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miércoles, 31 de mayo de 2017

«De algo hay que morir...» Día Mundial sin tabaco

imagen de un cigarrillo apagado y aplastado en un cenicero
imagen obtenida en Pixabay Whereismaco

En todos los años que llevo atendiendo personas sanas y enfermas, cuando les he preguntado sobre si «sufren» el hábito de fumar y me han contestado que sí, siempre he indagado sobre si se han planteado dejarlo; muchos me han contestado que no se plantean dejarlo porque de algo hay que morir...
      Yo fumé desde los 14 años de edad... ¡¡¡sí, 14 años!!!, hasta los 26 en que me dije que respirar como un anciano de 99 años no era divertido. Me costó muchísimo dejarlo, muchísímo. Además lo hice sin parches ni chicles ni ansiolíticos ni, mucho menos, magufada de ningún tipo o color. Hoy me considero exfumadora en equilibrio inestable... y sé que si un día lo pruebo con suficiente interés volveré a caer en las redes horribles y apestosas del tabaco.
      ¿Por qué digo esto, por qué cuento algo personal...? Porque quiero dejar patente que en esto de la «drogadicción» derivada del consumo de tabaco tengo experiencia, sé lo duro que es y lo que supone.

De algo hay que morir... 
Creo que pocas frases muestran una derrota tan definitiva ante un hábito tóxico como es el tabaco. Con esa lapidaria sentencia esas personas me dicen que se rinden, que aceptan los riesgos, que sienten el cañón de la pistola en la sien y aceptan llevarlo ahí, apretado en la piel hasta que el destino tenga a bien. Se creen perdidos ante esta lucha, abandonan sus armas y no desean plantar batalla...
      El consumo de tabaco lleva asociado de forma directa la aparición de ciertas enfermedades graves y varios tipos de cáncer. La SEOM (Sociedad Española de Oncología Médica) y la AECC (Asociación Española Contra el Cáncer) hacen hincapié en esta asociación tabaco-cáncer (pueden leer un resumen de la agencia EFE). Muchas personas temen al cáncer, desean que haya avances en investigación, en diagnóstico precoz, en terapias más efectivas y eficaces... los ciudadanos exigen a las administraciones que la sanidad les atienda pronto y bien...  Pero quizá algo tan sencillo como dejar de fumar nos libera de una certeza como pocas cosas pueden posibilitar. El EPOC sería una enfermedad rara si no existiera el tabaquismo. El tabaco es responsable del 90% de los casos de EPOC.

No me gusta el paternalismo en la relación profesional de la salud/personas-que-atendemos. No me gusta porque, además, en el caso del tabaco muchos sanitarios fuman... solo hay que ir a las puertas de muchos hospitales y centros de salud y comprobarlo. Creo que toda persona tiene derecho a elegir cómo vive su vida, por supuesto, faltaría más. Pero hay que recordarles con más frecuencia que el principal responsable de su salud son ellos mismos y las decisiones que toman.
      Eso sí... me gustaría plantear varias preguntas, las mismas que yo como persona me hice en su día: 
...¿De verdad deseas saber de qué vas a morir? 
...¿De verdad quieres saber que vas a sufrir una enfermedad dura y complicada bien sea EPOC, cáncer, cardiopatía...? 
...¿No es mejor dejar al azar o al destino el final de tu vida? 
...¿Por qué no te haces responsable de tu propia salud y te liberas del enorme factor de riesgo que supone el tabaco con respecto a ciertos tipo de cáncer y EPOC? 
...Lola, a tus 26 años ya respiras como un anciano, tú has visto a mucha gente morir por esas enfermedades tan horribles... ¿de verdad quieres terminar así tus días?
      
      Hoy día existen muchas herramientas que posibilitan el éxito ante la necesidad/decisión de dejar de fumar. Cada día hay más profesionales de la salud preparados para ayudar a lo fumadores a dejar el tabaco. Y creo que, nosotros como profesionales, debemos implicarnos más en este tema, ayudar a las personas que atendemos a que sopesen pros y contras, que vean en positivo y deseen tener una vida sin tabaco: una vida libre y más saludable.
      Porque dejar de fumar supone un esfuerzo, un enorme esfuerzo... ¡¡¡gigantesco, doy fe de ello!!! Hace falta fuerza de voluntad, decisión, valentía... pero todos, en mayor o menor medida, tenemos de eso. Uno no sabe de lo que es capaz hasta que se pone a ello. A veces uno deja de fumar, lo logra un tiempo y vuelve a caer... pero si se fuma un día o dos, déjalo otra vez, no está todo perdido. Se debe volver a intentar una vez y otra hasta que se logre. Una vez y otra... y otra, y otra, y otra...

Claro que sí, de algo hay que morir, cierto. Pero creo que elegir es un desafío que podemos hacernos como personas... No rendirnos, demostrarnos a nosotros mismos de lo que somos capaces. Quitarse la pistola de la sien es un acto liberador y gratificante... ¡Anímate! ¡Siempre tienes derecho a elegir, siempre, y solo de ti depende ganar!

Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor... y dejar de fumar es posible ;)

miércoles, 24 de mayo de 2017

Cross-match en trasplante renal: qué es y en qué consiste.

La imagen muestra un laboratorio en el que un analista trabaja con una muestra de sangre. Al fondo se ven más tubos con muestras

Cross-match o prueba cruzada es un protocolo inmunológico que busca conocer la certeza de compatibilidad entre donante y receptor y se realiza para decidir a quién se le va a trasplantar un órgano o tejido.
      Antes de explicar en qué consiste esta técnica vamos a explicar de forma breve y sencilla —muy simplificada, dado que es un sistema con un funcionamiento muy complejo— en qué consiste el sistema inmunológico de nuestro organismo.

Sistema inmunitario humano ¿Qué es?
Nuestro sistema inmunitario es el encargado de mantener nuestros tejidos sanos y protegidos de todo ataque extraño, bien de agentes patógenos (todo tipo de microorganismos como bacterias, hongos, virus, parásitos) como de toda sustancia extraña que pueda agredir o dañar nuestro cuerpo. Este sistema está formado por órganos, tejidos y células.
      Órganos que forman parte de nuestro sistema inmunitario: médula ósea, timo y sistema linfático, fundamentalmente. También se debe añadir la sangre, dado que es ella la que llega a todos órganos y tejidos para poder defenderlos y en ella se transportan los elementos fundamentales de nuestro sistema de defensa. Véase imagen, 
Se trata de un dibujo que muestra de forma esquemática el sistema inmunológico, formado por amigdala, timo, médula ósea y ganglios linfáticos

El sistema inmunológico se forma durante la etapa fetal. En esa etapa se produce el reconocimiento de nuestro propio sistema de tejidos, cuyo fin es hacer un registro de las sustancias que nos forman para después poder reconocerlas como propias. 
      ¿Qué se consigue durante el desarrollo del sistema inmune en la etapa fetal? En este periodo se identifican nuestros tejidos y estructuras como propios para poder defenderlos de tejidos y sustancias ajenos. Cuando el individuo nace, el sistema inmunitario irá adaptándose al entorno que nos rodea, objetos, sustancias… a los que irá conociendo y tomando contacto y poder así tolerarlos: alimentos, sustancias químicas, pólenes, ropas y tejidos… A veces, el sistema inmunitario no reacciona bien frente a ciertos tipos de sustancias cotidianas y aparecen las alergias (las alergias pueden aparecer casi durante toda la vida).
      La respuesta inmunológica frente a patógenos también puede tener memoria, es decir, una vez haya tenido contacto con una sustancia extraña que ha considerado enemiga, genera una serie de mecanismos de defensa que perduran en el tiempo. Este es el mecanismo que aprovechan las vacunas: mediante la administración de vacunas se pone al individuo en contacto con sustancias pertenecientes a microorganismos. Las sustancias frente a las que reacciona nuestro sistema inmunitario se llaman antígenos (Ag) que se pueden fabricar de forma artificial en los laboratorios, sin tener que administrar el microorganismo patógeno, por eso las vacunas son tan seguras. Al entrar esos antígenos en contacto con nuestro sistema inmunitario éste reacciona desarrollando una defensa completa como si de verdad fuera un agente infeccioso. Ello permite que si un día ese patógeno entra en realidad en nuestro cuerpo con intención de infectarlo, las defensas ya están formadas y preparadas y la enfermedad no se desarrolla o, si lo hace, será muy débil o atenuada. Esto es lo que se conoce como inmunidad inducida por vacunas.
      Este sistema de inmunidad inducida no es posible lograrlo con todos los agentes microbianos patógenos, por ello no existe vacuna para todas las infecciones producidas por microorganismos que nos producen enfermedades, como por ejemplo el sida, el paludismo o la tuberculosis.

¿Cómo nos defiende el sistema inmunitario?
El sistema inmunitario, que ya conoce nuestras propias sustancias y tejidos, es capaz de reaccionar frente a sustancias extrañas a las que puede identificar como peligrosas; es lo que sucede con los microorganismos patógenos. Para defendernos el sistema inmunológico dispone de células (glóbulos blancos o leucocitos) y varias sustancias que podrán actuar de forma coordinada:
  •       Glóbulos blancos: estos son los que se ocupan de la defensa celular de nuestro organismo. Existen varios tipos y cada uno se ocupa de una función.
    1.    Linfocitos, de los que existen dos tipos: B y T. Los linfocitos B son los que fabrican anticuerpos (Ac) —llamados de forma científica inmunoglobulinas (Ig)—, de forma específica frente a una sustancia o patógeno concreto. Esa sustancia frente a la que reaccionan se llama antígeno (Ag). Otro tipo de linfocitos son los T; los linfocitos T, de los que existen varios subtipos, tienen capacidad de matar ellos mismos cualquier célula patógena que ataque nuestro organismo y, generalmente, también coordina el ataque de las demás células.
    Son los linfocitos T los encargados de coordinar el reconocimiento de nuestros tejidos como sustancias propias. Es lo que se conoce como Complejo Mayor de Histocompatibilidad[1] (CMH o MHC, en inglés)
    2.     Monocitos-Macrófagos son leucocitos que se encuentran en los tejidos y que matan las estructuras patógenas
    3.  Neutrófilos están en circulación constante en la sangre, vigilantes frente a cualquier infección; suelen ser los primeros que acuden a un foco de ataque.
    ·   Sustancias: nuestro sistema inmunológico segrega una serie de sustancias para estimular la acción de las células o para facilitar el bloqueo de los patógenos: complemento, anticuerpos, enzimas…


    [1] También se le conoce como CPH, Complejo Principal de Histocompatibilidad… 

CMH, ¿Qué es, para qué sirve, por qué es importante?
El Complejo Mayor de Histocompatibilidad, o CMH, es en realidad el meollo de la cuestión en los trasplantes. Histo viene del griego y significa tejido, por lo tanto sería el sistema que regula el reconocimiento inmunológico de nuestros tejidos para considerarlos como propios. Todas nuestras células del cuerpo están formadas por moléculas y sustancias que nos identifican, que nos son propias y que no son iguales a las de otro organismo humano. 
      Como indiqué más arriba, durante la etapa fetal nuestro sistema inmunitario toma nota de nuestros tejidos y sustancias y los reconocerá como propios. De esto se ocupan los linfocitos, tal como expliqué antes, y lo hace en un órgano poco conocido que se llama timo (véase dibujo). Este sistema CMH viene definido por nuestra genética (es decir, nuestro ADN determinará cómo será) y está formado por un número complejo de sustancias que identifican a nuestras células y tejido como propios… diferentes a las sustancias de células y tejidos de otro ser humano; entre  esas sustancias destaca el HLA, Human Leukocyte Antigen o antígenos leucocitarios humanos, que a su vez tiene sus subtipos. Solo los gemelos univitelinos pueden tener una composición en estas sustancias casi idénticas. Y nuestros hermanos son los que más pueden parecerse a nosotros dado que procedemos de una información genética similar.
      Esta sustancia del CMH-HLA no está en todas las células del cuerpo por igual: predomina en los glóbulos blancos(2)  (leucocitos) y está ausente en los glóbulos rojos (hematíes). Los glóbulos rojos(3) , por su parte, tienen su propio sistema de antígenos de superficie, los que conforman los grupos sanguíneos y el Rh (sistema AB0 y Rh + y —). De hecho, a todas las personas susceptibles de trasplante, se les clasifica en primera instancia por su grupo sanguíneo, dado que esa debe ser la primera prioridad de compatibilidad. Pero como se ha indicado, CMH-HLA y grupos sanguíneos (AB0 y Rh) son cuestiones completamente diferentes.
      Cuando nuestro organismo se pone en contacto con tejidos que no son nuestros, que pertenecen a otra persona, nuestro sistema inmunitario determinará si las sustancias que forman el sistema CMH del tejido ajeno le son conocidas o no. Si no las reconoce, considerará esas sustancias del CMH ajeno como un antígeno y las atacará con todo el complejo sistema celular y humoral inmunitario descrito antes. Lo atacará y matará sus células… es lo que se conoce como rechazo.
      Por ello, ante un trasplante, se deben realizar pruebas inmunológicas de laboratorio dirigidas a determinar si nuestro sistema inmunológico (receptor) va a atacar al CMH del tejido a trasplantar (donante). Estas pruebas son lo que se conoce como cross-match

¿Cómo se realiza el cross-match?
El cross-match es el término inglés que determina lo que se conoce en español como pruebas cruzadas. Consiste en tomar muestras de sangre tanto a donante (4)  como a receptor y mezclar el suero del receptor con los linfocitos del donante. Se realiza en laboratorio y sus resultados determinan a quién se le va a realizar un trasplante y a quién no con el tejido u órgano del donante que haya surgido.
      ¿Qué se busca? Lo que se pretende con esta prueba es determinar si la sangre del receptor tiene anticuerpos contra las células del donante.
      ¿Cómo se da el resultado? El resultado se daría como positivo o negativo
  • Positivo: significa que la sangre del posible receptor sí tiene anticuerpos contra las células del donante. Esto supone que el trasplante no se deber realizar, porque el rechazo estaría asegurado.
  • Negativo: significa que la sangre del posible receptor no reacciona ni ataca a las células del donante, porque no está inmunizado contra sus tejidos, contra su HLA perteneciente a su CMH. Esto supone que, a priori, con respecto a esta prueba, sí se puede hacer el trasplante.
Por supuesto, lo ideal es que el cross-match o pruebas cruzadas den un resultado negativo, porque supone que el posible receptor del trasplante no tiene una inmunidad específica frente a esas células de esos tejidos del órgano a trasplantar.

¿Qué puede condicionar que el cross-match sea positivo, por qué puede dar positivo?
Es lógico interpretar que un cross-match que resulte positivo se debe a que ha existido un contacto previo entre el posible receptor y unas células similares en sus antígenos HLA del donante. Esto puede ser debido a que el posible receptor está hiperinmunizado porque ha tenido una de estas situaciones:

  • Ha recibido transfusiones: por la razón que sea, esta persona ha tenido que ser transfundida de sangre completa o sus fracciones en algún momento de su vida. En la sangre, en la superficie de sus células leucocitarias, existen esos antígenos HLA del sistema CMH de la persona donante. Esto hace que el cuerpo fabrique en este primer contacto anticuerpos de forma específica contra ese HLA. Cuando en un futuro se hagan pruebas cruzadas o cross-match para valorar un posible trasplante, esta prueba daría positivo
Ojo, no se debe confundir el sistema de clasificación de la sangre A, B, AB y 0 (conocido de forma técnica como sistema AB0) o el que se conoce como Rh (+ o —) con el sistema HLA. Todos ellos son tipajes distintos. Se puede tener igual sistema de grupo sanguíneo, es decir igual AB0 e igual Rh, y tener antígenos HLA diferentes. De hecho, toda transfusión se realiza siempre entre personas con idéntico AB0 y Rh, sangres que antes de transfundirse se mezclan en el Banco de Sangre; esta técnica es otro tipo de pruebas cruzadas y que también deben de dar negativo antes de realizar la transfusión.
      Esta posibilidad de que las transfusiones produzcan una hiperinmunización en una persona que espera un trasplante es la que condiciona que se evite a toda costa realizar transfusiones en enfermos renales con anemia y que esas anemias derivadas de la falta de la hormona eritropoyetina (EPO) se traten con medicación y reposo antes que realizar transfusiones.
      Otra circunstancia que puede llevar a que el cross-match sea positivo:

  • Ha recibido trasplantes previos. Es fácil comprender que una persona que haya recibido un trasplante previo esté inmunizada frente a los tipos de HLA más habituales dentro de su grupo sanguíneo.
A modo de conclusión:  
1.      Nuestro sistema inmunológico está formado por células, órganos y tejidos y su función es proteger al cuerpo de ataques extraños, bien en forma de microorganismos patógenos bien por sustancias o células extrañas
2.      Todos las personas tenemos un sistema de tejidos propio, con un complejo sistema de antígenos en la superficie de las células que nos identifican como propios dentro de nuestro organismo, de reconocerlos se ocupa el sistema inmunológico.
3.      Este sistema es lo que se conoce como CMH, que dentro del sistema de trasplante el tipo de CMH que nos interesa es el HLA. Ambos son independientes y diferentes del sistema de grupos sanguíneos, AB0 y Rh que solo afecta a los glóbulos rojos.
4.      La prueba conocida como cross-match o pruebas cruzadas busca establecer si el cuerpo del posible receptor de un trasplante presenta anticuerpos frente al sistema CMH-HLA del donante.
Ø  Si el resultado es negativo, indica que SÍ se puede realizar el trasplante
Ø  Si el resultado es positivo, indica que NO se puede realizar el trasplante porque el posible receptor está inmunizado de forma concreta contra las células del órgano donante.
5.      Tener un resultado positivo en el cross-match puede deberse a que se ha recibido un trasplante previo o a que se ha recibido transfusiones con anterioridad.

La bibliografía consultada en el presente artículo ha sido:
  •   Iáñez Pareja, E. (s.f.). Complejo Principal de Histocompatibilidad. Curso de Inmunología General. Recuperado el 7 de abril de 2017, de Departamento de Microbiología. Universidad de Granada: https://www.ugr.es/~eianez/inmuno/cap_08.htm
  •      Peter Parham. Ed. Médica Panamericana, Madrid, 2ª edición.2006
  •   PROTOCOLO INMUNOLÓGICO EN EL TRASPLANTE RENAL Rafael Rodríguez Martínez Centro de transfusión de la Comunidad Valenciana. Revista SEDEN. Consultado 5 abril 2017. http://www.revistaseden.org/files/art611_1.pdf
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     (2) Iáñez Pareja, E. (s.f.). Complejo Principal de Histocompatibilidad. Curso de Inmunología General. Recuperado el 7 de abril de 2017, de Departamento de Microbiología. Universidad de Granada: 

También en: Peter Parham Ed. Médica Panamericana, 2006 Capítulo 3: «Reconocimiento del antígeno por los linfocitos T» página 71 y ss.
(3)  Peter Parham. Ed. Médica Panamericana, 2006 página 92 y ss
(4)  A veces, del donante no se toma sangre sino tejidos que contengan linfocitos, como ganglios o bazo. Obtenido de: Histocompatibilidad en trasplantes, Manuel Muro, María R. Álvarez-López, María R. Moya-Quiles  en Manual sobre donación y trasplante de órganos, Publisher: Aran Ediciones (2008), Editores: P. Parrilla, P. Ramírez, A. Ríos, pp.603-616


Esto es todo. Espero que este tema os resulte útil y que yo haya sido de hacerlo comprensible para los que no están habituados.

Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...

jueves, 11 de mayo de 2017

12 DE MAYO, DÍA MUNDIAL DE LA ENFERMERA... mis reflexiones

Imagen de una caricatura de una enfermera, en uniforme verde y jeringa con un corazón
imagen obtenida en Pixabay, Alexas_fotos

Como muchos y muchas saben, hoy es el cumpleaños de Florencia Nightingale, por eso celebramos el Día Internacional de la Enfermería. El CIE, Consejo Internacional de Enfermeras, nos propone el tema:

2017 - ENFERMERÍA: UNA VOZ PARA LIDERAR - ALCANZANDO LOS OBJETIVOS DE DESARROLLO SOSTENIBLE

Sí, me sumo, es precioso... claro que las enfermeras estamos capacitadas para liderar, por supuesto... ¡¡¡faltaría menos!!! Solo que en España el supertecho de cristal que nos han plantificado administraciones, políticas ministeriales, leyes y reales decretos, hacen de las enfermeras españolas una especie de monigote como el que tienen en la foto... simpático y bonachón.
      Ayer leí una frase con motivo del #EnfermeríaHUSE (Evento realizado en el Hospital Universitario Son Espases) cuya autora fue Isabel Ramallo:

«La invisibilidad enfermera viene ligada históricamente a la invisibilidad de la mujer»
      Y, lamentablemente, tiene razón...
      Eso sí, somos una profesión tradicionalmente de mayoría femenina pero sufrimos nuestra pequeña dosis de machismo al tener que comprobar que la mayor parte de nuestros cabezas visibles, nuestros representantes son mayoritariamente hombres. ¿Desidia de la mujer que no desea ocupar puestos de representación o es que hasta en profesiones mayoritariamente ocupadas por mujeres los hombres buscan su poquito de «superioridad social»? Sé que sois muy inteligentes y sabréis responder a esta pregunta. Para más información, leed este magnífico artículo de Asociación Nueva Enfermería, «Sesgo de Género en los COE»

Sí, en esta entrada de hoy estoy un poco desencantada con mi profesión. Llevo ya 28 años -casi- como enfermera, unos cuantos más como auxiliar de enfermera y ya estoy harta de ver siempre lo mismo: buenas intenciones, mucho postureo y, en el día a día, poco o casi ningún cambio. 
      Soy muy activa en redes sociales y en el 2.0 observamos a diario investigadores enfermeros/as que se dejan la piel en hacer avanzar nuestra labor de forma científica, vemos enfermeros/as que publican trabajos realmente excepcionales, que se preguntan a diario cómo poder mejorar nuestro trabajo, nuestra labor y nuestro cuidados..., siento una admiración y respeto infinito por estos profesionales, muchos de ellos son mis referentes; pero vas a los servicios y a las urgencias y a las plantas y a las consultas de enfermería y sigues viendo enfermos que sufren el mal trabajo de ciertos «profesionales» a los que parece les da igual casi todo: enfermos que son acribillados a pinchazos (literalmente) para cogerles una vía, enfermos a los que no se les da una manta en urgencias porque «no hay», enfermos que regresan a casa con los brazos llenos de sangre porque nadie ha tenido tiempo de pasar una gasa y limpiarle, enfermos crónicos que no saben cómo cuidar su enfermedad en casa, no saben llevar una dieta de diabético o de ERC, que no saben cómo ponerse la heparina, que no saben... Por desgracia estos días me han llegado varios casos. 
      Cierto que la mayor parte de los profesionales de la salud hacen su labor a diario de forma correcta, con cuidado, con dedicación, como debe ser... Pero me pregunto: ¿Y cuántos casos son demasiado? ¿Desde dónde debo considerar que son demasiados...? ¿Dónde pongo el rasero? ¿Lo sabe alguien...?
      Lo llevo diciendo años: sólo con que haya un solo caso, uno solo, ya son demasiados. Un solo caso es una persona que ha sufrido la dejadez de un enfermero/a que se llama profesional. 
      En RRSS ves campañas de «Humanización de los cuidados» algo que me llama poderosamente la atención porque NO entiendo el concepto «cuidar» separado de mi caracter de «humana»... ¿se puede cuidar sin dar un caracter humano a nuestra labor...? Para mí es redundante y lo digo sin ánimo de ofender, ojo, que respeto la campaña y a quienes la han puesto en marcha. La campaña creo que debería ser «Cuida» sin más. ¿Es necesaria campañas como ésta? Tengo que reconocer con pena que ¡¡¡por supuesto!!! Pero más necesario es que se revise el trabajo de determinadas personas que se ocupan de enfermos y usuarios y se retire a los malos y nefastos sujetos con título que no cuidan como deberían a sus enfermos... Ya he hablado de este tema y sigo pensando lo mismo. Es ya un algo antiguo aunque solo tenga dos años, pero el HT #YoNoPaso iniciado por Mónica Ventoso debería ser asignatura en las facultades de Enfermería y Medicina como mínimo. Las personas que hacen mal su trabajo no deberían seguir trabajando al cuidado de enfermos y usuarios de la sanidad... Alguien tendría que tomar cartas en el asunto de una vez por todas. Es horripilante que te toque en suerte ese enfermero/a en una situación tan delicada como lo es estar enfermo. Y no: cambiar a esa persona de servicio no siempre es la solución más adecuada, porque solo se consigue llevar el problema a otro lado.

Por último, y ya acabo, lo prometo...
     Las enfermeras según el CIE, debemos tener:

UNA VOZ PARA LIDERAR - ALCANZANDO LOS OBJETIVOS DE DESARROLLO SOSTENIBLE

Me quedo con la primera parte, porque la segunda no es objeto de este artículo tan descreído y tan realista. Ojo a lo que dice... «UNA VOZ PARA LIDERAR». En España la enfermera no lidera nada, ni siquiera es escuchada, por ello al leer el lema he tenido que contener la risa por un lado y las lágrimas por otro. En el sistema sanitario (la administración, los políticos, ciertas organizaciones... lobbies) algunos siguen considerando a la enfermera «la ayudante eterna de otros» y ahí la siguen queriendo tener. Para ciertos «estamentos» seguimos siento ateeses con cofia... y con eso lo digo todo. A muchos les parece aberrante que una enfermea gestione un centro sanitario aunque esté sobradamente capacitada-formada-preparada para eso y para más. Algo impensable en otros países, en los que las enfermeras son escuchadas hasta para llevar a cabo políticas de salud y ciertas leyes... España ha puesto un pie invisible sobre las enfermeras... y lejos de ceder la presión que nos acogota contra el suelo, con cierta leyes-RD han presionado un poquito más. No abundaré mas en ello.
      «Una voz para liderar...» de verdad, me encanta la frase, me parece fabulosa y tiene unos matices que me ponen los vellos de punta porque alguien presuponga en España un papel tan decisivo a las enfermeras, pero para algunos COE cuando una enfermera abre la boca para opinar la expedientan. Es decir, nuestra voz no lidera ni nuestra propia casa, porque en algunos COE las únicas voces que se escuchan son las que ellos digan. Si se te ocurre pronunciar una sola sílaba cuestionando algo... expediente que te crió. La libertad de expresión está tan coartada que podría generar miedo, pero genera ganas de rebelión y ganas de luchar... aunque solo en las RRSS, Twitter y Facebook echan humo estos días, pero un humo vacío porque a la mayor parte de las enfermeras del mundo real español esto les trae sin cuidado. Pagan sus cuotas (que son muy obligatorias, incluso para las enfermeras expedientadas por dar su opinión) y punto. No critco a esas enfermeras, solo que me gustaría que estuvieramos más unidas. Si a alguien critico es a quien coarta ciertas libertades que son básicas.
      Bueno, puede que alguien no sepa de qué estoy hablando..., disculpen: Alda Recas y Victoria Trujillo han sido expedientadas por el Colegio de Enfermeras de Madrid... «El Confidencial» sí se ha hecho eco, gracias.

Bueno, ya he terminado. Hoy es un buen día para las enfermeras... al igual que lo será mañana o que lo será pasado y el otro. Celebramos algo que pretendemos que nos de brillo, pero por mucho que le echemos salivilla y frotemos con el paño de microfibra seguimos tan tristonas como hace años. Nuestros problemas no nos los va a solucionar nadie... nadie va a venir y va a subirnos a ese escalón que creemos nos pertenece si no lo hacemos por nosotras mismas. Leo a diario el trabajo digno, valiente, imaginativo, duro, osado que muchas enfermeras/os llevan a cabo y que lo hacen restando horas a su vida personal. Siento admiración por todos ellos, ellos hacen mucho para que nuestra profesión avance y me apena que cuando me toca ir a un servicio de salud o cuando lo hace un amigo mío o un allegado, luego me cuente las cosas desastrosas que a veces me cuentan...
      Creo que la mejor forma de celebrar este día es intentado mejorar cada jornada el trabajo que llevamos a cabo; yo procuro hacerlo: leo, aprendo, estudio... me formo, y, aunque no investigo ni lo haré -creo que nunca-, aprovecho lo que otros compañeros publican y me enseñan y lo aplico -si puedo- y lo comparto para que llegue hasta el infinito y más allá. 
      Celebra el día de la enfermera Florencia deseando ser mejor en tu trabajo. Cuida.

Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...