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miércoles, 1 de junio de 2011

1 Junio 2011: Día Nacional de Donante de Órganos y Tejidos



Cartel perteneciente a ALCER

Vuelvo momentáneamente, como no podía ser menos, para dar mi pequeño y personal homenaje a los que impulsados por una enorme generosidad son o han sido donantes de algún tejido o de órganos. Gracias a los donantes y a sus familias, cientos de personas tienen una oportunidad de llevar una vida mejor, una nueva oportunidad.
Es necesario reconocer su calidad humana, su inmenso altruismo.
Os animo a todos a que os hagáis donantes, porque con una donación se regala vida.
Y, por ahora, nada más.

8 comentarios:

CumbresBlogrrascosas dijo...

Hace años, muchos, que soy donante de órganos, y desde aquí animo a todos a que hagan lo mismo. A mí me hizo decidirme un hecho que me ha marcado de por vida, y es que con mi padre clínicamente muerto, pero todavía respirando artificialmente, me pidieron sus riñones, pero se los habían de extirpar antes de certificar la muerte. No pude. Para que nadie haya de pasar por eso, por tamaña responsabilidad, deberíamos decidir sobre nosotros mismos mientras todavía podamos.

Lola Montalvo dijo...

CUMBRES: sí, yo también soy donante. La situación en la que te viste es indiscutible que fue muy dura, por ello dices una verdad muy grande: debemos ser nosotros de forma activa los que debemos prestarnos a donar. Muchas gracias y un fuerte abrazo. Besos miles

tomae dijo...

...LOLA ¿existe algún riesgo irreversible para el donante que aconseje no realizar la donación del órgano? Me ha chocado eso que cuenta "Cumbres" y me ha hecho pensar...bss!

Lola Montalvo dijo...

TOMAE: En el caso de CUMBRES especifica que el donante estaba en muerte clínica, por lo que no se le podía operar hasta que la familia no diera el consentimiento. Con respecto a los donantes vivos el riesgo que se les permite correr en su intervención quirúrgica y en su vida posterior, se procura que sea riesgo cero; eso no siempre es posible asegurarlo, por ello es que al donante vivo se le realizan numerosas pruebas clínicas y diagnósticas que pretenden descartar daños que le hagan peligroso esa donación. Eso sí, lo que pase en un futuro no se puede predecir ni impedir y es un riesgo que, por supuesto, el donante corre. Ahí radica, indiscutiblemente su enorme generosidad.
Besos miles Tomae y gracias.

CumbresBlogrrascosas dijo...

Tomae, Lola lo ha explicado perfectamente, pero quizá quien no lo hice bien en su momento fui yo y por eso intentaré aclarar el tema de la mejor manera posible. Cuando yo tenía veinte años y mi padre cuarenta y siete, este sufrió una hemorragia cerebral causada por una subida de tensión (seguro que Lola lo puede explicar de forma más inteligible, pero yo soy lego en la materia, por lo que espero que me disculpéis), con resultado de coma irreversible, y nos dijeron los médicos que si se recuperaba quedaría hemipléjico, ciego y con poquísimas probabilidades de recuperar el habla. En vista de las pocas —nulas— esperanzas en su recuperación, nos pidieron a mi madre y a mí la autorización para extirparle los riñones, pero esto se había de hacer en vida del paciente (ignoro si ahora han cambiado los protocolos) y, tanto mi madre como yo, fuimos incapaces de dar el consentimiento, puesto que yo, a través del cristal de la UVI, veía respirar a mi padre, aunque fuera gracias a una máquina. Jamás me arrepentiré de la decisión que tomé entonces ya que, en la cama de al lado, había un chaval de 18 años que había sufrido un terrible accidente de tráfico y estaba en igual o peor situación que mi padre. También a sus padres les pidieron sus órganos y también ellos negaron el consentimiento. A los pocos días, mi padre falleció y, unos pocos días más allá, su vecino de cama, el chico del accidente, se recuperó. Sé, porque tenemos conocidos comunes, que después fue a la universidad y hoy es un buen profesional, padre de familia.

Imaginad por un momento que yo hubiera dado el consentimiento para donar los órganos de mi padre y que después me hubiese enterado de lo que ocurrió con su compañero de habitación: el remordimiento me habría acompañado de por vida. De ahí que vuelva a insistir para que seamos cada uno, de modo consciente, lo que tomemos la decisión de donar los órganos: en mi caso, nadie tendrá que pasar por lo que yo pasé, y sigo pasando.

Un saludo.

Lola Montalvo dijo...

CUMBRES: lo que cuentas es realmente doloroso y, nadie jamás, podría cuestionar tus motivos, nadie. Cada situación es individual, por ello, tal como bien indicas, es importante que cada uno deje este tema bastante hablado y rubricado con su familia, para que ellos no tengan que decidir en un momento tan delicado.
Gracias de nuevo, Cumbres. Gracias por tu aportación tan personal, tan dura. Beso miles, amigo.

CreatiBea dijo...

Estaba bien segura de esto (no me gustaría dejar la responsabilidad a mis familiares) pero después de leer todos los comentarios, lo tengo más claro.

Debe ser cada uno el que lo deje todo bien atado en vida. Y no sólo hablado, sino firmado.

Besos!!!

Lola Montalvo dijo...

BEA: así debería ser y me alegra que sea tu decisión. Gracias una vez más por leer y opinar, Bea. Besos miles

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