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miércoles, 12 de diciembre de 2018

#HemodiálisisBaila, un proyecto que hace visibles a las personas que hay detrás de la diálisis


Puede decirse que todo empezó en Brasil; en una unidad de hemodiálisis decidieron grabar un vídeo en el que enfermos en plena sesión y los profesionales que les atienden durante la misma aparecen marcándose unos pasos de baile al ritmo de la canción «Guitarrinha», de Gilvan Silva, un gesto simpático y divertido. Pueden seguirlo con este hashtag #ChallengeDoNordeste, y verlo en este enlace de vídeo: https://www.clarin.com/sociedad/baile-pacientes-medicos-enfermeros-clinica-hemodialisis-volvio-viral_3_HhgQY7PhP.html
      Inmediatamente, esta iniciativa tuvo una importante repercusión con miles de visitas. Como no podía ser menos, también llegó a nuestro país; este vídeo fue el germen de una idea. Gracias a la perseverancia de varios enfermeros españoles, surgió #HemodiálisisBaila en toda España, iniciativa que recoge el testigo de Brasil, para convertirla en un proyecto nacional, con el deseo de «…unirnos todos los profesionales que trabajamos en servicios de hemodiálisis tanto públicos como concertados o privados junto a nuestros pacientes».
      El equipo coordinador de #HemodiálisisBaila en España, Ruth Molina Fuillerat  y Mercedes Muñoz Becerra —Hospital Virgen de las Nieves, Granada—, Manuel F. Arenas Bonilla —Hospital Torrecárdenas, Almería— Manuel Salvador Aguilar —enfermero formador de Fresenius—, adaptaron la idea brasileña y la vieron como una oportunidad única para dar visibilidad a los enfermos en hemodiálisis y diálisis peritoneal, a sus cuidadores y a los profesionales que les cuidan a diario, un gran número de personas que, por lo general, casi nadie ve y que pocos conocen. En este proyecto animan a todos los centros que lo deseen a que se graben bailando, enfermos y personal, y que se lo envíen a sus responsables, que lo subirán a las RRSS. Al final del artículo se incluyen las bases y datos de contacto.
      La meta que se busca con #HemodialisisBaila es dar visibilidad a la Terapia Renal Sustitutiva (TRS) que se aplica a los enfermos con ERC/IRC, tanto hemodiálisis como diálisis peritoneal, dos grandes desconocidas; se busca mostrar la realidad de las personas que deben someterse a estos tratamientos, poner el foco en su día a día, el de sus familias y cuidadores y mostrar el trabajo que a diario llevan a cabo los profesionales que les cuidamos: enfermeras, auxiliares (TCAE), nefrólogos, administrativos, trabajadores sociales…, tanto en centros hospitalarios como periféricos, tanto en centros públicos como concertados y privados, tanto en centros sanitarios como en domicilios. Como nos dicen sus creadores en su manifiesto:
«¡Porque hemodiálisis es más que una técnica!»

      Otro de los objetivos que se proponen los coordinadores de la idea de #HemodiálisisBaila es hacer un pequeño paréntesis en la obligada rutina de estos enfermos: sesiones de unas cuatro horas al día, un mínimo de tres días a la semana en HD, o a diario en el caso de la DP, suponen muchas horas «enganchados a la máquina» sin posibilidad de hacer mucho más que leer, ver la TV o trabajar al PC. Muchos «se aburren» y esto les puede afectar psicológicamente, incidiendo de forma negativa en la evolución de su enfermedad. Tal como afirman sus creadores, «nuestras salas de diálisis son espacios privilegiados para humanizar e incluir terapias de entretenimiento/lúdicas», tal como afirman en su documento de presentación.
      La iniciativa se ha estrenado hace pocos días, durante la segunda semana del mes de diciembre; se anima a todos los centros públicos, concertados y privados, a todos los enfermos en TRS que deseen sumarse, a compartir un vídeo bailando la pieza que ellos deseen, durante 1 a 4 minutos. Se ha creado un canal de YouTube propio, mediante el que #HemodiálisisBaila está subiendo y compartiendo todos los vídeos que reciben, de tal forma que aparecerán en las redes sociales, como parte de la iniciativa. El proyecto se complementa con encuestas que se están distribuyendo entre personal de diálisis y enfermos de los centros que participan, como parte de un estudio un poco más completo, que busca conocer la realidad diaria de estos enfermos que pasan a diario por centros y máquinas sin que nadie les preste mucha atención, pero tienen necesidades, inquietudes, que todos tenemos la responsabilidad de escuchar y atender.
      En su documentos nos insisten: «Nos sentimos afortunados de ver que muchísimos centros se están sumando a esta iniciativa para hacerla grande y en un futuro podremos formar grupos de trabajo nacionales, con los que quieran participar, para seguir trabajando en líneas de mejora sobre el bienestar del paciente/familia renal en hemodiálisis y humanizar los entornos tan necesarios para los CUIDADOS de los pacientes. #HemodiálisisBaila será el motor de arranque y motivación para trabajar en conjunto a nivel nacional, y por qué no, un reconocimiento a todos, pacientes y profesionales que cuidan en las salas de Hemodiálisis. ¡Empezamos con el baile! ¿Qué emoción despierta bailar en diálisis?»
      Los vídeos se recibirán hasta el martes 18 de diciembre, incluido. Al final de la iniciativa se mostrarán las estadísticas del impacto, participación, resultados de la encuesta, etc.
    Aunque redacto este artículo de forma objetiva, no puedo sustraerme a mi parte «yo» enfermera-cuidadora de enfermo ERC-donante viva y les digo: ¿no creen que es un proyecto maravilloso, humano y bonito? Me parece una idea magnífica que puede ayudar a muchos enfermos en TRS, a los que llevan poco tiempo, pero también a los que llevan años y años y consideran que nadie se fijan en ellos —muchas veces con razón, la verdad—; también sé que ayudará a muchos enfermos en ERCA que ya están en proyecto para empezar en breve TRS y que sienten miedo ante lo que les viene encima, ante una diálisis que les coartará y condicionará su vida, sus proyectos, su cotidianidad, sus relaciones personales… Ese miedo ante lo desconocido de estas personas y sus familias, que ahora puede verse, en parte, atenuado al ver a tantas personas conectadas a máquinas de diálisis sonriendo, cantando, bailando y dando una imagen de su realidad que casi nadie conoce. Ver al personal que cuida a estas personas trabajando en un proyecto común… En fin, la utilidad de esta idea salta más allá del divertimento puntual que realizar estos vídeos pueda suponer.
      «Entre todos lo vamos a conseguir, a día de hoy llevamos 50 unidades de hemodiálisis confirmadas, tanto públicas como privadas y concertadas. Enfermería Nefrológica todos a una, entre todos la estamos haciendo grande, porque #HemodialisisBaila es de todos y para todos»

Base del proyecto #HemodiálisisBaila:
  1. Vídeo de 1-4 minutos                   
  2.  Música libre a elección
  3.  Consentimiento informado de los pacientes (que se adjunta al contactar con los responsables)
  4. Envío del vídeo a: hemodialisisbaila@gmail.com , identificando nombre del centro, número de pacientes y profesionales que participan.
  5. Recepción de vídeos hasta el 18 de diciembre, incluido.
«Entre todos lo vamos a conseguir, JUNTOS SUMAMOS MÁS. ¡Qué nadie deje de bailar! Porque la música, al igual que la vida, no se dializa»
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lunes, 19 de noviembre de 2018

No seas «paciente»... Sé persona con enfermedad o usuario activo

Foto perteneciente a FotosDeSalud

Este artículo lo escribí y publiqué el 13 abril de 2015, pero lo recupero por lo actual de su tema...

Todo el que me lee o que me ha escuchado recientemente sabe que no me gusta el concepto de «paciente». Sé que es un concepto legal, jurídico o administrativo, pero en el día a día no me gusta llamar a las personas que atiendo «paciente» Prefiero utilizar otras palabras más adecuadas y, para mí, más acertadas como «persona con enfermedad», en caso de que realmente lo esté o «usuario»... Sí, sé que esta última a muchos no les gusta. Pero es exacta y real: las personas que acuden a los servicios de salud para vacunarse o hacerse una revisión ginecológica o de la vista o para control de colesterol..., personas presuntamente sanas, son usuarios de la sanidad.
      En definitiva... no me gusta el concepto de «paciente» y me quedo con el de persona, sana o con enfermedad, «usuario» o «enfermo». Ojo, no intento imponer estos conceptos. 
       ¿Por qué no me gusta el concepto de «paciente»? Para mí es un término obsoleto y clarificador de lo que hasta ayer fue la sanidad tradicional: «paciente» es persona pasiva, que se deja tratar y cuidar por los profesionales de la salud, que acepta diagnósticos, tratamientos y planes de cuidados de enfermería porque quien se los proporciona es un profesional de la salud y está avalado por su saber, por su ciencia... «Paciente» es un concepto PASIVO. Yo prefiero encontrarme personas activas en sus procesos de salud y enfermedad. Prefiero personas que atienden de forma activa a lo que los profesionales de la salud les ofertamos, que plantean sus necesidades y sus preferencias a la hora de ser atendidos, tratados, cuidados... Una persona que trabaja CON los profesionales de la salud y que no se deja llevar por la inercia del sistema. Que plantea alternativas a los cuidados, que enseña a otras personas que tienen sus mismos problemas de salud. 
      Me fijo en personas como Ana Hidalgo (Vivir con Insuficiencia Renal) o como Daniel Royo (Diabetes tipo 1)  y creo que los profesionales de la salud debemos cambiar el registro. La persona, sana o con enfermedad, debe ser un elemento fundamental en nuestro trabajo y no un ente pasivo al que le cubrimos con el manto protector de nuestro saber. Los servicios de salud deben ser diseñados y planteados teniendo en cuenta a las personas que atendemos...
       Un ejemplo reciente: prescripción enfermera: ¿Le han preguntado a los enfermos qué opinan de este tema? ¿Les han preguntado a las personas con procesos crónicos cómo se sienten al ser atendidos por las enfermeras y qué opinión les merece la atención+prescripción que ya realizan enfermeras desde hace lustros? Estoy segura de que no... en esa negociación faltan muchos representantes de la enfermería y faltan los cuidadores y personas con enfermedad y usuarios de la sanidad. Nadie les ha preguntado qué opinión les merece la prescripción que ya realizan las enfermeras desde hace un mínimo de 25 años y medio, que es lo que llevo yo ejerciendo...
      Ese trabajar de espaldas a los personas es lo que lleva a que muchas personas enfermas salgan de las consultas hoy día, y de forma sorprendente, teniendo muy claro su diagnóstico y a veces hasta el tratamiento, pero sin saber cómo deben cuidarse en el día a día, teniendo dudas en cómo deben llevar y diseñar sus dietas, su ejercicio físico diario, sus relaciones sexuales, cómo planear las vacaciones y todas esas cuestiones cotidianas que siempre se ven alteradas por una enfermedad aguda, pero sobre todo que siempre se ven trastocadas por el enorme elenco de enfermedades crónicas. Se nos olvida en las plantas de los hospitales y en las consultas de primaria que esa persona con su flamante (o no) enfermedad vive a diario una vida con un sinfín de actividades cotidianas, con un trabajo u oficio, con unas expectativas de vida, con unas costumbres y rutinas que casi siempre la enfermedad modifica, altera o trastoca definitivamente.
      En mi blog las menos, pero sobre todo por mail recibo consultas de personas con enfermedad o cuidadores de enfermos (casi todos con procesos renales crónicos) que no saben cómo llevar la dieta para enfermos ERC, que no saben cómo cuidar su fístula, que no saben si pueden irse de vacaciones, que no saben si entrarán en diálisis y como les alterará esto su VIDA... y siento mucho pesar e impotencia, porque eso sí, todos saben su cifra de creatinina y su urea y su colesterol... pero todos me preguntan con angustia y temor sobre qué hacer en su día a día. Las personas con enfermedad son tratados como pacientes en las consultas y en las plantas. Si les viéramos como personas creo que esto no sucedería: no dejaríamos que ninguna se fuera a casa con dudas o angustias y les proporcionaríamos una vía activa de comunicación con  nosotros para que puedan ir solventando las cuestiones que les puedan surgir una vez recuperada su rutina. Les prescribiríamos APP's y blogs/webs que traten sobre su proceso y les derivaríamos a «escuelas de pacientes» o centros donde les proporcionaran la formación y herramientas que facilitaran el manejo de su proceso... Les facilitaríamos lo necesario para ser personas activas y expertos de su enfermedad.
      Creo que debemos cambiar el registro y plantearnos de una vez por todas y de forma real qué tipo de persona tenemos enfrente y qué necesita de nosotros como profesionales, cada uno en la medida de su individualidad.
      Dejemos de ver a PACIENTES y veamos PERSONAS. 

Y, por ahora nada más. Cuidaos, por favor...

Editado para corrección de errores y erratas, el 19 noviembre 2018

jueves, 15 de noviembre de 2018

Las personas con enfermedad grave no son súper-héroes ni deben serlo.

Para ilustrar este artículo, la maravillosa tira de cómic de Mónica Lalanda, que es médica y una magnífica dibujante e ilustradora.
Día atrás se ha celebrado el Día Mundial Contra el Cáncer de Mama y hemos visto en todos los medios a famosos y desconocidos sumergidos en una campaña de visualización de lazos rosa en solidaridad con las mujeres —y algún hombre también[1]—  que sufren esta grave enfermedad. No se puede poner en duda que la visibilidad de esta enfermedad es enorme y que esta campaña mueve miles de personas y personalidades.
Hace un tiempo falleció Pablo Ráez a consecuencia de la leucemia que sufría.  Con este motivo el periodista Raúl Solís escribió un artículo que ha levantado cierta polémica al afirmar que, palabras textuales de su artículo —Raúl Solís, «Los enfermos no son luchadores», Paralelo36-Andalucía. 26-febrero-2017. Online: https://www.paralelo36andalucia.com/los-enfermos-no-son-luchadores/ —:

«Una enfermedad como la leucemia es arbitraria, nadie la ha elegido, es desgraciadamente azarosa. Por tanto, nadie elige tener que luchar contra la leucemia o cualquier otra enfermedad del ramo. Los enfermos son pacientes, víctimas que sufren y el éxito de su curación depende de un diagnóstico a tiempo, de un buen tratamiento, de que se gaste dinero público en investigación y de que sean atendidos por un buen equipo médico.»
«Nadie sale airoso de un cáncer luchando como si fuera un atleta olímpico.»

Cuando muere una persona enferma de un cáncer, muere porque la ciencia no lo puede todo; no es un fracaso del enfermo como persona luchadora, no es que el enfermo se haya rendido o haya sucumbido. Es un «fracaso» de la medicina y la ciencia que entra dentro de lo falible de ciertos tratamientos médicos. Por desgracia, no siempre se pueden curar todas las enfermedades graves y algunas resultan mortales.
      No sólo por mi trabajo, también en mi vida personal al lado de una persona con una enfermedad grave —ERC-hemodiálisis y trasplante renal—, he obtenido una visión humana, científica y social más completa de lo que supone una enfermedad grave que te destroza tu plan de vida, tu proyecto personal y que pone en riesgo la vida de quien la padece. Y debo manifestar mi apoyo al artículo de Raúl Solís... porque tiene razón. Ante la enfermedad somos personas con miedos, angustias, flaquezas... y tenemos derecho a serlo. Se nos pide que seamos fuertes, que luchemos, que no caigamos en el derrotismo... ¡que seamos súper-héroes! 
      Cuando sufres una enfermedad grave que te destroza tu vida entera, no puedes estar siempre fuerte sin más: debes escuchar y valorar lo que la ciencia te ofrece en sus investigaciones, lo que los avances médicos posibilitan, lo que la sanidad te proporciona, lo que médicos y enfermeros y demás profesionales de la salud te brindan. Porque tus expectativas de mejorar y tus deseos de curarte y estar sano de nuevo chocan con la más dura, simple y sólida realidad. Curarse no depende de ser optimista: curarse depende de los recursos de los que dispone una persona en su ámbito concreto y de las posibilidades que la ciencia te puede ofertar. Si sufriéramos una ERC/IRC susceptible de tratamiento sustitutivo (diálisis) en un país destrozado por la pobreza y/o la guerra, seguramente más pronto que tarde moriríamos ante la inexistencia de recursos sanitarios a nuestro alcance; si sufrimos una ERC en España, tendremos muchas posibilidades de vivir muchos años o, incluso, de recibir un trasplante y tener una segunda oportunidad de llevar una vida plena en las mejores condiciones. Ser optimista o ser fuerte o ser osado en el primer caso no sirve de nada. 
      A eso se refiere el artículo de Raúl Solís. No luchamos solos ni lo hacemos en el desierto, luchamos en una sociedad que nos puede brindar (o no) los recursos para poder sobrevivir a una enfermedad grave que nos destroza la vida y que nos pone en riesgo de muerte.

Ante los recortes brutales que sufrimos durante años en Sanidad, recortes en investigación, recortes en inversión e infraestructuras, no solo hospitalarias sino de centros de atención primaria, se nos pide que si se nos diagnostica una enfermedad grave seamos fuertes y seamos héroes, que no nos rindamos. Por supuesto, la actitud positiva ayuda a afrontar todo lo que nos espera ante un tratamiento duro y agotador. Hay que desear curarse, hay que aguantar mucho, aceptar tratamientos duros y agotadores, estar ahí en cuerpo y alma... pero no es suficiente si se está solo, si los recursos sociosanitarios son escasos o ausentes. 
      …Y, aun así, aunque nos ofrezcan un tratamiento y una posibilidad de mejorar/curar puede haber veces que deseemos rendirnos, que lloremos, que nos rebelemos por la mala suerte (sí, te ha tocado a ti...) de sufrir algo horrible, que nos hagamos preguntas sin respuesta, que nos pongamos tristes… y tienes miedo de sufrir, tienes miedo del dolor, tienes miedo de quedar mermado en tus capacidades, tienes miedo de morir, de ser una carga, de angustiar a tus seres queridos, de quedar postrado en una cama... Un miedo humano y lógico.
      Los enfermos de cáncer o de cualquier otra enfermedad grave pueden luchar, pero no pueden luchar solos, nos necesitan a todos los que estamos presuntamente sanos y necesitan un sistema de salud bien dotado con recursos materiales y humanos, una medicina/ciencia del cuidado/tecnología en la que se invierta y se investigue y esté al día. Los recortes son el verdadero cáncer de esta sanidad nuestra... un cáncer económico y de gestión malsana que nos resta oportunidades ante todo tipo de patologías, y en las más graves, más aún.
      Os invito a que, ante campañas solidarias, sí, vale, nos pongamos lacitos rosa, nos echemos agua fría por encima, nos hagamos selfis solidarios, compartamos por el móvil mensajes virales hasta la extenuación..., pero sobre todo:

AYUDEMOS DE FORMA REAL A LA INVESTIGACIÓN MEDIANTE INVERSIONES, EXIJAMOS QUE SE DISPONGAN RECURSOS EN LA SANIDAD PÚBLICA, QUE SE REVIERTAN LOS RECORTES BRUTALES QUE HEMOS SUFRIDO EN INVESTIGACIÓN, EN SANIDAD, EN EDUCACIÓN, EN UNIVERSIDADES...

Cada uno sabe lo que tiene que hacer, no es este el espacio adecuado para indicar cómo se puede ayudar en este sentido. La enfermedad es algo que nos puede pasar a todas las personas por igual... no pensemos en ella sólo cuando nos toque en suerte. A muchos se les olvida lo necesarios que son los recursos en salud —investigación, recursos humanos y materiales, cobertura adecuada de la red de Primaria...— hasta que los necesita. 

Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...

[1] Alrededor del 1% de los cánceres de mama los sufren los hombres: https://www.cancer.gov/espanol/tipos/seno/paciente/tratamiento-seno-masculino-pdq

lunes, 8 de octubre de 2018

Pseudociencias aplicadas al ámbito de la salud: un peligro potencial para la salud y para la vida


¿Qué son las pseudociencias? 
También se puede escribir seudociencias, son aquellas disciplinas que no disponen de rigor científico, que no se sustentan en la evidencia que proporciona el método científico y que se basan en propiedades que no son ciertas ni demostrables. Las propiedades que se afirman derivadas de las pseudociencias no se han demostrado y/o no se pueden demostrar, por lo tanto, el que afirma que poseen ciertas propiedades está buscando la creencia ciega o la fe del que escucha. «Las pseudociencias son cosas que se hacen pasar por ciencia pero que en realidad no lo son» tal como indica la APETP. 
      Pseudociencias, aplicadas al ámbito de la salud, son las terapias pseudocientíficas o pseudoterapias —también llamadas terapias alternativas, complementarias o integrativas—, entre las que encontramos la homeopatía, la dieta alcalina, la iridología, las flores de Bach, el Reiki… (en este enlace pueden ver todas las que se conocen hasta la fecha: APETP. Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas http://www.apetp.com/index.php/lista-de-terapias-pseudocientificas/)

El problema no viene derivado solo porque alguien se arrogue como «especialista» en alguna de esas terapias sin respaldo científico alguno y te invite a ir a su consulta y/o clínica, te prometa curarte algún proceso o enfermedad y te cobre un precio por consulta, los problemas vienen, sobre todo y también, por los siguientes aspectos:
  • Problema viene derivado cuando se induce a un enfermo a que abandone la «medicina tradicional», como suelen llamarla, es decir, las terapias médicas efectivas, y siga sus métodos nada científicos para tratarse; en ocasiones se promete una cura que por estos métodos nunca será posible. 
  • Algunas de estas pseudoterapias, por sí mismas, pueden poner en serio peligro la salud y la vida de las personas
  • Dañar la economía de las personas y producir daños morales, dado que en muchos casos son un timo que resulta muy caro
  • Menoscabo que produce a la credibilidad de los profesionales de la salud, dado que muchas de estas pseudoterapias las llevan a la práctica personas con título oficial y real de cualquier profesión de la salud —médicos, enfermeras, psicólogos, fisioterapeutas, nutricionistas, farmacéuticos…—. En este caso la manipulación del enfermo viene determinada por la credibilidad que se deriva de su titulación. 

Por supuesto, la actual legislación es vaga o laxa con ciertas de estas terapias pseudocientíficas lo que permite a muchos seguir pautando estas terapias sin que suceda nada; en este caso el vacío legal es cómplice de estos engañadores y de las consecuencias que se derivan.
      Una de las pseudoterapias más llamativas, por lo habitual y por ser una de las más conocidas, es la homeopatía. A pesar de que no se ha podido demostrar nunca que tenga efectividad terapéutica ninguna, más allá de cierto efecto placebo, tiene muchos fieles y seguidores. Estas sustancias homeopáticas, según parecen, no hacen daño alguno, pero por un lado son carísimas —se venden en farmacias y online— y por otro, el enfermo puede verse impulsado a abandonar los tratamientos médicos totalmente válidos científicamente hablando para seguir esas pautas ineficaces. Algo parecido sucedió hace poco con una mujer a la que diagnosticaron un cáncer de mama que, aconsejada por su médica, siguió tratamiento homeopático y otras terapias igual de inútiles y murió sin ninguna oportunidad de curarse o recuperarse. Casos similares leemos con demasiada frecuencia en los medios.
      Existen en RRSS ciertos anuncios que nos aseguran que pueden curar la diabetes o las enfermedades renales con métodos naturales… Los timadores saben que todos deseamos creer que nuestra enfermedad tiene cura y que podemos por fin descansar de terapias que nos limitan o condicionan de forma importante nuestra vida cotidiana. El problema es que, en ocasiones, quienes esto te aseguran son profesionales de la salud —demasiadas veces— y no solo personajes que se hacen pasar por uno. Además, muchas veces se venden en farmacias lo que les da un viso de seriedad que no merecen. 

Las leyes deben ser claras y limitar este tipo de terapias y su capacidad de actuar, sobre todo cuando los que las pautan son médicos y profesionales de la salud; deben proteger al enfermo ante todo esto. Y los Colegios Profesionales deben ser muy estrictos en este tema y no respaldar en ningún caso su práctica: no amparar cursos ni posgrados, por ejemplo. Pero nosotros, como usuarios, también debemos entender que la ciencia médica pone a disposición del enfermo todos los conocimientos disponibles para curar/tratar una enfermedad. Cuando el enfermo tenga dudas o necesite otra opinión es muy libre de hacerlo, pero debe prestar atención a quién visita pidiendo opinión y desconfiar de ciertos cantos de sirena que abusan de su deseo de curarse y que solo buscan timarle a cambio de un beneficio económico. El enfermo debe ser capaz de elegir con seguridad.

Para saber más:

Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...

jueves, 20 de septiembre de 2018

Acoso escolar, un mal que no se acaba…

Imagen: EFE Salud, «Eludir el acoso escolar», https://www.efesalud.com/eludir-acoso-escolar/

Empieza el curso escolar y nuestros hijos regresan a las clases para iniciar un nuevo año académico con sus amigos, compañeros y profesores. Con la vuelta al cole regresa un mal que no desaparece con las vacaciones, solo se aletarga o se relaja. Siempre hay un número indeterminado de niños y niñas que serán víctimas de cierto tipo de violencia, generado por sus propios compañeros, que puede amargarles la vida hasta límites insospechados: el acoso escolar o en inglés, bullying. Y si el menor tiene algún tipo de patología crónica o tiene algún tipo de discapacidad física o psicológica o si se ha declarado LGTBI o pertenece a otra cultura o etnia…, es  más vulnerable a este tipo de violencia. En fin, para los acosadores y abusones cualquier circunstancia, real o imaginaria, podrá ser usada para lanzar su violencia contra cualquier compañero.
      Estos días los expertos nos dan una serie de herramientas que nos ayuden a detectar de forma precoz si un niño o niña están siendo acosados en el colegio de forma directa o mediante cyberbullying que se resume en la infografía que encabeza este post: (fuente EFE Salud, «Eludir el acoso escolar», https://www.efesalud.com/eludir-acoso-escolar/)
      Es muy conveniente que estemos atentos a nuestros hijos y su regreso a las clases, pero no solo porque pensemos que puedan ser objeto de violencia por parte de abusadores/acosadores, sino que deberíamos estar también pendientes ante la posibilidad de que nuestros hijos e hijas sean testigos mudos de esos abusos —y con su silencio, cómplices— o que sean ellos mismos los que perpetran ese acoso a sus compañeros. La educación en el respeto a todas las personas por igual lo es todo para evitar este tipo de comportamientos, pero también es necesario el mantener los ojos abiertos y el no creer ciegamente que nuestros hijos e hijas son perfectos y son modélicos… Sé de buena mano que los acosadores muchas veces son personas como tú y como yo y como aquél, con aparente integración en la familia, en el colegio y la sociedad. Yo fui víctima de acoso escolar, yo viví en primera persona este tipo de violencia y la persona que me atosigó durante años era una niña más del colegio, querida y valorada. Y muchos vieron cómo me pegaba e insultaba y no hicieron nada… Eran otros tiempos, cierto, pero los testigos mudos fueron tan responsables del daño que ella me hizo, en cierto modo, como ella.
      El acoso escolar es un problema de todos por igual: centros educativos, profesores, educadores y maestros, padres y madres, escolares, profesionales de la salud, legisladores… y no solo tenemos que poner el foco en la detección precoz y atención de las víctimas, sino en las personas que violentan y acosan a los demás. En ambos aspectos debemos estar atentos detectando de la forma más precoz posible ciertos comportamientos que nos indiquen que alguien está sufriendo la violencia y acoso de un compañero; las víctimas tienen un patrón de comportamiento, pero los acosadores también. Demos solución a esto entre todos y la mejor forma es prevenir: educar en el respeto a los demás, en la empatía; demos ejemplo y empecemos por nosotros mismos. 

Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...

martes, 5 de junio de 2018

¿Se siguen sin respetar los derechos de los donantes vivos?




He escrito con anterioridad sobre los derechos de los donantes vivos de órganos e injertos. Podéis leerlo en estas dos entradas que adjunto a continuación, y que se llevan más de seis meses de diferencia.

Tal como expongo en la segunda entrada, la del día 2 mayo de 2018,
«...Eso sí, insisto: todos los gobiernos, con sus ministros de sanidad a la cabeza, se ponen medallas con respecto a los grandes logros en donaciones. Y las donaciones de vivo también contribuyen a reducir las listas de espera de trasplantes y también ayudan a reducir gastos relativos a los enfermos en listas de espera.
      Creo que se hace necesario estar muy vigilante de lo que al final se derive de esta situación… y somos los ciudadanos de a pie, las personas normales y corrientes las que debemos procurar que esto se consiga y se dé solución a este grave problema. Una PNL no es la mejor forma de conseguir una promesa de solución, de hecho, las PNL son las que habitualmente el gobierno suele obviar porque no se siente obligado a plasmarla en ley. Ojalá en breve demos este tema por solucionado y los derechos de los donantes vivos se vean perfectamente asegurados con una ley en toda regla.»

No me he equivocado demasiado, la verdad. El gobierno del PP que acaba de ser cesado gracias a una moción de censura, nunca se sintió obligado a reconocer ningún derecho a los donantes vivos de injertos y órganos y se han ido sin mover un dedo para hacer que esta PNL se hiciera realidad.

Hace unos días nos encontramos con la noticia de que una mujer militar puede ver su trabajo peligrar dado que el Ejército ya no la considera operativa al 100% porque donó un riñón a su hermana. Lo podéis leer en este enlace: 

“A mi hermana la van a echar del Ejército por donarme su riñón”

Esta noticia no la he encontrado desarrollada en ningún sitio más, lo que me resulta llamativo. También parece que la denunciante ha compartido su denuncia con la ONT y con el Defensor del Pueblo... y hasta la fecha en que se publica la noticia —21 de mayo 2018—, no ha obtenido respuesta.
No insisto más porque no tengo más datos, pero es patente que  los donantes vivos estamos desprotegidos y que nos encontramos al libre albedrío de quienes legislan. Otros intereses son los que copan la atención de los que tienen el poder de dictar leyes que protejan a la población. Esperemos que el gobierno entrante y a su flamante ministro o ministra de Sanidad SÍ le resulten importantes las necesidades de los donantes vivos de injertos y órganos, esos mismos ministros de Sanidad que luego se hacen la foto de rigor —y se cuelgan medallas que atraen votos y voluntades— cuando de forma periódica se publican los magníficos datos de donación y trasplantes en España, datos que también se logran gracias a la generosidad sin límites de quienes ponen en riesgo su salud —...y sus derechos sociosanitarios— y su vida donando un órgano en vida.
Y, por ahora, nada más. Cuidáos, por favor..

martes, 24 de abril de 2018

Reflexión: los enfermos crónicos en vacaciones


Qué sucede cuando se acercan unos días de vacaciones… y algunos servicios de salud se encuentran bajo mínimos, al ralentí, o cerrados, porque tanto enfermos como profesionales de la salud van a descansar unos días. Muchos cerramos consultas y servicios sin problema, pero los enfermos con tratamiento en diálisis y los profesionales que cuidan de ellos en los centros de hemodiálisis no tienen esa suerte, sobre todo los primeros. Los enfermos con IRC tienen que seguir su rutina tanto si se quedan en casa esos días como si se van de descanso a otra ciudad; tanto si se dializan ellos mismos como si tienen que desplazarse a otro centro de diálisis en la ciudad que visiten en vacaciones.
      Los enfermos más experimentados y sus familias no suelen sufrirlo con tanta intensidad, pero a las personas que llevan menos tiempo con su enfermedad renal les surgen dudas en el momento más inesperado. Lo veo casi a diario en los foros de redes sociales, sobre todo en los que el tema que les une es la ERC-IRC: en ERCA, en diálisis y trasplantados. En estos foros, como digo, leo demasiado a menudo preguntas dirigidas al grupo, fruto de una duda o de una curiosidad o de un problema que le ha surgido al que pregunta. Muchas veces esas dudas son nimiedades a las que cualquiera que tenga relación con la ERC-IRC puede dar solución y que no reviste mayor importancia. Pero otras veces son dudas derivadas de una situación importante e, incluso, algunas veces esconden detrás un imprevisto de cierta gravedad. Procesos febriles, dudas con la medicación —olvidos en toma o tomas repetidas por error—, procesos gastrointestinales, fiebre, dudas sobre donación, sobre situaciones en personas ya trasplantadas...
      Las respuestas que se leen en estos foros no siempre son las más adecuadas ni son fruto de razonamientos de un enfermo experto ni de un profesional de la salud. Muchas veces estos foros son atendidos por quien primero lo lee y da la respuesta que mejor le viene a la mente en ese momento… a veces razonable, pero otras veces  esas respuestas son verdaderas locuras que podrían poner en riesgo al que planteó la duda si lleva el «consejo» al pie de la letra. Por supuesto, entiendo que todo ello es fruto de la necesidad de ayudar, pero a veces las respuestas no son las más idóneas.
      A mi espacio acuden personas que me plantean dudas que considero son fruto de falta de preparación o de formación, sobre todo en alimentación y cuidados básicos.  Los enfermos que llevan su diálisis en un centro saben que estas dudas se las pueden plantear sin problema alguno a los enfermeros y médicos de ese centro… pero, ¿y el resto que no acude a centros ni ve a su médico, salvo en revisiones, ni tiene acceso a su enfermero de nefrología salvo con cita previa? También se pueden plantear estas dudas en tu centro de Primaria, pero acudir a tu médico o enfermero a veces se ve supeditado a una cita y no siempre es de un día para otro, ¿qué hace en estos casos una persona con ERC-IRC o su cuidador? En ocasiones estos profesionales atienden dudas en el pasillo o aceptan recibir sin cita, pero no es esta la solución. No.
      Ante esta cuestión, me animo a sugerir que todos busquemos una solución para evitar problemas derivados de una duda a la que se le dé una respuesta no del todo adecuada que nos lleve a ese enfermo a urgencias o que suponga un empeoramiento de su situación basal, con el amplio abanico de posibilidades que esto esconde detrás, como muy bien sabemos todos los que nos dedicamos a la Sanidad.
      Soluciones que se pueden plantear:
  • Cursos de formación continuada a enfermos y cuidadores —sobre alimentación, cuidado de catéter DP, cuidado de fístula,  diabetes y ERC, cursos de cocina, toma de medicación, trasplante/donación…— impartidos por enfermeras, psicólogos, trabajadores sociales, médicos… Pueden desarrollarse en el ámbito de las consultas ERCA, centros de diálisis, en Atención Primaria, Escuelas de Pacientes o en los centros asociativos tipo ALCER, ADER… El caso es proporcionar conocimientos que ayuden al enfermo y su familia a empoderarse y gestionar mejor su vida en el ámbito, indeseado y siempre complejo, de su enfermedad crónica. Sé que algunos de estos cursos ya se llevan a cabo y muy bien, por cierto, pero debería revisarse si todos los enfermos los reciben, a qué nivel, sobre qué temas, cómo, si existe reciclaje, si la distancia de su domicilio es un inconveniente, si los temas impartidos responden a necesidades reales del enfermo y su familia...
  • Recetar app y links de sitios de confianza de temática ERC/IRC para que tanto enfermos como cuidadores sepan utilizarlos y acudir a ellos para solventar sus dudas. Usar estos recursos digitales debe partir desde los propios médicos y enfermeros tanto de Nefrología como de Primaria. Debemos evitar en la medida de lo posible que los enfermos planteen sus dudas y consultas en sitios poco o nada fiables. 
  • Tampoco debemos olvidar que muchos enfermos no tienen móvil ni internet, por ello proporcionar por vía telefónica un medio de consultas efectivo, eficaz y fiable —gratuito— de resolución de dudas, que funcione por lo menos unas horas al día, tanto en festivos como en laborables, atendido por profesionales de la salud. Podría ser desde el servicio 112 o desde el servicio de atención al paciente en Atención Especializada, como idea general. Cada unidad sabe cómo se podría gestionar esta posibilidad. Sé que muchos enfermeros y médicos dan el número de su consulta a enfermos y cuidadores, pero en vacaciones no se está operativo. Y como no es un servicio regulado que TODOS los enfermos y cuidadores disfruten, no es una solución válida.
      Sea como sea, no debemos olvidar que el manejo cotidiano de una enfermedad que suponga una IRC no es sencillo, que supone valorar y tener presente muchos factores determinantes y controlar muchos conceptos que el general de la población no conoce; los cuidados a veces son complejos y los imprevistos, numerosos. Los enfermos recién diagnosticados deben aprender en muy poco tiempo decenas de conceptos que desconocían y manejar cuestiones que nunca se pudieron ni imaginar y deben de hacerlo rápido para evitar complicaciones y reagudizaciones.  Los problemas se presentan, por regla general, en tu casa cuando buscas una solución a un cuidado concreto, no en la consulta del médico o del enfermero. La ansiedad que se deriva cuando se presenta un problema que ni el enfermo ni su familia saben dar solución es inmensa e inconmensurable; puede resultar de tal magnitud que lleve al enfermo a urgencias. Debemos proporcionar las herramientas necesarias para ayudar a la persona a cuidar su enfermedad y a manejar los imprevistos… imprevistos que siempre tienen la manía de surgir un sábado por la noche o un domingo por la tarde. Y la ansiedad que generan es enorme.
      Me encantaría saber que este problema ya está siendo solucionado... aunque cada vez que leo en ciertos foros de FB dar un consejo horrible, creo que estamos fracasando antes de ponernos en camino.

Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...

martes, 3 de abril de 2018

Libro: «MANUAL DE ENFERMERÍA EN ADICCIONES A SUSTANCIAS Y PATOLOGÍA DUAL»


Imagen que muestra portada del libro que se reseña

Reseña del libro: «MANUAL DE ENFERMERÍA EN ADICCIONES A SUSTANCIAS Y PATOLOGÍA DUAL» Ediciones Díaz de Santos, 2017. Autoras: Elena Mª Rodríguez Seoane y Araceli Plaza Andrés. Ambas autoras son enfermeras especialistas en Salud Mental.

Adicción
Este concepto es quizá bastante conocido tanto en el ámbito clínico como en nuestra sociedad en general y hace referencia a una dependencia psíquica y física a una sustancia (aunque también hay adicción al juego, al sexo, a las compras, a la comida, móviles...), sea la que sea, que lleva a la persona a un consumo compulsivo de la misma. En este libro se hace referencia a adicciones de sustancias químicas, fármacos, alcohol y drogas.

Patología dual
Es un concepto menos conocido y hace referencia a la situación en la que una misma persona sufre un trastorno mental y una adicción, sea cual sea el origen, el uno o la otra, y se muestran de forma simultánea o secuencial a lo largo de su vida.

En este libro se lleva a cabo una actualización absolutamente rigurosa del estado de la cuestión con respecto tanto a las adicciones antes referidas como a la patología dual, se establece cuál es la situación de estos problemas y se destaca el papel de las enfermeras en el cuidado y atención de las personas que los sufren. Veamos su índice:
  1. Introducción a las drogodependencias: estado actual, prevalencia, formas de consumo, definición de adicción, tipos de dependencia, afectación del consumo de drogas y cuidados generales
  2. Las sustancias psicoactivas: definición de droga, clasificación de las drogas, y cuidados enfermeros
  3. Atención en urgencias por consumo de sustancias: intoxicaciones, cuidados y actuación de enfermería, síndromes de abstinencia y educación sanitaria para disminuir riesgos y daños.
  4. La relación de ayuda en adicciones: la comunicación terapéutica, el counselling, la escucha activa, el proceso de relación de ayuda, habilidades de comunicación, estrategias para afrontar respuestas emocionales
  5. Metodología enfermera en adicciones. Los planes de cuidados enfermeros: El proceso de atención de enfermería. Ejemplo de un caso práctico.
  6. Patología dual. Prevención y factores de riesgo. Grupo de Patología Dual. Dificultades.
  7. La reducción del riesgo y del daño, los programas de reducción del daño en drogodependencias y su impacto biopsicosocial.
Ya conocemos a Elena Rodríguez Seoane como autora y coautora de otros libros de Salud Mental; en este libro la vemos nuevamente hacer un análisis exhaustivo y detallado del problema de las adicciones y la patología dual en el marco de los trastornos mentales. Sus datos están adecuadamente actualizados de tal forma que incluye sustancias de adicción por todos conocidos como cannabis, cocaína, opioides, alcohol, fármacos, así como otras menos conocidas como la burundanga, y la sumisión química que genera; la ayaguaska o yagé, sapito, y otras drogas de diseño.
      El contenido está estructurado de una forma didáctica. Bien escrito y redactado, resulta ameno y fácil de seguir. Considero que cualquier persona, aunque no sea conocedora de estos temas, lo puede seguir sin problemas. Es una obra científica pero con lenguaje muy asequible que lo convierte también en obra de divulgación para todo el que esté interesado. Eso sí, se destaca en todo el texto el papel fundamental de las enfermeras en la prevención, detección y abordaje de las adicciones, cuidado de las personas que sufren algún tipo de adicción y/o trastorno mental, así como en la atención de urgencias frente a intoxicaciones agudas

Puntos fuertes del libro: es un libro de contenido eminentemente científico y didáctico, actualizado en datos, contenido y referencias bibliográficas; destaco también los resúmenes al final de cada capítulo que nos hacen hincapié en los datos que es conveniente retener y destacar, que nos ayudan a centrarnos en los puntos necesarios a considerar.
      Me gustaría destacar la gran labor que se realiza en este libro de mostrar el enorme problema que suponen las adicciones como problema de salud en nuestra sociedad, asociado o no a trastornos mentales. Conocer la auténtica magnitud de esta cuestión debería ser un acicate más que suficiente para que las administraciones públicas tomaran cartas en el asunto. Esta obra, escrita por enfermeras, es una magnífica herramienta para poner el foco en un problema que demasiadas veces solo se observa bajo un prisma jurídico/penal por la delincuencia que asocia, pero no trasciende el auténtico dilema humano, de salud y de recursos socio-sanitarios que precisa y agosta. Sea esta obra una muestra de la magnitud real del problema.

Qué echo en falta; un índice temático por drogas y por sustancias. Sería muy útil para consultas puntuales. En el índice inicial se establecen bien los contenidos de la obra pero las sustancias motivo de análisis en su texto no aparecen a priori y sólo se encuentran cuando se estudian sus epígrafes página a página.

Impresión general: una vez más encontramos una obra de contenido científico escrita por Elena Rodríguez Seoane en la línea que es habitual en esta enfermera especialista en Salud Mental, que destaca, junto con Araceli Plaza, el papel relevante de las enfermeras en la prevención, detección, atención y cuidado de las personas que sufren algún tipo de adicción o patología dual, en la que los trastornos mentales se ven asociados de forma incuestionable a las adicciones formando un todo inseparable. Es una obra que puede ayudar a cualquier profano a entender el problema de las adicciones a sustancias, pero también es un manual completo de utilidad para enfermeras en salud mental, enfermeras de cualquier otra especialidad y  para todas las profesiones sanitarias en general. Es una obra actualizada y muy bien documentada que plasma a la perfección el estado de la cuestión en adicciones y patología dual.

Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...

martes, 13 de marzo de 2018

Glutamato monosódico o el nuevo sabor, «umami»

Imagen que muestra una fotografía de comida oriental y vegetales frescos

Es curioso que estos días varias personas me hayan consultado sobre el tema que voy a tratar hoy, por ello me he decidido a escribir sobre él.

¿Qué es el glutamato monosódico?
Esta sustancia es un derivado de un aminoácido no esencial, que se llama ácido glutámico. Los aminoácidos son unidades químicas o moléculas que unidas entre ellas forman las diversas proteínas. Si el aminoácido lo puede sintetizar o fabricar nuestro organismo se llama aminoácido no esencial. Si el organismo no lo puede sintetizar y precisa que venga incluido en la dieta, se le llama aminoácido esencial. Bien, el ácido glutámico es un aminoácido no esencial porque nuestro cuerpo puede fabricarlo, además se encuentra de forma natural en quesos, tomate o las setas, por ejemplo.
Este glutamato monosódico es un derivado de ese aminoácido; un profesor de química, Kikunae Ikeda, identificó esta sustancia como la responsable de un sabor propio de la cocina japonesa, concretamente una sopa de alga marina, llamada kombu. Así el glutamato monosódico o GMS se empezó a utilizar como potenciador de sabor a través de la marca comercial «Ajinomoto», que significa literalmente, esencia del gusto, y denominó a este sabor, umami, sumándolo a los otros cuatro ya conocidos por todos, dulce, salado, agrio y amargo. Desde hace años ya hay uno más, el sabor umami.

¿Para qué se usa el glutamato monosódico?
Una vez que se descubrió esta sustancia y que potenciaba el sabor de ciertos alimentos no se tardó en generalizar su fabricación y su uso como aditivo alimentario. Se utiliza para potenciar el sabor de los alimentos, así que lo vamos a encontrar añadido en productos procesados y ultra procesados como sopas, salsas, guisos, en los concentrados de caldo, patatas fritas y demás snack, y, cómo no, en la comida oriental que tomamos en restaurantes…

¿Cómo podemos identificarlo?
En las etiquetas de los alimentos que compramos en los mercados veremos que viene como un ingrediente más que puede adoptar diferentes nomenclaturas, aparte de glutamato monosódico:
  • E-621
  • Glutamato sódico
  • Glutamato de monosodio
  • GMS
  • MSG
  • Extracto de levadura autolizada
  • Proteína hidrolizada
  • Umami

Pero, aunque es así como podemos identificar esta sustancia en los alimentos procesados que se acompañan de etiqueta con ingredientes y de composición, en los restaurantes pueden añadirlo a los platos que consumimos y no vendrá indicado, como sucede en establecimientos que sirven comida oriental, pizzas, hamburguesas…

¿Nos puede perjudicar tomar glutamato?
No debemos olvidar que, como se ha indicado más arriba, el ácido glutámico es un aminoácido que forma parte de las proteínas que ingerimos de forma natural. Es, por tanto, un nutriente que nuestro cuerpo precisa y fabrica-sintetiza si no lo recibe entre los alimentos que consumimos.
Es cierto que existe cierta controversia con respecto al añadido de glutamato de forma artificial a los alimentos que comemos. Hace unos años se creyó identificar un cuadro de malestar que parecía producirse sobre todo tras la ingesta de comida oriental y se le dio el nada original ni sesudo nombre de «síndrome del restaurante chino» que cursaba con un cuadro variado de malestar, sudoración, cefaleas, mareos, entre otros. Según algunos estudios, no existe evidencia científica que ratifique que efectivamente esos cuadros o ese síndrome tenga razón de ser debido al glutamato. Otros afirman que es una sustancia que ayuda a producir obesidad[1] y que reduce el umbral de la saciedad, es decir, que al tomar alimentos que contienen este ingrediente de forma artificial no sentimos saciedad rápidamente y que comemos más… por lo general, de alimentos que tienen una carga de grasas saturadas y/o azúcares añadidos o calorías vacías en exceso. Se le considera un estimulante del apetito. Estas dos afirmaciones están hoy día muy controvertidas.
Lo que es cierto, es que es un ingrediente que podemos evitar fácilmente como tal glutamato monosódico o E-621: no tomando alimentos procesados o ultra procesados o evitando la comida chatarra o fast-food o comida basura, que los tres son prácticamente lo mismo.
Lo más seguro, con diferencia, es basar nuestra alimentación en alimentos frescos y de temporada, cocinados de forma casera y sin añadidos. Si evitamos estos alimentos procesados o cocinados en restaurantes de comida rápida no tendremos que preocuparnos de nada. Y, por otro, lado, comer de forma ocasional estos productos no tiene por qué suponer un riesgo… siempre se afirma lo mismo. 

¿Cómo puede afectar su consumo a los enfermos renales con IRC?
El que el glutamato monosódico sea una sustancia rica en sodio la hace, de entrada, desaconsejada como ingrediente en los alimentos destinados a enfermos con patología renal crónica; además, los alimentos procesados, como se ha indicado en otros artículos, contienen otros añadidos como sal, fósforo, potasio, que los convierten en inadecuados para el consumo de enfermos con IRC. En la búsqueda que he llevado a cabo para este artículo no he encontrado ningún texto que haga referencia de forma directa a la asociación ERC y el aditivo glutamato monosódico, salvo por su contenido en sodio que lo convierte en ingrediente no adecuado para estos enfermos, por razones obvias.
Los enfermos con ERC deben evitar el consumo de alimentos ultraprocesados y todos aquéllos con aditivos ricos en sal, fósforo o potasio.

A modo de conclusión
Las administraciones sanitarias[2] consideran el E-621 o glutamato un aditivo que se puede añadir a los alimentos que consumimos y si se usa como ingrediente, debe venir recogido como tal en la etiqueta de fabricación. Por supuesto, ingiriendo estos productos en una cantidad adecuada y siempre ocasional se supone que nuestro organismo no sufrirá ningún daño; el problema radica cuando se ingiere mucha cantidad de una sentada o se hace de forma habitual, con lo que en sí mismo supone tomar alimentos ultra procesados de forma habitual o comer cierto tipo de comida rápida de forma cotidiana.

Para saber más:
®    Marta Chavarrías. Sabor umami, ¿qué alimentos lo tienen? Consumo claro. ElDiario.es 27/09/2017
®    Gabriela Gottau. Todo lo que debes saber sobre el glutamato monosódico. Directo al paladar. 23/07/2015.
®    Sergio C. Fanjul. El aditivo que hace que comamos más. Buena Vida. Nutrición. ElPais.com. 7/12/2017
®  Aurora Segura. ¿Cómo de dañino puede ser el glutamato monosódico sintético para nuestro organismo? Comer: Materia prima. La Vanguardia. 5/09/2017.
®    Glutamato. International Glutamate Information Service.
®    E621-Glutamato Monosódico. Aditivos Alimentarios.


Y, por ahora, nada más. Cuidados, por favor...


[1] Laura Rocío Leguizamón Perilla y Carol Viviana Herrera Parrado La Responsabilidad Social y Empresarial frente al fenómeno de la Obesidad. Universidad Militar Nueva Granada. 2016 http://repository.unimilitar.edu.co/bitstream/10654/7636/1/PIC%20Responsabilidad%20Social%20y%20Empresarial%20Frente%20al%20Fen%C3%B3meno%20de%20la%20Obesidad%20.pdf

[2] Real Decreto 142/2002, de 1 de febrero, por el que se aprueba la lista positiva de aditivos distintos de colorantes y edulcorantes para su uso en la elaboración de productos alimenticios, así como sus condiciones de utilización. Ministerio de Sanidad y Consumo «BOE» núm. 44, de 20 de febrero de 2002 https://www.boe.es/buscar/pdf/2002/BOE-A-2002-3366-consolidado.pdf

viernes, 9 de marzo de 2018

Día Mundial del Riñón y Mujeres


Día Mundial del Riñón y Día Internacional de la Mujer comparten día. En este caso se quiere presentar la necesidad de focalizar la prevención de enfermedades renales en la mujer. 
Ciertas patologías que son factor de riesgo para desarrollar ERC afectan más a mujeres que hombres. Se debe prestar especial atención en su prevención y diagnóstico precoz. Estas patologías son Lupus, infecciones urinarias-pielonefritis.

Y, por ahora nada más. Cuidaos , por favor...