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jueves, 25 de junio de 2015

Las enfermeras de Residencias: ¿quién las conoce?

En este espacio, creo, he hablado de casi todas las labores que realizan los enfermeros y enfermeras en los diversos ámbitos de la sanidad, tanto primaria como especializada. Siempre he tenido presente que me faltaba pro escribir esa rama de la enfermería que supone el trabajo en residencias de diversa índole. Si ya hablé de las enfermeras de primaria como las grandes olvidadas, creo que hay que afirmar, con enorme tristeza, que los enfermeros más invisibles son los que trabajan en residencias. Esta es una situación muy injusta y en este artículo voy a dar un poquito de luz sobre su trabajo y la enorme labor que llevan a cabo a diario. Empiezo por decir que trabajé en una residencia, un CAMF, durante 5 años y medio. Y sé lo que digo cuando afirmo que las enfermeras de residencias son las grandes olvidadas... son INVISIBLES.
      Vamos por partes...

¿Qué es una residencia?
La mayoría asocia el concepto de «residencia» a personas ancianas, aunque lo cierto es que residencias existen de muy diversos tipos según las personas a las que atienden. En general una residencia es una institución en el que personas con necesidades concretas viven, bien de forma temporal, bien de forma definitiva. La necesidad de vivir en una residencia viene casi siempre determinada porque la persona presenta alguna dependencia, bien de tipo físico, social y/o psicológico. Por lo tanto en residencias pueden vivir personas ancianas y personas de cualquier edad con alguna discapacidad física o intelectual/psicológica.
      En las residencias se ofrecen cuidados integrales y continuos de desarrollo personal y socio-sanitarios.
      A las personas que viven en residencias, tanto si es de forma temporal como definitiva, se les llama «residentes»

¿Qué tipo de residencias existen?
La primera división que voy a hacer es entre residencias públicas y residencias privadas. Esta últimas pueden ir desde un piso de mala muerte gestionado pro personas «casi» sin formación socio-sanitaria de ningún tipo... como los que me he encontrado en varias ocasiones a lo largo de mis años de trabajo a domicilio, hasta las residencias se cierto lujo, con instalaciones de diseño hotelero y con prestaciones casi a la carta.
      Las que en general cumplen con los requisitos mínimos de servicios, prestaciones y recursos humanos y físicos necesarios son las residencias de gestión o titularidad pública, pueden ser tanto públicos al 100% o subvencionados. En la actualidad la mayor parte de las residencias de ancianos son gestionadas por las autonomías y ciertos diputaciones y ayuntamientos, dentro de sus competencias en este tema. Pero ciertos tipos de instalaciones residenciales como las que dan atención a personas con discapacidad física y/o psíquica son gestionados por el Estado mediante el IMSERSO.

¿Qué profesionales trabajan en las residencias?
Al proporcionar una atención continuada e integral, los profesionales que trabajan en estos centros son de muy diverso tipo y especialidad: médicos, enfermeros, trabajadores sociales, terapeutas ocupaciones, fisioterapeutas, auxiliares de enfermería, psicólogos, cuidadores, limpiadores, servicio de hostelería (cocineros, camareros...); educadores, maestros, voluntarios... Parte de este personal trabaja 24 horas al día 7 días a la semana, como son los auxiliares de enfermería (TCAE), cuidadores (no sanitarios) y enfermeros. En algunas residencias de ancianos, sobre todo de ancianos muy dependientes, puede haber médicos las 24 horas, pero en residencias de discapacitados físicos o psicológicos, no, por lo que gran parte del día la asistencia en estos centros es llevada por enfermeros como único personal sanitario (CAMF, CRMF, CAMP...) o acompañados de TCAE-auxiliares, en el caso de las residencias de ancianos.

Enfermeros de residencia
Hemos llegado al tema central de esta entrada. ¿Qué trabajo llevan a cabo los enfermeros de residencia? Voy a hablar solo de residencias públicas. las privadas van aparte... en todos los sentidos, y se salen por ambos extremos de la campana de Gauss. Las hay magníficas, por supuesto, de lujo..., pero por desgracia también las hay deplorables... las hemerotecas están llenas d ejemplos.
      Una de las características más importantes que debemos tener en cuenta es que los residentes que viven de forma definitiva en esas instalaciones no cambian, no se les da de alta a corto plazo, por lo que esa constancia permite conocer a las personas con las que trabajamos y eso es una ventaja incuestionable. Por otro lado, salvo la discapacidad física y/o psicológica que puedan ser el motivo inicial para su ingreso, los residentes se tratan de personas «sanas» en el concepto más amplio de la palabra. Si su adaptación física, psicológica y social es adecuada, esa persona no será un «enfermo» o «paciente» concepto en el que nos solemos sentir más cómodos. Un anciano no es una persona enferma... puede llegar a serlo, pero no lo es per se.
      Otra cuestión importante es que la residencia es la casa, el hogar, el domicilio de los residentes. No es un medio hospitalario en el que tenemos pleno acceso como suele suceder en los centros sanitarios, por lo que nos movemos con cierta limitación, la que este concepto supone e implica. Las visitas de familiares, amigos, conocidos, no se dosifican ni se limita la entrada, salvo en los horarios establecidos... muchísimo más amplios que en un hospital, como es lógico. 
      El trabajo no se hace desde las plantas, es decir, el enfermero no está físicamente en un control de enfermería como en los hospitales. Está en una unidad de enfermería (con o sin médico) desde donde organiza su labor diaria. Esta labor supone:
  1. Valoración al ingreso... Ésta debe ser más completa, si se me permite puntualizarlo, que en un hospital, porque esta valoración es la que va a determinar su adaptación al medio residencial, qué ayudas va a precisar, que adaptaciones. Ni que decir tiene, que enfermería hace su valoración y el resto de profesionales la suya, poniéndose más tarde en común y desarrollando un proyecto individualizado para cada persona que ingresa. El trabajo en equipo debe (...debería) ser fundamental. En mis años de enfermera de IMSERSO se nos ninguneó sin piedad y de forma sistemática casi siempre por parte de algunos licenciados... y no solo ni siempre el médico). Eso sí, el trabajo con cuidadores y TCAE debe ser siempre en equipo, sin grietas en el sistema dado que enfermería no está al lado del residente en todo momento y son ellos los que a veces valoran y llaman.
  2. Por supuesto, tras valoración inicial, se establecen los cuidados, planes de cuidados, que va a precisar esa persona en base a su situación de ingreso en la residencia. Para ello se dispone de varios protocolos que se activan inmediatamente: movilidad, incontinencia-eliminación, prevención de UPP, vigilia-sueño, nutrición-alimentación, higiene... en cuanto a necesidades básicas y en cuanto a patologías, el protocolo correspondiente en base a diagnóstico de patologías crónicas o de prevención de alguna de ellas en base a riesgos detectados (obesidad, HTA, Diabetes...). 
  3. Seguimiento: se llevan a cabo actuaciones programadas de seguimiento de la situación del residente. En ocasiones debemos replantear todo el plan por situaciones de agravamiento, brotes de patologías degenerativas, accidentes...
  4. Trabajo con otros niveles de Atención Socio-sanitaria: dado que muchos de los residentes son enfermos crónicos o presentan patología diversas se les debe proporcionar asistencia programada en ciertos servicios de Atención Especializada u Hospitalaria que suele ser trabajado en su organización por enfermería en colaboración con médicos, auxiliares-cuidadores y terapeutas.
  5. Atención en programas puntuales, como ingreso de residentes por descanso familiar, programas de intercambios de residentes entre residencias, vacaciones de residentes, excursiones en grupo, altas... son situaciones que requieren un esfuerzo añadido, una magnífica organización y nuevas responsabilidades que se suman a las ya de por sí abundantes en una residencia. 
  6. Imprevistos: todo lo anteriormente expuesto va sin contar las urgencias que se puedan producir dentro de la residencia y que en el caso de las residencias CAMF si surgen por la tarde o en festivo o fin de semana, la enfermera atiende sola: accidentes, caídas, paradas cardiorrespiratorias, agresiones, atragantamientos (sobre todo los CAMF)... en algunos casos, ciertas urgencias requieren llamar al centro de salud de zona para que acuda el médico que le corresponda los avisos a domicilio, pero en otros requiere llamar al 112/061 y actuar mientras el citado servicio acude. Hasta que viene quien sea... la enfermera actúa sola, decide sola, prescribe lo que crea oportuno siempre en el ámbito de sus competencias, según el caso, sola... A veces, para que no muera una persona se toman decisiones que muchos discutirían.
Resumiendo
Las responsabilidades de un enfermero en el ámbito residencial son enormes, una gran carga de trabajo que a menudo se lleva en solitario, es decir, sin otro enfermero. En mi caso en el CAMF donde trabajé, desde el viernes por la tarde al lunes por la mañana no había médico. Y los festivos y fines de semana trabajaba un solo enfermero... En los CAMF no hay auxiliares, sino cuidadores... figura no sanitaria y sin formación en este sentido.
      ¿Alguien se imaginaba o conocía cual es el trabajo de enfermería en las residencias y lo que supone? Creo que no, y además, trabajan en un medio complicado relacional y laboralmente.
      A los que cuestionan la capacidad de prescribir de las enfermeras, les diría que se vayan un solo fin de semana a una residencia y observen; solo necesitan observar el trabajo de enfermería. Les quedará claro que la enfermera está perfectamente capacitada para prescribir hoy y siempre en el ámbito de sus competencias; la capacidad personal y las ganas que cada uno le ponga, van aparte. Y además, le quedaría claro que la capacidad de prescribir de la enfermera no solo es necesaria, ES IMPRESCINDIBLE. Lo que muestra la enorme ignorancia (o ganas de hacer daño, que es peor) de los que llevan a cabo ciertas declaraciones, perdidos en un mar inmenso de micrófonos. 

En fin, esto es todo. Espero haber dado un poco de luz sobre un colectivo que casi nunca aparece en los medios ni en las declaraciones de ministros-consejeros ni en las reivindicaciones. Pero están ahí, hacen una labor muy necesaria.

Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...

DOCUMENTOS:

lunes, 8 de junio de 2015

Es tiempo de #nuevaEnfermería

Llevamos demasiado años con un presidente del CGE que no tenía base legal para ocupar ese puesto. Llevamos mucho tiempo tragando con una gestión que deja mucho que desear... Por fin un tribunal ha anulado su presidencia y se han convocado elecciones. Bien, me parece estupendo...
      Ante esta situación, una enfermera de Madrid, Victoria Trujillo (@victoriacge) ha dado un paso adelante y se ha mostrado dispuesta a someterse al voto enfermero para competir por la presidencia CGE con el candidato que se presente. Aquí podéis leer su programa: PROGRAMA DE VICTORIA TRUJILLO, como candidata a la presiendecia del CGE
      Pero..., siempre existe un «pero», Victoria no puede presentarse si no obtiene el aval de 15 Colegios de Enfermería. Esto supone que al menos 15 colegios deben dar por buena esta candidatura y deben dar por bueno que esta enfermera, hasta el viernes  desconocida para la mayoría de nosotros, pueda pelear la presidencia a quien se presente a esta elección. 
      El caso es que hasta ahora hemos tenido un presidente del CGE cuya gestión tiene más oscuridad que transparencias; este señor, ya por fin (y por ahora) ex-presidente, tiene una presunta vinculación con cierta trama de corrupción (podéis leerlo aquí, aquí, aquí... y muchos más; solo hay que buscar en Google) según se ha denunciado durante años en diversos medios de comunicación. En fin, el ex-presidente es una persona que no debería ser la imagen de la enfermería española; debería haber renunciado a su cargo hasta que no quede limpio de toda sospecha. Es más que evidente que la corrupción que empaña a toda la política española salpica a las instituciones públicas más diversas y a la CGE la emborrona y bien emborroná
      Bien, parece ser que esta convocatoria de elecciones a la presidencia del CGE no va a ser un mero trámite. Quizá aparezcan más candidatos, quizá... Pero ojalá sea todo para mejorar y no para complicar todo más de lo que ya está
      El caso es que hace falta aire fresco en el CGE, que huele a rancio y a costra vieja y reseca. Hace falta que como presidente o presidenta sea elegida una persona que defienda de verdad nuestros intereses sin sectarismos, con fundamento, con profesionalidad, con afán de servicio a los enfermeros; que tenga una gestión limpia y transparente, sin empresas ni apaños que nos hagan dudar una vez sí y otra también. Que escuche de forma activa a los verdaderos líderes de la enfermería actual, líderes que no son González Jurado ni lo son esos que le pelotean en la Bitacóra. Que haga buen uso de nuestra imagen y nuestros recursos... que no nos haga avergonzarnos de quien es nuestra imagen institucional cada vez que se une su nombre de forma presunta a nombres de tramas corruptas y políticos enfangados. En fin...

Por favor, señores y señoras de los Colegios de Enfermería, permitan que haya una auténtica democracia interna avalando a los candidatos que reúnan las condiciones, como Victoria Trujillo y permitan que entre aire fresco en nuestra casa. Tiempos complicados como estos necesitan personas capaces. 
      #NuevaEnfermería necesita nuevo presidente o presidenta del CGE. El ex-presidente ha tenido su tiempo y eso debe quedar en el pasado... como una fea pesadilla.

Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...