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miércoles, 20 de junio de 2012

Libro: «EL PRETICANTE» de ALBERTO PUYANA


El pasado 15 de junio, en la Línea de la Concepción, Cádiz, tuve el gusto de asistir a una presentación de una novela... pero asistí ¡para presentarla! La novela en cuestión se titula EL PRETICANTE y su autor, ALBERTO PUYANA, es colega por partida doble: escritor y enfermero... y bloguero. ¡Triple!

EL PRETICANTE, es una novela que surge del blog del mismo nombre que Alberto creo en el 2008. Como os podéis imaginar, se trata de un título basado en el lenguaje coloquial de la provincia de la que es originario Alberto, de Cádiz. Allí, como en muchas partes de nuestro país, al enfermero antiguamente se le conocía como ATS -fea denominación- o practicante, que en dialecto andaluz queda como el título en cuestión «preticante».

Se trata, como bien imagináis también, de una novela de humor contada con mucha gracia, sí, pero también con mucho arte, respeto y valor... Escribir un relato o historia doloroso, misterioso o sentimental es relativamente sencillo; lo realmente difícil es hacer reír. Y Alberto lo logra con esta novela, que se desarrolla en un hospital de la zona... de nombre imaginario, en el cual, un paciente, Paco Penas, ingresa debido a una dolencia. Allí comienza su verdadero calvario. Está contada con grandes dosis de ironía, cierto cinismo y mucha autocrítica, ya que sabe ponernos ante el espejo y hacernos ver los clichés que muchos de nosotros/as como profesionales cometemos a diario y, por qué no, también como pacientes. Pero, también, en esta novela se capta rápido el enorme cariño que Alberto Puyana siente por su labor enfermera, por su planta de Medicina Interna, por sus compañeros y por sus pacientes.

Conocí a Alberto Puyana gracias a su blog que Andoni Carrión y Carlos Núñez..., «La Comisión Gestora», me dieron a conocer a través de ese poder extraño que tienen las redes. En seguida me enganché a su blog, gracioso e inteligente, irónico y ácido, a la par. Un día me comentó que iba a novelar el blog y las vicisitudes de Paco Penas y me sorprendió pidiéndome que le escribiera el prólogo. Como podéis imaginar, para mí fue una enorme alegría que un colega me pidiera algo así, cuando hay muchos por ahí que podrían hacerlo mucho mejor... Así que, con muy pocas dosis de humildad, acepté y le escribí un prologo que ahora inicia las páginas de su novela. 

Hace poco me pidió que si podía ir a su presentación... a colaborar en su presentación. Acepté. Fui. Presenté.

Allí conocí a Alberto en persona, a Carlos Nuñez y Andoni Carrión, a la bloguera Talamasca del blog «El cementerio de los libros», que en su entrada explica mucho mejor que yo la presentación: encantadora mujer, emotiva, luchadora; conocí  al presidente del Colegio de Enfermería de Cádiz, Rafael Campos Arévalo, que también presentó la novela de Alberto y que demostró el apoyo que este colegio muestra a la labor de sus profesionales, no sólo en el ámbito sanitario y de la salud, sino en el cultural. Tuve también el placer de conocer a varios compañeros y amigos de Alberto y emocionarme ante el apoyo incondicional que le tienen, apoyo completamente merecido, todo hay que decirlo, porque Alberto es una magnífica persona, cercano, simpático y generoso.

Andoni Carrión, Alberto Puyana, Rafael Campos y yo
Su sonrisa dice mucho de él, su alegría...




Alberto y yo



En esta foto vemos a Alberto firmando, Carlos y  Andoni (al fondo) conversando con Rafael Campos (de espaldas).









Sólo añadir que nos lo pasamos muy bien. Estuve muy a gusto, mucho, entre un grupo de personas que acababa de conocer, cierto, pero que parecía que conocía de toda la vida: amables, simpáticos, cercanos, acogedores... Fue un momento divertido y emotivo. 
Espero que os animéis a leer esta novela, que encontraréis en Bubok, AQUÍ
Y espero que Alberto tenga mucha suerte y le den a su novela el verdadero valor que tiene...

Y, por ahora, nada más.

jueves, 14 de junio de 2012

Memoria de mi enfermera XL: «Nací para salvarte»

 Imagen de El País 13 junio

Imagen de El País 14 junio

El niño abraza a su hermana bebé que se revuelve entre sus inexpertos brazos mientras gorjea, quizá asustada por estar en un sitio como ése, entre tanto desconocido, muchos de los cuales les hacen fotografías mientras chascan los dedos intentando llamar su atención para que mire a las cámaras.
El pequeño está nervioso, pero es una sensación agradable. Un nerviosismo producto de la felicidad, por saberse vencedor, por haber dejado atrás una horrible enfermedad que casi le arrebata la vida...
...Atrás quedaron los interminables días ingresado en el hospital, entre sueros, máquinas atemorizantes y agujas, entre medicamentos de nombre impronunciable que te dejan débil y más enfermo aún...
...Atrás quedó el llanto de mamá cuando creía que no la escuchaba, sus susurros llenos de miedo mientras conversaba con papá y ambos escondían su angustia en los brazos del otro, esperando sin éxito, que yo no lo apercibiera. El dolor pintado en su cariñosa mirada, la pérdida insinuada que se dejaba ver de vez en vez en cada rincón de la habitación del hospital. El miedo, la angustia, el llanto...
...Atrás quedó la soledad en una habitación asilada o en casa, mirando por las ventanas a otros niños jugar en la calle, corriendo de un lado a otro, arrebolados por las carreras y la felicidad, ajenos a la espantosa realidad de que otro mundo más horripilante es posible... y no les ha tocado a ellos; me tocó a mí.
...Atrás quedó el temor a morir, un miedo angustioso que no me abandonó jamás hasta que...

...Hasta que llegó ella.
La miro y sonrío una vez más.
Mamá me dijo un día que tendría un nuevo hermanito o hermanita, que cuando naciera me curaría. Su cara llena de esperanza me acarició durante los nueve meses de espera. Y cuando nació, se produjo el milagro. Ella llegó y con ella llegó mi curación.
La miro y siento su cuerpecito, blandito y cálido, contra el mío. Se revuelve una vez más y con su regordeta manita me pellizca las mejillas. Y me río, me río con una alegría que nunca creí capaz de llegar a conocer. La miro, la beso y río. La quiero con toda mi alma. Porque vivo gracias a ella

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Estos días hemos conocido las noticias de varios niños, Noa, Leire, en Barcelona, y Estrella, en Andalucía, que han venido a este mundo para ayudar a salvar la vida de sus hermanos, enfermos de padeceres espantosos, mortales y sin cura... a no ser que se les hiciera un trasplante de médula de características muy concretas. ¿Cómo se logra esto? Con la selección genética de embriones con lo que se obtiene una nueva vida, un nuevo ser, con cuya sangre del cordón umbilical se obtiene células que una vez trasfundidas «curan» la médula enferma del niño enfermo que a partir de entonces se puede considerar curado.
Son, así, hermanos que nacen casi «a la carta» para proporcionar a sus hermanos mayores una oportunidad de curación. Ese es el verdadero milagro de la ciencia.

Esta técnica ha sido muy criticada por ciertos sectores que consideran que la ciencia no debe guiarse por la ética, sólo..., sino por la moral, dictada/impuesta por ciertas creencias o religiones. Bajo mi punto de vista son opiniones y nada más, opiniones válidas como tal pero que jamás deberían influir en estos aspectos ni coartar la capacidad de la ciencia de mejorar la vida de los seres vivos y las personas que vivimos en este planeta. Si por algunas de estas creencias hubiera sido, no habríamos salido de la Edad Media...

Por último, no puedo evitar hacer referencia, una vez más, a la CRISIS que está llevando a los gobernantes a cortar las subvenciones para la ciencia, para investigar en diversas materias y en sanidad/salud. Esta es una muestra más de la ignorancia que guía la mano de muchos gobernantes... que cortan las partidas que generan riqueza, saber..., en definitiva, I+D+I y que permitirán que sigamos avanzando y generando riqueza. Se puede recortar en muchas partidas (cargos públicos, sueldos públicos, dietas y prerrogativas de cargos públicos, puestos creados por motivos interesados, jueces que dilapidan medios públicos...) antes que recortar en CIENCIA, INVESTIGACIÓN, SALUD... 
Todo lo que sea restar medios a EDUCACIÓN, SANIDAD, INVESTIGACIÓN... nos hace más vulnerables, ataca los pilares de toda sociedad que desea avanzar y evolucionar. Como afirmo: sólo la ignorancia puede mover la mano de estos gobernantes, la ignorancia o intereses partidistas y sectarios.
Acabé.
Celebremos la alegría de estas familias, de estos niños y compartamos con ellos su felicidad... ¡Les deseo lo mejor!
Y, por ahora, nada más.

martes, 5 de junio de 2012

Libro: «FARMACOLOGÍA EN ENFERMERÍA: casos clínicos»


El libro «Farmacología en Enfermería. Casos Clínicos» es una obra de Beatriz Somoza Hernández, María Victoria Cano González y Pedro Guerra López, que han coordinado a cerca de cuarenta autores de diversas profesiones sanitarias, publicada por la Editorial Médica Panamericana (2012)

La Farmacología es una disciplina de enorme trascendencia en las profesiones sanitarias dada la importancia que hoy día tiene la administración de fármacos, no sólo en Atención Especializada sino en Primaria. Enfermería es un pilar fundamental en este aspecto dado que en breve serán prescriptores de estos fármacos, pero desde siempre han sido los administradores de fármacos prescritos por otros profesionales de la salud. Saber en qué casos y a qué pacientes van destinados cada grupo de fármacos, sus indicaciones, contraindicaciones y forma de administración de los mismos, forma de prepararlos, vías, compatibilidades e incompatibilidades, efectos secundarios, efectos adversos... son factores de vital importancia que enfermería debe conocer al detalle, dado que casi ningún fármaco es inocuo y todos, en potencia, pueden resultar dañinos para el organismo si no se administran con todos los cuidados y precauciones. Enfermería es la que más cerca está del paciente en el ambiente hospitalario a la hora de administrar medicamentos y es la que suele detectar a priori cualquier alteración o efectos adversos y/o secundarios.

Este libro, estructurado y pensado desde un punto de vista eminentemente práctico, pretende aunar todos los pasos desde la prescripción, preparación de medicamento-paciente hasta la administración y vigilancia durante la misma. Sus autores han realizado una completa actualización de conceptos teóricos mínimos en indicaciones, vías de administración, farmacocinética y farmacodinamia, y que culmina en una serie de casos prácticos para hacer más fácil la comprensión y aplicación de los conocimientos explicados en el texto. Importante destacar los cuidados y precauciones de enfermería en la administración de cada grupo de fármacos, que refleja el importantísimo papel que tiene Enfermería en la administración de fármacos y en la vigilancia del paciente, sobre todo en el ámbito hospitalario. Todo ello en el marco de los Cuidados de Enfermería.

Tras un somero recordatorio en los primeros capítulos de cuestiones teóricas de Farmacología clínica, dosificación y vías de administración y seguridad de los medicamentos, los capítulos están divididos por grupos de fármacos, en cuyo desarrollo se hace especial hincapié en grupos de edad, sobre todo niños, ancianos y embarazadas. Se tocan casi todos los grupos de fármacos; quizá sus autores consideraron que eran los más oportunos, pero echo en falta tres grupos fundamentales dada su enorme importancia -lo que, por supuesto, no resta en la calidad general de la obra-: 
  • Las NEFROPATÍAS CRÓNICAS con o sin diálisis: fármacos como cinacalcet o sevelámero son de uso habitual en estos pacientes y enfermería debe conocerlos. Sí se tratan en el texto las eritropoyetinas en el apartado de hormonas, pero sería interesante que se les dedicara a este grupo de patologías un apartado específico.
  • La FLUIDOTERAPIA: creo que es oportuno que se hiciera un recordatorio de este grupo de fármacos, su composición, sus indicaciones, formas de administración y precauciones y sobre todo, sus contraindicaciones.
  • La FARMACOLOGÍA DE URGENCIA, por razones obvias.
En definitiva, considero este libro una obra magnífica que da una idea bastante aproximada del importante y destacado papel de la Enfermería en la prescripción -ojalá su regulación normativa esté cercana- y administración de fármacos tanto en Primaria como en Especializada, siendo este último, el de la administración, un papel que ningún otro profesional de la salud suele llevar a cabo, dado que quizá otros profesionales son los que recetan y prescriben en la actualidad, pero es siempre Enfermería la que en el ámbito hospitalario administra y vigila, por lo que es obligación de la Enfermería conocer si un fármaco es el correcto en tipo, indicación dosis y vía, así como ser capaz de detectar de forma precoz los posibles efectos secundarios/adversos que se puedan presentar.
Es una obra actualizada en la que sus autores han tenido presentes el papel que Enfermería tiene y va teniendo cada día más en la prescripción/administración de fármacos. Considero este punto de vista como importante en el desarrollo del texto.

Y, por ahora, nada más.