Política de cookies

lunes, 8 de octubre de 2018

Pseudociencias aplicadas al ámbito de la salud: un peligro potencial para la salud y para la vida


¿Qué son las pseudociencias? 
También se puede escribir seudociencias, son aquellas disciplinas que no disponen de rigor científico, que no se sustentan en la evidencia que proporciona el método científico y que se basan en propiedades que no son ciertas ni demostrables. Las propiedades que se afirman derivadas de las pseudociencias no se han demostrado y/o no se pueden demostrar, por lo tanto, el que afirma que poseen ciertas propiedades está buscando la creencia ciega o la fe del que escucha. «Las pseudociencias son cosas que se hacen pasar por ciencia pero que en realidad no lo son» tal como indica la APETP. 
      Pseudociencias, aplicadas al ámbito de la salud, son las terapias pseudocientíficas o pseudoterapias —también llamadas terapias alternativas, complementarias o integrativas—, entre las que encontramos la homeopatía, la dieta alcalina, la iridología, las flores de Bach, el Reiki… (en este enlace pueden ver todas las que se conocen hasta la fecha: APETP. Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas http://www.apetp.com/index.php/lista-de-terapias-pseudocientificas/)

El problema no viene derivado solo porque alguien se arrogue como «especialista» en alguna de esas terapias sin respaldo científico alguno y te invite a ir a su consulta y/o clínica, te prometa curarte algún proceso o enfermedad y te cobre un precio por consulta, los problemas vienen, sobre todo y también, por los siguientes aspectos:
  • Problema viene derivado cuando se induce a un enfermo a que abandone la «medicina tradicional», como suelen llamarla, es decir, las terapias médicas efectivas, y siga sus métodos nada científicos para tratarse; en ocasiones se promete una cura que por estos métodos nunca será posible. 
  • Algunas de estas pseudoterapias, por sí mismas, pueden poner en serio peligro la salud y la vida de las personas
  • Dañar la economía de las personas y producir daños morales, dado que en muchos casos son un timo que resulta muy caro
  • Menoscabo que produce a la credibilidad de los profesionales de la salud, dado que muchas de estas pseudoterapias las llevan a la práctica personas con título oficial y real de cualquier profesión de la salud —médicos, enfermeras, psicólogos, fisioterapeutas, nutricionistas, farmacéuticos…—. En este caso la manipulación del enfermo viene determinada por la credibilidad que se deriva de su titulación. 

Por supuesto, la actual legislación es vaga o laxa con ciertas de estas terapias pseudocientíficas lo que permite a muchos seguir pautando estas terapias sin que suceda nada; en este caso el vacío legal es cómplice de estos engañadores y de las consecuencias que se derivan.
      Una de las pseudoterapias más llamativas, por lo habitual y por ser una de las más conocidas, es la homeopatía. A pesar de que no se ha podido demostrar nunca que tenga efectividad terapéutica ninguna, más allá de cierto efecto placebo, tiene muchos fieles y seguidores. Estas sustancias homeopáticas, según parecen, no hacen daño alguno, pero por un lado son carísimas —se venden en farmacias y online— y por otro, el enfermo puede verse impulsado a abandonar los tratamientos médicos totalmente válidos científicamente hablando para seguir esas pautas ineficaces. Algo parecido sucedió hace poco con una mujer a la que diagnosticaron un cáncer de mama que, aconsejada por su médica, siguió tratamiento homeopático y otras terapias igual de inútiles y murió sin ninguna oportunidad de curarse o recuperarse. Casos similares leemos con demasiada frecuencia en los medios.
      Existen en RRSS ciertos anuncios que nos aseguran que pueden curar la diabetes o las enfermedades renales con métodos naturales… Los timadores saben que todos deseamos creer que nuestra enfermedad tiene cura y que podemos por fin descansar de terapias que nos limitan o condicionan de forma importante nuestra vida cotidiana. El problema es que, en ocasiones, quienes esto te aseguran son profesionales de la salud —demasiadas veces— y no solo personajes que se hacen pasar por uno. Además, muchas veces se venden en farmacias lo que les da un viso de seriedad que no merecen. 

Las leyes deben ser claras y limitar este tipo de terapias y su capacidad de actuar, sobre todo cuando los que las pautan son médicos y profesionales de la salud; deben proteger al enfermo ante todo esto. Y los Colegios Profesionales deben ser muy estrictos en este tema y no respaldar en ningún caso su práctica: no amparar cursos ni posgrados, por ejemplo. Pero nosotros, como usuarios, también debemos entender que la ciencia médica pone a disposición del enfermo todos los conocimientos disponibles para curar/tratar una enfermedad. Cuando el enfermo tenga dudas o necesite otra opinión es muy libre de hacerlo, pero debe prestar atención a quién visita pidiendo opinión y desconfiar de ciertos cantos de sirena que abusan de su deseo de curarse y que solo buscan timarle a cambio de un beneficio económico. El enfermo debe ser capaz de elegir con seguridad.

Para saber más:

Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...

jueves, 20 de septiembre de 2018

Acoso escolar, un mal que no se acaba…

Imagen: EFE Salud, «Eludir el acoso escolar», https://www.efesalud.com/eludir-acoso-escolar/

Empieza el curso escolar y nuestros hijos regresan a las clases para iniciar un nuevo año académico con sus amigos, compañeros y profesores. Con la vuelta al cole regresa un mal que no desaparece con las vacaciones, solo se aletarga o se relaja. Siempre hay un número indeterminado de niños y niñas que serán víctimas de cierto tipo de violencia, generado por sus propios compañeros, que puede amargarles la vida hasta límites insospechados: el acoso escolar o en inglés, bullying. Y si el menor tiene algún tipo de patología crónica o tiene algún tipo de discapacidad física o psicológica o si se ha declarado LGTBI o pertenece a otra cultura o etnia…, es  más vulnerable a este tipo de violencia. En fin, para los acosadores y abusones cualquier circunstancia, real o imaginaria, podrá ser usada para lanzar su violencia contra cualquier compañero.
      Estos días los expertos nos dan una serie de herramientas que nos ayuden a detectar de forma precoz si un niño o niña están siendo acosados en el colegio de forma directa o mediante cyberbullying que se resume en la infografía que encabeza este post: (fuente EFE Salud, «Eludir el acoso escolar», https://www.efesalud.com/eludir-acoso-escolar/)
      Es muy conveniente que estemos atentos a nuestros hijos y su regreso a las clases, pero no solo porque pensemos que puedan ser objeto de violencia por parte de abusadores/acosadores, sino que deberíamos estar también pendientes ante la posibilidad de que nuestros hijos e hijas sean testigos mudos de esos abusos —y con su silencio, cómplices— o que sean ellos mismos los que perpetran ese acoso a sus compañeros. La educación en el respeto a todas las personas por igual lo es todo para evitar este tipo de comportamientos, pero también es necesario el mantener los ojos abiertos y el no creer ciegamente que nuestros hijos e hijas son perfectos y son modélicos… Sé de buena mano que los acosadores muchas veces son personas como tú y como yo y como aquél, con aparente integración en la familia, en el colegio y la sociedad. Yo fui víctima de acoso escolar, yo viví en primera persona este tipo de violencia y la persona que me atosigó durante años era una niña más del colegio, querida y valorada. Y muchos vieron cómo me pegaba e insultaba y no hicieron nada… Eran otros tiempos, cierto, pero los testigos mudos fueron tan responsables del daño que ella me hizo, en cierto modo, como ella.
      El acoso escolar es un problema de todos por igual: centros educativos, profesores, educadores y maestros, padres y madres, escolares, profesionales de la salud, legisladores… y no solo tenemos que poner el foco en la detección precoz y atención de las víctimas, sino en las personas que violentan y acosan a los demás. En ambos aspectos debemos estar atentos detectando de la forma más precoz posible ciertos comportamientos que nos indiquen que alguien está sufriendo la violencia y acoso de un compañero; las víctimas tienen un patrón de comportamiento, pero los acosadores también. Demos solución a esto entre todos y la mejor forma es prevenir: educar en el respeto a los demás, en la empatía; demos ejemplo y empecemos por nosotros mismos. 

Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...

martes, 5 de junio de 2018

¿Se siguen sin respetar los derechos de los donantes vivos?




He escrito con anterioridad sobre los derechos de los donantes vivos de órganos e injertos. Podéis leerlo en estas dos entradas que adjunto a continuación, y que se llevan más de seis meses de diferencia.

Tal como expongo en la segunda entrada, la del día 2 mayo de 2018,
«...Eso sí, insisto: todos los gobiernos, con sus ministros de sanidad a la cabeza, se ponen medallas con respecto a los grandes logros en donaciones. Y las donaciones de vivo también contribuyen a reducir las listas de espera de trasplantes y también ayudan a reducir gastos relativos a los enfermos en listas de espera.
      Creo que se hace necesario estar muy vigilante de lo que al final se derive de esta situación… y somos los ciudadanos de a pie, las personas normales y corrientes las que debemos procurar que esto se consiga y se dé solución a este grave problema. Una PNL no es la mejor forma de conseguir una promesa de solución, de hecho, las PNL son las que habitualmente el gobierno suele obviar porque no se siente obligado a plasmarla en ley. Ojalá en breve demos este tema por solucionado y los derechos de los donantes vivos se vean perfectamente asegurados con una ley en toda regla.»

No me he equivocado demasiado, la verdad. El gobierno del PP que acaba de ser cesado gracias a una moción de censura, nunca se sintió obligado a reconocer ningún derecho a los donantes vivos de injertos y órganos y se han ido sin mover un dedo para hacer que esta PNL se hiciera realidad.

Hace unos días nos encontramos con la noticia de que una mujer militar puede ver su trabajo peligrar dado que el Ejército ya no la considera operativa al 100% porque donó un riñón a su hermana. Lo podéis leer en este enlace: 

“A mi hermana la van a echar del Ejército por donarme su riñón”

Esta noticia no la he encontrado desarrollada en ningún sitio más, lo que me resulta llamativo. También parece que la denunciante ha compartido su denuncia con la ONT y con el Defensor del Pueblo... y hasta la fecha en que se publica la noticia —21 de mayo 2018—, no ha obtenido respuesta.
No insisto más porque no tengo más datos, pero es patente que  los donantes vivos estamos desprotegidos y que nos encontramos al libre albedrío de quienes legislan. Otros intereses son los que copan la atención de los que tienen el poder de dictar leyes que protejan a la población. Esperemos que el gobierno entrante y a su flamante ministro o ministra de Sanidad SÍ le resulten importantes las necesidades de los donantes vivos de injertos y órganos, esos mismos ministros de Sanidad que luego se hacen la foto de rigor —y se cuelgan medallas que atraen votos y voluntades— cuando de forma periódica se publican los magníficos datos de donación y trasplantes en España, datos que también se logran gracias a la generosidad sin límites de quienes ponen en riesgo su salud —...y sus derechos sociosanitarios— y su vida donando un órgano en vida.
Y, por ahora, nada más. Cuidáos, por favor..

martes, 24 de abril de 2018

Reflexión: los enfermos crónicos en vacaciones


Qué sucede cuando se acercan unos días de vacaciones… y algunos servicios de salud se encuentran bajo mínimos, al ralentí, o cerrados, porque tanto enfermos como profesionales de la salud van a descansar unos días. Muchos cerramos consultas y servicios sin problema, pero los enfermos con tratamiento en diálisis y los profesionales que cuidan de ellos en los centros de hemodiálisis no tienen esa suerte, sobre todo los primeros. Los enfermos con IRC tienen que seguir su rutina tanto si se quedan en casa esos días como si se van de descanso a otra ciudad; tanto si se dializan ellos mismos como si tienen que desplazarse a otro centro de diálisis en la ciudad que visiten en vacaciones.
      Los enfermos más experimentados y sus familias no suelen sufrirlo con tanta intensidad, pero a las personas que llevan menos tiempo con su enfermedad renal les surgen dudas en el momento más inesperado. Lo veo casi a diario en los foros de redes sociales, sobre todo en los que el tema que les une es la ERC-IRC: en ERCA, en diálisis y trasplantados. En estos foros, como digo, leo demasiado a menudo preguntas dirigidas al grupo, fruto de una duda o de una curiosidad o de un problema que le ha surgido al que pregunta. Muchas veces esas dudas son nimiedades a las que cualquiera que tenga relación con la ERC-IRC puede dar solución y que no reviste mayor importancia. Pero otras veces son dudas derivadas de una situación importante e, incluso, algunas veces esconden detrás un imprevisto de cierta gravedad. Procesos febriles, dudas con la medicación —olvidos en toma o tomas repetidas por error—, procesos gastrointestinales, fiebre, dudas sobre donación, sobre situaciones en personas ya trasplantadas...
      Las respuestas que se leen en estos foros no siempre son las más adecuadas ni son fruto de razonamientos de un enfermo experto ni de un profesional de la salud. Muchas veces estos foros son atendidos por quien primero lo lee y da la respuesta que mejor le viene a la mente en ese momento… a veces razonable, pero otras veces  esas respuestas son verdaderas locuras que podrían poner en riesgo al que planteó la duda si lleva el «consejo» al pie de la letra. Por supuesto, entiendo que todo ello es fruto de la necesidad de ayudar, pero a veces las respuestas no son las más idóneas.
      A mi espacio acuden personas que me plantean dudas que considero son fruto de falta de preparación o de formación, sobre todo en alimentación y cuidados básicos.  Los enfermos que llevan su diálisis en un centro saben que estas dudas se las pueden plantear sin problema alguno a los enfermeros y médicos de ese centro… pero, ¿y el resto que no acude a centros ni ve a su médico, salvo en revisiones, ni tiene acceso a su enfermero de nefrología salvo con cita previa? También se pueden plantear estas dudas en tu centro de Primaria, pero acudir a tu médico o enfermero a veces se ve supeditado a una cita y no siempre es de un día para otro, ¿qué hace en estos casos una persona con ERC-IRC o su cuidador? En ocasiones estos profesionales atienden dudas en el pasillo o aceptan recibir sin cita, pero no es esta la solución. No.
      Ante esta cuestión, me animo a sugerir que todos busquemos una solución para evitar problemas derivados de una duda a la que se le dé una respuesta no del todo adecuada que nos lleve a ese enfermo a urgencias o que suponga un empeoramiento de su situación basal, con el amplio abanico de posibilidades que esto esconde detrás, como muy bien sabemos todos los que nos dedicamos a la Sanidad.
      Soluciones que se pueden plantear:
  • Cursos de formación continuada a enfermos y cuidadores —sobre alimentación, cuidado de catéter DP, cuidado de fístula,  diabetes y ERC, cursos de cocina, toma de medicación, trasplante/donación…— impartidos por enfermeras, psicólogos, trabajadores sociales, médicos… Pueden desarrollarse en el ámbito de las consultas ERCA, centros de diálisis, en Atención Primaria, Escuelas de Pacientes o en los centros asociativos tipo ALCER, ADER… El caso es proporcionar conocimientos que ayuden al enfermo y su familia a empoderarse y gestionar mejor su vida en el ámbito, indeseado y siempre complejo, de su enfermedad crónica. Sé que algunos de estos cursos ya se llevan a cabo y muy bien, por cierto, pero debería revisarse si todos los enfermos los reciben, a qué nivel, sobre qué temas, cómo, si existe reciclaje, si la distancia de su domicilio es un inconveniente, si los temas impartidos responden a necesidades reales del enfermo y su familia...
  • Recetar app y links de sitios de confianza de temática ERC/IRC para que tanto enfermos como cuidadores sepan utilizarlos y acudir a ellos para solventar sus dudas. Usar estos recursos digitales debe partir desde los propios médicos y enfermeros tanto de Nefrología como de Primaria. Debemos evitar en la medida de lo posible que los enfermos planteen sus dudas y consultas en sitios poco o nada fiables. 
  • Tampoco debemos olvidar que muchos enfermos no tienen móvil ni internet, por ello proporcionar por vía telefónica un medio de consultas efectivo, eficaz y fiable —gratuito— de resolución de dudas, que funcione por lo menos unas horas al día, tanto en festivos como en laborables, atendido por profesionales de la salud. Podría ser desde el servicio 112 o desde el servicio de atención al paciente en Atención Especializada, como idea general. Cada unidad sabe cómo se podría gestionar esta posibilidad. Sé que muchos enfermeros y médicos dan el número de su consulta a enfermos y cuidadores, pero en vacaciones no se está operativo. Y como no es un servicio regulado que TODOS los enfermos y cuidadores disfruten, no es una solución válida.
      Sea como sea, no debemos olvidar que el manejo cotidiano de una enfermedad que suponga una IRC no es sencillo, que supone valorar y tener presente muchos factores determinantes y controlar muchos conceptos que el general de la población no conoce; los cuidados a veces son complejos y los imprevistos, numerosos. Los enfermos recién diagnosticados deben aprender en muy poco tiempo decenas de conceptos que desconocían y manejar cuestiones que nunca se pudieron ni imaginar y deben de hacerlo rápido para evitar complicaciones y reagudizaciones.  Los problemas se presentan, por regla general, en tu casa cuando buscas una solución a un cuidado concreto, no en la consulta del médico o del enfermero. La ansiedad que se deriva cuando se presenta un problema que ni el enfermo ni su familia saben dar solución es inmensa e inconmensurable; puede resultar de tal magnitud que lleve al enfermo a urgencias. Debemos proporcionar las herramientas necesarias para ayudar a la persona a cuidar su enfermedad y a manejar los imprevistos… imprevistos que siempre tienen la manía de surgir un sábado por la noche o un domingo por la tarde. Y la ansiedad que generan es enorme.
      Me encantaría saber que este problema ya está siendo solucionado... aunque cada vez que leo en ciertos foros de FB dar un consejo horrible, creo que estamos fracasando antes de ponernos en camino.

Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...

martes, 3 de abril de 2018

Libro: «MANUAL DE ENFERMERÍA EN ADICCIONES A SUSTANCIAS Y PATOLOGÍA DUAL»


Imagen que muestra portada del libro que se reseña

Reseña del libro: «MANUAL DE ENFERMERÍA EN ADICCIONES A SUSTANCIAS Y PATOLOGÍA DUAL» Ediciones Díaz de Santos, 2017. Autoras: Elena Mª Rodríguez Seoane y Araceli Plaza Andrés. Ambas autoras son enfermeras especialistas en Salud Mental.

Adicción
Este concepto es quizá bastante conocido tanto en el ámbito clínico como en nuestra sociedad en general y hace referencia a una dependencia psíquica y física a una sustancia (aunque también hay adicción al juego, al sexo, a las compras, a la comida, móviles...), sea la que sea, que lleva a la persona a un consumo compulsivo de la misma. En este libro se hace referencia a adicciones de sustancias químicas, fármacos, alcohol y drogas.

Patología dual
Es un concepto menos conocido y hace referencia a la situación en la que una misma persona sufre un trastorno mental y una adicción, sea cual sea el origen, el uno o la otra, y se muestran de forma simultánea o secuencial a lo largo de su vida.

En este libro se lleva a cabo una actualización absolutamente rigurosa del estado de la cuestión con respecto tanto a las adicciones antes referidas como a la patología dual, se establece cuál es la situación de estos problemas y se destaca el papel de las enfermeras en el cuidado y atención de las personas que los sufren. Veamos su índice:
  1. Introducción a las drogodependencias: estado actual, prevalencia, formas de consumo, definición de adicción, tipos de dependencia, afectación del consumo de drogas y cuidados generales
  2. Las sustancias psicoactivas: definición de droga, clasificación de las drogas, y cuidados enfermeros
  3. Atención en urgencias por consumo de sustancias: intoxicaciones, cuidados y actuación de enfermería, síndromes de abstinencia y educación sanitaria para disminuir riesgos y daños.
  4. La relación de ayuda en adicciones: la comunicación terapéutica, el counselling, la escucha activa, el proceso de relación de ayuda, habilidades de comunicación, estrategias para afrontar respuestas emocionales
  5. Metodología enfermera en adicciones. Los planes de cuidados enfermeros: El proceso de atención de enfermería. Ejemplo de un caso práctico.
  6. Patología dual. Prevención y factores de riesgo. Grupo de Patología Dual. Dificultades.
  7. La reducción del riesgo y del daño, los programas de reducción del daño en drogodependencias y su impacto biopsicosocial.
Ya conocemos a Elena Rodríguez Seoane como autora y coautora de otros libros de Salud Mental; en este libro la vemos nuevamente hacer un análisis exhaustivo y detallado del problema de las adicciones y la patología dual en el marco de los trastornos mentales. Sus datos están adecuadamente actualizados de tal forma que incluye sustancias de adicción por todos conocidos como cannabis, cocaína, opioides, alcohol, fármacos, así como otras menos conocidas como la burundanga, y la sumisión química que genera; la ayaguaska o yagé, sapito, y otras drogas de diseño.
      El contenido está estructurado de una forma didáctica. Bien escrito y redactado, resulta ameno y fácil de seguir. Considero que cualquier persona, aunque no sea conocedora de estos temas, lo puede seguir sin problemas. Es una obra científica pero con lenguaje muy asequible que lo convierte también en obra de divulgación para todo el que esté interesado. Eso sí, se destaca en todo el texto el papel fundamental de las enfermeras en la prevención, detección y abordaje de las adicciones, cuidado de las personas que sufren algún tipo de adicción y/o trastorno mental, así como en la atención de urgencias frente a intoxicaciones agudas

Puntos fuertes del libro: es un libro de contenido eminentemente científico y didáctico, actualizado en datos, contenido y referencias bibliográficas; destaco también los resúmenes al final de cada capítulo que nos hacen hincapié en los datos que es conveniente retener y destacar, que nos ayudan a centrarnos en los puntos necesarios a considerar.
      Me gustaría destacar la gran labor que se realiza en este libro de mostrar el enorme problema que suponen las adicciones como problema de salud en nuestra sociedad, asociado o no a trastornos mentales. Conocer la auténtica magnitud de esta cuestión debería ser un acicate más que suficiente para que las administraciones públicas tomaran cartas en el asunto. Esta obra, escrita por enfermeras, es una magnífica herramienta para poner el foco en un problema que demasiadas veces solo se observa bajo un prisma jurídico/penal por la delincuencia que asocia, pero no trasciende el auténtico dilema humano, de salud y de recursos socio-sanitarios que precisa y agosta. Sea esta obra una muestra de la magnitud real del problema.

Qué echo en falta; un índice temático por drogas y por sustancias. Sería muy útil para consultas puntuales. En el índice inicial se establecen bien los contenidos de la obra pero las sustancias motivo de análisis en su texto no aparecen a priori y sólo se encuentran cuando se estudian sus epígrafes página a página.

Impresión general: una vez más encontramos una obra de contenido científico escrita por Elena Rodríguez Seoane en la línea que es habitual en esta enfermera especialista en Salud Mental, que destaca, junto con Araceli Plaza, el papel relevante de las enfermeras en la prevención, detección, atención y cuidado de las personas que sufren algún tipo de adicción o patología dual, en la que los trastornos mentales se ven asociados de forma incuestionable a las adicciones formando un todo inseparable. Es una obra que puede ayudar a cualquier profano a entender el problema de las adicciones a sustancias, pero también es un manual completo de utilidad para enfermeras en salud mental, enfermeras de cualquier otra especialidad y  para todas las profesiones sanitarias en general. Es una obra actualizada y muy bien documentada que plasma a la perfección el estado de la cuestión en adicciones y patología dual.

Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...

martes, 13 de marzo de 2018

Glutamato monosódico o el nuevo sabor, «umami»

Imagen que muestra una fotografía de comida oriental y vegetales frescos

Es curioso que estos días varias personas me hayan consultado sobre el tema que voy a tratar hoy, por ello me he decidido a escribir sobre él.

¿Qué es el glutamato monosódico?
Esta sustancia es un derivado de un aminoácido no esencial, que se llama ácido glutámico. Los aminoácidos son unidades químicas o moléculas que unidas entre ellas forman las diversas proteínas. Si el aminoácido lo puede sintetizar o fabricar nuestro organismo se llama aminoácido no esencial. Si el organismo no lo puede sintetizar y precisa que venga incluido en la dieta, se le llama aminoácido esencial. Bien, el ácido glutámico es un aminoácido no esencial porque nuestro cuerpo puede fabricarlo, además se encuentra de forma natural en quesos, tomate o las setas, por ejemplo.
Este glutamato monosódico es un derivado de ese aminoácido; un profesor de química, Kikunae Ikeda, identificó esta sustancia como la responsable de un sabor propio de la cocina japonesa, concretamente una sopa de alga marina, llamada kombu. Así el glutamato monosódico o GMS se empezó a utilizar como potenciador de sabor a través de la marca comercial «Ajinomoto», que significa literalmente, esencia del gusto, y denominó a este sabor, umami, sumándolo a los otros cuatro ya conocidos por todos, dulce, salado, agrio y amargo. Desde hace años ya hay uno más, el sabor umami.

¿Para qué se usa el glutamato monosódico?
Una vez que se descubrió esta sustancia y que potenciaba el sabor de ciertos alimentos no se tardó en generalizar su fabricación y su uso como aditivo alimentario. Se utiliza para potenciar el sabor de los alimentos, así que lo vamos a encontrar añadido en productos procesados y ultra procesados como sopas, salsas, guisos, en los concentrados de caldo, patatas fritas y demás snack, y, cómo no, en la comida oriental que tomamos en restaurantes…

¿Cómo podemos identificarlo?
En las etiquetas de los alimentos que compramos en los mercados veremos que viene como un ingrediente más que puede adoptar diferentes nomenclaturas, aparte de glutamato monosódico:
  • E-621
  • Glutamato sódico
  • Glutamato de monosodio
  • GMS
  • MSG
  • Extracto de levadura autolizada
  • Proteína hidrolizada
  • Umami

Pero, aunque es así como podemos identificar esta sustancia en los alimentos procesados que se acompañan de etiqueta con ingredientes y de composición, en los restaurantes pueden añadirlo a los platos que consumimos y no vendrá indicado, como sucede en establecimientos que sirven comida oriental, pizzas, hamburguesas…

¿Nos puede perjudicar tomar glutamato?
No debemos olvidar que, como se ha indicado más arriba, el ácido glutámico es un aminoácido que forma parte de las proteínas que ingerimos de forma natural. Es, por tanto, un nutriente que nuestro cuerpo precisa y fabrica-sintetiza si no lo recibe entre los alimentos que consumimos.
Es cierto que existe cierta controversia con respecto al añadido de glutamato de forma artificial a los alimentos que comemos. Hace unos años se creyó identificar un cuadro de malestar que parecía producirse sobre todo tras la ingesta de comida oriental y se le dio el nada original ni sesudo nombre de «síndrome del restaurante chino» que cursaba con un cuadro variado de malestar, sudoración, cefaleas, mareos, entre otros. Según algunos estudios, no existe evidencia científica que ratifique que efectivamente esos cuadros o ese síndrome tenga razón de ser debido al glutamato. Otros afirman que es una sustancia que ayuda a producir obesidad[1] y que reduce el umbral de la saciedad, es decir, que al tomar alimentos que contienen este ingrediente de forma artificial no sentimos saciedad rápidamente y que comemos más… por lo general, de alimentos que tienen una carga de grasas saturadas y/o azúcares añadidos o calorías vacías en exceso. Se le considera un estimulante del apetito. Estas dos afirmaciones están hoy día muy controvertidas.
Lo que es cierto, es que es un ingrediente que podemos evitar fácilmente como tal glutamato monosódico o E-621: no tomando alimentos procesados o ultra procesados o evitando la comida chatarra o fast-food o comida basura, que los tres son prácticamente lo mismo.
Lo más seguro, con diferencia, es basar nuestra alimentación en alimentos frescos y de temporada, cocinados de forma casera y sin añadidos. Si evitamos estos alimentos procesados o cocinados en restaurantes de comida rápida no tendremos que preocuparnos de nada. Y, por otro, lado, comer de forma ocasional estos productos no tiene por qué suponer un riesgo… siempre se afirma lo mismo. 

¿Cómo puede afectar su consumo a los enfermos renales con IRC?
El que el glutamato monosódico sea una sustancia rica en sodio la hace, de entrada, desaconsejada como ingrediente en los alimentos destinados a enfermos con patología renal crónica; además, los alimentos procesados, como se ha indicado en otros artículos, contienen otros añadidos como sal, fósforo, potasio, que los convierten en inadecuados para el consumo de enfermos con IRC. En la búsqueda que he llevado a cabo para este artículo no he encontrado ningún texto que haga referencia de forma directa a la asociación ERC y el aditivo glutamato monosódico, salvo por su contenido en sodio que lo convierte en ingrediente no adecuado para estos enfermos, por razones obvias.
Los enfermos con ERC deben evitar el consumo de alimentos ultraprocesados y todos aquéllos con aditivos ricos en sal, fósforo o potasio.

A modo de conclusión
Las administraciones sanitarias[2] consideran el E-621 o glutamato un aditivo que se puede añadir a los alimentos que consumimos y si se usa como ingrediente, debe venir recogido como tal en la etiqueta de fabricación. Por supuesto, ingiriendo estos productos en una cantidad adecuada y siempre ocasional se supone que nuestro organismo no sufrirá ningún daño; el problema radica cuando se ingiere mucha cantidad de una sentada o se hace de forma habitual, con lo que en sí mismo supone tomar alimentos ultra procesados de forma habitual o comer cierto tipo de comida rápida de forma cotidiana.

Para saber más:
®    Marta Chavarrías. Sabor umami, ¿qué alimentos lo tienen? Consumo claro. ElDiario.es 27/09/2017
®    Gabriela Gottau. Todo lo que debes saber sobre el glutamato monosódico. Directo al paladar. 23/07/2015.
®    Sergio C. Fanjul. El aditivo que hace que comamos más. Buena Vida. Nutrición. ElPais.com. 7/12/2017
®  Aurora Segura. ¿Cómo de dañino puede ser el glutamato monosódico sintético para nuestro organismo? Comer: Materia prima. La Vanguardia. 5/09/2017.
®    Glutamato. International Glutamate Information Service.
®    E621-Glutamato Monosódico. Aditivos Alimentarios.


Y, por ahora, nada más. Cuidados, por favor...


[1] Laura Rocío Leguizamón Perilla y Carol Viviana Herrera Parrado La Responsabilidad Social y Empresarial frente al fenómeno de la Obesidad. Universidad Militar Nueva Granada. 2016 http://repository.unimilitar.edu.co/bitstream/10654/7636/1/PIC%20Responsabilidad%20Social%20y%20Empresarial%20Frente%20al%20Fen%C3%B3meno%20de%20la%20Obesidad%20.pdf

[2] Real Decreto 142/2002, de 1 de febrero, por el que se aprueba la lista positiva de aditivos distintos de colorantes y edulcorantes para su uso en la elaboración de productos alimenticios, así como sus condiciones de utilización. Ministerio de Sanidad y Consumo «BOE» núm. 44, de 20 de febrero de 2002 https://www.boe.es/buscar/pdf/2002/BOE-A-2002-3366-consolidado.pdf

viernes, 9 de marzo de 2018

Día Mundial del Riñón y Mujeres


Día Mundial del Riñón y Día Internacional de la Mujer comparten día. En este caso se quiere presentar la necesidad de focalizar la prevención de enfermedades renales en la mujer. 
Ciertas patologías que son factor de riesgo para desarrollar ERC afectan más a mujeres que hombres. Se debe prestar especial atención en su prevención y diagnóstico precoz. Estas patologías son Lupus, infecciones urinarias-pielonefritis.

Y, por ahora nada más. Cuidaos , por favor...

domingo, 25 de febrero de 2018

#SaludSinBulos: Zumo de limón en ayunas



Tomar zumo de limón disuelto en agua tibia por las mañanas, se le adjudica una serie de beneficios para la salud, excesivos en realidad, que llaman al equívoco y generan faltas expectativas. Veamos de forma resumida sus propiedades reales y desbancaremos las que son falsas.

· Produce hidratación, por supuesto el agua que acompaña al zumo ayuda a hidratar. 100 ml —o menos— de zumo de limón no hidrata especialmente, hidrata el volumen total al diluirlo con el agua que le acompaña

·  Evita infecciones urinarias, se puede considerar un efecto real de la vitamina C, pero su ingesta debe alcanzar los 500 mg/día y el zumo de 1 limón (100 ml) tiene 51 mg. Habría que tomar diez veces más que un zumo[1]: 1.000 ml de limón puro.

·  Evita la formación de cálculos renales: lo cierto es que gracias a su concentración en ácido cítrico tiene cierto efecto frente a un tipo de cálculos[2] (los cálcicos), pero hay decenas de tipos de cálculos distintos con composición variada.

·  Le otorga fortaleza al sistema inmunológico, se puede considerar un beneficio real de la vitamina C frente a resfriados[3], pero a concentraciones de 1.000-2.000 mg; recordemos la concentraciones tan pequeñas de vitamina C en zumo de limón. Eso sí, no evita contagios ni elimina microorganismos.

·  El zumo  de limón agiliza la cicatrización de heridas[3], cierto, por acción de la vitamina C… pero recordemos la cantidad que contiene el zumo.

· Actúa contra la obesidad y enfermedades cardiovasculares: es falso… ciertas sustancias procedentes de los cítricos están en estudio como coadyuvantes en tratamientos del síndrome metabólico; frutas y verduras —y no el zumo de limón— se muestran eficaces para prevenir ciertas enfermedades cardiovasculares[4], pero no existe evidencia ninguna hoy día que indique que el zumo de limón previene o cura obesidad[5]

·  Adelgazante: falso[6]. No hay nada en un zumo de limón, según las evidencias científicas actuales, que nos haga adelgazar. Algunos afirman que tiene pectina que es saciante, pero el zumo pierde la mayor parte de esa pectina al ser exprimido el limón y aun así, entero, el limón no tiene más de 2 g fibra. El efecto saciante de este preparado vendrá por el volumen de agua en sí misma.

·Mejora el equilibrio en el pH corporal. Falso. El cuerpo, mediante un complejo proceso de homeostasis, regula él solo su pH, comamos lo que comamos y un zumo de limón diluido en agua es más agua que otra cosa. No altera pH alguno del organismo.

·  Resulta inquietante esa asociación que se hace del supuesto efecto un zumo de limón sobre la eliminación de toxinas del organismo[7]. El cuerpo tiene su propio proceso para eliminar tóxicos mediante la acción conjunta del hígado, los riñones, los pulmones y el intestino. Si cuidamos el organismo en general, comemos de forma saludable, evitamos los tóxicos (tabaco, alcohol, drogas) y hacemos ejercicio de forma habitual todos estos órganos y sistemas seguirán realizando su función de forma correcta. No es necesario que hagamos acciones detox o desintoxicantes… el cuerpo lo hace a diario y bastante bien, mientras estamos sanos. El agua es un elemento fundamental para que el organismo funcione correctamente (orina, deposiciones,...)

·  Previene el cáncer: falso. El zumo de limón diluido en agua no tiene un poder anticancerígeno extraordinario; sí se ha demostrado una asociación entre el consumo regular de frutas (enteras), legumbres y vegetales a diario frente  al desarrollo de ciertos tipos de tumores en general y digestivos en particular[8]. Las dietas alcalinas se han demostrado ineficaces para la prevención de cáncer[9].
·  Inconvenientes del zumo limón: produce acidez en personas susceptibles al tomarlo en ayunas. Puede estropear esmalte de los dientes.

Conclusión: el zumo de limón es mayoritariamente agua con el sabor refrescante derivado del limón. No tiene un poder extraordinario. Es un buen refresco que podría sustituir a los habituales tan ricos en azúcares, sobre todo al añadirle edulcorantes no azucarados. Agua y limón son dos alimentos saludables en el marco de una alimentación variada y equilibrada; y ese es el beneficio que supone tomar este preparado. No se debe sustituir ninguna comida del día por esta bebida, sus beneficios vendrán derivados de su ingesta entre comidas o como acompañamiento de otros alimentos.

Lola Montalvo
21 febrero 2018




[2] Alzuri Goya, María José Recomendaciones no farmacológicas para la prevención de la recurrencia de la litiasis urinaria. Universidad del País Vasco. Facultad de Medicina y Enfermería 2016 https://addi.ehu.es/handle/10810/20723
[3] Centro de Información de Micronutrientes (MIC ) del Instituto Linus Pauling, Oregon State University. Vitamina C http://lpi.oregonstate.edu/es/mic/vitaminas/vitamina-C
[4] Jian Zhan, , et als. Fruit and vegetable consumption and risk of cardiovascular disease: A meta-analysis of prospective cohort studies Critical Reviews in Food Science and Nutrition Vol. 57, Iss. 8, 2017
[5] González Laredo, R.F. et als. Plants with potential use on obesity and its complications EXCLI Journal 2015;14:809-831
[6] Irene Bretón Lesmes. Revisión crítica de las dietas de moda en el tratamiento de la obesidad. An Real Acad Farm Vol. 82, Special Issue (2016), pp. 195-205
[7] Klein AV, Kiat H.. Detox diets for toxin elimination and weight management: a critical review of the evidence J Hum Nutr Diet. 2015 Dec;28(6):675-86
[8] N. Delgado-Figueroa, et al.: Factores de riesgo para cáncer gástrico Gaceta Médica de México. 2017;153
[9] Mitos y Pseudoterapias. 11 congreso GRUPO ESPAÑOL DE PACIENTES CON CÁNCER (GEPAC) Madrid, 2016 https://ep00.epimg.net/descargables/2017/01/20/a659f535bede6c4dbc9584aedeb5a620.pdf

martes, 30 de enero de 2018

Propósitos de nuevo año

imagen que representa a una foca sumergida en el agua y que solo se ve el morro
imagen obtenida en Pizabay: Suju
Acaba de empezar el año y los gimnasios se llenan de gente que se prometió a sí misma, mientras engullía las uvas al ritmo de los cuartos y las doce campanadas, que perdería los kilos que le sobran, que se pondría a dieta y haría el ejercicio que siempre supo que debería hacer, pero que nunca hace porque no encuentra tiempo ni ocasión ni quien le acompañe ni... Pero eso sí, primero el roscón de Reyes y luego... ¡a dieta!
Cuando llega enero los gimnasios se llenan, las consultas de endocrinos, dietistas y nutricionistas y/o de cirujanos plásticos tienen sus citas cubiertas durante semanas, las tiendas de deporte agotan sus stocks de ropa deportiva y observamos a nuestros amigos y conocidos mientras nos cuentan con gesto decidido su nuevo plan de choque contra esos kilos de más, dieta, ejercicio y  hasta dejar de fumar…
Dejar de fumar es otra promesa que uno se hace en su fuero interno mientras el año viejo da sus últimos estertores: vemos anuncios de chicles, parches y espráis de nicotina que te aseguran facilitarte el duro proceso de dejar de fumar… cuando es una cuestión de fuerza de voluntad y decisión firme, con chicles o sin ellos.
Es un plan de choque que, en la mayoría de los casos, no llega a febrero y que pocos van más allá de marzo. Mientras fracasamos en nuestros propósitos, uno tras otro, los que anunciaban ropa deportiva, productos de nicotina y los gimnasios ya han hecho su agosto… ellos saben que muchos fracasaremos pero ellos ya tienen su franja de negocio asegurada. Los propósitos de nuevo año se repiten una vez y otra, sin fin…
¿Y por qué este fracaso?
Creo que primero deberíamos valorar cuáles son los motivos reales que impulsan a estas personas a hacerse promesas de renovación física cuando el año viejo está tocando a su fin. ¿Por qué decide uno ponerse a dieta o hacer ejercicio para adelgazar? La mayor parte se ve impelido por motivos físicos: se miran al espejo y no se gustan con esos kilos de más. Dejar de fumar es algo que un fumador sabe que debe plantearse más pronto que tarde: es nocivo y produce patologías graves. ¿Son buenos motivos, son malos? No seré yo quien lo juzgue, por ello, hoy voy a atravesar ese fino velo que separa al profesional de la salud y la persona y voy a mostrar mi experiencia personal.
Yo me hice esas mismas promesas de fin año durante muchos años; la de los kilos y la del tabaco. Me miraba al espejo, me veía gordita y me decía: « ¡De este año no pasa, me pongo a dieta y hago ejercicio y bajo esos... kilos de más!» Hoy ya no fumo y al fin conseguí quitarme esos kilos de más. Este enlace os lleva al artículo en el que explico mi experiencia: «Memoria de una mujer obesa»

Con respecto al tabaco, la respuesta es obvia, pero, ¿por qué alguien piensa que debe bajar peso? Mi experiencia me indica que casi todo el mundo que desea bajar peso no se lo suele plantear porque le importe más su salud, casi siempre es por estética, por una «operación bikini» que está mal planteada desde su misma formulación: bajar de peso para entrar en un bañador o para que la ropa de verano nos siente tan bien como en nuestro fuero interno deseamos que nos siente. Nos planteamos un objetivo…, equis kilos; nos marcamos un plazo…, de meses; establecemos un método: más ejercicio físico —o ejercicio físico a secas, dado que muchas personas no hacen nada de nada— y una dieta.
Como persona que ha practicado este método durante años y años, fracasando tantas veces como veces lo intentó, y como enfermera que ha visto a personas enfermas y sanas años y años llevar este método a cabo abandonándolo meses después, diré que, de entrada, el planteamiento está equivocado.

imagen que muestra una escalera de caracol fotografiada desde abajo. Semeja el dibujo propio de una concha de caracol
imagen obtenida en Pixabay

¿Por qué? Vamos a analizarlo:
·      Ejercicio: hay muchas personas que sí hacen algún deporte o llevan a cabo una cierta actividad física de forma rutinaria. Pero la gran mayoría de las personas que conozco y a las personas que atiendo profesionalmente no hacen nada ni tienen hábito. Por eso pasar de 0 a 100 en un segundo es un error… si nunca has hecho deporte no puedes pretender que en una semana tu capacidad física sea la de un deportista de élite. Pasarán semanas o meses hasta que tu cuerpo se acostumbre y rinda como debe. Hay que coger una rutina y perseverar.
      El gimnasio como única opción es un error… Para mí  ir al gimnasio es algo tedioso, en el que las máquinas y aparatos mal utilizados pueden producir lesiones y daños graves. Sin un monitor que te dirija, el gimnasio es de entrada una mala opción.
      Es más positivo probar con ejercicios cómodos de llevar a la práctica: caminar a buen ritmo, montar en bicicleta, bailar (bailes de salón, zumba…) o incluso, si te gusta, correr o nadar; todas ellas son opciones asequibles sobre todo las que no requieren pagar cuotas mensuales ni matrículas. Aumentar de forma progresiva la intensidad de la actividad física y el tiempo es una magnífica forma de hacer ejercicio. Cuando ya te veas en condiciones puedes combinar varios de estos a lo largo de la semana: andar y correr; andar y bailar; montar en bici y nadar… solo o en grupo es maravilloso llevar a cabo una nueva actividad, tu cuerpo rápidamente te pide más y la sensación de bienestar, si te lo tomas con calma y le vas dando tiempo a tu organismo a acostumbrarse, es muy estimulante. Objetivo mínimo: hacer a la semana unas 5 horas o unos 45 minutos diarios.
      Siempre que se sufra una enfermedad, sea la que sea, antes deberéis consultar al médico para que os indique lo oportuno o no del ejercicio que habéis elegido.

·       Dieta o régimen: lo diré hasta la saciedad: plantearse una dieta o régimen con un plazo de inicio y uno de fin, con un objetivo en «kilos», con un papel que te diga qué debes comer en cada ingesta, pesado y medido, está abocado al fracaso… casi casi desde que se sale por la puerta de la consulta del profesional que te haya dado el papel en cuestión. Y ya si la dieta propuesta no es saludable ni variada ni asequible, o es una de las famosas que todos nombran en las revistas, no solo se está abocado al fracaso sino que nuestra salud corre un importante riesgo (disociadas, detox…).
      Se debe plantear nuestra dieta como un cambio de forma de comer y no como una dieta en sí. El profesional que nos ayude debe partir de nuestros hábitos de alimentación, conocerlos y estudiarlos para valorar de forma individualizada qué no hacemos bien y qué nos hace engordar. Nos debe plantear un cambio de elección de alimentos, diferentes formas de prepararlos, de combinarlos y repartirlos a lo largo del día, para no pasar hambre, para no aburrirnos, para disfrutar cada vez que te sientes a comer, para que la ansiedad no te lleve a abandonar. No debe tener una fecha fin o solo buscar el perder unos kilos concretos. El objetivo a conseguir debe ser modificar y mejorar nuestra forma de alimentarnos para siempre, marcando como meta que nuestro peso recupere una cifra saludable, que nuestra alimentación sea variada, atractiva, apetecible y sana.
      La palabra «régimen» debería ser desterrada de nuestro vocabulario porque marca un fracaso continuado año tras año. Tal es su fracaso que al inicio del siguiente año volvemos a retomarla.
Por ello creo que debemos buscar un objetivo fundamental cuando nos hagamos esas promesas de fin de año: ¿qué deseamos de verdad dejando de fumar o haciendo dieta? Cuando tu respuesta es que deseas estar sano y encontrarte mejor físicamente, creo que el éxito es más fácil.
Y, por favor, acudan a un médico, a un enfermero o un nutricionista. Huyan de los manuales de autoayuda o de revistas con dietas disociadas, la dietas detox, la de la piña, y todas las aberraciones de este tipo, que proponen dietas estrambóticas que ponen en serio riesgo la salud del que la sigue.
Debemos buscar una alimentación saludable, variada, con presencia de todos los grupos de alimentos, planteada a medio y largo plazo, con objetivos alcanzables y lógicos y que permitan un cambio de hábitos saludables; un plan que se apoye, además, en el ejercicio físico diario. Nunca se debería perder más de 3-4 kilos por mes sin supervisión. Y ojo a los que sufrís diabetes o ERC-IRC o tenéis problemas endocrinos o de tiroides o cualquier otra patología aguda o crónica. Sólo un profesional de la salud debe planear y seguir vuestra dieta.
Cuando el sobrepeso o la situación de obesidad suponen perder más de 10 kilos no hay milagros. No dejéis que os engañen y no os pongáis en manos de cualquiera.
Os animo a que llevéis una vida sana, una dieta saludable y variada y hagáis ejercicio de forma regular. Si aun así os sobran unos kilos, perdedlos antes de que sean muchos, pero hacedlo en el marco de una alimentación saludable y propuesta por un profesional de la salud: médico, nutricionista o vuestro enfermero de Atención Primaria. Desconfiad de las revistas y sus cantos de sirena en forma de tórax fornidos, vientres planos y bikinis de ensueño.

Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...


lunes, 8 de enero de 2018

El etiquetado en los alimentos

En todos los artículos que he ido compartiendo en esta web he destacado la importancia de que los enfermos con IRC sepan elegir los alimentos que van a consumir. Los alimentos frescos no suelen suponer mayor complejidad salvo la que hace relación a conocer su composición en mayor o medida de nutrientes —como proteínas— o minerales, como sodio, potasio o fósforo. El problema aparece cuando el alimento en cuestión viene procesado o envasado de alguna manera con ingredientes variados que nos complican el conocer a simple vista su composición. Tal como se dejó patente en el artículo anterior, «El fósforo… escondido en ciertos alimentos» encontramos alimentos procesados con una serie de sustancias añadidas de las que demasiadas veces desconocemos su composición real y cómo nos puede afectar en el control de nuestra ingesta en minerales.
      Veamos entonces, cómo son las etiquetas de los alimentos, qué deben explicarnos y cómo podemos interpretarlas. Presentan información que podemos considerar obligatoria, es decir, aquellos datos que todas las etiquetas deben recoger en el envasado por ley; e información no obligatoria, que es la que se recomienda incluir pero no es obligatoria por ley el que venga reflejada en la etiqueta. Es obvio el afirmar que esta información es útil para todos los consumidores en general, pero adquiere una importancia muy destacada en el enfermo con IRC-ERC y sus cuidadores a la hora de elegir y preparar sus alimentos.
Por lo tanto las etiquetas nos dan la información al detalle de lo que contienen un alimento envasado; con respecto a la información obligatoria de la composición de un alimento en una etiqueta, podemos clasificarla en dos grupos, que podemos ver en la imagen que incluyo abajo; estos grupos son: ingredientes e información nutricional.
      Veamos en cada uno de ellos cómo se estructura esta información
(Se ha consultado la página de AECOSAN: «El etiquetado cuenta mucho»

Imagen esquema de una etiqueta presente en alimentos: recoge el contenido obligatorio que debe recoger la información de las etiquetas
imagen perteneciente a «ElPaís»Las nuevas etiquetas en alimentación

Ø Ingredientes.

En el apartado de ingredientes, como es fácil suponer, se incluirán todos los ingredientes que se han añadido al producto para su elaboración final, ordenados en un listado de mayor a menor, es decir, se pondrá primero el que en más cantidad está presente en el producto y a partir de ahí el resto en orden decreciente; toda sustancia o ingrediente que sea un alérgeno, susceptible de producir alergias a personas sensibles, irán destacados, generalmente en negrita (leche, productos con gluten, pescados-mariscos, frutos secos…).
Todos estos ingredientes deben venir expresados en la cantidad neta utilizados o en el porcentaje que ese ingrediente supone en el total del producto. En nuestra imagen vemos, en la parte de la izquierda, que la etiqueta recoge los ingredientes utilizados en la elaboración de este producto envasado.
En este apartado prestemos especial atención a los ingredientes cuyo nombre es esquemático y va precedido por una E y un número (pueden ser ricos en fósforo); los que indiquen aceites vegetales sin especificar o que llevan un nombre como palmitato, palmítico o Elaeis guineensis (pueden y suelen ser grasas saturadas); conceptos como dextrosa o glucosa, productos como la miel, el agave, la melaza, el jugo de caña evaporado y la malta (suelen esconder una composición en azúcares)

Ø Información nutricional
El otro gran apartado de información obligatoria, de gran importancia en el etiquetado, es la que hace referencia a los nutrientes que vamos a encontrar en cada producto. Esta información siempre tiene que venir expresada por peso o por volumen, dependiendo de si el alimento es sólido o su presentación es en forma de líquido; y siempre se expresará esa información en un peso estándar de 100 mg o 100 ml y en el peso habitual de una ración; es más, siempre se debe indicar cuanto peso o volumen de ese alimento es su valor en ración: leche 200 ml, cereales: 30 g; galletas: 2-3 unidades… Muchos alimentos no permiten esta anotación porque no tienen raciones estándar.
¿Para qué se hace esto? El dar un peso estándar a todos los alimentos envasados tiene como finalidad el poder comprobar cuáles son sus estándares de composición y poder comparar la composición nutricional de diferentes productos del mismo tipo de alimento. Un ejemplo:
La OMS recomienda que consumamos alimentos cuya composición en azúcares no sea superior al 10% del producto; lo ideal es que no sea superior a un 5% del total del mismo. Cuando miremos las etiquetas de información nutricional de dos frascos de tomate frito, por ejemplo, como vienen expresados en g de azúcar por cada 100 g de producto, podremos elegir el que mejor se ajuste a esa recomendación, es decir, el que contenga una cantidad de azúcares igual o inferior a 5 g por cada 100 g de alimento… o sea, el 5%
La información obligatoria que debe recoger el apartado de información nutricional, de la etiqueta, aparte de lo anterior, es (recordemos que siempre será por cada 100 g, por cada 100 ml y por ración, si la tuviera, expresada siempre en su valor en peso, volumen o unidad):

®    Valor energético expresado en kilojulios —kJ— y kilocalorías —kcal—.
®  Cantidades de grasas, grasas saturadas, hidratos de carbono, azúcares, proteínas y sal. Es importante destacar que se obliga a indicar cantidad de sal y no de sodio, porque ese valor es más real y el de sodio podía desvincular la idea de que el sodio forma parte de la sal. Recordemos que la OMS recomienda que al día no se supere los 5 g de sal (que se corresponde con 2 g de sodio al día) en las personas sanas. En los enfermos con IRC-ERC estas restricciones son mayores aún. Por lo tanto este dato es de vital importancia para poder seleccionar los alimentos que vamos a consumir.
®    También puede completarse con la indicación de la cantidad de una o varias de las siguientes sustancias: grasas monoinsaturadas, grasas poliinsaturadas, polialcoholes, almidón, fibra alimentaria, vitaminas y minerales (presentes en cantidades significativas).
®    Cuando se facilite la información sobre vitaminas y minerales, se expresarán además como porcentaje de las ingestas de referencia de la tabla por 100 g o 100 ml. Se suele tomar como referencia una dieta de unas 2.000 kcal/día. Por lo tanto, el porcentaje de cada nutriente nos dirá lo que supone en % esa ingesta de vitaminas o minerales en el total de esa dieta tipo o estándar de 2.000 kcal/día.
®    No existe obligación hoy día en el etiquetado a mostrar la cantidad de minerales importantes en cierta enfermedades crónicas como las renales, como es el fósforo (P); ello dificulta a los enfermos y sus cuidadores el poder elegir los alimentos más acordes a sus necesidades nutricionales. Ya comentamos en artículos previos que esto se soluciona evitando el consumo de alimentos envasados y procesados, con una composición desconocida en minerales, sobre todo fósforo y potasio, y eligiendo siempre alimentos frescos, sin añadidos y ni conservantes.
Otra información que debe recoger el etiquetado de los alimentos:
ü  Denominación: qué incluye el envase, expresado de forma clara y reconocible. Es el nombre del producto.
ü  Cantidad neta: una vez retirados líquidos o añadidos qué cantidad real de producto vamos a encontrar; se expresa en litros, mililitros, centilitros, kilogramos o gramos, según sea el producto.
ü  Fecha de duración, caducidad o consumo preferente
ü  Conservación y utilización. Modo de empleo: si se consume en crudo o cocinado, calentado y modo de llevarlo a cabo, si debe tener refrigeración, si permite microondas o no, tiempo de cocción-remojado…
ü  Nombre de la empresa y dirección
ü  País de origen o lugar de procedencia: Obligatorio en algunas circunstancias. Por otro lado, en las carnes envasadas de algunas especies (ovino, porcino, caprino y aves de corral) es obligatorio facilitar información sobre el país de origen o el lugar de procedencia.
ü  Cantidad de alcohol que contiene, cuando sea el caso.
De forma resumida, y espero que suficientemente clara, esta es la información que deben recoger las etiquetas de los alimentos envasados. Es importante que los enfermos con IRC-ERC conozcan los datos que se recogen en las etiquetas porque ello les permitirá elegir de la mejor forma posible los alimentos que van a utilizar para elaborar sus comidas de forma segura y adecuada a sus necesidades particulares.
He de hacer hincapié en varias cuestiones:
1.      El etiquetado de muchos de los envases se presenta en una letra minúscula que dificulta su lectura de forma rápida y cómoda. Muchas personas, incluso ayudadas de gafas, no son capaces de leer las etiquetas. Esto debería ser sancionado por las administraciones. Ante un tamaño de letra minúsculo e ilegible es lógico que se deseche ese producto y se busque otro más accesible a la información que contiene.
2.      En el etiquetado a veces se utilizan términos y nomenclaturas que resultan sospechosamente ininteligibles ¿de forma intencionada…? Esto permite a los fabricantes cumplir con la ley que les obliga a incluir todos los ingredientes de un producto envasado pero dificulta que el consumidor no preparado determine que ciertos ingredientes no son los más adecuados en el marco de una dieta saludable o en el marco de una dieta dirigida al cuidado de un proceso patológico concreto, como es el caso de las ERC.
3.      Dada las actuales prevalencia e incidencia de las ERC (y las que se prevé en un futuro), considero que estaría muy bien que las administraciones obliguen a que se conozca la composición exacta en minerales como el fósforo, asociado a excipientes, conservantes… (consultar el artículo publicado en SEDEN: «El fósforo…escondido en ciertos alimentos»), vitales en el marco de una alimentación segura en este grupo de personas.
4.      Animo a los enfermos con ERC a que eviten el consumo de alimentos procesados/envasados dada la poca claridad en el etiquetado con respecto a los nutrientes que tanto les afecta para conseguir una dieta saludable, variada y segura.

Para saber más:
AECOSAN, La Agencia Española de Consumo, Seguridad  Alimentaria y Nutrición. http://eletiquetadocuentamucho.aecosan.msssi.gob.es/index.html