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viernes, 4 de diciembre de 2015

Memoria de mi enfermera LVII: «MEMORIA DE UNA MUJER OBESA»

Imagen: «Teame» de Jay Mantry

Esta vez el relato no es inventado. Voy a hablar de mí.
      Siempre he sido gordita. Desde pequeña. En mis fotos infantiles salgo con unos muslos llenos de pliegues y mejillas rollizas achinándome los ojos. Escucho en mi mente las palabras de mi madre... «¡¡Estabas tan HERMOSA!!», y todos sabemos que «hermosa» suele suponer un sinónimo de gorda. Las vicisitudes de mi vida me han llevado a que disfrutara de un peso normal solo durante unos años, hasta que estabilicé mi vida y empecé a engordar sin freno. Mis embarazos no han tenido la culpa de mi obesidad... ya estaba gorda en cada embarazo. Y no, no me engorda el agua ni soy de huesos anchos ni mi metabolismo es así... no más autoengaños: estoy gorda porque como mal y como demasiado con respecto a lo que gasto en mi actividad diaria.
      Bien, no entraré en detalles, pero he llegado a un GRADO DE OBESIDAD I,  es decir mi IMC ha superado, según la tabla de SEEDO, el índice 30.
      Decidí que debía poner solución a esta circunstancia. Debo cuidarme ahora que mi cuerpo no está completo, sabiendo como sé que la OBESIDAD es una enfermedad que a su vez es factor de riesgo para otras enfermedades como DIABETES, CARDIOPATÍAS y enfermedades Cardiocirculatorias, CÁNCER, OSTEOPATÍAS...
      Ahora estoy PONIENDO SOLUCIÓN... es decir, estoy bajando peso, y ya llevo perdidos 10 obesos kilos, de tal forma que ya no tengo obesidad grado I, sino, SOBREPESO grado II; pero, ¡ojo! NO ESTOY A DIETA NI ESTOY A RÉGIMEN. Llegados a este punto muchos se preguntarán qué estoy haciendo, entonces... Afirmo: no hay milagros. Y no hay resultados sin esfuerzos. Que quede claro.
      PUES HE CAMBIADO MI FORMA DE COMER Y ESTOY HACIENDO EJERCICIO FÍSICO A DIARIO.
      Como de todo... de todo. Todos los grupos de alimentos 5-6 veces al día, distribuyéndolos de forma decreciente y evitando azúcares simples, exceso de grasa y alimentos precocinados. Tomo todo integral y bajo en grasas, escapando como de la muerte de los alimentos que contengan grasas TRANS. En las comidas principales tomo siempre una gran cantidad de verdura, un poco de proteínas y un poquito de HC. NO PASO HAMBRE y pierdo peso. Algún día me permito comer algo fuera de lo habitual (un dulce, un trozo de pizza, más de una cerveza, un frito...), sin atiborrarme, probándolo y degustándolo, y al día siguiente lo compenso.
      Hago a la semana un mínimo de 6 horas de ejercicio físico: andar, pilates, bailar, gimnasio... lo que sea vale con tal de que tenga cierta duración e intensidad.
      No tengo la sensación de hacer nada especial. Lo he incorporado a mi vida cotidiana, a mis hábitos y no será algo que tenga pensado abandonar en ningún momento, porque forma ya parte de mi forma de  vida. Es decir, cuando llegue a mi peso seguiré haciendo lo que hago desde hace meses.
     He bajado 10 kilos de peso (me faltan unos pocos más), he mejorado mi forma física a todas luces, mi autoestima es fantástica, me ha bajado el colesterol ( sin danacoles ni puñetas), mi creatinina está fetén, el riesgo de diabetes e HTA (que heredo de mis padres) está a raya. 
      Las ventajas son infinitas... y, encima, ME VEO GUAPA... VEAN QUE ESTO LO HE PUESTO AL FINAL. Porque el objetivo no es una cuestión estética, el objetivo debe ser siempre un objetivo de salud, estar sano y permanecer así muuuucho tiempo.

El Servicio Andaluz de Salud tiene un programa de prevención/tratamiento de la obesidad, en niños y adultos. Yo llevo con mi obesidad, llevándola de un lado para otro, años... en urgencias, en consulta programada, en especialidades, en matrona... y nunca nadie me ha «captado» para poner solución a mi problema de salud. 
      La obesidad es un problema real de salud en nuestro país: según datos de Ministerio de Sanidad, datos revisados en junio de 2015

La obesidad afectaba ya al 17% de la población de 18 y más años (18% de los hombres y 16% de las mujeres). Si consideramos también el sobrepeso, un 53,7% de la población de 18 o más años padecía obesidad o sobrepeso.
Desde la primera Encuesta Nacional de Salud en 1987, la obesidad sigue una línea ascendente en ambos sexos, más marcada en hombres que en mujeres. Mientras que en 1987 el 7,4% de la población de 18 y más años tenía un índice de masa corporal igual o superior a 30 kg/m2 (límite para considerar obesidad), en 2011 este porcentaje supera el 17%.

Esto en adultos, en niños:

La prevalencia de obesidad infantil se mantiene relativamente estable desde 1987; un 27,8% padeció obesidad o sobrepeso con proporción similar en ambos sexos, 1 de cada 10 niños tenía obesidad y 2 sobrepeso.

Creo que son datos a tener en cuenta. Y muchas de estas personas están sin tratar, sin atender, sin captar para los programas que sé a ciencia cierta que existen en primaria. Eso sí, las únicas unidades de obesidad están en especializada o en hospitales, ¿para intervenciones quirúrgicas en obesidades mórbidas? ¿Solo se atiende para operar en casos desesperados y cuasi-imposibles? Sé que hay un negocio muy lucrativo en la colocación en clínicas privadas de balones intragástricos y sistemas de oclusión varios... en fin. 

Lo que está claro es que cuando una persona se decide a perder peso, no se le puede pesar, medir darle una charla y un papel fotocopiado con una dieta en la que le dice qué debe comer y vuelva en 15 días y le peso. Por experiencia propia afirmo que eso está abocado al fracaso desde el minuto uno. 
      Si los servicios de salud DE VERDAD desean acabar con esta situación y reducir de verdad la prevalencia de la obesidad en nuestra población, debería:
  • El abordaje de este problema debería ser desde PRIMARIA... sí, ese sistema tan abandonado por nuestra sanidad.  Se debería destinar recursos humanos y materiales y de formación en Nutrición (no cursitos ridículos de 30 horas... me refiero a un máster en nutrición, costeado por el sistema sanitario y no por el trabajador, of course!). 
  • Captar a las personas con sobrepeso u obesidad grado I. Parece que nadie se da cuenta de que es mejor empezar a perder peso cuando el problema inicia y no cuando está instaurado. Y SOBRE TODO INCIDIR EN LA POBLACIÓN INFANTIL. En colegios e institutos.
  • Dejar de asociar de una puñetera vez la obesidad con un problema de imagen. La obesidad es un problema de SALUD y solo debe observarse bajo ese prisma. La publicidad tiene una enorme responsabilidad en este asunto mostrando siempre modelos flacas en bragas y leggins. En fin. si los medios nacionales hicieran un acuerdo único en el que se nieguen a sacar publi de este tipo en sus medios... (Cierto, soy utópica...) La obesidad es un problema de SALUD, no se está más o menos guapa, se está más o menos SANA. Y tu aspecto no es más o menos atractivos: tu aspecto es más o menos SALUDABLE.
  • Tratar a personas con sobrepeso/obesidad de forma INDIVIDUALIZADA. Con esto digo que no todos engordan/engordamos por la misma razón. Los equipos que traten en las unidades de sobrepeso/obesidad deberían estar formados por médicos (¿endocrinos?), enfermeros con formación real en NUTRICIÓN, psicólogos (sí, psicólogos) y profesores educación física/entrenadores. El abordaje debería ser, de entrada y siempre, multidisciplinar. Enseñar a detectar hábitos no saludables, enseñar a identificar alimentos, a comprarlos y racionarlos, a distribuirlos, a elegirlos, a prepararlos-cocinarlos. Conseguir programas de educación física activa y real, no sólo en niños, sino en adultos. Introducir el ejercicio físico como un hábito cotidiano más en toda la población... DESDE EL COLEGIO.
  • Sí, sí, sé que es ciencia ficción... pero estoy segura que las intervenciones quirúrgicas de obesos mórbidos y los gastos que suponen patologías asociadas como diabetes, cardiopatías, gastos sociosanitario de patologías crónicas invalidantes y un largo etc., son mucho pero que mucho más caros. Esto sería una inversión dirigida a ahorrar. Hagan números.
Sé que esto funciona. Lo sé. Y lo sé PORQUE ESTE SISTEMA ES EL QUE YO ESTOY SIGUIENDO PARA CONSEGUIR LLEGAR A Y MI PESO IDEAL,  en base a mi estatura, sexo y edad. Pero me lo estoy costeando yo de mi bolsillo. Hacer acuerdos con centros deportivos municipales y privados, captar a población infantil... a todo niño/niña con sobrepeso, a los adultos, a ancianos. Crear unidades eficaces de sobrepeso/obesidad en centros de salud y educar en nutrición y hábitos saludables con afán de mejorar el nivel de salud, no como una forma de estar más guapo o que te quede mejor el vaquero o el bikini en verano. Nuestros servicios de salud suspenden en este tema... quizá alguno salga airoso en el examen, pero vistas las cifras de morbilidad referente a la obesidad, creo que tenemos motivos para ser pesimistas.

Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...
Editado 11 marzo de 2016

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