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jueves, 29 de octubre de 2015

Carne y Cáncer

Imagen perteneciente a Pixabay CC0, Public Domain

Estos días casi todos los consumidores están revueltos por el informe de la OMS que afirma la evidencia de asociación:
Consumo de Carnes Rojas y ProcesadasðCáncer

Bien. Carnes Rojas, todos sabemos que son las carnes procedentes de vaca, ternera, buey, cordero, oveja, caballo, cabrito... La Carne de cerdo es Blanca, así como la de pavo, pollo o conejo; pero:

      ¿Qué se considera CARNE PROCESADA?
     Carne Procesada, como su nombre indica, es aquella carne no fresca, que ha sido elaborada de alguna forma en fábricas o carnicerías, añadiéndole conservantes o colorantes; serían: salchichas, hamburguesas, algunas carnes picadas, filetes ahumados, adobados, fiambres-chacinas... y JAMÓN SERRANO

Este informe ha producido en España un enorme impacto, porque es patente que se consume más carne que pescado y a nuestros hijos les damos con frecuencia bocadillos rellenos con fiambres o de cena, salchichas.
      Este informe, además, deja claro que en este saco de lo cancerígeno incluye ¡¡¡el jamón serrano!!! nuestra joya gastronómica por excelencia.

Esta información ha creado una alarma, como casi toda la información de este tipo que se suelta sin anestesia en telediarios e informativos de radio. Ahora, todos se preguntan qué podemos comer, si la carne, tal como se ha especificado más arriba, es cancerígena, qué le ponemos en el bocata a los niños o si debemos prohibirles que tomen salchichas...
      Debemos tomar este informa con prudencia. Lo que dice está claro... pero...
      Como todo en esta vida, necesita ser explicado: la capacidad cancerígena de estos alimentos, que parece evidente e incuestionable, está asociada a la cantidad que se tome a diario de los mismos; es decir: si basamos nuestra alimentación en estos productos las probabilidades de desarrollar cáncer serán mayores.
      Sin embargo...
  • una dieta rica en productos frescos
  • una dieta abundante en verduras, vegetales y frutas (5 veces al día)
  • una dieta en cantidad adecuada a nuestra actividad física
  • una dieta variada, en la que estén presentes las proteínas de origen vegetal (legumbres) y se haga variada la ingesta en las de origen animal (pescados azules, blancos y carnes rojas y blancas), que deben ser frescas
  • una dieta basada en el modelo de la Dieta Mediterránea
  • una dieta en la que se limite la ingesta de alimentos procesados, precocinados o elaborados (bollerías, salchichas, rebozados, empanados... y un largo etc.)
  • una dieta en la que se eviten los fritos y se haga mas hincapié en otras forma de preparar, como guisos, horno, microondas... y cuando se cocine a la plancha o parrilla se evite las carnes/pescados/verduras demasiado pasadas y con zonas quemadas
  • una dieta en la que se evite el alcohol
  • una dieta en la que se aumente la ingesta de alimentos ricos en fibra, con hidratos de carbono fundamentalmente integrales
...será una dieta sana y saludable y el probable riesgo de cáncer se verá reducido, por lo menos el riesgo asociado a este tipo de alimentos. 

      ¿Y el jamón serrano? La cantidad de este alimento que se tome debería formar parte de una dieta variada, en las premisas indicadas más arriba. No cuento nada nuevo... es más de lo mismo.

Una vez más muestro mi disconformidad con la forma en la que se lanzan en los diversos medios determinadas noticias... se busca más el dato novedoso que informar de forma adecuada, creando alarma y generando inquietud más que consiguiendo que los consumidores entiendan que es su responsabilidad llevar a cabo una dieta variada y saludable. Comer de vez en cuando ciertos alimentos no nos va a producir cáncer... Hasta la OMS se ha visto impelida a lanzar una nota para evitar la alarma en la población... Se pueden consumir estos productos, con moderación y en el marco de una dieta variada.
      Lo ideal es llevar una dieta saludable en el marco de la dieta Mediterránea, hacer ejercicio a diario, evitar/eliminar tabaco y alcohol y consultar con nuestro médico/enfermero de familia ante cualquier duda en este sentido.

En fin. Como en todo, la moderación es la medida más adecuada.
Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...

domingo, 11 de octubre de 2015

#CarnavalSalud: El ENFERMO como fuente de información y conocimiento en salud

CARNAVAL SALUD OCTUBRE 2015 #carnavalsalud


Voy a ser un poco machacona... considero que el concepto de «paciente» es obsoleto. Prefiero el de enfermo activo.Ya comenté anteriormente que la imagen que tengo es la de personas que sufren una enfermedad, enfermos, personas «expertas» en la enfermedad que padecen, porque no todos son iguales: algunos se mueven por sí mismos, son activos dentro de la situación de enfermedad que les toca vivir, bien como cuidadores, bien como enfermos en primera persona... De hecho, creo que el mismo título de este #CarnavalSalud da esta idea precisamente de lo que quiero decir y exponer: «El paciente enfermo como fuente de información y conocimiento en salud», es un título que nos introduce en la idea de que ya no nos encontramos frente a personas que se dejan llevar en sus tratamientos y en sus cuidados de una forma pasiva, que aceptan sin más lo que a través de una mesa de consulta se les propone... Estamos en tiempos en los que la información es más accesible que nunca, que las personas que enferman se ven capaces de encontrar información a su manera para, saber más, para entender qué les pasa, para mejorar el cuidado de sus enfermedades y que ya no son (por fin) sujetos pasivos y conformistas. Los enfermos hoy día se ven capaces de pedir qué tipo de asistencia desean o esperan... y muchos, incluso, así lo hacen.
      En estos tiempos, desde hace meses, me encuentro elaborando un proyecto en común con Ana Hidalgo (autora del blog: «Vivir con Insuficiencia Renal), una guía que pretende ser una ayuda para los enfermos con Insuficiencia Renal Crónica y para sus cuidadores. Yo, como cuidadora de un enfermo ERC y como enfermera he aportado una pequeña parte, minúscula con respecto al chorro de información que Ana posee como enferma activa en este tipo de procesos patológicos y que ha recopilado durante décadas de experiencias en sus propias carnes. Ella controla, sabe, conoce, entiende, posee, transmite... un bagaje de información tan importante como el que pueda aportar un profesional de la salud para posibilitar el tratamiento y el cuidado de un enfermo. Ana ha buscado información en diferentes fuentes documentales y ha escrito artículos en su blog basados en SU propia experiencia que son enormemente enriquecedores y que resultan oro puro para el enfermo ERC en su día a día, porque lo que ella sabe y lo que ella cuenta le enseña a vivir a diario con su enfermedad.
      El enfermo experto en su proceso patológico es fundamental hoy día para conseguir ayudar a otros enfermos y facilitarles el que vivan una existencia más normal y satisfactoria. Estos enfermos podrán contar a otros enfermos cómo se vive frente a una situación de trasplante, de rechazo de un injerto, de un embarazo, de unas vacaciones o de los preparativos de una comida... siguiendo el ejemplo de los enfermos ERC. Los enfermos activos, los enfermos expertos en su enfermedad son una fuente de información imprescindible que no debería jamás ser obviada por parte de los profesionales de la salud. Sólo un enfermo puede enseñar a otro a aceptar ciertas situaciones cotidianas de la vida como enfermo crónico: el dolor, el miedo, la angustia, la incertidumbre, el deseo de estar sano y de curarse ante enfermedades que no tienen cura, las preguntas sin respuesta, la desesperación ante enfermedades graves..., todo esto es difícil que se recoja en ningún texto científico y nunca vendrá correctamente expuesto si los únicos que lo redactan son científicos o académicos o investigadores. El máximo grado de empatía, de entendimiento, sólo lo logra otro enfermo... y que te entiendan, que te hagan sentirte comprendido, que identifiquen tus sentimientos y necesidades en ciertos procesos complicados de las enfermedades es lo que hace que sepas que no estás solo, que otros viven, han vivido y vivirán lo que tú. Esto solo lo proporciona otro enfermo con tu misma enfermedad.
      Efectivamente, no todos los enfermos activos son expertos, por lo tanto no todos van a servir para ayudar a otros, como no sirven todos los profesionales de la salud por igual, porque no todos siguen los criterios más escrupulosos de evidencia, de técnica, de conocimientos, de documentación y método... y los enfermos tampoco. Hay muchos blogs de enfermos en la red, por ejemplo, y no todos aportan conceptos o experiencias o consejos de utilidad. Se debería de posibilitar un filtro que ayuden a reconocer los espacios de confianza en estos términos, que se identifique los espacios que están creados y elaborados por enfermos expertos.
       Creo que lo que los enfermos expertos pueden aportar a otros enfermos tendría formar parte de los cuidados que debemos proporcionar a los enfermos que atendemos y regular su participación en este sentido. Deberíamos incorporar a los enfermos expertos como parte de nuestro plan de cuidados... CONSEGUIR QUE TODOS SEAN EXPERTOS Y ACTIVOS EN SU ENFERMEDAD, independientes, autónomos. A su vez, considero que sería siempre necesario que en jornadas y congresos y eventos similares los enfermos también estuvieran presentes y se les diera la oportunidad de hacer ponencias en sus campos de conocimiento. Demasiadas veces se habla de enfermos y de sus cuidados sin contar con ellos nada más que como ente o peor aún, como entelequia. Se olvida demasiado a menudo que el protagonista es el enfermo y su enfermedad, no el profesional de la salud..., que de los enfermos también podemos aprender y no solo de nuestros colegas, pero bueno, ese es otro tema ¿no?
      Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...

jueves, 1 de octubre de 2015

Obstinación vs DIGNIDAD

Imagen perteneciente a ELMUNDO.ES
      Nació con una enfermedad degenerativa que le daba muy pocas expectativas de vida, pero ha luchado siempre, mucho y duro, hasta llegar a hoy. Su situación desde hace un año para acá ha empeorado sin vistas a ninguna recuperación. Si leen cualquiera de los resúmenes que se publican estos días en los medios, verán que estos días los médicos han actuado reanimando y alargando una situación que nunca ha tenido salida. Andrea sufre y mucho... desde que nació, pero ahora es lógico pensar que sufre más, dado que está conectada a tubos de esos a los que todos les tenemos tanto miedo.
      Los padres de Andrea, en la foto de arriba, no piden que se lleve a cabo un acto de eutanasia (algo por ahora no reconocido en nuestra legislación); piden que no le prolonguen más la vida de forma artificial, que la seden y que la dejen que muera tranquila
      El Comité de Ética Asistencial de Santiago emitió el pasado 14 de septiembre un informe favorable que recomendaba la retirada del soporte vital de Andrea y cuidados paliativos para ella y sus padres. Bien, pero lo que recomienda este Comité de Ética choca con lo que los médicos están dispuestos a hacer, según parece, por lo que se niegan a llevar a cabo esta recomendación que entra dentro de toda lógica y dentro de la necesidad indiscutible (creo) para toda persona hoy día de poder decidir sobre una muerte digna.
      Esta capacidad de veto de los facultativos me retrotrae a mis primeros años de enfermera en los que tuve que vivir situaciones aberrantes en las que el médico era el que siempre mandaba y tomaba las decisiones (nunca la familia o el enfermo) y se llegaba demasiadas veces a la reanimación de personas sin posibilidad de supervivencia alguna, por aquello de lo que se conocía como ensañamiento o encarnizamiento terapéutico y que hoy se le da el suave apelativo de «obstinación terapéutica». La cuestión era que el médico no podía dejar morir a nadie, sea por la razón que sea, y he vivido por ello situaciones harto surrealistas que prefiero no recordar.
      Que los médicos de este hospital de Santiago se impongan ante un Comité de Ética (que debe recomendar, no obligar) dice mucho de lo que se ha podido avanzar en la realidad práctica. Obstinación, encarnizamiento... se le llame como se le llame, estos médicos le niegan a un enfermo, a Andrea (no olvidemos su nombre), el derecho a morir con dignidad, sin sufrimiento. Su vida no tiene otra salida, no tiene otra esperanza. Bien está que la «humanización» en la práctica asistencial de la que tantos hacen gala se ponga en práctica de verdad y no solo alardeando en papeles, en publicaciones y congresos. Es en estos casos de la vida real donde la práctica debe materializar a la teoría.
      Espero y deseo que Andrea consiga eso que tantos deseamos: una muerte digna.
      
Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...