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viernes, 30 de enero de 2015

Reflexión: «Un grito de desesperación e impotencia que los políticos no escuchan»


Hoy en Facebook he leído un comentario que me ha dado qué pensar, por lo desesperado que me ha parecido, por la impotencia que expresa. Defiendo la Sanidad Pública y a sus profesionales, lo sabéis de sobra, pero está claro que en estos tiempos está herida de ¿muerte? Hoy voy a dar voz al autor de ese comentario, JUAN CHAIN, enfermero que trabaja en el Servicio Andaluz de Salud, que escribe lo siguiente: 

«Hoy de nuevo estoy indignado con la situación que atraviesa nuestra sanidad pública andaluza. Ayer se trasladaban pacientes de las urgencias de los 2 principales hospitales sevillanos a una planta del maternal del «Virgen del Rocío». Da igual si tiene una patología infecciosa, si la planta estaba adecuadamente abastecida o no, si esa persona estaba a punto de fallecer...
       Da igual. Los pacientes pueden tratarse como mercancía de un lado a otro y los profesionales son ninguneados pese a los muchos años de experiencia que arrojen...
       Hoy leo que en Cádiz trasladan a los de «Puerta del Mar» a «San Rafael», también por los cierres de camas...
       Cierres de camas para ahorrarse en personal, y el personal que hay atendiendo camas también al mínimo. ¿¿Sabes cuánto se están ahorrando?? Si a eso le juntas que estamos tirando de la medicación ¡más barata del mercado EUROPEO! (sí, ayer me trajeron un fármaco habitual pero hecho en Grecia con su hoja traducida al español). Todo vale...
     ¿Os habéis enterado que somos la comunidad autónoma que menos gasta en sanidad por habitante? Y eso en un país que es de los que menos gasta en sanidad en la UE...
       Y el ciudadano ¿qué dice? «¡Me voy a sacar un seguro privado! Es que están dando citas médicas para 14 y 18 meses, o que voy a tardar un año en operarme con los trucos de la lista de espera... Y si no me llega pues cruzaremos dedos o llamaremos a Fulanito a ver qué puedo hacer
       Y las privadas saben que basta con hacerlo sólo un pelín mejor para que no les dejes... (Estarás conmigo en que no es difícil —hacerlo un poco mejor que la sanidad pública—).
       Y cada vez más profesionales que no pasan la criba de las llamadas para trabajar. Antes de la crisis, una enfermera trabajaba de forma continuada si habías alcanzado lo equivalente a 5 años de trabajo en el sistema... Ahora, pese a que dijeron que nos iban a bajar al 75% a algunos para mantener el trabajo a tod@s, el periodo ha subido a lo equivalente a 8-9 años... Según los sindicatos, se ha perdido casi un 10% de puestos, y otro 11-12% (no saben decir cuántos) hemos estado al 75% (hasta marzo que, con las elecciones, pasaremos al 100%, sin asegurarnos que caigan —despidan— unos pocos más).
     Pues sí, están desmantelado el Sistema Sanitario Andaluz...con VUESTRO CONSENTIMIENTO, ahora ya informado, Y CON EL MIO...»
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Creo que estos comentarios nuestros políticos no los leen. Ellos nos piden que les sigamos en los perfiles de Twitter y Facebook para, salvo honrosas excepciones de las que doy fe, que les escuches a ellos. No hay feed back, solo discurso unidireccional, de ellos a ti... para que les escuches y te hagan la propaganda directo a casa.
      A renglón seguido leo a un periodista, Antón Losada, en un artículo de Diario.es, «Matar la sanidad pública» en donde desgrana esa malicia que tienen los que deciden estas cosas, en ir agotando poco a poco la calidad y los servicios y prestaciones de la pública, haciéndonos pagar incluso por lo que ya costeamos de sobra con nuestros impuestos, para lanzarnos a los brazos de las compañías privadas, al igual que Chain explica en su entrada de Facebook. 
      Las Urgencias de nuestros hospitales estos días están saturadísimas de enfermos en los pasillos, en camillas, en sillas de ruedas o de pie esperando a ser atendidos, unos, o ser ingresados, otros. Las enfermeras que se niegan a vulnerar la intimidad de los enfermos atendiéndoles en los pasillos... o la paradójica noticia de que la Defensora del Pueblo Soledad Becerril, que alerta del riesgo de aumento de muertes por las graves carencias en Urgencias.
      En fin. 
      Los políticos del gobierno central y los Servicios de Salud autonómicos se están matando poco a poco la Sanidad Pública. Están quemando vivos a sus trabajadores... que muchos de ellos se dejan la piel a diario para atender a los enfermos que tienen a cargo y se ven incapaces de seguir el ritmo que les marca de forma canalla los recortes y los repagos y el mal uso de los recursos en los diversos servicios de salud.
      Y los que se comen este «marrón» son los trabajadores de a pie... que tienen que ver a diario cómo esos recursos y ese dinero que se dice que no hay se malgasta en otras cuestiones de diverso calado que no son tan baratas: externalizaciones, consejeros a dedo, dietas y kilometraje... Si algún político está interesado, por favor, que vaya a los servicios de hospitales, centros de salud y otros centros asistenciales públicos. Deberían escuchar por una vez a los que de verdad tienen algo que decir: a los trabajadores de la sanidad pública, que se están quemando vivos desde hace años.

Y por ahora, nada más. Cuidáos, por favor...
Editado 31 enero 2017: reponer enlace roto

domingo, 25 de enero de 2015

ENCUESTA: «acoso sexual en el ÁMBITO SANITARIO»

 Credit: Wellcome Library, London
«A busy hospital ward»
Collection: Medical Photographic Library
Sé que muchos ya habéis contestado la ENCUESTA, pero os agradecería que los que aún no lo habéis hecho me echarais una mano...
Voy a escribir una entrada sobre el ACOSO SEXUAL EN EL ÁMBITO SANITARIO y me gustaría hacer un pequeño análisis de cómo está la cuestión en la actualidad. Yo sufrí ACOSO en uno de los hospitales de Madrid en los que trabajé y me gustaría sacar a la luz uno de los problemas que existen al respecto y de lo que, por cierto, casi nunca se comenta nada... nada. 
  • La encuesta es ANÓNIMA 
  • Está dirigido a HOMBRES Y MUJERES  
  • Me gustaría que respondiera tanto PERSONAL SANITARIO como PERSONAL NO SANITARIO que trabaja en nuestros centros asistenciales. 
  • Tanto centros PÚBLICOS como PRIVADOS. 
Por favor, os animo a que si aún no lo habéis hecho, respondáis a estas preguntas y se lo paséis a otros compañeros para que contesten. Os lo agradezco.
ENCUESTA, (pincha aquí) o copia y pega esta dirección en la barra de tu navegador:
  http://goo.gl/forms/UpQmt7E7aN

 Si este enlace te falla, prueba este otro: 
http://www.survio.com/survey/d/S5V2Y9C6H2R3B3Q3L






MUCHAS GRACIAS
 editado, 3 febrero 2015

jueves, 22 de enero de 2015

Reflexiones: Si no investigas, al menos lee, aprende y aplica

Imagen perteneciente a Enfermería Basada en la Evidencia

Me he quedado subyugada con esta imagen y este eslogan, que con permiso de Azucena Santillán hago mío y adopto como si me fuera la vida en ello. Os animo a leer el artículo de Azucena que ha inspirado este, «Lectura crítica como estrategia para el aprendizaje delproceso de investigación» Constantemente lanzo proclamas sobre la profesionalidad, capacidad docente, investigadora de las enfermeras... esas capacidades que no siempre se nos presupone y que debemos a diario demostrar... 25 horas al día 8 días a la semana. También estas últimas entradas he declarado mi guerra particular a los malos profesionales de la salud mostrándolos en su cruda realidad como un enorme tumor que crece y crece sin que nadie se anime a tomar el bisturí y extirparlo o desbridarlo (algo más nuestro) de una dichosa vez.

Está claro que no todo es tan bonito como nos gustaría. Son unos pocos (y muy válidos la mayoría) los profesionales de la enfermería que llevan las riendas y tiran del carro hacia delante (aunque no se mueva nada de nada...) y los demás se dedican a observar. Cuando se habla de que el avance de nuestra profesión debe ser una labor de todos y de todas, muchos se arrullan en sus propias y soporíferas excusas y manifiestan que ellos no tienen tiempo, no pueden, no tienen recursos ni apoyos, que sus contratos son eventuales... bla y bla. 

Vale... no todos nos podemos o debemos lanzarnos a investigar. No debe ser un algo loco o fútil; debe surgir de una curiosidad, de una inquietud, de una necesidad. De un afán de mejorar, de explicar, de avanzar, en definitiva. Y, por supuesto y creo que fundamental, hay que saber investigar. Pero supongo que este último es el menor de los problemas. Lo que no se sabe se aprende... todo se aprende en esta vida, sobre todo cuando se tiene ganas. 

Aceptamos, por tanto, la conclusión de que no todos vamos a investigar. Pero dado que esto es así... por lo menos leamos lo que investigan otros. Aprendamos de y con su trabajo. Apliquemos lo aprendido y mejoremos nuestra práctica enfermera diaria. Ellos investigan para algo. Sus conclusiones dan respuestas a algo. Y nuestra labor cotidiana debe modificarse y evolucionar en base a esas evidencias obtenidas, a esas respuestas conseguidas. Recordemos que en Cuidados nada es inamovible, todo es cuestionable, discutible y, sobre todo, mejorable.

Esas frases casposas y siempre irritantes: «Esto siempre se ha hecho así» o «Si siempre ha funcionado esto para qué cambiarlo» o «si el médico no me lo dice... preguntemos a ver qué opina»... esta última, tiene el poder de matarme cuando la oigo... Hace pocos días la leí en un foro, pero ya estoy mejor.

Si deseas que te llamen «pinchaculos», «ponebatas», «sivercafés»... o «ateese» y «oyetú...» no investigues ni leas lo que investigan otros. El conformismo y la inacción, el pasotismo, es la peor lacra para una enfermera. Es necesario desear hacer nuestro trabajo cada día mejor y, como todas no podemos investigar, por lo menos lee, estudia y aplica lo que escriben otras y mejora tu trabajo y tu labor. Contagia a tus compañeros de este deseo de saber y mejorar... te aseguro que es contagioso y mejor aún, adictivo. Porque cuando los enfermos a los que cuidas, atiendes y curas salen beneficiados de tus cuidados basados en evidencias e investigaciones (propias o ajenas) eso produce tal subidón que solo se desea más y más... créeme es impresionante. 

Prueba y, cuando lo hagas, ya no podrás parar. Y si tus compañeros no te siguen, da igual. Hazlo tú. Para empezar a moverse y caminar, primero hay que lanzar un pie hacia delante. Y después el otro...

Y por ahora nada más. Cuidaos, por favor...

jueves, 8 de enero de 2015

Memoria de mi enfermera LIV: «Yo no defiendo a los malos profesionales. SEGUNDA PARTE»

Imagen obetnida en Pinterest de MartinaUrbina(C)

Retomo el tema que inicié hace unas semanas, «Yo no defiendo a los malos profesionales»
He comprobado con no poco asombro la enorme repercusión que ha tenido esta entrada, la cantidad de comentarios tanto en este espacio, como por mail, como en redes sociales... me ha sorprendido comprobar que hay tantos profesionales de la sanidad (española y no española) que se han sentido identificados.
      Hoy, 8 de enero 2015, Chema Antequera -@defensorenferme- me ha invitado a que retomemos el tema y debatamos en twitter sobre este escabroso tema con el Hashtag #SanitariosDañinos. Me siento muy contenta de que podamos debatir libremente de este tema tan feo, que podamos abrir este melón podrido que tanto daño hace a las profesiones sanitarias en general y la enfermería en particular. Estoy sumergida desde que nació en la plataforma #EnfermeríaVisible y solo voy a defender la profesionalidad y calidad humana de las buenas enfermeras... del resto, no. Al resto voy a ponerlas en evidencia siempre que pueda y tenga ocasión. Nuestra profesión se merece que sólo seamos visibles los buenos y que arranquemos a los malos profesionales como si de un tumor maligno se tratara.

Me he visto en situaciones muy complicadas desde que inicié mi labor profesional hace más de 27 años ya, como auxiliar de enfermería (TCAE) y he denunciado muchas de ellas a mis superiores... superiores que no sólo no han hecho nada si no que han mirado hacia otro lado.
Esto me ha pasado a mí...
  • He trabajado con enfermeros borrachos que no han sabido reaccionar ante una urgencia grave;
  • He trabajado con celadores borrachos que han venido a amortajar a un paciente y se han tenido que sentar para no caer o que su peste a vino se olía a kilómetros; 
  • He trabajado con auténticos enfermeros kamicazes, capaces de coser cualquier herida que cayera en sus manos como si no hubiera un mañana... Sedas enormes en dedos o en cara, sin levantar curas durante días aunque lo sucio de la herida inicial recomendara una revisión diaria.
  • He visto a auxiliares cuasi-ordenar a familiares y acompañantes que lavaran a su familiar si querían estar limpitos ese día... si no, ese día no tocaba.
  • He visto como enfermos comían su comida fría porque nadie se ha dignado a calentarla... o las auxiliares han protestado cuando se les ha pedido. 
  • He visto sistemas de drenaje colgar de camas durante días y de palos de suero porque nadie se dignaba a llevárselos una vez retirados de la herida o de la sonda vesical; 
  • he visto quitar puntos con uñas de manicura por no ir a buscar unas pinzas adecuadas; hasta una supervisora me ordenó una vez quitar todos los puntos de la planta de pediatría que tocara retirar esa jornada con las mismas pinzas... alegando falta de material. Por supuesto, no lo hice.
  • He tenido que ver cómo compañeros míos estaban sentados en el despacho del jefe comiendo pipas, mientras otros corríamos de un lado para otro atendiendo urgencias o atendiendo más de 60 números en la sala de curas, sencillamernte porque habían terminado con lo que les tocaba ese día. 
  • He trabajado con enfermeros que se quedaban dormidos en el control a la vista de todos y la supervisora nos pedía que no habláramos alto para no despertarlo
  • He visto a enfermeros «convencer» a enfermos crónicos y familiares que no era necesario que se les fuera a curar a casa...y ese enfermero no iba. Aunque la situación del enfermo o el calibre de las úlceras así lo aconsejaran.
  • He visto a enfermeros cometer errores en la medicación por no ir a revisarlo a la hoja de pautas... lo he visto como paciente.
  • He visto... he visto dejar una planta de uci con un solo enfermero a diario desde las 14 a 15 horas y desde las 21 a 22 horas. Creo que con conocimiento de la supervisora, si no, no comprendo que se hiciera con tal asiduidad... de hecho a la jefa se la veía durante la mañana un segundo y después desaparecía hasta el día siguiente. Yo me negaba a dejar mi servicio antes de final de mi turno y se me tachaba de «tonta»
  • He tenido noticia muy cercana de enfermeros que realizaban mal su trabajo de forma patente para todos y nadie hacía nada. Hasta que los familiares denunciaban... entonces, sí.
Creo que todos debemos tomar el toro por los cuernos en este asunto. Debemos afrontarlo para erradicarlo, todos: enfermeros, jefes, cargos intermedios... Creo que también las escuelas/facultades de enfermería son responsables: muchas de ellas se dedican a fabricar «enfermeros de serie» en una cadena de montaje nefasta e impersonal, descuidan la formación de sus alumnos, no supervisan qué enfermeros les forman en los servicios asistenciales ni cómo les forman; sus docentes no son siempre los más adecuados (sobre todo en enfermería... deberían ser docentes convencidos de la profesionalidad, capacidad y ciencia de la enfermería... no médicos revenidos, rebotados de otros sitios o que no valen para otro lugar, que muestran su incapacidad y resentimiento profesional en alumnos que han elegido enfermería por vocación y que sólo esperan que se les muestre lo que es y debería ser la enfermería en todo su esplendor, no solo como «pinchaculos» y «ponebatas»). Como ya dije en su día, en las Facultades de Enfermería deberían estar los mejores... no solo los elefantes buscando la senda de su cementerio profesional o los acomodaticios que solo buscan un sueldo bueno y un buen lugar hasta la jubilación... ¡Ojo, no digo que todas las facultades sean iguales! Seguro que las hay buenas y muy buenas; pero a mí solo me han contado de primera mano cosas que dejan mucho que desear. Cada uno que se mire lo suyo... Generalmente los alumnos se forman a imagen de quien les forma... De ahí pueden proceder muchos malos profesionales.

Esto es todo lo que deseaba contar hoy. Complementar lo que escribí hace semanas y dar la puntilla a lo que vamos a debatir hoy.

Y, por ahora, nada más... Cuidaos, por favor.