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jueves, 19 de octubre de 2017

Dos entrevistas más... «Historia de una enfermera»


imagen que recoge una captura de la publicacion web Rambla, que muestra un fragmento de la entrevista a Lola MOntalvo con motivo de su libro Historia de una enfermera

Algo que me ha permitido la publicación de mi novela estos días, ha sido dar mi opinión sobre la situación de las enfermeras en España hoy día. Dar tu opinión en estos tiempos es un algo que se puede considerar más valioso que el oro puro, porque no abunda quien esté muy dispuesto a escuchar y porque hay otros que están deseando que te pases un milímetro de la raya para aplicarte la mordaza y querellarse contra tus palabras.
Comparto con todos los que leéis lo que escribo dos entrevistas más en las que me voy a permitir el lujo de entresacar los párrafos que más importantes resultan porque creo que expongo sendos problemas que acucian  a las enfermeras españolas, y también sé que muchas enfermeras de otros países me han referido sentirse dibujadas con lo que cuento. Quizá nos encontramos con un problema global en nuestra profesión... no lo sé...

Estos días atrás han sido las elecciones a presidente del CGE, nuestro organismo de máxima representación nacional e internacional... y hemos podido comprobar cómo se han llevado el proceso de avales en la mayor parte del los Colegios Oficiales de Enfermería provinciales de la forma más opaca posible, casi casi a escondidas... Los enfermeros pagamos nuestras cuotas obligatorias pero a la hora de decidir cuestiones importantes se nos ningunea en la mayor parte de los COE como si no fuéramos importantes... En las entrevistas me he quedado corta destacando problemas, porque a la mayor parte de las enfermeras de este país estas elecciones les trae sin cuidado.
      Ahí os dejo los extractos de mis entrevistas.

Entrevista en Revista Rambla:
(25 de septiembre de 2017)

“La falta de enfermeras pone en peligro la salud”.

  • Es cierto que, en general, el trabajo que llevamos a cabo las enfermeras solo lo conocen los que han sufrido problemas de salud o enfermedades, suyas o de familiares, que les ha obligado acudir a los servicios sanitarios. Casi todos conocemos a nuestro médico de familia, pero casi nadie conoce a su enfermero del Centro de Salud… muchos no saben ni que existen.
  • Tener visibilidad supone que se valore nuestra labor y eso hoy día no sucede. Tener visibilidad permite estar en los lugares donde se toman decisiones y hoy día no estamos presentes en todos los foros en los que se decide nuestro futuro… es más: son otros los que deciden nuestro futuro y nuestra capacidad de obrar. Esto debería cambiar.
  • Estudios recientes indican que la falta de enfermeras, permitir unos ratios de enfermeras con respecto a la población por debajo de lo conveniente, pone en peligro la salud, la seguridad y la vida de las personas a las que atendemos. Como resultado de esta penosa situación muchos enfermeros han emigrado a otros países, mientras que aquí los que tienen la suerte de tener trabajo lo hacen en condiciones penosas, sobrecargados y sobre explotados, en precario, con contratos de días o incluso de horas…
  • (...) Pero es que la vocación no es imprescindible, el gusto por este trabajo se puede adquirir durante la formación o una vez que uno empieza a trabajar. Lo que es impensable es poder ser un buen profesional si, al fin y al cabo, no te gusta lo que haces, no te gustan las personas y no tienes empatía, cualidad humana imprescindible, a mi parecer, para llevar a cabo este trabajo.
Entrevista en Dicen:
(13 de octubre de 2017)

«Historia de una enfermera», la profesión ayer y hoy

  • (...) Necesitaba mostrar cómo trabajamos, cómo es nuestra profesión desde dentro, qué suponen nuestros cuidados en la atención de enfermos. Necesitaba reivindicarnos. Estoy hastiada de series de televisión que muestran enfermeras pasivas y a la sombra de otros profesionales. En esta novela cuento cómo veo nuestra profesión, de qué puede ser capaz, pero también critico sus dolencias y sus carencias, tal como yo las veo. Creo que soy bastante honesta con la imagen que doy de la enfermería actual.
  • Creo que antes de irnos al futuro de la enfermería me gustaría que se salvaran los retos actuales, que nos quedan unos cuantos y, bajo mi punto de vista, son decisivos para poder avanzar. Los enfermeros hemos sufrido los recortes de una forma brutal, lo que condiciona que se trabaje en condiciones precarias, explotadas y sobrecargadas. Recortes que llegan a poner en riesgo la salud y seguridad de los enfermos, de las personas que atendemos: conseguir que se cumplan ratios recomendables enfermeros/enfermos, que regresen las que han emigrado y que se reconozcan de forma patente y real (en puestos reales en las OPE) todas nuestras especialidades creadas y por crear es uno de los retos más importantes.
  • Algunos políticos nos siguen infravalorando y considerando una profesión incapaz, con lo que los cargos de gestión —que suelen ser cargos de confianza— suelen pasarnos de largo aunque estemos sobradamente capacitadas para ello, formal y personalmente. Por otro lado, las leyes que nos afectan de forma patente para el desarrollo de nuestra labor cotidiana se deciden sin tenernos en cuenta y los legisladores solo escuchan a los colectivos con poder histórico en la sanidad.
  • Por último, no somos un colectivo muy unido precisamente y nuestra visibilidad social suele ser el reflejo de lo que nuestros representantes oficiales se sienten capacitados de mostrar. Creo que tenemos deberes por hacer, flecos a los que dar solución
y aquí una entrevista en la radio (pincha en el icono de Radio5)


Esto es todo...
      Ojalá nuestro nuevo presidente del CGE dé un giro de timón en su cargo directivo al frente de las enfermeras españolas, se desmarque de todo lo que hemos sufrido hasta ahora y lleve a cabo una gestión que nos de visibilidad de la buena, transparente y modélica de la que todos nos sintamos orgullosos... Este es mi deseo.

Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...

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