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miércoles, 25 de septiembre de 2013

Libro: «Suturas y Cirugía Menor para Profesionales de Enfermería»

Editorial Médica Panamericana, «Suturas y Cirugía Menor para Profesionales de Enfermería» (2008), obra conjunta de Enrique Oltra Rodríguez, Cristina González Aller, Luis Mendiolagoitia Cortina, Paz Sánchez Quiroga.

He de afirmar con enorme satisfacción que, por fin, encuentro un libro por y para Enfermería escrito por Profesionales de Enfermería. Sé que muchos considerarán esto un handicap en esta obra, a lo que debo responder que nada en absoluto a este respecto: la obra está considerada, abordada, tratada y escrita con un rigor y una calidad considerable, que no deja, por supuesto, nada que envidiar a otras obras sobre el tema escritas por otros profesionales. 
       En su Introducción, sus autores expresan la relativa controversia que existe en nuestra profesión y el mundo sanitario con respecto a que los Profesionales de Enfermería realicen labores de Cirugía Menor y la exponen como una labor en todo momento invisible: es una labor que no es muy vistosa, pero sin embargo reporta al paciente enormes beneficios, al reducir listas de espera y y solucionar problemas molestos de forma rápida y eficaz. Los autores resaltan la dificultad que han encontrado al realizar este libro al no encontrar documentación sobre cirugía menor dirigida a profesionales de enfermería, lo que redunda en la escasa importancia que en nuestro mundo de la salud se le da a este tema. 
      Es esta una obra de Revisión y Actualización de los métodos quirúrgicos llevados a cabo de forma cotidiana por los profesionales de enfermería, y que se suelen llevar a cabo en centros de salud, residencias y plantas de hospitales ,aparte de en los consabidos centros y servicios de urgencias. Suelen ser acciones quirúrgicas menores, que no suelen realizar los cirujanos por ser lesiones simples y banales que pueden ser atendidas adecuadamente en primaria o de forma ambulatoria; y suelen ser los profesionales de enfermería los que las realizan en su actividad cotidiana dado que muchos —no todos, claro— médicos generales y de otras especialidades no quirúrgicas no siempre saben o desean llevar a cabo —esto lo afirmo como mi verdad, como algo que he vivido y trabajado durante mis 24 años de experiencia como enfermera y no con ánimo de ofender ni de criticar ni de levantar polémicas; es una exposición objetiva—: suturas de heridas, curas de escaras-upp, drenaje de abscesos menores, heridas accidentales no complicadas, seguimiento y atención de heridas quirúrgicas... Todo esto lo lleva a cabo diariamente Enfermería. Era necesaria, pues una obra como esta.

La estructura de esta obra recoge la Historia de la cirugía llevada a cabo por profesionales no médicos y más tarde por enfermeros y recoge los aspectos ético-legales que nos amparan. Al entrar en materia, expone de forma sencilla y completa la fisiopatología de la piel y hace hincapié en la farmacología de las anestesias locales, cuidados pre y poscirugía, asepsia y antisepsia, técnicas, profilaxis... Está muy adecuadamente documentado con multitud de fotografías de materiales antiguos y actuales y de procesos antes, durante y después de la cirugía, lo que deja una imagen clara de la técnica; abundan, de igual forma dibujos y esquemas que explican muy bien todas y cada una de las mismas.

Considero que «Suturas y Cirugía Menor para Profesionales de Enfermería» (2008) es una muy buena obra de consulta y actualización de conocimientos en esta materia, tanto para estudiantes como para Profesionales de Enfermería. A mi parecer es una obra completa y rigurosa. 

Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...

viernes, 20 de septiembre de 2013

21 de Septiembre: DÍA MUNDIAL DEL ALZHEIMER










Mañana, 21 de septiembre, es el DÍA MUNDIAL DEL ALZHEIMER. Buscando un cartel para ilustrar esta entrada no me he decidido por ninguno y he querido tenerlos todos, cada uno de una asociación o de un estamento que trabaja para ayudar a los que sufren esta enfermedad y a sus familiares.
       No tengo mucho que decir, la verdad. 
      Esta enfermedad es cruel y horrible porque le roba a una persona sus recuerdos... y sin recuerdos no tenemos vida, no tenemos identidad. No somos nada, nadie...

Hace tiempo escribí un relato haciendo referencia a las Demencias; he querido recuperarlo para hacer un pequeño llamado sobre los que desconocen esta patología, para que entiendan lo que sufren los que la padecen y los que viven con ellos.

      Es curioso, ahora que lo releo, que este relato lo enmarqué en lo que llamo «Memoria de mi enfermera...» Espero recordarme siempre.

foto Lola Montalvo (C)


Me miro al espejo.
      Mi mirada se pierde en ese rostro arrugado y extraño. Que no conozco, que no considero propio.
    Y me asusto y me angustio y me aterrorizo... ¿Dónde estoy? ¿Quienes son esas personas que me rodean, que se acercan a mí, que quieren tocarme?
      Y lloro. Lloro mi miedo, mi pérdida de mí, mi angustia de mi interior desconocido.
      Miro mis manos, pero yo las recordaba más jóvenes, suaves, blancas y tersas. No son mis manos. Busco con la mirada a mi madre, su amado rostro de sonrisa fácil. Busco el consuelo de su mirada arropándome desde lejos. Creo vislumbrarla en ese rostro que se acerca a mí con una sonrisa inquieta.
      Pero sólo encuentro desconocidos, manos que me agarran, palabras que no entiendo... ¡Y grito! Grito y me sujetan y me pinchan y me amarran y... lloro. Lloro por mi miedo, por mi pérdida, por mi angustia.
      Cierro los ojos porque la oscuridad me engulle y su vértigo me atenaza.
      Despierto.

Miro mis manos. Y suspiro de alivio. Reconozco mis manos, arrugadas y llenas de manchas y grietas, resultado de cincuenta años de duro trabajo. Siento a alguien a mi lado... ¡mi hija! Que me acaricia el rostro y me besa y me baña con sus lágrimas que reconozco amargas por su sufrimiento diario. Por su pena, por mí. Me duele que sea yo quien le hace llorar con tanto dolor.
      Y recuerdo.
—¡Hija le digo con un susurro que amenaza llanto-, no llores hija!
—¿Sabes quién soy, lo sabes? -me pregunta ella con un temor en la mirada que me parte el corazón.
—¡Sí -respondo tragándome a duras penas la angustia-, ahora en este momento te recuerdo! ¡Me recuerdo!
   Y me abraza y me besa y me acaricia el arrugado rostro que ahora sé que me pertenece, que es el resultado de una vida... Ya pronto no me recordaré. Pronto ya no volveré a recordarla. Me sumergiré para siempre en la celda de mis recuerdos, esos en los que siempre seré joven...
      Perderé para siempre lo que he sido, lo que soy.
      Tengo miedo de que llegue ese día, mucho miedo, sí.
      Cierro los ojos.
      Noto unas manos que me apresan, un cuerpo que me aprieta, unos labios desconocidos que me besan y me agobian.
      Miro ese rostro que no conozco y en el que leo pena, pesar y le pregunto:
—¿Quién eres?

---ooo000ooo---

Las demencias se llevan toda la esencia de las personas: su memoria.
Imaginen mirarse al espejo y no reconocer el rostro que te devuelve la mirada.
Imaginen a esa familia no viéndose reconocida en esos ojos, los ojos de un extraño.
No me extiendo más.
Y, por ahora, nada más.

...Cuidaos, por favor.


jueves, 12 de septiembre de 2013

Marca personal - marca profesional, ¿juntas y revueltas? «YO Y MIS CIRCUNSTANCIAS»

Image courtesy of jscreationzs at FreeDigitalPhotos.net

Me sumo con esta entrada a la iniciativa de #CarnavalSalud que promueve el espacio de Salud y Sanidad: WIKISANIDAD. En su página web plantean un debate que me parece fascinante, precisamente por lo que nos supone a todos los que nos dedicamos, por un lado, a llevar a cabo nuestra labor como profesionales de la salud y, por otro, a llevar hacia delante un espacio en forma de blog, web, portal o redes sociales en general. Según ellos mismos plantean en su web:

Esta vez, y gracias a algún que otro debate en Twitter, queremos recopilar opiniones sobre la presencia online de los profesionales de la salud principalmente en espacios sociales como Facebook, Twitter, e incluso blogs, ya que en un mismo entorno conviven información personal y profesional a menudo de manera indistinta.
¿Consideras conveniente disponer de dos perfiles diferentes? Por el contrario, crees que es mejor mostrar todas tus facetas en una única cuenta, con información de salud y de todo aquello que te apetezca compartir?
¿Es necesario elaborar guías de usos y estilos como la de la Consejería de Salud de Andalucía? ¿O mejor que cada profesional decida cómo es su presencia en los entornos sociales?.

Yo tengo presencia en todos esos ámbitos: Facebook, Twitter y en este, mi blog. Y es cierto, mezclo información profesional (de salud y sociosanitaria) con opiniones personales, pero más en Facebook que en Twitter o en mi blog. ¿Esto está bien, es correcto o no?
      Creo que somos profesionales de la salud, pero ante todo somos personas imbuidas en un medio social que nos influye y afecta de forma directa. No podemos sustraernos a ese influjo y, menos aún, cuando estamos viviendo tiempos socio-económico-políticos difíciles, crudos, obscenos y empobrecedores. Con todo esto que he dicho en una sola frase... ya he mostrado una opinión personal y el tono en que lo hago lo enmarca y le da unos visos particulares.
      
Supongo que es imposible, por lo menos para mí, el no mostrar lo que los diferentes aspectos de la vida me parecen. En este blog procuro mostrar sólo los aspectos socio-sanitarios, la salud-enfermedad, las profesiones sociosanitarias, la educación en salud y su situación en medio de los avatares de una crisis que no por muy nombrada pierde su dureza y su crueldad. Pero en Facebook sí que me dejo «arrastrar» por la pasión y por la indignación o sorpresa que ciertos acontecimientos me producen. Lo hago, sí, pero creo que siempre envuelta en el celofán (o eso creo) del interés común, la solidaridad, la defensa de lo público y mi inmensa preocupación por la salud y bienestar de los ciudadanos sanos y enfermos. ¿Eso me justifica? No sé.
      En su momento consideré que debía separar mi perfil «personal» del profesional... sobre todo a resultas de una muestra de blogueros sanitarios y profesionales de la salud 2.0 en la que me vi dibujada de forma objetiva y que no dejó de sorprenderme por lo que de mí se veía en intenet. Por ello, desde entonces, reservo SIEMPRE este blog y, en su mayoría, mi perfil de Twitter para cuestiones profesionales, dejando mi perfil de Facebook para todo lo demás... ¿Por qué? Porque en Facebook mi perfil no es meramente «enfermera», es escritora, madre, estudiante, ciudadana... y me relaciono con muchas gentes, creo que todas buenas, que tienen otros intereses aparte de la Salud y la Sanidad. Esas inquietudes se me contagian y muestro lo que me parece lo que veo, lo que leo y lo que escucho.

No creo que nadie, profesional o no, pueda mostrarse al mundo sólo como profesional y no como persona que piensa y opina. Hasta cuando mostramos pautas, consejos de salud, estadísticas, gráficos... en todo dejamos mostrar lo que somos y lo que pensamos. Al seleccionar unos y no otros dejamos ver una enorme parte de nosotros mismos. Sobre todo en algo tan poco «exacto» como es todo lo que respecta y afecta a la salud y la enfermedad. Cuando nos decantamos por unos cuidados y no otros, cuando damos preferencia a evidencias y no a otras cuestiones, cuando aconsejamos unas pautas y desaconsejamos otras... dejamos mostrar mucho de nuestro interior como personas, aunque lo hagamos envueltos en una bata blanca o en un pijama de hospital.
      La cuestión radica en saber conseguir ese equilibrio. El equilibrio que permite que se vea de forma clara y patente cuando una de tus manifestaciones radica en el ámbito de lo personal y cual de tus publicaciones es marcadamente profesional. Que no se pierdan las formas ni se caiga en un «nosequé chabacano». Que cuando te lean o te escuchen o te vean se capte al instante en qué medio estás.
      Es por esa razón que este espacio al que adoro, que es mi blog, lo reservo SIEMPRE a cuestiones profesionales y temas sociosanitarios y si toco algún tema candente o delicado lo hago siempre desde el prisma de su relación con la salud y bienestar de las personas. Aún así, estoy segura de que aún en la entrada más científica, con más referencias bibliográficas, con más enlaces del tema más actual, siempre dejo patente mi huella personal, siempre dejo caer por donde van mis tiros... si se me permite la expresión. El motivo es lo que he indicado más arriba: somos profesionales pero ante todo somos personas y una cosa y la otra no se pueden separar ni entender por separado.

Debo afirmar, además, que creo que muchos usuarios, lectores, seguidores o como se les quiera llamar, en numerosas ocasiones solicitan del profesional ese pequeño toque personal, ese trocito de su espíritu o su corazón y se ve muy clarito cuando ellos mismos te piden la opinión sobre un tema en concreto. Ellos necesita saber y tener patente que te mueves en su misma onda, que tienes, quizá, las mismas inseguridades que ellos, que entiendes sus miedos, que no les miras desde una fría y lejana altura de superioridad (algo que muchos profesionales cultivan hasta la saciedad y no entiendo por qué). Esto, lejos de bajar la calidad del profesional, lo enaltece, porque sólo el que sabe temer y tiene inseguridades y miedos entiende al que en su momento sufre esos mismos temores. Lo llamaré empatía y la empatía no es profesional es personal ahora y siempre. Es una faceta personal que enriquece la la faceta profesional.     

Esta es mi opinión... como persona y como profesional y como «internetera».

Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor.