Política de cookies

jueves, 29 de noviembre de 2012

Memoria de mi enfermera: XLII: ¿Papá, Mamá, podemos hablar de SEXO?

Foto Lola Montalvo (C)

Tengo 9 años y muchas dudas. En el cole los niños y niñas me cuentan cosas sobre lo que hacen los hombres y las mujeres cuando se acuestan juntos y no me lo puedo creer. Algunos hacen bromas y mis amigas me dicen que los bebés salen de la tripa de las mamás. 
    Me pone nerviosa que bromeen sobre estas cosas, me da miedo que las niñas se puedan quedar embarazadas con un beso o que si haces pipí en el servicio de los chicos te pueden pasar cosas malas. Una amiga me ha dicho que las mujeres sangran cada mes...  ¡Ay, a mí todo eso me da miedo!
     Y mi amigo Pablo me ha dicho que dos hombres o dos mujeres se pueden casar igual que lo hicieron nuestros padres. Entonces, no pueden tener bebés, ¿no?
     Veo la barriga de las mujeres embarazadas y me parece increíble que dentro pueda haber un bebé... ¿cómo ha entrado dentro? Si salen de la barriga como dicen mis amigas, ¿por dónde sale?
      ¿Qué son las relaciones sexuales?
      ¿Por qué los novios se besan en la boca?
      ¿Por qué los niños y las niñas somos distintos?
      ¿Por qué...?
      Sí, tengo muchas dudas. Y mis amigos y amigas, también. En el cole nos explican algunas cosas, pero yo creo que se lo tengo que preguntar a papá y a mamá.
     ¿Ellos me explicarán todo?

-----ooooo00000ooooo-----

Estas y otras decenas de preguntas nos las hacen nuestros hijos cuando llegan a cierta edad... ¿Y qué edad será esa? Pues depende de cada niño y niña, la verdad, depende de su curiosidad, de lo que oiga por ahí, de la información que le llegue por vías diversas.
      A nosotros como educadores que somos de nuestros hijos e hijas nos asaltan dos dudas muy importantes:
  1. ¿Cuándo debemos hablar con nuestros pequeños sobre sexo?
  2. ¿Qué debemos contarles cuándo les hablemos de sexo?
      La respuesta a estas preguntas requiere algo tan básico como el sentido común, no está amparado en grandes teorías científicas ni nada similar:
  •  ¿Cuándo?: cuando pregunten, tengan la edad que tengan.
  • ¿Qué debemos contar?: debemos contarles todo, la verdad, pero con palabras comprensibles, de forma sencilla, sin utilizar diminutivos coloquiales, llamando a cada cosa por su nombre y sin ridiculizar.
      Lo que no se puede tener ninguna duda es de que niños y niñas van a preguntar, unos más pronto y otros un poco menos pronto... pero lo harán. No hay que tener ningún temor a que llegue este momento, debemos procurar darle al tema la mayor naturalidad posible, porque no deja de ser algo natural en el ser humano. No debemos esconderles información, debemos de proporcionarles el ambiente de confianza necesario para que pregunten con total libertad, no hacer juicios de valor ni ridiculizar nada de lo que pregunten. La conversación debe finalizar con la sensación de que los dos, adulto y pequeño, han tenido una momento importante, y que éste finalice con la libertad de volver a preguntar cada vez que tenga una duda sobre este tema.
      Esto es fundamental, muy, muy importante, porque si no tienen esta libertad o confianza con nosotros cuando son niños, en las etapas de pre-adolescencia y adolescencia confiarán más en los amigos y amigas que en nosotros como adultos y eso puede ser muy peligroso dados los bulos y leyendas urbanas que corren y pululan por ahí con respecto a relaciones sexuales, métodos anticonceptivos y contagio de Enfermedades de Transmisión Sexual, bulos del todo erróneos y que nos damos cuenta de lo errados que son cuando los adolescentes se ven metidos en un lío muy gordo, no solo un posible embarazo sino una grave infección y/o enfermedad.
      Por último:
  • ¿Quién debe hablar con los pequeños, papá o mamá?
      Por supuesto en las familias monoparentales o en las que los progenitores son del mismo sexo, esta pregunta no tiene sentido. En las familias en las que el padre y la madre están igual de accesibles, vivan o no en el mismo domicilio, ambos deben implicarse en la educación sexual de sus hijos. Por regla general, el niño /a pequeño/a preguntará indistintamente a uno u otra, en el momento en que le surge la duda, porque aún no siente rubor o vergüenza ante ciertos temas, solo curiosidad. Pero en las etapas de pre-adolescencia y adolescencia el pudor y el corte hacen acto de aparición, por lo que pueden buscar al progenitor de su mismo sexo... aunque no tiene por qué ser así; por ello, no eludamos las preguntas de nuestros hijos aunque creamos que el otro/otra progenitor puede explicarlo mejor porque tiene su mismo género. Deben tener todo el tiempo la confianza de que sus dudas serán contestadas y atendidas.
      Si no sabemos algo, no tengamos problema en reconocerlo: invitemos a nuestro hijo/hija a buscarlo juntos en libros, en revistas de divulgación o en internet; no tenemos que ser perfectos y reconocer eso nos hará más fiables ante nuestros hijos, más cercanos y humanos, más como ellos mismos.
      Nunca es demasiado pronto para hablar de sexo y de métodos anticonceptivos... Lo dejo ahí. No nos arrepintamos jamás de haberlo hecho antes.

      Como resumen diré que debemos de hablar con nuestros hijos desde que son pequeños, responder a todas sus preguntas -aunque a veces, es cierto, se ponen muy pesados, sí, es verdad- y no eludir ninguna por muy peliaguda que sea. Crear un hilo de confianza mutua con ellos cunado son pequeños hará que sigan confiando en nosotros según se vayan haciendo mayores, dejarles abierta la puerta a que pueden confiar en nosotros como adultos, que no les juzgaremos, que no les criticaremos... evitará en un futuro muchos problemas. Imagínense los problemas más peliagudos... hasta esos. Es una mala situación el que nuestros hijos confíen más en sus colegas que en nosotros, ¿no creen? Muchos padres quieren que sus hijos adolescentes hablen con ellos cuando jamás lo han hecho siendo pequeños... y eso se puede evitar.

      Nada más. Me ha salido una entrada más larga de lo que esperaba. Espero no haber aburrido.
  • PARA SABER MÁS:
  1. Planned Parenthood: «Cómo hablar de sexo con tus hijos»
  2. EroskiConsumer: «Cómo hablar de sexualidad con nuestros hijos e hijas»
  3. Prosalud: «¿Sabes cómo hablar de sexo con tus hijos?»
  4. Junta de Andalucía: «Adolescencia y Sexualidad»
  5. Junta de Andalucía (para el profesorado): «Educación Afectivo-Sexual en Educación Infantil»
      Y, por ahora, nada más

jueves, 22 de noviembre de 2012

25 Noviembre: DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO

El año pasado, y con motivo de este mismo evento, ya hablé en este espacio sobre la violencia de género  y la necesidad de llevar a cabo todas las medidas a nuestro alcance para ponerle fin. Este tipo particular de violencia no es algo con lo que vayamos a acabar en poco tiempo, dado que ha sido algo relativamente reciente el conseguir que a las mujeres se les reconozca su derecho a que sean tratadas como personas en igualdad a los hombres y a que la violencia de los hombres contra las mujeres se la tipifique como un delito. Está demasiado arraigada en nuestra sociedad la supremacía machista para poder conseguir que desaparezca en poco tiempo. Las medidas sociales y educacionales, serán sin duda alguna las que podrá lograr que esta lacra toque a su fin, si es que un día lo conseguimos.

Imagen perteneciente a OMS

      Los datos que existen hoy sobre violencia contra las mujeres son abrumadores. Según datos recientes de la OMS (cuyo estudio pueden consultar AQUÍ), la violencia contra las mujeres en el mundo:

«Según las investigaciones internacionales que se han llevado a cabo, la violencia contra la mujer es un problema mucho más grave y generalizado de lo que se había sospechado hasta el momento. Tras examinar una serie de estudios realizados antes del año 1999 en 35 países, se comprobó que entre el 10% y el 52% de las mujeres había sufrido maltrato físico por parte de su pareja en algún momento de su vida, y entre el 10% y el 30% había sido víctima de violencia sexual por parte de su pareja. Entre el 10% y el 27% de las mujeres declaró haber sido objeto de abusos sexuales, siendo niñas o adultas. No obstante, los datos de los países en desarrollo eran, por lo general, escasos»

      En lo que llevamos de año, en España han muerto ya 43 mujeres a manos de un hombre, relacionado en la actualidad o en el pasado con ellas.  

      Se ha conseguido, con mucho trabajo, que la sociedad en su mayoría considere una actitud deleznable el que un hombre agreda a una mujer. Se ha conseguido, con mucho esfuerzo, que se reconociera la necesidad de que existieran juzgados específicos para estos delitos y que su proceso se acelerara lo más rápido posible para evitar la indefensión de las mujeres. Se ha conseguido, con mucho empeño, que las mujeres fueran protegidas por las leyes y alejadas de sus maltratadores, poniendo en marcha una serie de medidas coercitivas, que han tenido escaso resultado, la verdad, pero no ha dejado de ser un adelanto. En estos años de democracia se han conseguido muchas cosas para acabar con la violencia de género.

      En mi otro blog, Un saco con fondo, he hecho la crítica sociopolítica a las medidas anti derechos que por estos meses están llevando a cabo ciertos gobiernos autonómicos y el gobierno central en nuestro país, todos del mismo «color», poniendo en riesgo los logros sociales conseguidos hasta hoy... En el otro blog.
      
       En este espacio, dado que está dedicado a temas de Salud, Sanidad, Profesionales de la Salud y Personas me dedicaré a destacar el importante y fundamental papel que tienen los servicios de Salud en general y los profesionales de la salud en particular para detectar y denunciar toda situación de maltrato o violencia contra las mujeres que se den en su ámbito (por supuesto, contra las mujeres y contra cualquier persona susceptible de sufrir esta lacra: discapacitados, ancianos y/o niños).

      Los profesionales de la Salud tenemos la responsabilidad de estar alerta ante todo signo/síntoma de maltrato en cualquier usuario/paciente. Existen varios protocolos, pero me gustaría destacar el publicado por la Junta de Andalucía: PROTOCOLO ANDALUZ PARA LA ACTUACIÓN SANITARIA ANTE LA VIOLENCIA DE GÉNERO, en la que, desde nuestra obligación como profesionales de denunciar todo caso de violencia contra las mujeres, se destacan los indicios, signos y síntomas que ayudarán al profesional, tanto en Atención Primaria como Especializada, que posibilitarán determinar que una mujer está sufriendo cualquier tipo de maltrato físico, psicológico y/o sexual. Todos debemos conocerlo.

      Asimismo existen varios planes a nivel nacional en forma de:
      Todos estos protocolos y planes no sirven de nada si los profesionales de la salud no tenemos claro  que es nuestra obligación de estar al día en nuestra formación sobre este tema, así como tener igualmente diáfano que es nuestra responsabilidad detectar y ayudar a denunciar cualquier tipo de maltrato y/o abuso contra las mujeres. Somos un pilar fundamental en la cadena social para ayudar a erradicar este problema y proteger a las mujeres que lo sufren. Muchas mujeres acuden a los servicios de salud buscando ayuda pero sin hablar a las claras de su problema, por miedo, por vergüenza o por la subyugación a la que un hombre puede tenerla sometida y que la lleva a la indefensión más absoluta.

     No olvidemos que la violencia de género es un enorme problema que está muy lejos de tener una solución y que darle una solución es trabajo de todos, de todos por igual. No sólo tienen que trabajar la Justicia, los Servicios Sociales y los Servicios de Salud, sino todos los ciudadanos tenemos la responsabilidad de poner nuestro granito de arena para acabar con ello. Todos. Educar en el respeto, en la tolerancia y en la igualdad; alejar a los violentos. Ayudar a la mujer que sufre... No miremos a otro lado. Todos podemos hacer algo.
      Y, por ahora, nada más.

martes, 20 de noviembre de 2012

Libro: «CONVIVIR CON HEPATITIS»


Hoy quiero presentaros el libro de Editorial Médica Panamericana, «Convivir con la Hepatitis» (2013), cuya autora, M. José Devesa Medina es profesora del Facultad de Medicina de la UCM y médica adjunta del Servicio de Digestivo del HU Clínico San Carlos, de Madrid.
      Como otros libros de la Colección Convivir con... de esta editorial, está pensada como una obra dirigida a pacientes y familiares de enfermos de Hepatitis, con una distribución en forma de preguntas y respuestas, escrito con un lenguaje claro, sencillo y muy didáctico y que pretende explicar qué es, en qué consiste, cómo se desarrolla y contagia, como se manifiesta y cómo se trata una hepatitis de origen vírico, así como sentar las bases para que los pacientes que sufren este tipo de infección puedan llevar una vida lo más normal y completa posible.
Existen distintos tipos de Hepatitis; las más frecuentes son víricas ocasionadas por virus A, B, C, D, E y TT, entre otros muchos. Pero también se pueden producir hepatitis por intoxicaciones y por consumo prolongado de alcohol. Con frecuencia estos tipos distintos se solapan, es decir, se puede encontrar un paciente con hepatitis crónica alcohólico y portador de virus B. Los tipos más frecuentes son la A, B y C. Veamos brevemente:
  • VHA: según la OMS, La hepatitis A es una virosis hepática que puede causar morbilidad moderada a grave. Cada año se registran aproximadamente 1,4 millones de casos de hepatitis A en todo el mundo. El virus de la hepatitis A se transmite por la ingestión de alimentos o bebidas contaminados o por contacto directo con una persona infectada por el virus. No suele cronificarse.
  • La hepatitis A se asocia a falta de agua salubre y a un saneamiento deficiente. Para este virus existe vacuna.
  • VHB: (extraído del Mundo.es) Se trata de la infección hepática más frecuente, aunque dado que se puede administrar vacuna, su frecuencia podría reducirse significativamente en los próximos años.
    En la actualidad, según datos de la OMS existen 400 millones de personas que tienen una hepatitis B crónica. La infección por VHB causa entre 500.000 y un millon de muertes al año. La prevalencia de la infección por el virus de la hepatitis B varía en forma importante en diferentes partes del mundo. Las tasas más altas de infección se encuentran en el sudeste asiático, China y el sur de Africa.
    Según en el momento en el que se adquiera la infección, el organismo tiene mayor capacidad para luchar contra el virus. Así sólo un 5-10% de los adultos que se infecta no puede eliminar el virus, mientras que esto ocurre en el 30-50% de los niños y en el 90% de los bebes. Al no librarse del virus, los individuos desarrollarán una infección crónica.
  • VHC: según la OMS, La hepatitis C es una enfermedad del hígado causada por el virus del mismo nombre. El cuadro clínico puede ir desde un padecimiento leve que dura unas cuantas semanas hasta una afección grave y permanente que puede desembocar en cirrosis o cáncer del hígado. El virus de la hepatitis C se transmite por el contacto con la sangre de una persona infectada. Se calcula que en el mundo hay unos 150 millones de personas que padecen la infección crónica por este virus y que más de 350 000 enfermos mueren al año por afecciones hepáticas vinculadas con él. La hepatitis C se puede curar con antivíricos. Actualmente no se cuenta con una vacuna; sin embargo, las investigaciones con tal fin siguen adelante. 

      El libro, «Convivir con la Hepatitis» empieza explicando cuales son todos los virus que pueden ocasionar una Hepatitis Vírica (echo en falta una breve descripción de qué son los virus y cómo infectan el organismo). Continúa explicando cómo se puede contagiar cada tipo -Vías de Contagio-, cómo puede cronificarse -o no- y cómo se puede tratar con fármacos y cuando es conveniente, porque dadas las circunstancias individuales, no siempre lo es. Resalta aspectos importantes para que el paciente puede llegar a llevar una vida lo más normal y completa posible, haciendo hincapié en actividades de la vida diaria como Alimentación, consumo de drogas, medicamentos y alcohol, Ejercicio Físico, Relaciones Sexuales, maternidad, lactancia... 
Como se indica en la propia obra:

«Es importante que el individuo que padece una hepatitis conozca su enfermedad. Debe ser el médico el que informe al paciente acerca de las vías de transmisión, las posibilidades de contagio en el entorno familiar y laboral, los hábitos de vida saludables que ayudan al control de la enfermedad, el pronóstico de la misma y sus opciones terapéuticas. 
En este texto encontrarán respuestas que ayudan a mejorar la convivencia con su enfermedad y con ello su calidad de vida.»

      Me gusta el tono positivo de la obra en general que le ha dado su autora, su forma de abordar el tema, sin tremendismos, buscando en todo momento la comprensión y, con ello, proporcionando las herramientas para que paciente y familiares afronten esta situación con una actitud realista y práctica. Quizá echo en falta un índice de todas las preguntas agrupados por bloques: definición, tipos, contagio, alimentación, ejercicio físico... que facilite su consulta puntual. Por lo demás es una muy buena obra que recomiendo de todas, todas.
Y, por ahora, nada más

martes, 13 de noviembre de 2012

Diabetes: «PROTEJAMOS NUESTRO FUTURO»


Este año se celebra nuevamente, el 14 de noviembre, el Día Mundial de la Diabetes con el lema: PROTEJAMOS NUESTRO FUTURO.
En entradas anteriores he tratado el tema de la DIABETES (qué es la diabetes y cómo viven algunos pacientes su enfermedad), por lo que no voy a insistir en el tema.

La International Diabetes Federation  ha propuesto este lema dentro de su programa de cuatro años, «Educación y Prevención en la Diabetes» cuya idea, creo que es bastante sencilla: educar a la población sana para que, en la medida de lo posible, podamos estimular en ellos el deseo de estar bien, de llevar una vida sana (dieta, ejercicio, no tabaco...) y que, por tanto, la enfermedad no aparezca. Es decir, más vale prevenir...
  • Reducir sobrepeso y tratar la obesidad, no olvidemos la estrecha relación entre ambas patologías. Obesidad en Adultos y sobre todo, la elevada tasa de Obesidad Infantil  que están apareciendo en estos tiempos.
  • Cuidar la dieta, abrazando las bondades de la dieta Mediterránea, algunos autores consideran que la crisis está facilitando que se lleve peor dieta, hipercalórica y poco cuidada, dado que se come más HC y menos verduras frescas. 
  • Abandono de hábitos tóxicos como tabaco, alcohol y otras drogas.
  • Hacer ejercicio de forma habitual... 3-4 horas semanales, a ser posible. No es necesario ir a un gimnasio; con salir a andar a diario una horita es suficiente para empezar.
  • Autocuidado: los profesionales de la salud tenemos como misión estimular en la población general el deseo de estar bien, de aprender a llevar a un vida saludable... Es responsabilidad de cada persona, de forma individual, el cuidar se su propia salud si aún no ha enfermado o de su patología crónica, si ya padece una. Los profesionales les proporcionaremos las herramientas necesarias para que puedan hacerlo.
No me extiendo más. Es un tema que trato con frecuencia y no deseo aburrir...
Cuidaros, por favor.

Y, por ahora, nada más.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Reflexiones: Vacuna de la GRIPE: ¿Obligatoria para profesionales de la Salud?

Imagen perteneciente a ELPAIS.COM

Estamos en plena campaña de vacunación de la GRIPE. Todos los pacientes crónicos, personas con patologías crónicas, personas sana susceptibles... se vacunan en esta campaña que suele finalizar a finales de noviembre, justo cuando llega el invierno y con él la epidemia de gripe, que cada año es distinta dependiendo de la cepa que haya ocasionado gripe en el Hemisferio Sur en el invierno que ellos en estos tiempos despiden, tal como ya expliqué en una entrada sobre este tema. En estos días vemos, por tanto, las consultas de enfermería llenas de pacientes esperando a recibir su dosis de este año.
Como expliqué, la gripe suele ser algo benigno para la mayor parte de la población, pero hay un porcentaje de personas que pueden llegar a morir por diversas complicaciones, sobre todo en países donde la situación socio-sanitaria es modesta.

En este artículo del País.com -que he elegido sólo porque plantea la pregunta correcta, por ninguna otra razón-, se establece el «problema» por el cual muchos profesionales de la salud, sobre todo médicos y enfermeros no están por la labor de vacunarse ellos mismos, aunque sí se lo recomiendan de forma constante a sus pacientes. Como persona mi opinión es tajante: me vacuno de la gripe porque he pasado una gripe, una sola, en toda mi vida, y lo pasé fatal, horrible y haré todo lo que esté en mi mano por no pasar otro episodio semejante.

En esta entrada daré mi opinión como enfermera
Los profesionales de la salud nos vacunamos de Hepatitis A y B, tétanos, difteria -sobre todo muchos que trabajan en pediatría- y de todas aquellas patologías de las que existe vacuna. Si nos desplazamos a países que así lo requieran,  lo hacemos de fiebre amarilla, tifus... y todo lo que surja. Cuando se consiga sintetizar una vacuna contra el sida, estoy absolutamente convencida de que la mayoría se vacunará contra el virus del VIH... Entonces ¿por qué rehúsan vacunarse de la gripe?
He escuchado todo tipo de explicaciones y de excusas. Unas convencen más que otras. No voy a criticar ninguna ni a cuestionarlas. Queda, digamos, en la esfera de la opinión personal de cada profesional.

Como profesionales de la salud nos cruzamos a diario con decenas de personas enfermas, con patologías infecto contagiosas. No sólo podemos contagiarnos nosotros, si no que nosotros podemos ser fuente de contagio para otros pacientes susceptibles y/o graves y  más delicados. 
Hacemos campañas en la necesidad de un correcto lavado de manos, dado que somos conscientes de que nuestras manos, nuestra ropa, nuestra persona en general puede posibilitar el contagio de ciertos microorganismos a pacientes delicados. Somos consientes de la necesidad de cierta medidas de barrera para impedir que ciertos procesos infecto contagiosos lleguen a otros pacientes...
Pero, ante la vacuna de la gripe, estos mismos profesionales se niegan a administrársela a sí mismos.
¿Por qué?
Ante esta negativa, en algunos servicios de salud se están planteando obligar a los profesionales a que se vacunen de la gripe todos los años, con lo que estos supone: rebelión de los afectados ante la posibilidad de una medida de este tipo.

Reconozco que no lo entiendo. Mi postura como profesional de enfermería es que me debo vacunar y recomendar vacunarse a mis pacientes. También recomiendo a mis compañeros que lo hagan. Creo que debemos hacerlo sin que nadie nos obligue, al igual que debemos cambiarnos de uniforme a diario o lavarnos las manos cada vez que atendemos a un paciente o comemos o fumamos o vamos al aseo... porque son acciones que no sólo nos afecta a nosotros y a nuestra salud, sino que afectan directamente a los pacientes y personas sanas susceptibles que atendemos a diario. Nadie debe obligarnos, entra en nuestro sentido común como profesionales. Eso sí, no estoy de acuerdo en que ningún servicio de salud obligue a nadie a nada, ni a vacunarse de la gripe. Al, menos, ésta es mi opinión como enfermera.
Y, por ahora, nada más.