacer. He retocado el texto decenas de veces, lo he releído... una vez y otra. Y aquí está. Creo que el sistema debería tener sus propias herramientas para detectar a estos malos profesionales y poder deshacerse de ellos y que no vuelvan a tocar ni se acerquen a un enfermo o usuario. Algo muy importante falla cuando muchos de estos malos profesionales siguen ahí.

Y por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...

22 comentarios:

Santi Gracia dijo...

Me he sentido muy identificado y yo también tengo numerosas historias de este tipo en mi haber. Y tienes razón, la mayoría de los profesionales son de 10, pero cuando te toca "el malo"... Y lo peor es el corporativismo mal entendido cuando intentas denunciar los comportamientos poco apropiados o negligentes. En fin.
Saludos

Charo dijo...

Después de leer con la máxima atención tu relato y el que presentas al inicio, sólo puedo decir una cosa: COMO TE ENTIENDO. He sentido en mi toda la rabia y la impotencia que, por prudencia, has debido sentir tu. No deberìamos ser tan " comprensivos" con estas situaciones...pero nunca sabe uno lo que es capaz de soportar, ¿verdad?
Un abrazo.

Charo Bosca dijo...

Y es que a veces, muchas veces, no somos conscientes de lo que somos capaces de decirles a los pacientes, ni de lo que ellos capaces de entender. Yo... muchas veces, ya, me muerdo la lengua y les hago shhhh a los compañeros. Gracias Lola, por recordarnos estas cosas. ¡¡Comparto!!

Irene y Umpa Lumpa dijo...

No puedo estar más de acuerdo... increíble la entrada.
Soy recién licenciada. Ahora mi trabajo es prepararme el MIR. Sé que el objetivo es sólo conseguir una plaza, pero realmente me alegro de que esté aprendiendo bastante mientras estudio. Antes de medicina estudié fisioterapia. Mi contacto desde el punto de vista laboral en medicina ha sido nulo aún, en fisio ha sido escaso. Pero como estudiante he coincidido con profesionales de los que más que medicina he aprendido buen hacer. Y de otros.. de los que he aprendido cómo no quiero ser. Me he dado cuenta de que muchas veces no es cuestión de ser el mayor superespecialista en la materia. Que a veces basta con dos cosas: educación y humildad. Y a partir de ahí... viene todo lo demás.

Como paciente... también he pasado y he visto un poco de todo. Tengo una enfermed rara. Ahora estoy formada y bien tratada, por lo que no tengo que acudir más que a los especialistas que me tratan y si tengo que hacerlo con algún otro, tengo muy claro que sé más que ellos. Pero hace unos años, yo no sabía nada. Y me encontré con gente de todo tipo... Desde los que me derivaban porque reconocían no saber a qué enfrentarse.. hasta unas residentes (antes de estudiar yo medicina) que me tacharon poco menos que de ansiosa e hipocondríaca. Cuando iba al borde del shock anafiláctico me pusieron el pulsi y ante un valor poco esperado para ellas... me dijeron que "es que a veces cuando se os pone esto se os olvida respirar" (yo sabía para qué servía un pulsi... pero me imagino a cualquier otra persona un tanto atónita) Les llevé un informe de urgencias del mismo día. Y bueno...me dejaron un rato en la sala de espera más por insistencia que por otra cosa. Al poco me llamaron y ya estaba con disfonía... Entonces sí que decidieron ponerme urbasón. La enfermara que me lo puso lo hizo sin explicarme nada. Sólo que me bajase un poco los pantalones como si me lo pusieran a diario. Me empecé a retorcer de dolor porque yo ni sabía lo que era... y me increpó "tenía que haberte tumbado... si llego a saber que te ibas a poner así!" (No respondí... evidentemente si alguien me hubiera advertido de que podía doler, probablemente no me habría pillado tan de sorpresa. Y se me hubiera aconsejado tumbarme, lo habría hecho)

A todo esto... urgencias (que ya sé que es estresante y que hay mucha gente que va a urgencias a por su analítica y su radiografía etc etc) a la 1 de la noche de un jueves. Yo sola, mozuela, en una ciudad que no era la mía y sin avisar a mis padres por no asustarles... Ya ves las ganas que tenía de estar ahí.

Afortunadamente, me he encontrado con otros profesionales completamente opuestos. Con mi enfermera maravillosa, pura dulzura... con mis médicos que me ponen música cuando me hacen alguna cosilla dolorosa tipo biopsia o aspirado... y que se quedan a mi lado hasta que se me pasa el mareo, caso de haberlo.

Y todo empieza por la humanidad.
Espero convertirme algún día en alguien más parecido a este segundo grupo que al primero.

(Y he rotado por urgencias, y sé que pese al estrés, se puede ser un médico/enfermero estupendo, educado, paciente y buen profesional... no me sirve la excusa)

saramailui dijo...

Me ha encantado leerte! Realmente es así. Hay muchos profesionales q disfrutan con su trabajo, y q lo hacen muy bien, pero hay otros q es para darles de comer a parte.
Yo tb soy enfermera, y me ha tocado vivir situaciones surrealistas, con enfermeros muy pero q muy cochinos.
Y sabes lo peor, q en ese momento es muy violentó decirle, eso q estas haciendo no está bien. Aunque sepas ciertamente q no está bien, te recorre un escalofrío helado por el cuerpo y se queda en eso. Debemos luchar todos, para q los profesionales q trabajan mal, aprendan a hacer las cosas un poco mejor. Un saludo a todos.
Sara

Almudena Trinidad dijo...

Tienes más razón que nunca. ¡Fuera con los malos profesionales! Son los que nos desprestigian y confunden al paciente, y los que nos hacen sentir verguenza ajena cuando los vemos actuar mal en nuestra presencia. Creo que debería haber herramientas administrativas que permitieran luchar más eficazmente contra la falta de profesionalidad, pero habría que empezar por denunciarlo, y qué mal queda que un profesional mencione un fallo de un compañero, ¿no? Es un tabú laboral de los más potentes. No sé cómo empezar a luchar contra esta lacra...

Anónimo dijo...

Muchos profesionales antiguos(13 trienios), están hasta el "gorro" por no decir otra cosa, de los despropositos y canalladas que,se están haciendo, y se han hecho en esta profesión y,desde hace más de 50 años. Lo mejor para el gobierno, médicos, politicos etc etc sería; que fueramos F.P de Cuidados Enfermeros/as, y así todo sin problemas. Haga esto, ponga lo otro, aviseme, mida la temperatura, vigilar y avisarme si más de 37,5, ekg y avisar si dolor, coger la via y analitica. Es decir a las ordenes del profesional cualificado y con titulación de facultativo que,es el que toma las decisiones oportunas. ¿para què? una Enfermera Diplomada o peor,de Grado; muy sencillo: hacer el ridiculo con el Nanda, Nic y Noc, un día si y al otro también.
Yo, hacia guardias en la únidad de P.S.Q de un Hospital de España: sin Facultativo médico especialista de guardia y sin nadie más responsable que un servidor y, durante casi 12 años.
Hay malos pero la mayoria son muy muy muy buenos/as.
Seguro que diran, que tengo un discuro muy "Nihilista" La madre que me p........r..o
Saludos y feliz Navidad.

Lola Montalvo dijo...

SANTI GRACIA:
Cierto, eso mismo afirmo en la entrada y dode sea: predominan los buenos profesionales, pero por desgracia, solo se ven los malos... los medios, aparte de seguir llamándonos ATS, se ocupan de que todos sepan lo mal que se hacen las coss de vez en cuando por unos pocos.

Lola Montalvo dijo...

CHARO:
Es complicado ver que un compañero hace algo mal... y pensar: «se lo digo?». Creo que hace tanto daño el que hace mal como el que calla, pero claro, hayque tener en cuenta tantas cosas: contratos precarios, favoritismos personales por jefes...
Un saludo

Lola Montalvo dijo...

CHARO BOSCA:
Morderse la lengua... por ambas partes, claro! Gracias a ti por leer y comentar. Un abrazo

Lola Montalvo dijo...

IRENE Y UMPA LUMPA:
Sí, a amenudo nos vemos a ambos lados del control de enfermería y eso nos permite ver mucho más que cuando se está sólo del lado profesional. Deberíamos, en nuestra ahora larga formación, hacer como hacen con los psicoanalistas: pasar nosotros en formato paciente/usuario/enfermo por las manos de nuestros compañeros y determinar de forma subjetiva qué se hace bien y qué no... como pacientes. Creo que sería muy edificante y se verían muchos matices que ahora a muchos sanitarios se les escapa.
Muchas grcias por leer y comentar
Un abrazo

Lola Montalvo dijo...

SARAMAILUI:
Debemos aprender dos cosas en nuestra profesión:
- aprender a decirle a un compañero que las cosas se pueden hacer de otra forma o mejor...
- aprender a encajar los comentarios de nuestros compañeros cuando nos indican que algo se puede hacer mejor.
... humildad y compañerismo, dos ingredientes dfundamentales y demasiadas veces, mal entendidos.
Gracia por leer y comentar.
Un saludo

Lola Montalvo dijo...

ALMUDENA TRINIDAD:
Un tabú con el que hay que acabar sí o sí...
Gracias por leer y comentar
Un abrazo

Lola Montalvo dijo...

ANÓNIMO:
Veo que la formación universitaria no te parece algo positivo en nuestra formación, que la evidencia y el método científico que arropan Nanda, Noc y todo los demás, no es de tu gusto y eso dice mucho. Yo defiendo esa formación universtiaria con uñas y dientes, es más, la veo escasa aún como está hoy día... falta más.
Se ve que has trabajado en malas condiciones en esas guardias en las que estabas solo y tomabas decisiones que, por supuesto no te competían... La ¿molestia? que muestra tu comentario con respecto a la forma que trabajas ahora con médicos deja claro que no te sientes con libertad de tomar ciertas decisiones... no trabajamos para los médicos, trabajamos, se supone, con los médicos. Y yo no creo que hagamos el ridículo con esos baremos de diagnostico de enfermería ni de prescripción de cuidados. Lo científico de nuestros cuidados es algo que reivindico a diario. Si no lo compartes no es asunto de esta entrada.

Espero que hayas leído en mi artículo eso que indico y digo literal:
«(Los malos profesionales lo son por...)¿Dejadez? ¿Ignorancia? ¿Pasotismo? ¿Cansancio? El motivo da igual. Lo único que importa es que están ahí. Eso sí, son muy pocos; una gota en el mar con respecto a los miles de profesionales que hacen bien su labor a diario, pero cuando a uno mismo como usuario le toca esa gota en el mar...»
En todo momento afirmo que son pocos, pero aún siendo pocos hacen mucho daño y se les ve mucho...

Por último, no soy quien para tildar tu comentario de nada. Eres muy libre de expresar lo que piensas y lo haces con respeto; ese es el objetivo de este espacio: dejar que todos podamos expresarnos con libertad y respeto.

No suelo aceptar comentarios ANONIMOS, pero entiendo que eres compañero y por esta vez lo consideraré como que estás identificado. Para la próxima, si la hay, te agradecería al menos un nombre de pila.

Un cordial saludo y felices fiestas también para ti.

Anónimo dijo...

Perdonad todos pero ¿por qué no preguntais a la gente de vuestro barrio, medios de comunicación y sociedad en general que entienden por profesión "Enfermera/o. Muy sencillo. La profesión enfermero/a, les indica unos profesionales de la salud, que realizan trabajos y técnicas; delegadas por otro profesional llamado: ¡médico!! queramos o no queramos. Para la calle,y la sociedad, no pertenecemos a una profesión cientifica, ni tampoco investigadora; eso si como he dicho en otro comentario muy buenos con las ordenes delegadas de otros. El sindicato ¿como se denomina? s.a.t.s.e .mejor dicho ayudantes(auxiliares), técnicos sanitarios de España, el colmo de los despropositos para titulados en una facultad. Un servidor, no perdio el tiempo y, en sus ratos libres, continuo estudios en otra titulación universitaria; al igual que otros compañeros de la época. Por eso digo que,lo del Nanda, Nic y Noc, es ridiculo e incompetente. Tendría que haber una titulación denominada: Grado en Ciencias Bio-psico-sociales. Sería lo más justo y honesto para los titulados de Grado.
Recuerdos muy afectuosos.
Enfermero Espta S.M
Psicologo clinico
T.S.P.R.L

Alfonso dijo...

Me llamo Alfonso, y soy el titular deel articulo anterior.
Muchas gracias por publicarlos.
Alfonso

Lola Montalvo dijo...

ANÓNIMO:
No tienes que discuparte de nada, está dando tu opinión...
De todos modos todo lo que plasmas, con respecto a la visión que tiene la calle sobre nuestra labor, ya existe un movimiento reivindicativo que acaba de nacer (octubre 2014) EnfermeriaVisible.es (http://lolamontalvo.blogspot.com.es/2014/12/lo-que-no-se-ve-existe.html) que buscamos que se tenga una visión real en la sociedad y en los medios de la labor de los profesionales de enfermería..., la verdadera labor, algo que va mucho más allá de obedecer órdenes y de cumplir unas funciones delegadas según un arcaico documento del siglo pasado. No se puede delegar ninguna función que el que delega no sabe hacer. Por lo que ya son «funciones propias» que nadie se ha molestado en recoger en un documento marco de funciones.
Yo también he estudiado otra carrera y medio doctorado de otra materia que no tiene nada que ver, pero no es por hastío profeisonal: si no por gusto, por saber más de otras cosas, y sigo estudiando, criminología y ciencias forenses y derecho penal... todo por curiosidad. Pero eso no significa que denoste nuestro cuerpo de conocimientos, y que todas esas siglas solo buscan su refrendo científico. Estás en tu derecho de no apreciarlo como algo necesario, por supuesto y lo digo sin ironía.
Lo del SATSE, es de tralla... no acepto a nadie que dice defender los derechos enfermeriles y que nos hace llamar «ATS»... más rancio y más repelente no puede ser dicha denominación y así lo manifiesto en las redes siempre que puedo... Estoy de acuerdo en que ese sindicato debería modificarlo.
Entiendo que tú y yo no vemos la enfermería de la misma forma. Eso es patente y muy respetable.
Esta entrada buscaba mostrar los muchos buenos profesionales que hay en el sistema sanitario, pero también hacer constar que hay muchos malos, y que nunca deberíamos tapar los pufos ni las malas prácticas de los que lo hacen mal y encima les da igual.
Ese era el objetivo de esta entrada.
Un cordial saludo

Alfonso dijo...

Muchas gracias por contestar mi comentario. Es cierto que hay técnicas que,sólo saben hacer los titulados Enfermeros; pero para la sociedad en general, son técnicas del médico(más sencillas pero del médico)),y delegadas en otro subalterno llamado: Enfermero/a. Desgraciadamente,es así para los que no conocen nada de la sanidad y nada de la función educadora, preventiva y, rehabilitadora que tiene esta profesión; incluso para universitarios de otras facultades. Siento muchisimo tú enfado,cosa que intento resolver de forma amigable,y sin recelos de tipo alguno. Me alegro muchisimo,el mantener este tipo de dialogos y observaciones con relación a nuestra profesión de toda la vida,e intentar su reconocimiento y profesionalidad social,aunque tengamos otras ( es mi caso), paralelas a la misma.

Fuertes y cariñosos saludos.
Alfonso.

Lola Montalvo dijo...

ALFONSO:
Estoy muy de acuerdo con todo lo que indicas... salvo en una cosa: No estoy enfadada. En absoluto. No has escrito nada que no me hayan dicho decenas de veces y que ya sepa de largo. Estas cosas no me enfadan, no si se me dice con respeto tal como has hecho tú.
Precisamente este espacio me permite intercambiar opiniones y pareceres con otros profesionales que de otra forma no podría hacer. Me encanta saber qué otros puntos de vista existen y qué sienten otras personas antes los diferentes temas que se plantean. Por eso tengo abierto el espacio para escribir comentarios.
Muchas gracias a ti.
Un cordial saludo

Alfonso dijo...

Estoy pensando una cosa. Que te parece, reformar esta profesión, con la apertura del nuevo Sindicato de Enfermeros/as y llamado: S.E.N.F.E.S,o, lo que es lo mismo: Sindicato de Enfermeros de España.
Siempre a tu disposición
Alfonso.

Lola Montalvo dijo...

ALFONSO:
La idea me parece muy buena, la verdad. Creo que hace falta que se regenere la profesión desde dentro. Está claro que el CGE es un pepino que no hace nada, es demasiado político (cuyas filias no son de mi agrado) y su cabeza visible un meme que no hace nada más allá de salir en la TV de vez en cuando haciendo a veces más el ridi que otra cosa.
En el actual SATSE creo lo justo... poco. Y cada vez menos desde que en CyL ha dejado que enfermería quede fuera de las unideades de gestión sin mover un solo liberado.
Un abrazo y felices fiestas

Alfonso dijo...

Buenos días Lola. Espero que pases unas muy..muy..felices fiestas navideñas. En cuanto al Consejo General y,Sindicatos: ¡¡Sin comentarios!! Consintiendo y aceptando los desmanes que están haciendo con la profesión, de una forma tranquila, relajada, y sumisa. Mientras, los pobres de la Infanteria Enfermero/a sacando las castañas calientes y resolviendo esta dificil situación. Es muy bonito como dices: hablar por medios de comunicación, estar en la pomada de jeralfes, y decir siempre que ¡¡Si!! a los Castrodezas del ministerio y compañia. Despues, lanzan en sus medios afines(diario enfermero, Enfermeria facultativa, y otras)),un discurso populista y miserable. En esos discursos populistas,se les promete ¡¡Todo!! A saber : la creación de la categoria de Enfermero/a Especialista, por supuesto la Prescripción que está en la mesa bla..bla..bla .
¿Cuanto tiempo vamos a seguir con los brazos cruzados,y aguantando esta indefensión moral y profesional?
Abrazos
Alfonso
E/mail sitcha14@yahoo.es

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...