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jueves, 4 de noviembre de 2010

Reflexiones: sin vocación ¿o no?

Bueno, me váis a permitir una vez más que acuda a mi novela A ambos lados para cerrar el tema de la vocación en las profesiones sanitarias. En este caso, Marian, la protagonista, acude a un seminario con alumnos que imparte una compañera de planta, su amiga Auxi, docente en la Escuela de Enfermería.
Les aseguro que, aunque es un fragmento novelado, está total y absolutamente basado en hechos reales.
Allá va...

«Llego en cinco minutos. Auxi está con unos diez alumnos en un aula pequeña y sin ventanas. Debe estar muy cerca de los lavaderos porque llega un intenso olor a jabón y a lejía, flotando en el ambiente una humedad incómoda. Están todos sentados formando un círculo con las sillas, incluida ella. No parece una clase magistral, sino más bien una sesión distendida con sus alumnos de enfermería. Auxi, que está de frente a la puerta, me ve llegar. Me hace un gesto invitándome a sentarme. Localizo una silla vacía en un rincón.

-Chicos, os presento a Marian –diez cabezas se giran hacia mí. Veinte ojos me escrutan con desgana-. Trabajamos juntas en la planta trece, en el servicio de Medicina Interna. Si no os molesta se unirá a nosotros.

Un murmullo de indiferencia recorre la sala. Tomo la silla y me coloco tras una alumna pelirroja, procurando permanecer en todo momento en un segundo plano. No pensaba que Auxi me iba a hacer entrar en su clase. Creía que ya iba a terminar.

-Como os decía, no debéis olvidar que sois alumnos de tercero. Debéis intentar aprovechar al máximo las prácticas porque en unas pocas semanas estaréis desarrollando vuestra labor en un servicio de hospital o en un centro de atención primaria. Una vez que os diploméis tendréis que valeros por vosotros mismos. A veces podréis consultar con otros compañeros más veteranos, pero otras no.

Paseo la mirada por los rostros de los futuros enfermeros. No puedo evitar una sonrisa de desencanto. A todos y cada unos de ellos les importa un pimiento lo que Auxi les está contando. Deben de tener mucha confianza en su capacidad profesional porque, salvo la pelirroja que tengo delante, el resto está en la inopia. Supongo que mi compañera es consciente de ello y quizá no le da demasiada importancia en este momento. Pero la verdad es que presentan un conjunto bastante triste. Posiblemente se trata sólo de estos alumnos y puede que el resto de la promoción tenga algo más de sangre en las venas.

Asombrada compruebo que una de las chicas tiene puestos unos auriculares cuyos cables oscuros se pierden entre su cabello y el uniforme. Indiscutiblemente está escuchando música de un reproductor digital de esos tan pequeñitos que hay ahora; mi suposición se ve confirmada al observar cómo lleva el ritmo con uno de sus huesudos pies.

Ajena a todo, Auxi sigue con su arenga en pro de la labor enfermera.

-Creo… No: estoy completamente segura de que varios de vosotros os habéis equivocado al elegir la carrera. No sé qué expectativas movían vuestros impulsos, pero esto no es lo vuestro.

Silencio.

Ni un solo gesto por parte de los jóvenes me permite saber si les ha molestado tal afirmación. La escena es algo absurda, surrealista. Ellos gravitan en un universo que no es el nuestro.

-Los enfermeros y enfermeras de la vida real no son como los de vuestras series de televisión preferidas. No son mini-médicos, ni supermodelos, ni están esperando a que sucedan cosas fantásticas, ni se van a forrar con los sueldos miserables que reciben. Los verdaderos profesionales trabajan día a día, se dejan la piel y la mente en su labor, no esperan constantemente un reconocimiento, que por desgracia casi nunca reciben, ni un protagonismo que no tienen –Auxi suspira exasperada-. Chicos es triste que os lo tenga que decir a las puertas de la finalización de vuestras carreras. La Enfermería es un trabajo de fondo, es saber cooperar con otros profesionales en un equipo multidisciplinar, es estudiar y formarse de una forma constante y lógica, es estar alerta, es observar y analizar, es razonar las órdenes y la pautas de otros profesionales, es utilizar el razonamiento científico, es investigar para mejorar la atención enfermera.

Reacción cero.

Auxi podría muy bien estar hablando en una lengua asiática. El efecto sería el mismo.

La perorata continúa unos diez minutos más aunque sus efectos sobre los cerebros de los alumnos no es el que quizá se espera. Cuando mi compañera da la sesión por finalizada, todos los alumnos se levantan con más vitalidad de la que se podía suponer dada su actitud de unos minutos antes. Auxi los mira con pena.»
Fin

----oooo0000oooo----
Esto es más frecuente de lo que muchos se creen. Y es real como la vida misma, por desgracia.
Y, por ahora, nada más
Safe Creative #0912215169079

15 comentarios:

Juanma dijo...

En fin, el panorama pintado (una vez más, de modo excelente) es desolador. Tendremos que confiar en el resto de los alumnos. ¿O no?

Muchos, muchísimos besos.

Serena van der Woodsen dijo...

Esta semana por fin me ha llegado "A ambos lados". La rabia es que el texto de la contraportada sale mal. Pero bueno, la semana que viene de noches, me la termino :)

velvetinna dijo...

Yo creo que eso no sucedería en mi clase salvo contadas excepciones (que las hay). En general casi todos mis compañeros hablamos de cómo nos irá en nuestro comienzos, en dónde estaremos el año que viene, a qué nos dedicaremos y en todos detecto gestos y palabras de temor ante tanta responsabilidad. Evidentemente tenemos interés y queremos hacerlo bien, pero la inexperiencia es un punto en nuestra contra, por mucho afán que pongamos. Hace unos días hablábamos de cómo en ciertos países, cuando llegas nuevo al hospital, durante un mes te acompaña un veterano, además te dan formación previa. Da igual los años de experiencia que tengas, es un protocolo que tienen. En esto nos dan mil vueltas, disminuiría la ansiedad del nuevo empleado y aumentaría la calidad de la asistencia. Pero bueno, es lo que hay. Confío en hacerlo lo mejor que sé.
Un beso.

Raúl Peñaloza dijo...

Y sin embargo, a pesar de os "nos", hay muchos "sís"... ¿me equivovo?

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Desgraciadamente hay un gran desencanto en nuestra juventud.
Lamentable lo que relatas.
Saludos

Lola Montalvo dijo...

JUANMA: sí, por fortuna estos son los menos. Muchas gracias y besos.

SERENA: Te he enviado un mail indicándote cómo puedes reclamar a Bubok. El libro que compres debe estar en perfectas condiciones, tal y como está mi portada, que me costó lo mío. Besos y muchas gracias.

Lola Montalvo dijo...

VELVETINA: No te preocupes, todo irá bien. en algunos sitios en los que he trabajado teníamos el mismo protocolo que cuentas pero «informal», es decir, salía de nosotros, no estaba estipulado. Hay muy buena gente por esos mundos de la sanidad hispana y verás que no siempre te dejan a tu aire y se desentienden. Yo no lo hice jamás. Besos miles, Begoña, y muchas gracias.

Lola Montalvo dijo...

RAÚL: Sí, cierto, predominan los «síes». Besos miles y gracias

MIARMA: sí que se ve cierto desencanto en la juventud. Quizá no se fomenta suficientemente el espíritu de esfuerzo por conseguir las cosas. Y esta profesión requiere un esfuerzo constante. He de decir, que muchas escuelas/facultades tampoco cuidan excesivamente el nivel de sus docentes y son ellos, en determinadas ocasiones, los que no saben estimular en los alumnos la ilusión. Pero no todo es tan negro...
Predomina lo bueno, siempre predomina lo bueno.
Muchas gracias, Rafael. Un abrazo.

velvetinna dijo...

Gracias a tí Lola, ójala me encuentre muchas como tú por la vida jejeje.
Un beso

Una Ana en Concreto dijo...

Qué pena dan los estudiantes de tu relato, sobretodo porque no están haciendo lo que les gusta e interesa. Desgraciadamente hay gente así, pero afortunadamente creo que la mayoría son (o serán) grandes profesionales. Un saludico! ^^

Lola Montalvo dijo...

UNA ANA EN CONCRETO: Por supuesto, esto chicos son los menos. Y esperemos que con la nueva titulación de grado esto pase cada vez menos. Besos, Ana.

ana dijo...

Yo siento ser pesimista, creo que la mayoría de los estudiantes de enfermería están sin motivación, no sé si es falta de vocación o por el contrario, que tienen vocación y el sistema educativo es un poco deficiente; que es defieicente el modo en están planteadas las prácticas, los conceptos de fondo que manejan están acotados o son mínimos, la visión del ser humano que se les da está acotada... No lo sé, pero yo en general, veo un panorama más bien desolador. Les encanta llevar el fonendo colgando del cuello, pero no se sienten atraídos por la vida de la planta, por el historial de las personas, por mantener un contacto cercano con la persona ingresada... no sé, no se. Por ejemplo me sorprende mucho que cuando les dices... vamos a hacer esta técnica, o vamos a ver esta historia... te suelten sin más, es que es mi hora de bajar a cafetería... y se quedan tan panchos sin verlo. Eso era imposible que sucediera en mis tiempos... si casi nos peleábamos por atender un sencillo timbre...

... para mí es desolador, aunque siempre hay escepciones que te hacen saltar y estar al tanto de esa persona, de ayudarle en su nuevo quehaces, y deseo que los cambios a los que se enfrenta la enfermería haga que las nuevas generaciones sepan ascender en visión, motivación, y sentido común.

Quizá he sido un poco pesimista... pero esa es mi visión aquí.

Un abrazo Lola.

Lola Montalvo dijo...

ANA: comrpuebo que hemos tenido el mismo tipo de alumnos en nuestra práctica como docentes. Sí, yo también recuerdo cómo, en mi época de alumna, nos «pegábamos» por poner una insulina o por poner un aerosol. Hoy día los alumnos buscan otras cosas que se me escapan... Me da igual que sea el sistema: los profesores no siempre van a tener la culpa de todo. Además, creo que los alumnos deben tener iniciativa y no esperar a que todos se les opnga en bandeja, porque la realidad es cruda y cuanto antes se hagan a ella, mejor... (Ea, ya acabo...)
Besos miles, Ana y como siempre, gracias por leer y opinar.

Anónimo dijo...

Pues yo soy estudiante de tercero y siento diferir con vuestra opinion, yo creo que si que tenemos iniciativa, el problema es que esta muy mal estructurado todo, las practicas que hacemos son muy deficientes porque muchas veces nos encontramos con profesionales que no nos hacen ni caso o que simplemente no les apetece cargar con un alumno ya que bastante hay con la carga asistencial que soportan.Creo que deberian de pagar a alguien que de verdad este interesado en formar a los futuros enfermeros.(La gente que de verdad le gusta enseñar se nota a mi me encanta terminar el turno y decir, jolin, que bien, que majo, me ha explicado un monton de cosas y me he ido a mi casa sabiendo algo nuevo) Si nadie me explica como funciona el respirador como voy a saber manejar uno cuando acabe la carrera? Y me parece fundamental poder relacionar la teoria con la practica enfermera, no todo son tecnicas, ya se hacer muchos dextrostis, lo que de verdad necesito aprender es la patologia del paciente porque se le pone esa medicacion porque se le realizan esas tecnicas, todo en general, relacionarlo, una vision en conjunto del paciente y no solo un brazo para pinchar.Ya sabemos que la realidad es cruda, lo vemos todos los dias en las unidades. Por cierto yo no me bajo a merendar si estamos haciendo algo prefiero quedarme y aprender lo que pueda, porque se que en cuanto salga va ser la ley del mas fuerte.Y se que lo voy a pasar mal, pero espero que si tengo alguna duda me encuentre compañeras que me ayuden y no me miren mal por ser novata porque todo el mundo ha sido novato alguna vez. Por eso, porque no quiero entrar a trabajar sin aprender lo maximo que pueda creo que es fundamental la especialización, ya que recien salidos de la carrera es evidente que no sabemos de todo.(ni aun llevando muchos años en un servicio, si te cambian a otro te puedes perder)

Y por ultimo decir, que opino que la carrera de enfermeria es totalmente vocacional, al que no le guste cuidar a las personas que se dedique a otra cosa, porque esta carrera es dura pero es preciosa para la gente que realmente nos gusta. Un saludo.

Lola Montalvo dijo...

ANÓNIMO: Ante todo bienvenida a este espacio.
Este relato muestra una realidad y no es absoluto una exageración. Comprendo que no es tu caso; eso es más que evidente. Todo lo que plasmas en tu comentario es verdad también, es decir, en los hospitales y centros de salud los enfermeros/as muchas veces ven al alumno como un estorbo o como un esclavo que les va a librar de las tareas monótonas y tediosas, a parte de que muchos de ellos no tienen el bagage teórico necesario para solventar las dudas que les plantean constantemente los alumnos.
Todo eso es cierto y es penoso. Pero no deberían pagarles por tener alumnos para que lo hagan mejor: es una de las funciones del profesional de enfermería, ya sabes: función asistencial, DOCENTE e investigadora.
Pero insisto, aunque tú no tengas constancia de ello, lo que cuento en el texto ES FRECUENTE Y MÁS HABITUAL DE LO QUE TÚ CREES. He tenido alumnos muchos años, he sido docente algunos otros y lo que cuento no es exagerado. Es real. Además también he sido alumna, como bien indicas, y no se me ha olvidado. Y recuerdo a compañeros que consideraban la carrera de enfermería como un sucedáneo de la de medicina o un buen lugar donde pasar el tiempo. He trabajado con muchos compañeros a los que la profesión les traía sin cuidado, la formación contínua les parecían meras palabras polisílabas y el paciente un ente molesto y/o quejica.
Sé lo que digo y además, sólo tienes que leer los mensajes que han aportado los compañeros de la profesión que han comentado esta entrada.
Me alegro que no sea tu caso, que tengas vocación y que además esa vocación sea a prueba de bombas dado lo que veo que sufres en tus prácticas... algo que es tan cotidiano como el comer y beber, y que debes sufrir porque el sistema es así y no hay remedio.
Me alegro que tú no seas como los alumnos que muestro en mi historia. Siempre digo, si me has leído lo sabrás, que predomina los buenos profesionales y alumnos sobre los malos, pero que a los malos se les ve y se les oye más.
No te debes sentir, por tanto, aludida con este relato. No hablaba de alumnos como tú, los alumnos que sí merecen la pena.
Espero haber acabado con tu recelo con respecto a este relato «real». Espero también que acabes tu carrera con éxito y que encuentres trabajo pronto. Te lo deseo de corazón. Y espero que vuelvas a este blog y vuelvas a dejar tus impresiones en los temas que trate. Es interesante ver otros puntos de vista.
Un abrazo.

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