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martes, 21 de junio de 2011

Memoria de mi enfermera XXX: "Mis miedos"

Ya vienen los celadores a buscarme para llevarme al quirófano. Sí, aunque los enfermeros me han puesto un sedante al cogerme la vía, aunque me han explicado que el medicamento me ayudará a estar tranquila... aún sabiendo eso, tengo miedo.
Veo a mis hijos que están conmigo, en la habitación haciéndome compañía desde las 7 de la mañana. No han querido dejarme sol y se lo agradezco. Aunque procuran aparentar que están confiados, ellos tienen el mismo miedo que yo. Lo veo en sus ojos... eso no se puede disimular. Lo veo en sus sonrisas, en sus conversaciones en murmullos como si estuviéramos en una iglesia.
Sé que el pronóstico es bueno. Sé que es probable que cure del todo, que necesite radioterapia o no, pero que las probabilidades de que todo vaya bien son muy altas. Pero tengo un nudo en el estómago, un puñadito de mariposas traviesas que me hacen cerrar los ojos con fuerza y tomar aire profundamente...
«Todo irá bien...»
Escucho las voces de los celadores en el pasillo. Les oigo decir mi nombre. Entran y me preguntan el nombre mientras sujetan un enorme sobre de esos de radiografías con mis datos escritos en rotulador de esos gordos. Respondo con voz trémula que apenas me sale del cuello. Siento cómo el medicamento apacigua a duras penas los latidos de mi corazón.
En cuanto las enfermeras comprueban los sueros y la vía y mi pulsera de pruebas cruzadas -una vez más- me sacan de la habitación con movimientos profesionales, hablándome y diciéndome que ya veré que rápido pasa todo.
Mis hijos me besan en el pasillo y me dan apretones en las manos intentando infundirme confianza. Me da pena ver sus gestos contenidos de preocupación... ahora no pueden disimular; aún así me sonríen y me prometen que pronto nos veremos y todo habrá pasado. Me llevan a una sala muy luminosa y me pasan a la mesa de quirófano. Veo a todos con mascarilla y uniformes de colores azul, verde... Me hablan pero ya no soy capaz de entender todo lo que me dicen. A todo digo que sí. Sé que me sonríen y sus voces son amables. Me ponen una mascarilla que sale de la nada y me piden que cuente hacia atrás... siento cómo mi cuerpo se desliza rápidamente por un tobogán de oscuridad y ya no tengo miedo.
Ya no.
«Todo irá bien...»

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Los fármacos administrados previos a la cirugía están preparados para evitar que los pacientes sientan miedo... pero todos en un grado mayor o menor sienten cierta angustia cuando se les lleva a quirófano despiertos. No se puede evitar.
Tener esto presente, hacerse cargo de los sentimientos de nuestros pacientes y de sus preocupaciones ante su enfermedad es lo que hace que seamos mejores profesionales, objetivo que siempre debemos tener frente a nosotros en nuestro devenir profesional.
Y, por ahora, nada más.

Nota: hoy esta entrada se la dedico a alguien muy especial para mí. Empecé a escribirla justo cuando acababan de meterla en quirófano y dormirla. Sé que ha tenido miedo hasta que el sueño le ha restado todo temor.
Va por ti. Te quiero.

12 comentarios:

CreatiBea dijo...

Es curioso, pero, con lo nerviosa que soy, la única vez que he pasado por quirófano estaba muy tranquila. No tenía ningún miedo... Reflexionando después, creo que estaba tan angustiada con mis dolores que quería que todo acabase ya.

O los sedantes se portaron.

Muchos besos también para esa persona especial.

Y más para ti.

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Agradable mi reencuentro con tu blog después de las vacaciones.
Recuerdo amablemente el ingreso en quirófano la vez que estuve, no tanto el despertar.
Es verdad que el ambiente que se respira en ellos, los quirófanos, el poco tiempo que se tiene lucidez es agradable.
Un beso Lola y encantado de leerte de nuevo

tomae dijo...

...yo he pasado varias veces ese pequeño "tránsito"...recuerdo la última y no dejo de pensar en mi familia...cuando llego a las niñas sonrío, y cuando dicen que cuente hacia atrás, no cuento...rezo algo y me pego ese pequeño "viaje".

A la enfermera le pido que cuando despierte no me deje hablar...¡a ver que digo!

...PD también recuerdo a mis amig@s blogger@s.

Lola Montalvo dijo...

BEA: lo cierto es que los avances en anestesiología son increíbles, y sus especialistas se enfrentan al doble reto de reducir la angustia y evitar el dolor de los pacientes quirúrgicos. También se ocupan del dolor crónico, pero eso es otra cuestión.
Lo cierto es que su trabajo es uno de los más importantes y no siempre del todo valorado.
Muchas gracias, Bea, esa persona especial ya está mejor y espero que todo vaya bien hasta el final.
Besos miles

Lola Montalvo dijo...

MIARMA: me encanta verte por aquí de nuevo. Si tu recuerdo de tu paso por quirófano es agradable, es que sus profesionales cumplieron con su objetivo. La profesionalidad cada día es un valor en alza.
Besos miles y muchas gracias por regresar...

Lola Montalvo dijo...

TOMAE: Tu "cuenta hacia atrás" es original y maravillosa y cierto, algunas de las sustancias que se administran antes, durante y después de una intervención tienen un poderoso efecto de "droga de la verdad"... Eres prudente!
Besos miles... y espero que estés mejor, Tomae.

CumbresBlogrrascosas dijo...

El miedo es la más común e inevitable de las emociones y el que haya personas a tu alrededor que te reconforten en situaciones difíciles no tiene precio, aunque, por mucho que nos digan, yo creo que nunca dejamos de creer en el coco. La diferencia está en que ese coco va cambiando de cara con los años, pero temerle, le tememos igual. Cuando eres pequeño es el monstruo que se agazapa debajo de la cama y que, por mucho que te digan tus padres que los monstruos no existen, no les dejas irse de la habitación hasta que te hayas dormido. Después, hay muchos otros cocos: el paro, la hipoteca, el divorcio, etc. En este caso, el coco es el quirófano, pero al menos hay unos "padres" profesionales que no se separan de ti hasta que te has dormido.

Beso.

PaThOvEn dijo...

Fijate que hace alrededor de 1 mes atras me someti por primera vez en mi vida a una cirugia abdominal, y ha sido interesante esto de invertir el rol de enfermero por el de paciente... no podria decir que senti miedo o angustia mientras era llevado al quirofano... gracias a dios por los sedantes.

Saludos desde Puerto Montt, Chile

Lola Montalvo dijo...

PaThOvEn: para mí ponerme al otro lado, ser paciente, me pone nerviosa y me angustia mucho, porque no dejo de pensar en todo lo que puede ir bien... cierto, pero también en todo lo que puede ir mal.
Espero que todo te fuera bien y estés recuperado del todo. Un abrazo y gracias por leer y por comentar.

Serena van der Woodsen dijo...

Me imagino en la habitación esperando a que venga a por mi el celador y me muero de miedo! En mi planta nunca administramos medicación previa, o en tal caso no para la ansiedad. Últimamente vienen a por los pacientes super pronto, a las 8 menos 5 o a las 3 menos cuarto, en los cambios de turno! Y muchas veces no nos da tiempo ni a ir q verlo. Qué rabia y qué mala imagen da.

Lola Montalvo dijo...

SERENA: en breve me tienen que operar y te puedo segurar que me da pavor pensar en el momento en el que me lleven... ¡espero que me den algo!
Llevarse a los pacientes en el cambio de turno, cierto, es lo peor... porque enfermería debe revisar al paciente y no se lo ponen fácil.
Besos miles, Serena

Serena van der Woodsen dijo...

Pues ánimo y serena ;) Yo estaré aquí aguardándote. Besos Lola!

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