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jueves, 29 de diciembre de 2011

Memoria de mi enfermera XXXVI: «Lo hemos conseguido...»

Foto perteneciente a ElPais

El cirujano acaba de salir para decirnos que todo ha ido bien. Miro a mi madre y a mis hermanos... en cuanto escuchamos las palabras que tanto ansiábamos oír, hemos respirado hondo, hemos suspirado de alivio. A todos se nos han llenado los ojos de lágrimas y hemos apretado las manos del cirujano y de la cirujana que ha salido después para darnos la buena nueva. Es como si necesitáramos alabar esas manos que han posibilitado que él pueda tener una nueva oportunidad. Hemos reído y llorado a la vez, sin apenas escuchar lo que los dos médicos nos decían: que la intervención ha ido bien, que ha salido de quirófano, que le están acomodando en la sala de trasplantes de la UCI, que nos dejarán verlo en un rato, cuando los enfermeros terminen de arreglarlo... y que ahora, sí, ahora comienza la batalla más difícil: que el injerto se acomode a su cuerpo, que su organismo lo reciba y lo adapte a su estructura y que no se produzca ningún rechazo.
      Rechazo. Quizá la palabra que más terror produce en los que han recibido un trasplante.
      Rechazo. El límite sin definir, que condiciona la diferencia entre éxito y fracaso.
      Rechazo.
    Los enfermeros de la UCI nos indican que podemos entrar a verlo. Pasamos de dos en dos. Nos ponemos bata, mascarilla, calzas y guantes, porque su cuerpo tiene ahora las defensas bajas y cualquier pequeña infección puede ser letal. Nos sonreímos con los ojos por encima del borde la mascarilla. No estamos acostumbrados a ese ropaje y nos sentimos incómodos, fuera de lugar, pero curiosos ante las nuevas sensaciones.
      Lo encontramos acostado, con la cabecera elevada y una mascarilla para el oxígeno que le tapa casi toda la cara. Un millón de tubos entran y salen de su cuerpo que se ve pálido, pequeño, vulnerable; pero fuerte. Fuerte porque ha sido capaz de llegar hasta aquí, después de tantos años de enfermedad y de diálisis.       Después de tantas llamadas que al final no eran para él. De tantas esperas durante horas esperando que ser suplente no sea una condena eterna.
      Sí, fuerte porque esta mañana cuando llegamos nos dio ánimos él a nosotros, aunque su mirada mostraba el miedo que le atenazaba el corazón. Fuerte porque entró en quirófano con una sonrisa y el signo de la victoria entre los dedos, susurrándonos que nos veríamos a la vuelta. Fuerte porque ha aguantado tantas horas de intervención y está ahí, respirando, latiendo, luchando...
Cierro los ojos y tomo su mano que, gracias al cielo, está cálida, llena de ese tacto que tan bien conozco y tanto amo. Él abre los ojos y me mira. El guiño de sus ojos me hace entender que sonríe. Aprieto sus manos más fuerte entre las mías.
      Y me susurra: «lo hemos conseguido»
      Dejo que las lágrimas resbalen por mi rostro sin oponerme. No tiene sentido retenerlas, porque él también llora.
      «Sí, lo hemos conseguido», le digo...
      «Pero ahora viene la lucha más difícil, la más dura y difícil...»


Le dedico este relato a E y ML, que esta semana de Navidad han empezado esta lucha. Mis mejores deseos para los dos
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Con estas elocuentes y bonitas imágenes de la Campaña de Donación de Órganos Francesa, creo que del 2011, termino esta entrada. Donar órganos permite salvar muchas vidas, muchas, y mejorar la situación de muchos enfermos que sufren una auténtica agonía en vida y que con un injerto pueden tener la esperanza de una oportunidad.
      Las estadísticas dicen que España es el país más generoso, claro que sí, lo es. No dejemos de hacerlo ni de serlo, por favor.
      Por último: cuando recibes un órgano acabas con una difícil situación de enfermedad pero, hasta que llegas a tener cierta normalidad pasa mucho tiempo; tras el trasplante comienza una batalla nueva ante la que, por lo general, no estás muy bien preparado: el rechazo, que consiste en que el injerto se muera sin remisión porque tus defensas acaban con él, porque no lo aceptan, lo consideran un «algo» extraño y lo atacan... Y ese rechazo es algo que se debe tener siempre presente. Entender y ser consciente de que, a veces, la batalla se pierde y vuelves a estar, no igual que al principio: peor. Lo saben muy bien muchos, muchos que han pasado por esta agonía. Lo sabe mi amiga Ana, lo sabe mi amiga S. Lo sabe mi querido J... Lo saben tantos y tantos como ellos...
      A todos y cada uno de ellos va también dedicado este pequeño relato, a ellos y a todos los que viven esta complicada situación. Empezar de nuevo, que no de cero, porque cuando se produce un rechazo, se empieza mucho, mucho más atrás...  Y todo es más difícil aún, hasta el hecho de que no te puedan trasplantar de nuevo. Un trasplante es siempre jugársela a todo o nada. Un trasplante es un acto de valor.

Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...
editado 4 abril 2017

jueves, 22 de diciembre de 2011

Memoria de mi enfermera XXXV: «Por Navidad»


Hace tres horas que la encontramos...
Rafaela ingresó por una presunta neumonía. Llegó a urgencias a finales de noviembre, según parece, acompañada de su hija. Pero a la hora de acomodarla en su cuarto, cuando por fin le dieron cama tras dos días en observación, la hija nos dejó su número de teléfono y el de la residencia de ancianos en la que estaba viviendo Rafaela desde hacía seis años. Si pasaba algo grave o si la daban de alta, debíamos contactar con la residencia.
De eso hace ahora casi cuatro semanas y no la hemos vuelto a ver.
Rafaela se mostró, desde el momento en que se quedó sola, como una mujer callada, con un insistente silencio que a muchos hizo dudar de una demencia, pero sus ojos con un intenso brillo de inteligencia rápidamente nos hizo comprender el error de juicio. Guardaba silencio por deseo propio y el motivo era su profunda tristeza. Ahora tengo la certeza absoluta de que así era.
Tras unas pruebas se confirmó el diagnostico: sufría una tuberculosis, por lo que hubo que ponerla en aislamiento respiratorio durante tres semanas, hasta que que ya no hubiera riesgo de contagio.
Me dio pena tener que dejar a Rafaela sola en el cuarto, aislada. Mientras que estuvo con otras pacientes, no hablaba, no, pero se distraía con sus conversaciones o miraba la tele que ella no podía pagar al no tener dinero para ello; su hija no había previsto esta necesidad. Y nadie la visitaba, nadie la visitó jamás.
Pero al dejarla sola en una habitación, aislada, pude ver cómo se marchitaba el corazón de Rafaela día a día. Una mañana, mientras le tomaba la tensión me dijo: «No llego a Navidad, antes me muero...» Sus palabras me helaron la sangre. Le repliqué intentando sonreír, pidiéndole que no se desanimara, dándole esperanzas, diciéndole que no estaba tan grave, que en pocos días se levantaría el aislamiento y podría regresar a casa... «¿A casa?» Y me miró. La enorme tristeza que emanaba de sus bellos ojos marrones me hicieron un nudo en la garganta. No tuve palabras que decir, todas me parecieron vacías, huecas. Tomé sus manos entre las mías y me esforcé en infundirles calor. Y ella me sonrió con una profunda melancolía.
Día a día vi apagarse a Rafaela ante mis ojos. 
Los medicamentos hacían su efecto, su infección mejoraba; los datos eran esperanzadores, su cuerpo se curaba. Así se lo explicaba yo a Rafaela cada vez que entraba y procuraba hacerlo a menudo porque me daba penita verla tan triste y sola cuando cerraba la puerta tras de mí. Entraba cada vez que pasaba por delante de su puerta y no tenía tareas más urgentes que hacer. Me daba igual que tuviera que lavarme escrupulosamente cada vez que entraba y salía. Merecía la pena, porque al entrar la mirada de Rafaela  mostraba las pocas chispas de felicidad que le vi en todo el tiempo que estuvo con nosotros.
Le ofrecí varias veces llamar a su familia. Pero siempre me hacía un gesto negativo con la cabeza.
Anoche la dejé en su cuarto. Mordisqueaba un mazapán cuando salí, deseándole feliz noche y prometiéndole que al día siguiente nos veríamos. Me miró y me dijo «adiós»
Cuando llegué a mi planta a las ocho, fui directamente al control, pregunté por ella y me dijeron que como siempre, con Rafaela no había novedad. Había pasado la noche tranquila. Me puse corriendo la mascarilla, me lavé las manos y entré.
Nada más verla lo supe.
Estaba tumbada en su cama, boca arriba, los ojos cerrados, el gesto tranquilo, con los brazos reposando a ambos lados de su cuerpo. Me acerqué a ella, tomé sus manos y la llamé, pero lo gélido de su piel me hizo saber que ya no me respondería.
Se fue mientras dormía tranquila... y sola.
Y hoy... hoy es Navidad.

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He dramatizado el texto un poco, he cambiado el nombre de la mujer, pero les puedo asegurar que esto fue real... palabra por palabra. No fue paciente mía pero el día que le retiraron el aislamiento, en Navidad, esa pobre mujer se murió, sola y seguro que triste. Y lo vivimos en nuestra planta con enorme pesar.
No sólo debemos mirar a las personas en los hospitales o en los centros de salud y residencias. Podríamos mirar a nuestro alrededor en todos los ámbitos de nuestra vida cotidiana. Seguro que más de uno está esperando que le miremos a los ojos o le tomemos una mano.
En estas fechas en las que tanto se desea felicidad -muchas veces porque toca o es lo que se dice por costumbre- hagamos que estas palabras salgan de verdad de nuestro corazón y lleguen con calor a quienes lo necesitan.
¡Y Felices Fiestas a todos, pasadlo bien!
Y, por ahora, nada más.

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jueves, 15 de diciembre de 2011

Libro: «SERVICIOS DE AYUDA A DOMICILIO. Manual de planificación y formación»



El libro «SERVICIOS DE AYUDA A DOMICILIO. Manual de Planificación y formación» cuyos autores son Rodríguez, P., Bermejo, L., Marín, J.M. y Valdivieso, C., de Editorial Médica Panamericana (2012) y con el respaldo de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, es una obra que se ha creado para servir de apoyo formativo a los Auxiliares de los Servicios de Ayuda a Domicilio. 

Es esta una obra bastante completa en la que se establece el marco filosófico y social que justifica la necesidad de tener adecuadamente estructurados estos servicios a domicilio como modo de lograr que los ancianos y dependientes vivan en su hogar el mayor tiempo posible. Sus autores establecen de forma harto completa qué requisitos deben tener los profesionales que lleven a cabo las labores más básicas del SAD en su papel de auxiliares y contextualiza la labor de estos profesionales en la estructura de los servicios sociales que las entidades públicas deben proporcionar. 
Me parece una buena obra, creo que es una estupenda herramienta como soporte teórico en la formación de auxiliares del SAD, basado en un modelo de atención integral centrado siempre en la persona, desde todas las esferas del ser humano y procurando siempre, como objetivos fundamentales en tal asistencia: la autonomía y la independencia del asistido. Destaco como elementos muy positivos de este manual que, al final de ciertos capítulos, aparte de bibliografía, aporta una serie de direcciones web que permiten al estudiante ampliar o complementar por sus propios medios los conocimientos aportados en el texto. 

Pero me gustaría destacar una carencia: los autores se detienen en enumerar una serie de actuaciones que en demasiadas ocasiones pasan de forma somera o enumeran demasiado deprisa, sin explicar ciertos cuidados y pautas imprescindibles en situaciones concretas, que un auxiliar de un SAD debe ser capaz de llevar a cabo para una correcta labor en su atención cotidiana. Esto que indico abarca el campo de los cuidados específicos en nutrición, higiene, eliminación y seguridad. En el texto se enumeran una serie de actuaciones en las que los autores no tienen presentes otras alternativas posibles y las posibilidades de darle solución, como en caso de higiene de boca cuando el paciente no colabora ni escupe, la actuación ante erosiones o eritemas en la piel, maceraciones en pliegues, los cuidados de una sonda nasogástrica antes de cada administración y entre horas o su higiene específica, o los cuidados de una sonda de gastrostomía y sus precauciones, los cuidados de los diversos estomas (colostomías y urostomías), cada día más presentes dados los avances en cirugía y los tratamientos paliativos, los cuidados de cánulas de plástico y plata en traqueostomías; los cuidados con sondas vesicales o la forma de cambiar y mantener colectores externos de orina; los cuidados básicos de escaras y úlceras de diversa etiología y grado; la toma de constantes básicas o la medición de glucemias; cuidados en pacientes con oxigenoterapia… por poner unos ejemplos muy básicos -la lista de carencias en este manual sería prolija y extensa-, pero que todo auxiliar debe conocer y controlar a la perfección, dado que son los cuidados que pacientes y familiares llevan a cabo en su propio domicilio. 

Como todo lo expuesto entra dentro del campo de los Cuidados de Enfermería, echo en falta precisamente esto: el aporte de un profesional de enfermería en este manual que aborde debidamente estos temas, dado que es un campo que le es propio y que habría expuesto adecuadamente, en forma de cuidados y tareas concretas, que considero fundamentales para que un auxiliar de un SAD sepa actuar ante lo más habitual que un enfermo o dependiente vive en su domicilio. Sin el aporte de un profesional de enfermería este tipo de manuales siempre estará incompleto.

Y, por ahora, nada más.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Mírame a los ojos, estoy aquí... ¡DIFERÉNCIATE!


El turno acaba de dar comienzo. En el pasillo ya se empieza a escuchar el ajetreo mañanero, el ir y venir de los que acaban de llegar que se mezcla con el caminar cansado y anhelante de los que están deseando irse a casa a descansar porque su turno está tocando a su fin.
Casi huelo a café en la oscuridad de mi habitación compartida.
Y me pregunto si hoy será el día en que mejore de mi enfermedad y pueda irme a casa como se van ellos..., o como te irás tú cuando lleguen las tres. Si hoy será el día... por fin.
Tú te pones el uniforme, aún con el velo del sueño en la mirada y sonríes a tus compañeros en el cambio de turno. Para ti es un día más, una rutina más. Pero para mí no...
Por eso te pido que, antes de entrar en tu servicio, reflexiones un segundo y me digas:
... ¿Será hoy cuando al entrar en mi cuarto me mires directamente a los ojos y me llames por mi nombre mientras me tomas la tensión o me das las pastillas del desayuno o me pones el termómetro o me auscultas el pecho?
... ¿Será hoy el día cuando, al realizar mi aseo, no me quitaréis toda la ropa dejando mi cuerpo expuesto a miradas que no deseo recibir, sintiendo cómo mi vergüenza me deja sin palabras y no puedo reaccionar?
... ¿Será hoy el día en el que me llamarás por mi nombre y no por mi número de habitación o por la enfermedad que sufro?
... ¿Será hoy el día en el que, cuando des tu ronda con sus compañeros, te sientes en mi cama unos segundos y me hables directamente a mí y no a tus colegas o a tus papeles haciéndome sentir un animal de laboratorio?
... ¿Será hoy el día en que cuando me preguntes que cómo me encuentro me mires esperando de verdad una respuesta, invitándome con tus ojos, con tu mirada o tus gestos a que diga de verdad lo que llevo en mi interior, lo que me preocupa?
... ¿Será hoy el día, quizá, en el que al cogerme una vía o pincharme una arteria para sacar una gasometría, si fallas, pidas ayuda al segundo intento y no te emperres en conseguirlo tú mismo por una cabezonería que me deja dolorido, triste y desamparado por tu impericia o tu soberbia?
... ¿Será hoy el día en el que cuando te diga que esa pastilla no me suena o que el médico me ha puesto otra irás a revisarlo al tratamiento y no harás que me la tome con temor, considerando que las dudas que muestro por mi tratamiento no son un insulto a tu capacidad profesional? ¿No crees que tú también puedes equivocarte y que eso no te resta nada en profesionalidad y en tu capacidad, antes al contrario si eres capaz de reconocerlo y prevenirlo?
... ¿Será hoy el día en el que cuando entres en esta habitación con otro compañero para realizar una tarea dejaréis de hablar entre vosotros obviando mi presencia como si de una silla se tratara y me haréis partícipe de vuestra charla o comenzareis una nueva conmigo?
... ¿Será hoy el día en el que aceptarás mi incapacidad para entender ciertos tratamientos o procesos sin irritarte o sin escudarte en datos científicos que ni conozco ni tengo por qué hacerlo?
... ¿Será hoy el día en el que aceptarás sin condescendencia mi temor al dolor o al sufrimiento ante la inminencia de una prueba nueva o de una intervención quirúrgica?
...¿Será hoy el día en que te des cuenta que la frase: "esto no duele nada" es completamente falsa y me acordaré de ella en cuanto me duela y que el hecho de que me la digas no consuela ni reduce mi temor, antes al contrario?
... ¿Será hoy el día en que podré expresar mis angustias, mis miedos, mis preocupaciones sin recibir un suspiro exasperado o una frase hecha?
... ¿Será hoy el día en el que no me trates como a un niño bobo, porque la demencia ha limitado mis facultades o mi intelecto está dañado por otros motivos, y me trates como a un adulto, hablándome como tal pero con palabras sencillas?
... ¿Será hoy el día en el que no me llamarás abuelo ni me hablarás más alto ni me hablarás con condescendencia sólo porque soy ya viejo?
... ¿Será hoy el día...?

Sí, para ti, médic@, enfermer@, auxiliar de enfermería, celador/a, técnic@ de Rayos o Laboratorio, farmacéutic@, administrativ@... es un día más. Para ti soy un paciente más, un caso más, un número más, una enfermedad más en la habitación de siempre, en la planta o en el centro de salud en el que llevas ya muchos años trabajando. Pero, ¿sabes? no lo soy. 
Por eso te pido hoy:

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Todos, como profesionales de la salud o con trabajos relacionados con ella, hemos cometido alguno de los errores que comento más arriba... espero que uno sólo de nosotros no tengamos todos juntos.
Necesitamos un poco de autocrítica porque, en este tema -como en otros-, no siempre hacemos las cosas bien.
Me adhiero a este Proyecto porque creo que, en nuestra labor diaria, deben primar la empatía, la humanidad, el respeto -y no sólo la seguridad, los conocimientos, la pericia y la profesionalidad que se nos exige- hacia nuestros pacientes y usuarios de salud. Sólo de esta forma se puede generar un ambiente positivo de confianza que, por otros medios, no sería posible obtener. Queremos que nuestros pacientes confíen en nuestra labor, en nuestra capacidad y profesionalidad, sigan nuestros tratamientos y acepten nuestras pautas y cuidados, pero esto sólo se puede lograr si les damos algo más. Y ese algo, por desgracia, no se enseña en las Facultades ni en las Escuelas. A veces hay que esforzarse por cultivarlo y conseguirlo cuando no se tiene de forma «natural».
Pensemos en ello; yo creo que es algo que todos podemos lograr. Mi trabajo lo he basado siempre en estos valores y produce más satisfacciones que decepciones.
¿Tú también quieres unirte? Un sólo gesto puede marcar la diferencia...
Y, por ahora, nada más

sábado, 3 de diciembre de 2011

DISCAPACIDAD... que todos los días sea «su DÍA»

Imagen perteneciente a VeraNoticias

Hoy, 3 de diciembre, es el Día Internacional de las Personas con Discapacidad. Creo que este día debería celebrarse a diario. Creo que todos los día deberíamos considerar los derechos de las personas que sufren algún tipo de discapacidad como fundamentales e inviolables, tanto como lo son los derechos de las personas que no sufren nada de esto. 
Dice la OMS:

Alrededor de un 15% de la población mundial, o mil millones de personas, viven con algún tipo de discapacidad.

El público en general y las instancias decisorias ignoran a menudo el gran número de personas que viven con discapacidades y deficiencias en todo el mundo y los problemas que han de afrontar. La misión de la OMS consiste en mejorar la calidad de vida de esas personas mediante actividades nacionales, regionales y mundiales, y en promover la toma de conciencia sobre la magnitud y las consecuencias del problema.
La jornada tiene por objeto dar a conocer mejor los distintos aspectos de las discapacidades y concitar apoyo a la dignidad, los derechos y el bienestar de las personas con discapacidad. Se pretende también realizar un trabajo de sensibilización sobre las ventajas que pueden derivarse de la integración de las personas con discapacidad en todas las facetas de la vida.

He tratado el tema de la discapacidad en varias ocasiones. En todas esas veces he intentado destacar lo mucho que enriquece a nuestra sociedad el aporte de todas las personas que la componen, sean como sean. Creo que una sociedad que integra los logros obtenidos por todo tipo de personas, que fomente la diversidad, es una sociedad rica y excepcional. Debemos luchar juntos por ello.

No es este el lugar donde suelo reivindicar ciertas cuestiones, pero esta vez voy a hacer una excepción. La crisis está llevando a muchos gobiernos, no sólo en España, sino en el mundo entero, a realizar drásticos recortes en sus economías. Ello hace que se «reajusten presupuestos» y se reduzcan o directamente se anulen las partidas destinadas servicios sociales, a personas con necesidades especiales -en este caso discapacitados-. Esto hace que ellos y sus familias pasen a ser muchísimo más vulnerables de lo que ya son, con el correspondiente riesgo de exclusión social y/o pobreza. Los reajustes presupuestarios se pueden aplicar a muchas otras partidas que no sean Servicios Sociales, Dependencia, Sanidad o Educación. Cuando recortamos en estas necesidades sociales básicas, corremos el riesgo de incurrir en una enorme desigualdad e injusticia social.
Espero que los distintos gobiernos, es especial los autonómicos y el gobierno central español, en pleno apogeo de recortes, sea capaces de entender esto, porque últimamente no lo son. 
Y, por ahora, nada más

jueves, 1 de diciembre de 2011

SIDA, OBJETIVO: PREVENIR

Hoy se celebra el Día Mundial de la lucha contra el Sida.
La OMS y el Ministerio de Sanidad español aportan datos estadísticos en este sentido.
Ya he tratado el tema con anterioridad en este blog y no voy a repetirme. El problema que se observa con respecto a esta enfermedad es:
  • El que se haya convertido, gracias a los avances científicos (médicos y farmacológicos) en una patología crónica, en la que Sida ya no es sinónimo de muerte segura, ha conseguido que la sociedad se relaje con respecto a la prevención de esta infección.
  • Se sigue creyendo que ciertas prácticas sexuales no son de riesgo con respecto al contagio del Sida
  • Se sigue confiando en la palabra de la pareja de turno y se practica sexo sin ningún tipo de protección, sencilla y llanamente porque la persona con la que deseamos tener sexo "no aparenta tener la infección", explicación, por llamarlo de alguna manera, que nos pone los vellos de punta. Nadie infectado con el virus del Sida tiene una apariencia concreta. Y se contagia hasta entre parejas consolidadas...
  • Se sigue asociando Sida con ciertos grupos sociales: homosexuales, drogadictos... Esto es un error enorme, que podemos asociarlo con la afirmación anterior. Todos podemos infectarnos con el virus del Sida, por una vía u otra. Todos somos grupo de riesgo.
  • Los jóvenes siguen teniendo un enorme desconocimiento con respecto al sexo en general y la posibilidad de contagio del Sida y otras enfermedades de transmisión sexual, en particular. Mucha de la responsabilidad de este desconocimiento la tenemos los padres. La educación sexual debe ser precoz y en el seno de la familia, con los padres como principales educadores. Por supuesto, en el colegio y en los institutos, harán su labor educativa, pero la educación sexual es responsabilidad de los padres.
La vacuna del sida es cada día más una posibilidad. Ciertos datos que se pueden ver hoy en los medios hablan en este sentido. Pero, de todas formas, la mejor manera de evitar el contagio es conocer como se trasmite y poner los medios necesarios para evitarlo. Mientras que se demuestre lo contrario, el mejor medio para evitar el contagio del Sida mediante las relaciones sexuales es el preservativo. 
Insisto: prevención, prevención, prevención...
Y, por ahora, nada más.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Erradicar la Violencia Machista: Una Prioridad


He tratado el tema de la violencia en las familias de muchas maneras en varias entradas, no sólo en éste sino en mi otro blog. Es repugnante comprobar que cada día aparecen nuevos casos de personas agredidas en el ámbito familiar, niñosmujeres y ancianos. Hoy voy a pararme en la violencia sobre las mujeres, esa lacra que sufren cientos de mujeres, de forma cotidiana, sin que nadie se de cuenta y que cada pocos días arrebata la vida de forma espantosa a una mujer.

La violencia de género nace de la desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, y se ejerce por quienes sean o hayan sido sus cónyuges o estén o hayan estado vinculados a ellas por relaciones afectivas, aún sin convivencia.

Esta definición se recoge en el Área de Igualdad del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad español. La violencia contra las mujeres es un auténtico atentado contra los derechos humanos y que se está produciendo no sólo en España, sino en todo el mundo. Un estudio del Centro Reina Sofía estableció que 6 de cada 10 feminicidios en la Unión Europea se produce en el ámbito familiar. En España, el 67% de los feminicidios se producen a partir del instante en que la mujer decide separarse.
Estas son las estadísticas en el ámbito europeo, pero a nivel de otros países en los que la violencia sobre las mujeres no está tipificado como delito -y menos aún se recogen estadísticas-, en aquellos países en lo que los derechos de las mujeres ni siquiera están reconocidos, en los que las mujeres no tienen representación legal alguna, en los que las mujeres son meros objetos a disposición del hombre, de todos esos países nos llegan a nuestros medios, en forma de gotero, noticias horripilantes de lapidaciones, de violaciones, mutilaciones, esclavitud, de mujeres obligadas a ir a la cárcel o a casarse con su violador o de mujeres desfiguradas por sus parejas en arrebatos de odio... Todas estas aberraciones nos hablan del calvario que esas mujeres deben estar sufriendo sin que nadie haga nada por evitarlo o por ayudarlas. Porque lo más horrible es cuando la violencia sobre ellas parte de los propios estados.

Pero no podemos quedarnos sólo con los casos más llamativos. Detrás de esa punta de iceberg espantosa, hay miles de actos violentos que pasan demasiadas veces desapercibidos. Llamativas son las muertes y mutilaciones, pero pocos se fijan en la violencia y el maltrato psicológico: cuando una mujer no puede salir a la calle sin permiso, cuando es menospreciada o humillada, amenazada o insultada con regularidad... Todos estos atentados con las las personas pasan desapercibidos o, peor aún, se consideran como algo normal o lógico en el ámbito de la intimidad familiar.
Nosotros, los profesionales sanitarios tenemos por nuestra labor una capacidad concreta de detectar parte de los signos/síntomas que indican que una mujer está sufriendo maltrato, no sólo los físicos, sino los psicológicos. A ello debemos dedicar nuestro esfuerzo, formándonos en estos temas y obteniendo las herramientas que nos ayuden a un diagnostico precoz y a posibilitar una actuación temprana en colaboración con otros profesionales, para poder sacar a esas mujeres del entorno de violencia antes de que pase a mayores y no haya remedio.
Y también nosotros, como ciudadanos, podemos tomar cartas en el asunto: educación de nuestros hijos en igualdad, en el respeto, aportando valores positivos..., claro, pero también ayudando a denunciar a aquéllas mujeres (o a cualquier persona) que tengamos la certeza de que está sufriendo cualquier tipo de violencia o denunciando nosotros mismos cuando veamos un abuso de este tipo. Sí, todos podemos hacer algo, no podemos esperar a que actúen otros o las administraciones. Y, por último, la Justicia debe proporcionar la actuación rápida y eficaz que ayude a que una mujer pueda perder de vista rápidamente a su agresor e impedir que éste vuelva a tener acceso a ella. La Justicia no siempre funciona como debería y ello conlleva que muchas mujeres no se atrevan a denunciar por la torpeza de ciertas actuaciones que todos hemos llegado a conocer y que provocan vergüenza ajena. Algo así no puede suceder hoy día. Los violentos deben ser encerrados y apartados de sus víctimas para siempre.
Sí, todos podemos hacer algo. Todos.

PARA SABER MÁS: 
Y, por ahora, nada más.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

NO AL CIERRE DEL PROYECTO FRESNEDA: Un magnífico proyecto de participación comunitaria


Hace meses tuvimos conocimiento de un proyecto que en su día nos resultó innovador, el PROYECTO FRESNEDA. Era innovador porque, por fin, en un centro de salud se llevaba a cabo de forma coordinada la interactuación entre profesionales y comunidad para conseguir una meta común: mejorar y/o recuperar el nivel de Salud de la Población de tres poblaciones: La Fresneda, Soto y Pruvia, en Asturias.
Ellos nos lo explican en su magnífica web:

"La Red Comunitaria es un tejido social formado por personas voluntarias, que aportan parte de su tiempo, de sus recursos y habilidades de forma desinteresada, para ponerlos al servicio de la promoción de la salud (individual y colectiva) de los habitantes de La Fresneda, Soto y Pruvia.

Surgió al hilo del proyecto propuesto por el Centro de Salud en septiembre del 2009, de trabajar coordinadamente, población y profesionales, para alcanzar, en los próximos 15 a 20 años, los más altos niveles de salud posibles en nuestro territorio. En la actualidad (dos meses después de aquella presentación) son ya unas 60 personas las que colaboran en dicha red y su número, su implicación y su entusiasmo crecen cada día."

Su lema es: SEMBRANDO SALUD Y este es su Proyecto: AQUÍ.
Es este un proyecto que aúna el trabajo de voluntarios, ciudadanos de esas poblaciones arriba indicadas, coordinados con los profesionales del centro de salud y que hace realidad una de las funciones de todos conocidas que deben cumplir los centros de Salud. Según el flamante Diccionario de Términos Médicos de reciente publicación, la definición de Centro de Salud, es:

centro de salud [ingl. health center]
1  Establecimiento sanitario con una estructura funcional y física propia de la atención
primaria para la promoción de la salud, la prevención y curación de las
enfermedades, la rehabilitación, la reinserción social y la participación 
comunitaria en cuestiones de salud.
SIN.: centro de atención primaria.
ABR.: CS, CAP.
El resalte en negrita de la última frase es mío. 

Es decir, en un centro público, perteneciente al sistema Sanitario Público de Asturias se lleva a cabo lo que debería ser, no una excepción, sino algo habitual: la colaboración entre ciudadanía y profesionales de la salud para promocionar la salud de sus ciudadanos y proporcionar las herramientas para cambios de hábitos que proporcionen un mejor nivel de salud, tanto a personas sanas como aquéllas que ya se encuentran enfermas.

Pues este Proyecto va a ser cerrado por la Gerencia de Atención Primaria del Área IV (Oviedo). En ESTA CARTA ABIERTA(mitad de página) escrita por el responsable del Centro de Salud de la Fresneda, Valentín Pérez, se da cuenta de este hecho y de la falta de razones de peso para poner fin a tal proyecto y acabar con el trabajo de años, miles de horas de trabajo, por parte de voluntarios y de profesionales de la salud en equipo. 
Creo que el proyecto es de tan buenas características que debería recibir todo nuestro apoyo. El mío lo tiene. Espero que la Gerencia en cuestión se replantee su decisión y llegue a un acuerdo con el Proyecto Fresneda, para que se dé una solución adecuada para todas las partes, de tal forma que la solución no sea que finalice su labor y no se consolide su cierre. Como enfermera muestro mi pesar de que esto llegue a suceder: Sería acabar con una magnífica herramienta que surge de la comunidad y que suelen ser las que mejores resultados en Salud suelen producir.
Y, por ahora, nada más.

lunes, 14 de noviembre de 2011

DÍA MUNDIAL DE LA DIABETES


Hoy, 14 de noviembre de 2011, es el Día Mundial de la Diabetes.
En este blog ya se ha tratado con anterioridad el tema de la Diabetes, pero aún así he creído necesario tratar algunos aspectos de esta enfermedad y los puntos que las diversas organizaciones desean destacar a la hora de prevenir esta patología crónica.

La diabetes es un enfermedad crónica, en la que se produce o bien una falta de insulina (porque el cuerpo no la sintetice o fabrique) o bien, aunque sí existe insulina, ésta es defectuosa y no hace bien su cometido, es decir, la insulina no funciona bien. 
Pero, ¿qué es la insulina?
El páncreas es un órgano que tiene doble función: exocrina, es decir segrega enzimas cuya función es actuar sobre los alimentos en la digestión (duodeno-intestino delgado) de tal forma que contribuye a la asimilación de proteínas y grasas. La otra función que tiene el páncreas, llamada, endocrina, es debido a que segrega dos hormonas
  • Insulina: es la única sustancia en nuestro cuerpo que introduce la glucosa (hidrato de carbono) en las células para que éstas la quemen y obtengan energía. Es decir, saca la glucosa de la sangre, por lo que es una hormona hipoglucemiante.
  • Glucagón: hace la operación inversa a la insulina, es decir, cuando las cifras de glucosa en sangre bajan, se ocupa de movilizar las reservas que existen en músculo e hígado, sacando glucosa a la sangre. Es, por tanto, hiperglucemiante.
El equilibrio que el páncreas mantiene entre ambas, insulina y glucagón, hace que las cifras de glucosa en sangre sean constantes, tanto si ingerimos alimentos como si hacemos ejercicio. Estas cifras llamadas "normales" oscilan en un rango relativamente amplio, llamado rango de referencia, y es entre 70 y 110 mg/dl.

¿Qué pasa en la diabetes?:
Como indicaba más arriba, puede existir una ausencia total de insulina o, aunque ésta exista, esté en poca cantidad o su función sea defectuosa. Si esta alteración de la insulina es congénita, nos encontramos ante una diabetes tipo 1, que se suele manifestar en los primeros meses o años de vida y casi siempre el tratamiento es insulina, aparte de una estricta dieta. Pero puede pasar que nuestro páncreas endocrino funcione bien, segregue bien insulina y se adapte a nuestros cambios, pero a lo largo de la vida, tanto por factores hereditarios, como por predominancia de factores de riesgo, nuestro páncreas deje de funcionar de forma correcta. De esta forma la insulina sintetizada, o sea defectuosa o sea fabricada en menor cantidad o de forma errática; nos encontramos entonces con una diabetes tipo 2. En estos casos el tratamiento puede ser: dieta, ejercicio y medicamentos: antidiábeticos orales (ADO) y/o insulina, según el caso.
Otro tipo de diabetes, es la diabetes gestacional: aparece en los embarazos y se produce porque durante la gestación se produce un importante cambio en el metabolismo en general y en el metabolismo de los hidratos de carbono-glucosa, en particular, de tal forma que el cuerpo de la gestante es incapaz de mantener en niveles adecuados la glucosa en sangre. A veces es necesario, aparte de una estricta dieta, administrar insulina. En la mayoría de los casos tras el parto, al cabo de unas semanas los niveles de glucosa se normalizan por sí mismos y la diabetes desaparece. Pero esa mujer ya tiene riesgo de diabetes en etapas más posteriores (diabetes 2)

Como se pueden imaginar, la diabetes tipo 1 no se puede prevenir, es decir, será un daño que dará la cara más pronto o más tarde, pero en la diabetes tipo 2 si se puede prevenir su aparición o retrasar el inicio de sus manifestaciones clínicas.

¿Qué son los factores de riesgo de la diabetes?
Los factores de riesgo son aquéllos que, cuando se manifiestan o se producen durante un tiempo determinado, facilitan la aparición del proceso o de la enfermedad en cuestión, pero se pueden evitar y por lo tanto reducir sus consecuencias. Suelen ir asociados a estilos de vida.
Existen más pero, en síntesis, los factores de riesgo más habituales son:
  1. Factores Predisponentes:
  • Edad superior a 45 años
  • Antecedentes familiares de diabetes.
  • Haber sufrido diabetes gestacional, aunque el embarazo no haya llegado a término.
     2. Factores de Riesgo:
  • Exceso de peso-obesidad
  • Perímetro de cintura: más de 88 cm, en mujeres. más de 100 cm, en hombres.
  • Vida sedentaria o no realizar ningún tipo de actividad física/deporte de forma regular.
  • Dieta no variada: que no se tenga un aporte adecuado de verduras, frutas y legumbres y que sea abundante en grasas animales y grasas saturadas, en general.
  • Hipercolesterolemia e hipertrigliceridemia, traducido: colesterol Total y LDL alto (o colesterol HDL bajo) y nivel de triglicéridos en sangre altos.
  • Tratamientos medicamentosos para otras patologías, sobre todo HTA, corticoides, antiinflamatorios.
A su vez, la diabetes es factor de riesgo para otras patologías, como: cardiopatías y nefropatías (ERC). Por ello, evitando la diabetes, a su vez evitamos otras patologías crónicas.

Como se puede observar, salvo la edad y los antecedentes familiares-personales, todos son evitables o controlables con hábitos de vida saludables: ejercicio, dieta saludable y equilibrada. Así, que la diabetes puede evitarse o prevenirse. Está demostrado que hacer ejercicio físico, reducir peso y perímetro abdominal, bajar niveles de colesterol... reducen significativamente el riesgo de sufrir diabetes. 


Si se entiende en qué consiste la diabetes, será más fácil prevenirla. 
Las estadísticas  nos hablan con claridad (Gutierrez Jimenez, M.):


"A la diabetes se la considera ya la epidemia del siglo XXI, y está intimamente relacionada con la obesidad y el sobrepeso y la inactividad física.
La diabetes afecta a 366 millones de personas en el mundo, y es responsable de 4,6 millones de muertes al año. La Organización Mundial de la Salud (OMS) prevé que en veinte años se dupliquen los casos a nivel mundial y que además, por entonces, se convierta en la séptima causa de muerte a nivel planetario.
(...)
Los casos de diabetes están aumentando en todo el mundo, y en particular en los países en desarrollo, donde se producen más del 80% de las muertes relacionadas con esta enfermedad. Casi la mitad de las muertes por diabetes corresponden a personas de menos de 70 años, y un 55% a mujeres.
En los países desarrollados la mayoría de los diabéticos superan los 65 años, mientras que en los países en desarrollo el grupo más afectado es el de 35 a 64 años."


Por ello, esta campaña anima a conocer los factores de riesgo y estimular cambios en los hábitos cotidianos dirigidos a evitar sus consecuencias. Además, mediante infomación adecuada, se pretende facilitar a los ciudadanos el reconocimiento de los primeros síntomas y signos de las primeras fases de esta enfermedad crónica, para que se lleve a cabo un diagnostico temprano y un tratamiento adecuado. Vamos, facilita saber cuándo debemos ir al médico.
No es cuestión de tener miedo, es cuestión de tomar nosotros mismos las riendas de nuestra salud, desear estar sanos y en las mejores condiciones físicas y conocer las herramientas que nos lo posibilita. 
A ello os animo.

PARA SABER MÁS:
Y, por ahora, nada más.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Reflexiones: Donar Sangre es dar Vida... y algo más

Foto perteneciente a Radiollodio.com

Donar sangre es dar vida, sí, creo que es algo por todos conocido. En accidentes y catástrofes, sobre todo, se hace siempre preciso. Pero no sólo es necesario en intervenciones quirúrgicas, programadas o no, en accidentes o situaciones similares. La sangre también se utiliza para obtener preparados terapéuticos imprescindibles para ser administrados como tratamiento a ciertos pacientes en ciertas patologías crónicas.

¿Qué es la SANGRE?
La sangre es un tejido fluido, es decir, está compuesta por células y elementos celulares (glóbulos blancos -encargados de la defensa de nuestro cuerpo-, glóbulos rojos -encargados de transportar oxígeno- y plaquetas -encargadas de formar coágulos, cuando sea preciso-) que se encuentran en suspensión en un líquido de composición muy compleja, llamado plasma. En el plasma encontramos desde productos de desecho procedente del metabolismo celular (metabolitos como creatinina, urea, ácido úrico, bilirrubina...), principios inmediatos imprescindibles para el metabolismo de nuestro organismo (glucosa, triglicéridos, colesterol, proteínas...), factores de la coagulación sanguínea (que, como su nombre indica, son los encargados de que la sangre coagule como debe y que sólo deben ser activados cuando la sangre sale de los vasos sanguíneos), iones-electrolitos-oligoelementos imprescindibles para el correcto funcionamiento celular y orgánico (sodio, potasio, calcio, fósforo, cinc, cloro...), vitaminas, sustancias reguladoras del funcionamiento orgánico, hormonas... y por supuesto, agua. Simplificando, esta es la composición de la sangre.
La función de la sangre es múltiple: llevar oxígeno y nutrientes a los tejidos y recoger el dióxido de carbonos y producto de desecho de las células, regular la temperatura del cuerpo, mantener el equilibrio hidroelectrolítico de nuestros tejidos, captando excesos o aportando deficiencias a las células y los tejidos intersticiales y, en general, servir de medio de transporte a nuestro organismo para llevar sustancias de un sitio a otro. De forma muy resumida, pero que muy resumida, esa sería la función de la sangre en nuestro organismo.

Cuando donamos sangre, en general, la idea que se tiene es que esta sangre que se obtiene sirve para hacer transfusiones. Cierto, en una mayor parte esta es su función, pero de la sangre se pueden obtener una serie de productos conocidos como HEMODERIVADOS, con los que se puede elaborar preparados terapéuticos cuya función es servir como, digamos, medicamento para el tratamiento de ciertas patologías que sólo pueden tratarse con productos obtenidos directamente de la sangre humana. Hoy día, por tanto, es muy extraño que a alguien le pongan sangre completa, es decir, sangre tal y como se obtiene del donante. Lo más habitual es que de cada donación se separen sus elementos que más tarde se procesarán y se utilizarán de forma específica; es decir, se utilizará cada elemento de la sangre para una función diferenciada.

 Hemoderivados:
  1. Concentrado de hematíes: es decir, se separan los glóbulo rojos, que son los que se administran en casos de anemia importante o hemorragias graves. Pueden estar o no lavados y separados de otros elementos formes de la sangre, leucocitos y plaquetas.
  2. Concentrado de plaquetas: se utilizan en casos de trombopenias graves (número de plaquetas reducido)
  3. Glóbulos Blancos o Leucocitos: se utilizan en el tratamiento de ciertos tipos de leucemias.
  4. Plasma: Cuando el paciente sólo sufre pérdida importante de la parte líquida de la sangre, se administra plasma fresco.
  5. Factores de la Coagulación: hay cierto tipo de patologías de la sangre que cursan con una disminución, ausencia o falta de función de algunos factores de la coagulación; la más conocida es la llamada hemofilia. Si esto pasa, la sangre no coagula, con el consiguiente riesgo de sufrir una hemorragia masiva ante heridas pequeñas o traumatismos banales. A estos pacientes se les debe administrar el factor de la coagulación específico que le falta y estos factores, en su mayoría, se obtienen de la sangre de las donaciones -ya se está empezando a utilizar fármacos sintéticos que evitarían depender de donaciones-.
  6. Albúmina y otras proteínas plasmáticas: en algunos procesos patológicos -como algunas patologías graves del hígado- cursan con disminución severa de estas proteínas lo que pone en serio riesgo la funcionalidad orgánica. En estos casos se administra estas proteínas que se obtienen de las donaciones.
  7. Anticuerpos o inmunoglobulinas: son proteínas fabricadas por un tipo de leucocito cuya función es actuar de forma específica frente a ciertas sustancias extrañas o microorganismos patógenos. Estas inmunoglobulinas se administran en personas expuestas o personas con déficit inmunológico.
De forma muy esquemática, estos son los productos que se pueden obtener de la sangre de una donación y que se pueden separar de forma específica durante la donación (donación de plaquetas o leucocitos, por ejemplo), lo que se conoce como Aféresis, o como proceso de separación posterior, cuando se hace una donación de sangre completa.

De ahí que el título de mi entrada haga referencia a que donar sangre no sólo ayuda a salvar una vida en un momento crítico o una intervención quirúrgica, sino que los productos que se obtienen de algo tan sencillo, en apariencia, como es una bolsa de sangre, sirve para tratar decenas de patologías, algunas realmente graves.

España es un país modélico en donación de órganos. En este sentido se encuentra a la cabecea de donaciones mundial y su sistema de organización de trasplantes (ONT) es emulado, copiado o es inspirador para otros países. De hecho, se está creando o se ha creado ya, un sistema Europeo establecido bajo las bases del español y llevado por coordinadores españoles, entre otros.
Pero en donación de sangre, España, no cumple con lo marcado por la OMS: tiene una tasa de 39 aportaciones al año por cada mil habitantes, cuando debería tener 45.
Los requisitos para donar son muy básicos, casi todos pueden hacerlo. Cierto que el proceso de extracción es precisamente lo que echa para atrás a muchos en su decisión, pero creo que las molestias de un pinchazo bien merecen la pena por los beneficios de reporta y lo mucho que podemos ayudar a otros.

PARA SABER MÁS: 
Y, por ahora, nada más.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Reflexiones: Acabar con el maltrato a niños. Atrapar a la bestia


La bestia se ha ido ya.
Mis lágrimas no me consuelan y el llanto impide que pueda respirar. No quiero que me oiga ni que intuya mi lágrimas. Me da miedo que regrese y empiece otra vez.
Cierro los ojos con fuerza y rezo, rezo como mamá me enseñó rogando para que esto acabe.
El dolor no me desgarra ya, es algo conocido y asumido, las heridas curarán. Pero el miedo, el miedo me impide poder cerrar los ojos...
Que no vuelva, que no vuelva. Y que alguien me saque de aquí.

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Con demasiada frecuencia nos llega a través de los medios de comunicación horripilantes casos de maltrato a niños. 
Pero, ¿qué se entiende por maltrato o abuso a niños?
Tomado de la FAPMI (Federación de Asociaciones para la Prevención del Maltrato Infantil)

«Aunque existen diversas definiciones, la de mayor consenso es la elaborada por el Observatorio de la Infancia en 2008 y recogida en el Protocolo básico de intervención contra el Maltrato Infantil, al que se refiere como “acción, omisión o trato negligente, no accidental, que priva al niño o la niña de sus derechos y bienestar, que amenaza o interfiere su ordenado desarrollo físico, psíquico o social y cuyos autores pueden ser personas, instituciones o la propia sociedad.»


Dentro de esta definición sólo cabe explicar que el maltrato puede ser, por tanto, de diversos tipos:
  • Maltrato físico
  • Negligencia en el cuidado o atención
  • Maltrato emocional
  • Abuso sexual
El maltrato como tal puede llevarse a cabo antes del nacimiento (prenatal) o una vez ya haya nacido el niño (postnatal). Con respecto al ámbito y/o autores, entendidos como en lugar en el que este maltrato se realice o los responsables directos del mismo:
  • Maltrato Familiar
  • Maltrato Extrafamiliar
  • Maltrato Institucional 
  • Maltrato Social
Las secuelas que estos niños pueden sufrir son tanto físicas, psicológicas y sociales, como es fácil de comprender.
No esperemos a detectar cualquier tipo de maltrato buscando sólo magulladuras o golpes más o menos graves y evidentes. A veces estos no se producen y aún así el pequeño está sufriendo abusos. Debemos por ello, tanto desde nuestro ámbito cotidiano como desde los diversos servicios de salud estar al tanto de aquéllos signos y síntomas que nos hagan entender que un niño está pasando por un calvario de este tipo. Todos, profesionales de la salud o no, tenemos capacidad para detectar y denunciar cualquier tipo de maltrato. 
Creo que es una lacra en nuestra sociedad. Algo demasiado espantoso y perverso. Algo que debemos impedir siempre, pero si no es posible, detectar de la forma más precoz posible y erradicar. Y todos podemos hacer algo en este sentido, todos.

Para saber más:
  1. FAPMI
  2. Texto: «Maltrato Infantil: Detección, Notificación y Registro de Casos» del Observatorio de la Infancia (MSPS)
  3. Texto: «Prevención de Maltrato infantil» , de Oliván Gonzalvo, Gonzalo. Fiesterra.com
TRATÉ ESTE TEMA AQUÍ Y AQUÍ
Y, por ahora, nada más.

En mis RELATOS CORTOS he tratado el tema con frecuencia. Uno de esos relatos que, además tiene cierto componente autobiográfico, es UNA FAMILIA NORMAL. Si deseas leerlo pincha en el título.

martes, 25 de octubre de 2011

Memoria de mi enfermera XXXIV: Mi capacidad individual... ¡Ponte en mi lugar!


Te propongo un juego.
Te propongo que te pongas en mi lugar. Da igual mi nombre, mi edad o mi sexo.
Atrévete...
Cierra los ojos e imagina que no puedes ver... camina por tu casa. Seguro que si no recuerdas bien todos los obstáculos te tropezarás... y abrirás los ojos; seguro que sonreirás aliviado. Tápate los oídos y pon la televisión o asómate al balcón y mira cómo cae la lluvia o ladra aquél perro. Sí, da la sensación de que tienes la cabeza bajo el agua, pero en cuanto retiras las manos de tus orejas el sonido vuelve a dar luz a tu entorno.
Prueba ahora a sentarte en una silla e imagina que no te funcionan las piernas o que tampoco te funcionan los brazos. Imagina una calle llena de altos bordillos y calcula cómo podrías subir a la acera con la ayuda de unos bastones.
Hazte a la idea ahora de que, en lugar de que tu cociente intelectual haya sido el que te ha permitido llegar donde lo has hecho a la misma velocidad que lo has logrado, hubieras sido más lento, los conocimientos tuvieran más dificultad para iluminar tu intelecto... 
Imagina y ponte en mi lugar.
Si eres capaz de ponerte en mi lugar quizá seas capaz de entender lo que sufro todos los días. Pero cerrando los ojos o tapándote los oídos no podrás comprender la incomprensión, el rechazo ,incluso, que sufro desde que tengo memoria, los obstáculos que he tenido que salvar en esta vida para llegar a donde estoy hoy.
Recuerdo, cuando era muy pequeñito a mis padres llorando porque era más lento, porque no caminaba como los demás o a la misma edad; cuando entendieron que no escucharía sus nanas al mecerme para dormir o cuando no fijaba mis ojos en sus manos cuando me hacían los lobitos... Imagínate a ellos, su dolor, su angustia y su inquietud cuando conocieron por fin por qué yo era distinto. Mi sufrimiento y mi padecer cuando algún niño no quería jugar conmigo en el parque o sentarse a mi lado en el cole...
Pero, ¿sabes? no quiero que veas sólo lo que no soy capaz de ver, oír, caminar o entender, no. No quiero que veas sólo lo que he tenido que trabajar y esforzarme para llegar a lo que hoy soy y tú ves. 
Lo que realmente quiero es que veas, que observes todo lo que soy capaz de hacer. Lo bien que me apaño para poder caminar sólo por la calle con la única ayuda de un bastón o un perro guía. O cómo soy capaz de leer un texto tan rápido como tú sólo con mis dedos en un formato de Braille.  O lo bien que me muevo por la ciudad con mi silla de ruedas... incluso juego al baloncesto y al fútbol. O como, aún teniendo una trisomía 21, he sacado mis estudios, vivo con mi amigo Dani y tengo un trabajo que me encanta y en el que me valoran, me aprecian.
Sólo quiero que veas todo lo que soy capaz de conseguir. Con mi esfuerzo, sí, y la ayuda de mi familia. Con la ayuda de todos. Y también quiero que no olvides lo mucho que soy capaz de aportar a esta sociedad. Necesito tu ayuda y la de todos, cierto, pero a cambio soy capaz de aportar tantas cosas y tan variadas que nadie aún ha podido dibujar mis límites... ni los de nadie que tenga un discapacidad.
Te propongo este juego, sí.
Ponte en mi lugar.

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Discapacidad es un término muy amplio que, como todo en esta vida, limita en exceso lo que esconde detrás, las personas que hay detrás. En la web de COMCENFECYL, encontramos esta definición de discapacidad:

«Una discapacidad es "toda restricción o ausencia (debida a una deficiencia) de la capacidad de realizar una actividad en la forma y dentro del margen que se considera normal para un ser humano".
La discapacidad se caracteriza por excesos o insuficiencias en el desempeño y comportamiento en una normal actividad rutinaria, los cuales pueden ser temporales o permanentes, reversibles o irreversibles y progresivos o regresivos. Las discapacidades pueden surgir como consecuencia directa de la deficiencia o como una respuesta del propio individuo, sobre todo la psicológica, a deficiencias físicas, sensoriales o de otro tipo. La discapacidad representa la objetivación de una deficiencia y, en cuanto tal, refleja alteraciones a nivel de la persona.
Según la CIF (2001) discapacidad “ son las consecuencias de las deficiencias desde el punto de vista del rendimiento funcional y de la actividad del individuo”, es decir engloba las deficiencias, limitaciones en la actividad y las restricciones en la participación social.»

En este sentido, debemos comprender que no existe un tipo concreto de discapacidad, que hay tantos tipos como deficiencias físicas, psicológicas o sociales que sufra cada persona. Es un concepto distinto a minusvalía, que es el reflejo o manifestación social de cada discapacidad y que impide a la persona el desarrollo de un rol social, un rol esperado en base a su edad, sexo, factores sociales y culturales.
Como resumen, obtenido también de la web indicada más arriba, 

DEFICIENCIA = TRASTORNO A NIVEL DE ÓRGANO
DISCAPACIDAD = TRASTORNO A NIVEL DE PERSONA
MINUSVALÍA = TRASTORNO A NIVEL DE SOCIEDAD

Supongo que esto, que sólo es teoría y en algunos aspectos un poco espesa o farragosa, puede alejar del que es mi propoósito en esta entrada: que entendamos que tras cada deficiencia-discapacidad-minusvalía hay una persona que lucha a diario con una desventaja que muchos de nostros no tenemos y que por ello, su esfuerzo es mucho mayor que el de la mayoría de nosotros para llevar una vida normal, una vida completa.

Así, poniéndonos en su lugar entenderemos muchas cosas... es un ejercicio mental que produce buenos frutos porque, al comprender lo mucho que se esfuerzan cada día, ayudaremos a hacerles un hueco en nuestra sociedad, ésa que ha llegado a un punto tan ridículo y vacío, que sólo acepta sin reparos a los que considera perfectos y sin mácula. Con una buena dosis de empatía conseguiremos que todas las personas que sufran una discapacidad completen nuestra vida, proque sólo en la diferencia, en la diversidad, una sociedad está completa y sus resultados, sus conquistas son auténticamente un éxito de todos.
Creo que una sociedad que integra logros obtenidos por todo tipo de personas, que fomente la diversidad, es una sociedad rica y excepcional. Luchemos juntos por ello.

Para saber más:
Hay muchísimas más, pero para tomar contacto con el problema y sus soluciones, creo que estas son suficientes. Las he seleccionado por un criterio tan poco científico como su acceso en los buscasdores en Internet.

Y, por ahora, nada más.

martes, 18 de octubre de 2011

Reflexiones: ¿La sal de la vida? o La salud... con menos sal.

montaña de sal

La sal es imprescindible para el buen funcionamiento de nuestro organismo, cierto. Nosotros solemos ingerirla en forma de cloruro de sodio. El sodio es un ión fundamental para mantener el nivel óptimo de líquidos intra y extracelular en nuestro cuerpo y está escrupulosamente regulado por un complejo sistema de hormonas para que no sobre ni falte, para que se excrete el exceso y se reabsorba al máximo cuando está escaso en nuestra dieta. Con ese sodio se encuentra asociada el agua, de tal forma que si tenemos poco sodio en nuestro cuerpo, perdemos agua y, al revés, si tenemos un exceso de sodio, tendremos también un exceso de líquido en nuestro organismo. Es una explicación harto simple, cierto, pero creo que sirve para que se comprenda la importancia de la sal/sodio en nuestra dieta.
¿Cuál es la cantidad de sal que debemos ingerir para que no sobre ni falte sodio en nuestro cuerpo? 
Pues lo cierto es que con la cantidad que aportan los alimentos en su composición considerando una dieta saludable y variada es suficiente, es decir, no tendríamos que añadir sal a las comidas para conseguir un aporte adecuado... entonces, se preguntarán, ¿por qué se añade sal a nuestros alimentos? Pues por costumbre, para realzar el sabor de algunos, para conservarlos... Lo que es cierto es que se nos educa el paladar, es decir, que desde pequeños se nos habitúa a tomar sal en los alimentos y nos acostumbramos a esperar su sabor cuando comemos. Por ello, al retirar la sal en la preparación muchas personas se quejan de que la comida no sabe a nada, está insípida. Esto es un gran error, sobre todo cuando se añade mucha sal a los alimentos; la sal tapa el sabor natural de cada alimento.
¿Qué peligros tiene la sal para nuestra salud?
A grandes rasgos, el exceso de sal en la dieta produce una retención mantenida de líquidos en el cuerpo y un fracaso del sistema fisiológico de regulación de sodio de nuestro cuerpo, lo que puede facilitar el desarrollo de Hipertensión Arterial (HTA), cardiopatías y patologías renales crónicas, dado que es el riñón el encargado fundamental de la regulación interna del metabolismo del sodio/sal; un exceso le «exprime» y le daña. Aparte de todo esto, al riñón una situación de HTA mantenida en el tiempo ya de por sí le produce lesiones vasculares y le altera en su función. Por supuesto el peligro de la ingesta de sal/sodio en un enfermo con Insuficiencia Renal Crónica es patente: aumento de cifras de tensión arterial, retención de líquidos…
¿Cuánta sal podemos tomar al día?
No debemos añadir sal a nuestras comidas, pero ya que la añadimos a nuestros alimentos, cada uno de nosotros no debemos exceder al día los 5 gr., cálculo en el que debemos sumar la sal que ya de por sí contienen los alimentos. Por ello, debemos prestar especial atención a la etiqueta de composición de los alimentos que compramos y, sobre todo, la de aquéllos alimentos precocinados en los que la presencia de sal suele ser elevada.
Deberíamos retirar la sal añadida en la preparación de nuestros alimentos y sustituirla por condimentos que realcen el sabor natural de los productos frescos con los que preparamos nuestros platos y recetas.
En muchos restaurantes y establecimientos que sirven comidas ya se ha tomado la opción de preparar sus platos con poca o ninguna sal; quizá en esos sitios sus platos nos resulten sosos... y ello se debe a que han aceptado ciertas recomendaciones que animan a evitar un consumo excesivo de sal, para que sus platos puedan considerarse saludables.
Lo ideal:
Retirar los saleros de las mesas —es decir, no añadir más sal— y cocinar con poca sal.

Hace unos años, La Agencia de Seguridad Alimentaria y Salud (AESAN), dependiente del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, puso en marcha un programa interesante, el PLAN CUÍDATE+[1], dentro de la Estrategia Naos: «Come sano y muévete». Por medio de una web, que sigue activa en estas fechas, insta a la población en general y joven en particular, a adoptar una serie de hábitos saludables, sobre todo a reducir el consumo de sal en su dieta, con el lema —SAL=+SALUD, críptico mensaje que busca, quizá, enlazar más fácilmente con la población más joven. Ahora, se ve otro apartado en el insta de igual forma a reducir la grasa de la dieta.

En su momento nos decían en su portada (tomado literal del programa):

«Mucha gente no es consciente de la sal que se ingiere en las comidas: según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), ingerimos 10 gramos de sal al día, cuando lo recomendable es un máximo de 5 gramos. 
Por eso, AESAN ha puesto en marcha el PLAN CUÍDATE +, al que esperamos que te sumes para disfrutar de sus beneficios.»

Lo recupero porque creo que es bastante ilustrativo del problema que todos tenemos con la sal añadida en nuestros alimentos y en nuestra dieta.
La web incluye una curiosa aplicación que facilita conocer la cantidad de sal oculta que contienen los alimentos, tanto en los productos frescos como los que ya están preparados como el pan, mantequillas o bollería, por poner algunos ejemplos. También explican las etiquetas, ayudando a reconocer las diferentes cantidades de sal de los alimentos, nos dan recetas, calculadoras…
Para mí, lo fundamental de esta web es que ayuda a los usuarios a tomar decisiones por sí mismos, a tomar las riendas de su propio cuidado y que anima a afrontar voluntariamente la decisión de llevar una dieta variada y saludable, poniendo en su mano herramientas más o menos útiles para que conozcan la composición de los alimentos en sal y en grasas.
Os animo a visitar esta web. Aunque no os apuntéis yo os invito a desear cuidaros de una forma tan sencilla como no añadir sal a vuestros alimentos y a cuidar/reducir la ingesta de alimentos precocinados; a hacer ejercicio de forma regular, a evitar/reducir sobrepeso y a llevar una alimentación saludable en el marco de la dieta mediterránea... os animo a desear estar bien mucho tiempo.
Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...
editado 29 marzo 2017

lunes, 10 de octubre de 2011

10 octubre 2011: DÍA MUNDIAL DE LA SALUD MENTAL

La OMS dice en su web con respecto a este Día Mundial de la Salud Mental,

El Día Mundial de la Salud Mental tiene por objeto sensibilizar a la población acerca de los problemas de salud mental. Su celebración contribuye a fomentar un debate más abierto sobre los trastornos mentales y a promover la inversión en servicios de prevención, sensibilización y tratamiento. La falta de tratamiento de los trastornos mentales y neurológicos, y de los relacionados con el consumo de sustancias es enorme, en especial en los países con recursos escasos.

El lema de este año es “Invirtamos en salud mental”. Los recursos económicos y humanos que se asignan a la salud mental son insuficientes, en especial en los países con recursos escasos. La mayoría de los países de ingresos bajos y medios dedican menos del dos por ciento de su presupuesto sanitario a la salud mental.
Muchos países cuentan con menos de un especialista en salud mental por cada millón de habitantes. Es más, una parte considerable de esos limitados recursos va a parar a los grandes hospitales psiquiátricos y no llega a los servicios que prestan la comunidad y los centros de atención primaria de salud.
Hay que aumentar la inversión en salud mental y dirigir los recursos disponibles hacia servicios más eficaces y humanitarios.


Creo que son buenas palabras, más aún teniendo en cuenta que las personas con enfermedades mentales suelen ser de las grandes olvidadas en nuestra sociedad. El desconocimiento sobre estas patologías, las ideas preconcebidas -que llevan a alejar socialmente a estas personas-, la falta de recursos, la prensa sensacionalista... son los responsables de un cierto rechazo social que sufren estos pacientes en primera persona y, por supuesto, sus familiares y allegados.
Os remito a una de las entradas que dediqué al tema de las Enfermedades Mentales, entrada que pretendía proporcionar las bases de este conocimiento, la única herramienta que puede llevar a entender y respetar a estos enfermos, a imaginarse su situación y a entender sus necesidades.
En esta época de crisis -sí, la palabrita otra vez-, en la que muchas comunidades están realizando drásticos recortes en sanidad, es fácil comprender que uno de los colectivos que se podrían ver más desamparados es el de los enfermos mentales. Siempre he defendido -y seguiré haciéndolo- la necesidad de una sanidad pública gratuita y universal. No es este el foro en el que voy a hacer reivindicaciones sobre qué es lo que de verdad deberían recortar nuestros políticos, pero sí diré una vez más que nuestra sanidad, la española, es una de las mejores del mundo, que existen recursos pero que están mal utilizados y que no se debe llevar a cabo ningún recorte que limite el derecho a una asistencia sanitaria de calidad a todos los niveles.

Y, por ahora, nada más.

viernes, 7 de octubre de 2011

DICCIONARIO DE TÉRMINOS MÉDICOS


La Real Academia Nacional de Medicina, a través de la Editorial Médica Panamericana, ha publicado un nuevo DICCIONARIO DE TÉRMINOS MÉDICOS (2011)

La novedad de este completísimo Diccionario de Términos Médicos es que se ha realizado en español, es decir, no es una traducción de otros diccionarios confeccionados en otros países, que después se ha traducido. Ello ha permitido que se recojan en sus entradas todas las acepciones particulares y/o coloquiales y locales de cada palabra, de cada término; así, se incluyen acepciones de países hispanohablantes y regionales españolas. Además, cada palabra, cada término en español, viene acompañado al inicio con su traducción al inglés, para que pueda ser perfectamente localizada en la bibliografía anglosajona o traducida. Igualmente, incluye el término en otras lenguas y su pronunciación aproximada y, cuando se trata de patologías, su clasificación CIE y/o su clasificación en otras nomenclaturas y escalas.
Al mismo tiempo incluye en cada entrada sinónimos de cada término, si los tuviera, y observaciones que pretende llamarnos la atención a la hora de interpretar dicha palabra. Nos llama también la atención sobre homónimos y sobre aquéllos términos no utilizados, relacionados con la acepción principal y que aparecen tachados.
También nos enlaza, mediante flechas, a buscar términos relacionados con el término en cuestión, para facilitarnos, de esta forma, interpretar cada palabra en su contexto y nos muestra las equivalencias, en caso de las hubiera.

Foto versión electrónica

Esta versión impresa del Diccionario de Términos Médicos en formato papel, un libro de 21X29 cm y 1800 páginas, se ve complementada por una herramienta muy útil, que es la Versión Electrónica, herramienta on-line que permite su consulta inmediata en un pc con conexión a Internet.

Aprovecho, por ello, para reivindicar la necesidad de que, en todos los servicios donde trabaje un profesional de la salud, sea de atención primaria o de un hospital o una residencia o sea en el servicio o consulta que sea, exista una conexión y un acceso efectivo a Internet, para que el trabajo cotidiano de los profesionales de la salud sea efectivo y adaptado a las necesidades reales de acceso a la información, herramienta de la que este Diccionario de Términos Médicos forma parte y considero necesaria para nuestra labor.

Este diccionario me parece, por ello, una herramienta magnífica y completísima que pienso puede resultar muy útil a todos los profesionales de la salud. Creo que todos deberíamos tener acceso a su versión escrita y/o electrónica para facilitar nuestra necesidad de información, necesidad constante y cada día mayor en el desarrollo de nuestra labor.

Y, por ahora, nada más.