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miércoles, 6 de octubre de 2010

Memoria de mi enfermera XVII: Recordar... me

Me miro al espejo.
Mi mirada se pierde en ese rostro arrugado y extraño. Que no conozco, que no considero propio.
Y me asusto y me angustio y me aterrorizo... ¿Dónde estoy? ¿Quienes son esas personas que me rodean, que se acercan a mí, que quieren tocarme?
Y lloro. Lloro mi miedo, mi pérdida de mí, mi angustia de mi interior desconocido.
Miro mis manos, pero yo las recordaba más jóvenes, suaves, blancas y tersas. No son mis manos. Busco con la mirada a mi madre, su amado rostro de sonrisa fácil. Busco el consuelo de su mirada arropándome desde lejos. Creo vislumbrarla en ese rostro que se acerca a mí con una sonrisa inquieta.
Pero sólo encuentro desconocidos, manos que me agarran, palabras que no entiendo... ¡Y grito! Grito y me sujetan y me pinchan y me amarran y... lloro. Lloro por mi miedo, por mi pérdida, por mi angustia.
Cierro los ojos porque la oscuridad me engulle y su vértigo me atenaza.
Despierto.
Miro mis manos. Y suspiro de alivio. Reconozco mis manos, arrugadas y llenas de manchas y grietas, resultado de cincuenta años de duro trabajo. Siento a alguien a mi lado... ¡mi hija! Que me acaricia el rostro y me besa y me baña con sus lágrimas que reconozco amargas por su sufrimiento diario. Por su pena, por mí. Me duele que sea yo quien le hace llorar con tanto dolor.
Y recuerdo.
-¡Hija -le digo con un susurro que amenaza llanto-, no llores hija!
-¿Sabes quién soy, lo sabes? -me pregunta ella con un temor en la mirada que me parte el corazón.
-¡Sí -respondo tragándome a duras penas la angustia-, ahora en este momento te recuerdo! ¡Me recuerdo!
Y me abraza y me besa y me acaricia el arrugado rostro que ahora sé que me pertenece, que es el resultado de una vida... Ya pronto no me recordaré. Pronto ya no volveré a recordarla. Me sumergiré para siempre en la celda de mis recuerdos, esos en los que siempre seré joven...
Perderé para siempre lo que he sido, lo que soy.
Tengo miedo de que llegue ese día, mucho miedo, sí.
Cierro los ojos.
Noto unas manos que me apresan, un cuerpo que me aprieta, unos labios desconocidos que me besan y me agobian.
Miro ese rostro que no conozco y en el que leo pena, pesar y le pregunto:
- ¿Quién eres?
---ooo000ooo---
Las demencias se llevan toda la esencia de las personas: su memoria.
Imaginen mirarse al espejo y no reconocer el rostro que te devuelve la mirada.
Imaginen a esa familia no viéndose reconocida en esos ojos, los ojos de un extraño.
No me extiendo más.
Y, por ahora, nada más.

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18 comentarios:

Susana Terrados dijo...

Uf, vaya que si me lo imagino y me dan sudores, temblore sy todas las angustias del mundo. No lo deseo para mí ni para nadie.
He tenido la suerte, hasta ahora, de no vivirlo en carne propia pero sí en un ser querido cercano, la mamá de mi esposo. A los ocho años unos señores de blanco, como dice él, se llevaron a su madre. Cuando la visitaba, en el sonocomio, nunca le reconoció, nunca le volvió a dar esa caricia de madre...ufff qué difícil
Besotes.

Juanma dijo...

Joder, qué intensidad, qué tristeza. Qué bien narrado, qué gran frase esa de Me duele que sea yo quien le hace llorar con tanto dolor...qué momento de enorme lucidez llegó a tener aquí esta señora.

Desgarrador y, sin embargo, hermoso al leerlo. Bien difícil la cosa.

Besos.

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Que angustia Lola. Que pena
Un beso.

Raúl Peñaloza dijo...

Todos somos vulnerables, somos blanco fácil de lo que desconocemos. Todos.

Lola Montalvo dijo...

SUSANA: es difícil imaginarse una situación así, quizá para los que lo han visto, como tú, de una forma cercana, sea algo más fácil de comprender.
Besos, Susana y gracias por opinar.

JUANMA: sí que es intenso y triste. Curioso que lo veas como una mujer, porque no he puesto sexo intencionadamente. Gracias por las cosas que me dices, Juanma. Besos miles

Lola Montalvo dijo...

MIARMA: la vida, para algunos, tiene -nos tiene-reservados ciertos males que van más allá de la falta de dinero y el trabajo. Gracias por leer y opinar, Rafael. Besos.

RAÚL: Esta situación es mucho más frecuente de lo que muchos piensan. Hay muchas alteraciones que pueden desencadenar demencia. Cuidarnos en la juventud puede ser un medio para evitar encontrarlas en nuestro camino. Gracias, Raúl, por leer y opinar. Besos

CreatiBea dijo...

Terrible, ¿se puede perder algo peor que los recuerdos?

Besos.

Lola Montalvo dijo...

BEA: yo creo que no. Nuestros recuerdos son nuestra esencia, son el poso de lo que somos en realidad. Perder eso es quedarnos vacíos, quedarnos en una cáscara hueca, morir con el corazón aún latiendo.
Besos, Bea, y gracias por leer y opinar.

Una Ana en Concreto dijo...

Hola, Lola, genial, como siempre. Me conoces, regentaba "Que nada nos una...", ahora ando por http://unaanaenconcreto.blogspot.com/ :) estaré encantada de verte por allí. Un beso!!

Ana, princesa del guisante dijo...

Lola, llego de la mano de la del Hilo. Comparto con ella nombre, profesión y un año de convivencia que fue uno de los mejores en mi memoria. Te leeré con cariño, porque en un primer visazo, me has llegado al corazón. Te dejo este enlace, de una carta de amor de una hija a su madre, con Alzheimer. Yo misma tengo un proyecto sobre este tema, que prontito comentaré en mi blog. Me meto de cabeza en tu casa, con tu permiso.
http://fonoteca.esradio.fm/2010-10-01/es-amor-17031.html

Lola Montalvo dijo...

UNA ANA EN CONCRETO: me encanta que hayas vuelto y me gusta mucho tu nuevo blog. Estás genial. Besos.

ANA, PRINCESA DEL GUISANTE: Hola Ana, te recuerdo de haberte leído en el blog de Ana. Compartes, entonces, también profesión conmigo. Encantada de verte por este, mi humilde hogar, que puedes visitar cuando quieras. Estás en tu casa.
Gracias por tus palabras, eres muy amable. Un fuerte abrazo.

ana dijo...

La demencia borra muchas cosas de la memoria; pero eso no significa olvido. Hay memorias que no olvidan. Cariños que no perecen.

Recuerdo un día, en el que un marido a su mujer, a la que no reconocía ni era capaz de llamar por su nombre, le dijo muy despacio:
_ Yo no sé quién eres tú, lo que sí sé es que a tí te quiero mucho.

Había olvidado la biografía de la persona, su nombre, el por qué estaba a su lado, su quíén, pero no había olvidado sus sentimientos hacia ella. Fue emocionante.

Siempre que sale este tema, el del olvido, recomiendo un libro hermoso titulado MÚSICA BLANCA. Su autora es Cristina Cerezales Laforet. es precioso. Todo un recorrido por esa presencia de aparente olvido, ese estar ausente, que quízá no sea más que un silencio ante el recuerdo. Quizá el olvido de lo presente sólo sea una especie de ensimismamiento en el que la persona se recoge, un silencio hacia lo de fuera porque se vive en el recuerdo... de la infancia, de la adolescencia... de todo eso que tan apasionadamente fue el viaje de mi tiempo. Mi tiempo creador.

Alzheimer como remembranza del ser emocionante que fuí. He aprendido a mirarlo así después de leer este libro.

Gracias por recordarnos estas cosas, Lola.

ana dijo...

Jaaaa... no había visto. Se te está llenando esto de Anas... jajajaja... La concreta, la Pesolet, y yo misma... la del hilo... jajajajaja.

Lola Montalvo dijo...

ANA...DEL HILO: jajaja! Me encanta que este espacio se llene con vosotras y vuestro bonito nombre. Es un enorme placer.
Me ha emocionado lo que has contado, creo que es muy bonito y más porque es real. Gracias por tu recomendación. Pero, Ana, discúlpame, yo seré un poco más cruda: la anulación del ser propio cuando esta demencia o cualquier otra llega a sus extremos más terminales, no deja nada que recuerde lo que se fue. Nos deja llorando, solos, asustados, buscando algo que no se encuentra. Todas las personas que traté, que conocí que llegaron a esta situación, todas lloraban... Creo que deben sentirse muy solos, aunque no lo estén. Esa enfermedad les roba su ser.
Eres magnífica, Ana, no sólo en tu blog, sino en las aportaciones que haces en el mío. Gracias por vistarme, por leer, por opinar.
Besos miles

estela beatriz dijo...

Lee Diario de una pasion, es una novela basada en el best-seller EL CUADERNO DE NOHA,de Nicolas Sparks,alli relatan algo de ese mal tan comun ultimamente.Me gusto mucho lo que contaste desde tu lugar,seria importante que ya que esta a tu alcance,por tu condicion social,recomendaras los estudios previos que las personas pueden realizarse para saber si este mal los esta aquejando y asi lograr una mejor calidad de vida futura.Gracias por todos....

Lola Montalvo dijo...

ESTELA: gracias por tu recomendación del libro. Con respecto a recomendar estudios para determinar si alguien puede padecer esta enfermedad... la verdad es que no hago referencia a ninguna demencia en concreto y esa era mi intención. Por otro lado, el saber hoy día que se puede padecer Alzheimer -que supongo que es la patología a la que haces referencia- en un futuro no me planteo recomendarlo, dado que no es un enfermedad que tenga cura ni que hoy día se pueda frenar su evolución, por ello prefiero dejarlo en la decisión de cada cual.
Muchas gracias por visitar este espacio y por opinar. Un abrazo.

Trix dijo...

Hola! Me ha gustado mucho tu blog, me apunto a seguirte, compañera de profesión. Buscaré tiempo para leerte a ti y a tus libros!
Un saludo.

Lola Montalvo dijo...

TRIX: bienvenida a este espacio que puedes considerar tuyo. Me alegra mucho que otra compañera de profesión se apunte. Muchas gracias por leer y por opinar. Un saludo.

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