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viernes, 24 de marzo de 2017

Nutrición: ACEITE DE PALMA... nuevo «enemigo» en nuestra dieta

La imagen es una fotografía que representa pequeñas gotitas de aceite flotando en sustancia acuosa.

Un nuevo «enemigo» se esconde entre los ingredientes de nuestra dieta: el aceite de palma. En este artículo voy a intentar explicar qué es este aceite, donde se encuentra para qué se usa y qué riesgos puede suponer para nuestra salud.

¿Qué es el aceite de palma?
El aceite de palma es, como su nombre indica, una grasa de origen vegetal, procedente de los frutos de la palma africana o Elaeis guineensis.

Fotografía que muestra las semillas de palma africana recién recolectadas y sin procesar

Este aceite está desbancando a otras grasas (sobre todo desde la polémica que se generó por el uso de grasas hidrogenadas o TRANS) tanto en la industria alimenticia como la industria cosmética. Este uso está generando gran controversia dado que su composición no le da unas cualidades nutricionales muy saludables. Y hoy día se utiliza en gran cantidad de alimentos y productos de uso cotidiano.

¿Por qué el aceite de palma no es una grasa saludable?
El aceite de palma tiene una composición en un 48% de ácidos grasos saturados. En su estado natural, además, contiene ciertas vitaminas de tipo liposoluble que pierde al sufrir un proceso industrial de refinado. Su consumo habitual, como el todas las grasas saturadas, supone un riesgo para la salud al existir evidencias de que aumenta el colesterol-LDL (colesterol malo) lo que supone un riesgo patente de enfermedad coronaria y cardiovascular. Otros estudios asocian un consumo habitual de este tipo de grasa con la aparición también de patologías crónicas como Diabetes tipo 2, obesidad y cáncer.
      
¿Dónde encontramos este tipo de grasa, en qué alimentos?
El problema de este aceite es que aparece «escondido» en cantidad de alimentos, sobre todo en los procesados: patatas tipo chips y demás aperitivos, margarinas, patés, conservas, pescados y carnes, bebidas, cremas y coberturas, sopas y purés, alimentos infantiles, cremas de cacao...; también lo encontramos en cosméticos y productos de limpieza.
      Se utiliza este tipo de grasas por dos razones:

  1. Como excipiente/espesante que da una textura agradable al producto, un sabor atrayente.
  2. Porque es más barato que otras grasas, lo que abarata los costes.

¿Cómo podemos identificar el aceite de palma en una etiqueta de composición de un alimento?
Ante todo, me gustaría animar a todos a que lean las etiquetas de composición de los alimentos que consumimos. Sé que puede resultar algo farragoso de hecho me he propuesto hacer una entrada que busque explicar y hacer comprensible la información nutricional recogida en las etiquetas de los alimentos, pero tal como os lo explico, podréis identificar fácilmente qué ingrediente esconde de forma patente o solapada la cantidad de aceite de palma en un producto.
      Las etiquetas informativas de composición e información nutricional de un alimento, se plasma de dos formas:

  • Ingredientes: bajo este epígrafe, el fabricante nos va a indicar qué ingredientes ha añadido al producto. Lo ideal es que lo haga en forma de %, es decir, de cada 100 partes de producto terminado, qué proporción de cada ingrediente ha usado. Irán en orden decreciente, es decir, los que se han usado en mayor cantidad irán los primeros. En este caso, identificaremos el aceite de palma cuando encontremos: aceite de palma, palmiste, palmitato, Elaeis guineensis, aceites vegetales —bajo esta denominación tan general se esconde el aceite de palma—. A veces también los podemos encontrar bajo denominaciones de sus ácidos grasos saturados como el láurico, palmítico y mirístico.
  • Información nutricional: en este apartado aparecerán los nutrientes del producto, referidos o por raciones —algo variable según cada alimento— o por cada 100 g de producto, la versión más recomendable para poder comparar unos alimentos con otros en su composición. Así, encontraremos Hidratos de Carbono, Proteínas... y Grasas, que es el principio inmediato que nos ocupa con respecto al aceite de palma. En este caso haremos hincapié en la cantidad de «grasas saturadas» y el porcentaje que supone con respecto a la cantidad total de grasas del alimento. Según la Fundación de Hipercolesterolemia Familiar para una dieta de unas 2000 Kcal, jamás deberíamos exceder los 20 g al día de grasas saturadas
      Si las etiquetas «esconden» bajo epígrafes ininteligibles, demasiados genéricos o dudosos que se está usando aceite de palma en la elaboración de ese alimento, podemos deducir que el fabricante no desea que se sepa porque quizá elegiríamos otro producto que no contenga aceite de palma. Desechemos, pues toda etiqueta dudosa que no indique de forma patente y clara el tipo de ingredientes que usa. Ante la duda, elegid otro producto.

      Como todo en esta vida, la medida lo es todo; es decir: comer de vez en cuando alimentos que contengan aceite de palma no supondrá ningún riesgo para nuestra salud si a diario llevamos una dieta saludable que se basa en alimentos no procesados, rica en vegetales, hortalizas, frutas y grasas saludables y hacemos ejercicio de forma habitual. Pero si nuestra alimentación diaria se basa o frecuenta este tipo de productos el riesgo para nuestra salud será patente. Insisto: todo radica en la medida.

Por último, me gustaría destacar que el abuso en la recolección de los frutos de esta palmera está ocasionando grandes problemas ecológicos, tal como nos cuentan en Aceitedepalma.org (texto en cursiva tomado literal de su página de inicio):

«Su cultivo está provocando la desaparición de las selvas de Borneo y Sumatra, a las que pronto se sumarán las de África Central. Miles de orangutanes y otras especies en peligro de extinción mueren al desaparecer su hogar. Contribuye al cambio climático. Las poblaciones locales pierden su modo de vida tradicional con la excusa de un imaginario progreso que trae consigo malnutrición, epidemias, hambrunas y violaciones de los derechos humanos.»

Supongo que este puede ser un motivo más para que el aceite de palma desaparezca de nuestros alimentos procesados... Por lo menos, para mí sí lo es.

Resumiendo:
  • El aceite de palma es una grasa de origen vegetal y en un 48% es una grasa saturada
  • Aparece en la mayoría de productos para la alimentación de lo que llamamos alimentos procesados
  • En muchos casos se esconde su uso bajo el epígrafe «grasas vegetales» El apellido «vegetal» nos lleva en a creer de forma errónea que es una grasas saludable.
  • En muchos casos no se indica cantidad real de aceite de palma utilizada en el producto y, por lo tanto, no sabemos cuánta grasa saturada de este tipo estamos consumiendo
  • Debemos dar preferencia a los etiquetados que nos informen del uso de aceites de oliva, girasol o similares, que son grasas de destacado valor nutricional.
Para saber más puedes consultar estos documentos:
  1. «Aceite de palma: La grasa oculta más consumida y perjudicial» EFE-SALUD
  2. «El aceite de palma» Aceitedepalma.org
  3. «Grasas y aceites» Fundación de Hipercolesterolemia Familiar
  4. «Las verdades sobre el aceite de palma» Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación
  5. «Todo lo que debes saber sobre el aceite de palma» Informe. OCU
  6. «El etiquetado de los alimentos» Informe. OCU
Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...

jueves, 9 de marzo de 2017

Día Mundial del Riñón 2017: OBESIDAD Y ENFERMEDAD RENAL


En la imagen se muestra el cartel creado por la World Kidney Day para celebrar Día Internacional del Riñón y muestra dos riñones dibujados mediante pequeñas imágenes de frutas, verduras y alimentos saludables. Enfermedad Renal y Obesidad es el lema y así lo refleja el cartel

Hoy se celebra el Día Mundial del Riñón
      El lema de este año es «OBESIDAD Y ENFERMEDAD RENAL» y pretende concienciarnos de la relación que existe entre Obesidad y Enfermedad Renal Crónica (ERC) de forma directa, pero también de forma indirecta, dado que la obesidad es factor de riesgo de HTA (hipertensión arterial) y Diabetes tipo2 (DM tipo2), ambos responsables a su vez de la aparición de ciertas patologías renales que desencadenan insuficiencia renal crónica.
      La Obesidad está estrechamente relacionada con el estilo de vida y es por lo tanto una patología que se puede prevenir con una dieta equilibrada, saludable y la practica diaria de ejercicio físico adaptado a nuestras necesidades y circunstancias. Debemos ver la obesidad como un problema de salud, dado que es a su vez factor de riesgo para otras enfermedades crónicas, tal como se ha indicado más arriba: ERC, HTA y DM tipo2. 
      Debemos considerar siempre la obesidad como un problema de salud, no como un problema de imagen o estético. Una persona obesa jamás es una persona sana... Por lo tanto el deseo de conseguir un peso saludable nunca debe estar motivado por una cuestión de imagen o de belleza o de talla. El deseo de conseguir un peso saludable solo debe tener como meta el mejorar nuestro nivel de salud y evitar patologías crónicas graves. Por ello debemos de huir de dietas/regímenes aberrantes que nos prometes grandes resultados en tiempos cortos; es decir, debemos descartar «la operación bikini» y animarnos a modificar nuestra forma de comer y nuestros hábitos de ejercicio por una mera cuestión de SALUD.

Traté el tema «DÍA MUNDIAL DEL RIÑÓN» AQUÍ
Traté el tema «OBESIDAD» AQUÍ

Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...