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viernes, 2 de abril de 2010

"No lo entiendo..."

Esta entrada, llevando la contraria a lo que en mí es habitual, será breve.
En estos días mucha gente viaja de acá para allá buscando en otros lugares lo que no tiene donde vive habitualmente: sol, playa, campo, descanso, monumentos... Lo que sea, siempre existe un motivo suficientemente justificado para salir de viaje. Muchos lo hacen en coche. En los trayectos largos nos ponemos todos lo medios de sujeción necesarios por si sufrimos un accidente... Bueno, todos no. Aún hay muchos... incautos -por elegir una palabra políticamente correcta- que se creen que el cinturón agrava cualquier accidente. Allá ellos, las estadísticas hablan de forma suficientemente elocuente de la utilidad de este medio para evitar consecuencias nefastas de muchos accidentes de tráfico.
Lo que no comprendo y nunca comprenderé es por qué muchos padres no le ponen el cinturón a sus hijos y los dejan triscar por el interior del coche, saltando, o les dejan ir de pie entre los asientos delanteros para poder ver bien el paisaje.
He comentado esta circunstancia en numerosas ocasiones y he escuchado cientos de excusas. Todas estúpidas. Una de las que más me llega al alma es que la silla o el elevador cuesta mucho dinero... Y a veces me lo dice una persona que tiene un vehículo de más de tres millones de las antiguas pesetas y que viste a la última con ropa de marca y que me observa a través de una gafas de sol muy cool de diseño. ¿En qué valor material tasan estas personas la seguridad y la vida de sus hijos?
Creo que no poner los medios para salvaguardar la vida o la seguridad de los niños es una forma de maltrato. Creo que a los padres que les pillan sin medios de sujeción adecuado para sus hijos deberían ponerles multas astronómicas y, si reinciden, valorar medidas más drásticas. Mucho más.
¿Que soy dura?
¿Que qué digo, que estoy loca?
¿Que no sé lo que digo?
Si un adulto decice libremente jugarse la vida y la pierde o la fastidia, es cosa suya. Pero si un adulto se juega la vida de un niño, de una persona que no tiene capacidad de valorar las consecuencias de sus actos por sí mismo... ¿qué es?
¿Alguien me lo sabe decir?
He visto y, alguna vez, colaborado en la extracción de personas entre los hierros resultantes de un accidente de tráfico. Es algo demoledor, espantoso, horripilante...
Dejo a la imaginación de los que quizá lean esto, lo que puede suponer que una de esas víctimas sea un niño que iba sin sujeción alguna... por el motivo que sea. Por favor, imagínenlo y díganme si las excusas de los adultos sirven para explicar, para justificar, la muerte de un pequeño o unas graves lesiones en su cuerpo para toda la vida.
Espero y deseo que todos regresen bien de sus vacaciones. Cuidense y tengan cuidado. Besos miles.
Y, por ahora, nada más.

6 comentarios:

Ana dijo...

Yo también espero que todo el mundo tome las máximas precauciones posibles para salvaguardar su vida y la de sus pequeños. Es un tema que siempre me ha dado mucha rabia, es tan injusto... como el tema de los testigos de jehova que no dejan que sus peques sean transfundidos con sangre de otras personas... algo que jamás jamás entenderé. Un beso Lola ;)

Lola Montalvo dijo...

Es una obligación cuidar bien de los niños, protegerlos...
Besos Ana, gracias por venir y por opinar.

ana dijo...

Yo también he visto esas consecuencias... son demoledoras. Me suelen decir que soy catastrofista cuando menciono historias así: pero no es cierto, es la realidad, no soy yo.

Cruce peligroso, día de lluvia, poca visibilidad, semáforos estropeados. Dos vehículos implicados.

Primer vehículo; adulto conmmocionado. Fractura de pelvis. Cuando vió salir un coche por el lado derecho no pudo evitar el choque.

Segundo vehículo, una familia; padre con diferentes contusiones y fracturas de carácter leve. Ingresa en traumatología. Madre con TCE de evolución previsiblemente buena. Consciente. Ingresa en neurocirugía. Tres niños pequeños; dos fallecidos en el accidente. El chiquitín llega a quirófano; no es posible salvarle.
6, 4 y cinco meses.

Estamos de guardia en el hospital cuando nos llegan las noticias de los hechos. Se menciona un accidente... se habla de los padres, de los niños. Una compañera cambia de color... balbucea... llama pálida a admisión de urgencias, cuelga y nos dice conmocionada: son mis sobrinos...

Hielo en la sangre.

No soy catastrofista. Son los hechos.

palmer dijo...

Mi queridisima Lola, que orgullosa estoy de ti. Grandisima enfermera, madre, esposa, historiadora,y sobretodo amiga. Te quiero mucho. Encarnita.

Lola Montalvo dijo...

ANA: Me quedo sin palabras ante lo que cuentas. Creo que es suficientemente elocuente: Hielo en la sangre. Besos, Ana.

ENCARNITA: Encarnita de mis entretelas... ¡qué sorpresón me has dado, madre del cordero! Gracias, guapísima. Besos miles... y te busco.

palmer dijo...

Me leeré todos tus libros con ávido interés. Besitos a Jesús y a los niños. Mi correo electronico es ept1971@gmail.com

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