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lunes, 10 de octubre de 2016

Salud Mental... «Soy como tú»


Me gusta el lema de este año del DÍA MUNDIAL DE LA SALUD MENTAL: 

«Soy como
aunque aún no lo sepas»

Una de cada cuatro personas sufre una enfermedad mental, -aunque el concepto que se prefiere para referirse a este tipo de patologías es TRASTORNO MENTAL-. Ojo, un 25% de la población mundial... Yo, hace unos pocos años, estuve en tratamiento por un problema muy concreto de salud mental que me requirió asistir al especialista y medicarme. Y seguí siendo yo. Fui una mujer enferma que necesitaba tratamiento y cuidados.
      Se estigmatiza a la persona que sufre un trastorno mental. Hoy día se le rechaza y se le aleja de la sociedad. Y con él, se estigmatiza a sus familias y allegados. Eso condiciona que estas personas y su familia esconda a los demás su padecer. El DESCONOCIMIENTO de lo que suponen este grupo de trastornos hace que la gente siga observando al sujeto como un LOCO y se huya de él. Cierto que hay ciertos trastornos dentro de este amplio grupo que cursan con síntomas que complican la convivencia. Estas personas sufren un proceso CRÓNICO, lo que supone que va a ser un algo largo en su evolución  que, en muchos casos, tiene tratamiento, pero no se cura. Pero con tratamiento y cuidados en el marco de una red sociosanitaria adecuada la mayoría se pueden controlar y llevar una vida lo más normalizada posible

España es el país de la UE que menos invierte en estos personas, es el que menos invierte en Salud Mental Otro cero patatero a la gestión sanitaria y a la investigación en esta materia en España. Nuestros servicios de salud, en general, suspenden nuevamente... consiguiendo dejar fuera de una adecuada cobertura a personas muy necesitadas de ella.

Las personas que sufren algún tipo de trastorno mental se siguen sintiendo avergonzados de su padecer. Yo me sentí avergonzada de lo que sufrí... de tener que acudir al psiquiatra y tener que medicarme porque la sociedad no entiende que estos trastornos mentales son tan orgánicos y tienen una base fisiopatológica tan aplastante como lo puede tener un cáncer o un ELA o una cardiopatía isquémica.
      En los medios de comunicación, en la calle, en nuestra sociedad, se sigue llamando loco al que mata...; se llama locos a los asesinos en serie, confundiéndolos con el psicópata, que, a diferencia del enfermo mental, sí sabe lo que hace y sí tiene conciencia de estar haciendo mal. Se sigue llamando enfermos mentales a los violadores, como a esos que presuntamente agredieron de forma tan horrible y cobarde a estas chicas en Sanfermines y en Córdoba... y esos 5 no son enfermos mentales: son violadores -presuntamente-. Se llamó enfermo mental también al que mató a sus hijos en Córdoba... ¡En fin! 
      Algunos periodistas y la sociedad en general necesitan hacer/ver como «enfermo» al que mata o daña a sus semejantes o a sus hijos, porque no entiende que nadie en sus cabales haga una atrocidad tal y se quede tan ancho... 
      Es verdad que ciertos trastornos mentales muy graves sin tratar y sin seguimiento pueden condicionar que esa persona pueda dañar a otros o a sí mismos. Eso es lo que hace más penoso el dato apuntado más arriba de que España no invierte en el cuidado de estas personas... en muchos casos los dejan solos, a ellos y a sus familias. Y la sociedad los aleja y los teme. Los estigmatiza. Un círculo vicioso perverso en el que siempre pierden ellos. 
      Una red correcta de atención sociosanitaria a personas con trastornos mentales y a sus familiares procuraría que, en muchos casos, mejoraran en sus síntomas y mediante un proceso de rehabilitación adecuado en su cronicidad, se integraran en nuestra sociedad; si estuvieran atendidos de forma adecuada... ellos y sus familias.
      Todos deberíamos tener sitio. Porque todos podemos sufrir en un momento u otro un trastorno mental, tal como podemos sufrir diabetes, obesidad, cáncer o artrosis.

Demos voz a estas personas, tenemos que escuchar para entender, ver para saber... ponernos en su lugar y comprender qué padecen y cuánto sufren. Lo difícil que es lo cotidiano para muchos de ellos y el daño que les hacemos dándoles la espalda, alejándoles de nosotros.

Más enfermeras especialistas en salud mental, más unidades especializadas y de atención a la cronicidad y rehabilitación. Más empatía... más humanidad. Darles voz... y ESCUCHAR.

Escribí sobre este tema, con clasificación de los procesos que conforman este enorme grupo de las Trastornos Mentales: «No lo llames locura»

Y por ahora nada más. Cuidaos, por favor...

Editado y rectificado en mis errores gracias al asesoramiento de Elena Rodríguez Seoane
Enfermera especialista en Salud Mental de la RSMB en Osakidetza