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martes, 8 de febrero de 2011

Memoria de mi enfermera XXVI: "Quemado"

Llevo tres años trabajando en este Centro de Salud. Está ubicado en una ciudad grande y populosa, por lo que la carga asistencial en importante. Me gusta ser enfermero, me gusta mucho; de hecho estudié esta carrera por vocación, no por otro motivo. No entiendo mi vida siendo otra cosa o trabajando en algo diferente. La Enfermería es mi vida.
Sin embargo, aunque me gusta lo que hago, aunque siempre quise realizar la labor que llevo a cabo a diario, no puedo más. Tengo casi cuarenta años y aún soy contratado. Tengo que ver cómo otros compañeros con menos años de experiencia que yo se llevan mejores contratos o más largos o en mejores sitios porque tienen enchufe con algún cargo o algún sindicato. A mí, en este puesto que tengo ahora, me hacen contratos cada dos meses... de refuerzo, lo llaman ellos, cuando en realidad llevo un cupo de pacientes completo: el más numeroso y con la mayor proporción de ancianos frágiles y con asistencia a domicilio. Hago mi trabajo, pero no cobro por ello, es decir, al ser un contrato de refuerzo no me pagan por el cupo que atiendo, ni por los domicilios que asisto. Y mis compañeros, con mejores contratos, sí.
No tengo que decir que a diario asisto en consulta de crónicos una media de veinte personas, más los que se presentan sin cita porque se encuentran mal o los que el médico de cabecera me envía nuevos. Sin contar la media de cinco o seis visitas a enfermos crónicos a domicilio que no se pueden desplazar al centro. Cuando termino, a media mañana o más, debo atender la sala de curas en la que durante dos horas pongo inyectables y vacuno niños, hago curas de heridas quirúrgicas y atiendo las urgencias que me surgen. La mayor parte de los días no desayuno, me como una manzana en cualquier rincón. Cuando acabo, me voy a poner los inyectables o a hacer las curas de encamados a domicilio... Dos días en semana me corresponden las urgencias en la calle, es decir, que si alguien se pone malo y el médico y el enfermero deben salir, pues me toca salir... dejando abandonado lo que en ese momento esté haciendo.
Estoy quemado, quemado hasta las cenizas.
Cada día me cuesta un enorme esfuerzo llegar a mi puesto de trabajo. Mi jefe de enfermería me dice que esto es lo que hay. Cuando le pido ayuda porque tengo la sala de curas a rebosar o demasiados inyectables en la calle, me dice que debo hacerme cargo de mis obligaciones y nunca me ayuda, a no ser que esté al borde del colapso. Como no le hago la pelota, me da las guardias peores, las que no quieren sus enfermeros amigos. Si me quejo, se me recuerda que mi contrato está pendiente de renovación. Porque mi contrato siempre está pendiente de renovación.
Espero que me entiendan cuando digo que no aguanto más, que estoy a punto de abandonar, de dejarlo todo, de claudicar... a veces me planteo no renovar, pero me hace falta el trabajo, ya saben: el piso, la hipoteca, los niños... Otras veces -debo reconocer esto y me duele-, cuando voy en el coche camino del centro de salud me planteo que si tuviera un accidente me lo considerarían accidente laboral... ¡No, no qué espanto de pensamientos!
Además, me aterroriza hacer algo mal con mis pacientes, equivocarme por la presión, por el estrés, por la carga de obligaciones... No podría soportarlo. Los trato con educación, atiendo lo que precisan, pero cada día me cuesta más, más...
¡Estoy quemado, quemado y no me queda otra que buscar una solución y pronto! Porque no aguanto más...

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¿Les parece exagerado?
Pues no lo es en absoluto... acabo de narrarles cual era mi situación y como me sentía yo cuando trabajaba en varios centros de Salud de pueblo en los que laboré durante cuatro años, hace de esto ya unos 8 años.
Así vivía yo y así viven hoy día muchos profesionales de la salud, muchos, demasiados. ¿Motivos? Cientos, supongo yo: sobrecarga de trabajo, inestabilidad laboral, presión de los superiores -en este medio, a veces, funciona mucho el pelotilleo, se me va a disculpar la expresión...-, decepción laboral, motivos personales, expectativas no cumplidas... ¡¡¡qué se yo!!!
Se le llama Síndrome de Burnout, y pone muy difícil el desarrollo normal y completo de la labor profesional. Os pongo un enlace de una revista científica sobre este tema, por si alguien quiere saber más.
Este no es un trabajo como otro cualquiera, no me harto de decirlo. Trabajamos con personas y con su salud, con su enfermedad. Con personas.
Sé que esta entrada quizá no le guste a mucha gente, pero es real, real como la vida misma. Es un trozo de lo que sufrí.
Y, por ahora, nada más.
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14 comentarios:

Susana Terrados dijo...

Creo que yo te comenté otra vez que la profesión de enfermero me parece poco valorada debido al esfuerzo personal tan inmenso que realizais, lo siento.
Ese y otros miles de síndromes os surgirán porque ya de por sí la vida laboral es ingrata pero los seres humanos lo somos más.
Besos.

Lola Montalvo dijo...

SUSANA: es de agradecer se valore este trabajo, como lo haces tú y otras personas. El problema es cuando el sistema, y a veces los superiores y los mismos compañeros, exprimen al profesional. Como bien dices tú: la vida laboral es ingrata, pero los seres humanos más. Besos miles y gracias por leer y opinar, Susana.

Anónimo dijo...

muy bien, yo también me siento así, trabajo en un Hospital pequeño, fronterizo entre dos comunidades, por las noches nos "cargamos" las enfermeras de dos plantas unos 24 o 26 pacientes de media durante el invierno y el verano, aunque en las encuestas del censo hospitalario no salgan esos números, pero mis compis y yo sí que sufrimos ese agobio asistencial día a día y noche a noche, sin ninguna respuesta por parte de nuestros superiores mas la de que "siempre os estáis quejando,¿no ves el censo?". !A mi me gusta tanto se enfermera!los pacientes son mi motor de arranque cuando estoy quemada, pero confieso que muchos días he pensado en dejarlo todo...

Lola Montalvo dijo...

ANÓNIMO: entiendo que la carga de trabajo que debéis soportar es bestial -disculpadme la expresión- y no de forma estacional, sino siempre. Eso quema a cualquiera, tenga o no vocación... y obliga a replantearse a menudo muchas cosas. Lo que me llama poderosamente al atención es que los superiores siempre tienen la misma respuesta en la boca, en tu servicio y en cualquiera. ¡Eso es lo que en la mayor parte de las ocasiones fastidia más, que en lugar de ayudar, critican! Está claro que a muchos les dan el cargo con la condición de que no molesten y de que aplaquen a los que de verdad curran y le dan al callo... Gracias por tu aportación; es enriquecedor recibir otras versiones de lo mismo. Besos miles

Serena van der Woodsen dijo...

Desgraciadamente, una situación mucho más común de lo que se piensa.

Lola Montalvo dijo...

SERENA: Así es, cierto. La cuestión es que nadie sabe que esto sucede ni por qué sucede. Sólo esperan que profesionales y centros respondan a sus necesidades sin más. Cómo lo hagan es otra cuestión. Gracias por leer y opinar, Serena. Besos miles

ana dijo...

Es uno de los golpes de la realidad. De repente, aquello para lo que has nacido, te quema el alma. Tienes que renacer por tu propio pie, porque nadie, y menos el sistema te va a echar una mano.

Son rachas muy duras, la verdad. Y poca gente entiende cómo se te queda el alma cuando las vives; afecta a todo lo demás.

Gracias Lola, por narrar con palabras certeras la realidad.

Lola Montalvo dijo...

ANA: es doloroso pensar que una ya no quiere trabajar en aquello para lo que ha nacido... lo has expresado muy bien, Ana. Es duro. Pero lo peor es que la gente, la tuya y la ajena, no lo comprenda. A mí me pasó, pero pude superarlo y ahora sigo con lo que me gusta, con lo que soy.
Gracias a ti, Ana, por leer y opinar. Besos miles

Anónimo dijo...

Hola compañeros, trabajo yo tambien en un hospital pequeño, comarcal y fronterizo, es dificil poder explicar todos los sentimientos en que vives cada día y que cuando hay cosas y problemas, los superiores no quieren saber nada, la contestación suele ser"esto no es un patio de colegio y teneis que resolverlo vosotros...." y yo me pregunto, si la ayuda no viene dada por los sueriores, ¿Quién lo va hacer..? Nosotrso tenemos una carga asistencial brutal..hay épocas anuales que aumenta el volumen 300%, veranos, temporada de esquí, semana santa, en esta población confluyen distintas estaciones de esqui, ya sea de España como de la parte Frances y todo viene a parar a nuestro hospital, y tenemos que actuar con el mismo personal igual que si fuera "temporada baja..." que ahora ya practicamente no se diferencia, donde vivo es un lugar turistico y aquí durante todo el año suele haber gente a montones por lo que se incrementa la asistencia sanitaria....Uno se quema, si, por supuesto que se quema, tal como dices el Sdm de Burnout, si, estoy diagnosticado si ¿Y...?tengo que seguir trabajando si quiero un trabajo, pero, al igual que otros compañeros que han dicho el que aquí, cada día me cuesta más ir a trabajar, si..cuesta mucho....

Lola Montalvo dijo...

ANÓNIMO: Lo que cuentas es muy grave, bajo mi punto de vista. Creo que la falta de recursos en los hospitales y centros asistenciales hacen que el personal, en este caso vosotros, trabaje en condiciones que se podrían considerar explotación. Eso es algo grave. Además, afirmo y me da igual que alguien me critique por ello, que los supervisores y adjuntos de enfermería no se caracterizan por sus cualidades profesionales precisamente... ni su capacidad de entender sus obligaciones, dado que cuando el trabajo está fatal y con enorme sobrecarga, casi todos regañan al que se queja, en lugar de ayudar ellos, echar una mano o partirse la cara con los superiores para que les pongan más personal... aunque no lo consigan. No, muchos supervisores, cuando hay mucho trabajo se largan rápido no vaya a ser que alguien les pida que echen una mano. Esa ha sido mi experiencia en los sitios en los que he trabajado... todos supervisor@s excepto una, Rosalía, en cirugía cardíaca y vascular del clínico, 7ª norte. La mejor supervisora y la única buena en todos los años que llevo trabajando.
Sí, cuando uno está quemado, no ve un motivo para ir a trabajar y es muy triste que el único carro que sea capaz de mover nuestro cuerpo sea el dinero que se cobra a fin de mes...
No sé si te sirve de algo, pero te entiendo; entiendo lo que estás sufriendo y sé lo mal que lo estás pasando. Siento no poder ser de más ayuda...
Gracias por tu versión de la situación. Es muy enriquecedora. Un abrazo.

Anónimo dijo...

Me he visto tan identificada que me ha dado pena. LLevo más de un año sin trabajar por cuidar de mi hija y porque ya no podía más. Me da pánico volver y eso que por fín tengo plaza y me hace ver las cosas desde otro punto de vista.

Lola Montalvo dijo...

ANÓNIMO: nuevamente me siento identificada con tus palabras. Cuando uno está quemado no ve una salida, pero cuando encima estás en casa cuidando de un hijo, se suma las pocas ganas de dejarlo en manos de otros para poder regresar al trabajo con las escasas ganas de regresar en sí. No tengas pánico. Seguro que los primeros días de tu vuelta al trabajo serán duros y difíciles. Pero esto es como montar en bici: cuando lleves unos días será coser y cantar.
quiero decir que sólo los buenos profesionales se queman. Se queman los que gustan hacer bien su trabajo, los que se preocupan por atender bien a sus pacientes, los que se desviven por estar al día, por mejorar, por aprender... Sólo los buenos profesionales se queman, por razones obvias. A los malos profesionales todo les da igual...
Espero que pronto regreses y nos cuentes que te va todo bien. Eso espero y deseo.
Gracias por leer y por dar otra visión de este problema. Un abrazo

Anónimo dijo...

Soy enfermera y trabajo en un hospital de ciudad a media jornada despues de mas de una decada(es lo mejor que me han ofertado en todo este tiempo);me encuentro totalmente identificada con el articulo(incluso lo de pensar en el accidente dirigiendome al trabajo).Es muy duro,porque la jornada en la que trabajo es donde mas carga hay (la titular va a trabajar en horario nocturno siempre),cuando voy al trabajo(que son pocos dias)estoy deseando de que llegue la hora de irme;me voy desquiciada y a todo lo que me rodea tambien;no encuentro motivos para ir a trabajar y encima no dejan de pedirte que cubras horas que nadie te va a pagar(compañeros que estan de baja,y no contratan a nadie);estoy mas que cansada y lo del PELOTEO en mi centro llega un momento que da ASCO,parece que estamos en una dictadura militar.Lo ultimo que sucede es que ya me afecta hasta mi relacion de pareja:Cambiar de trabajo,me lo he llegado a plantear porque hay demasiadas veces que miro a mi alrededor y me pregunto¿como hemos podido llegar a esto?

Lola Montalvo dijo...

ANÓNIMO: Siento mucho lo que estás pasando, porque me reconozco en lo que cuentas. En estos casos no hay consejo posible... ¿quién podría aconsejar? Pero vivir así es un infierno. Sin dejar ese, busca otras opciones, otras salidas. Y no tengas miedo a cambiar. Yo lo hice y me di cuenta de que existe otro mundo fuera de dictaduras como la que cuentas. Te deseo mucha suerte y espero que tu situación mejore.
Gracias por entrar y contar tu experiencia. Un abrazo.

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