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jueves, 11 de noviembre de 2010

Memoria de mi enfermera XX: "Esperar..."

Hace seis meses que espero. Me dieron la noticia tras varias semanas de estar ingresado por una terrible dolencia que, aunque siempre supe que era grave, nunca imaginé que pondría en riesgo mi vida.
El médico no se anduvo por las ramas al contarme lo que sería desde ese momento mi realidad: Necesito un trasplante.
Esas palabras resonaron en mi cabeza durante un tiempo que me resultó eterno, doloroso... Me costaba razonar que mi superviviencia depende de que llegue un órgano sano y lo pongan en mi cuerpo.
Entender que tu vida depende de que en un tiempo, no demasiado amplio, en una contrarreloj infernal, llegue un órgano sano para que tú puedas tener una segunda oportunidad es algo desolador. Cierto. Una persona que vive, que respira, que piensa, que planea su ahora y su mañana, de repente dejará de tener todo eso. Por vueltas del Destino, ese tirano al que nunca comprenderemos y que regula nuestra vidas a su antojo pero con la exactitud del mecanismo de un reloj, un día esa persona dejará de vivir. Su familia, arrebatada por el dolor de la pérdida, de la noticia aún no asumida, acuciada por la falta de tiempo, sin posibilidad de detenerse a meditar, tomará una de las más terribles y a la vez generosas de las decisiones. Donará sus órganos. Entonces tendré una oportunidad gracias a la más absoluta generosidad que pueda existir: la posibilidad de dar vida.

Entender eso es desgarrador. Terrible, espantoso. Doloroso.

Pero..., pero aún así, ese trasplante supone una nueva oportunidad para poder llegar a tener una vida aceptablemetne normal. Una vida como la de los demás, como la de los que ignoran mientras caminan por la calle o trabajan en los campos el calvario que me ha tocado vivir.

Debo esperar... y espero.
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España es el país más generoso del mundo. En este país se realizan más trasplantes que en cualquier otro país, impulsados por la generosidad más absoluta, sin que los donantes o sus familias reciban nada a cambio. Hay ciertos trasplantes cuyos órganos no queda más remedio que obtenerlos de personas que ya no viven, como el que he querido reflejar en el texto, algo cotidiano y terrible que muchos desconocen. Pero otros muchos, gracias a los avances increíbles de la ciencia, se pueden obtener de personas vivas, que dan un trocito de sí mismas para que otros puedan recuperar la esperanza de una vida aceptablemente normal.
Hasta ahora, como donante vivo, solo se aceptaba a familiares directos del paciente receptor. En España, por estas fechas, se está poniendo en marcha la posibilidad de que un donante vivo, sin relación alguna con los receptores, pueda donar. Es algo que ya existe en EEUU, por ejemplo. Se le llama «El buen samaritano», creo que una metáfora que se queda corta con respecto a lo que supone donar un órgano o un trozo de tejido para que otra persona pueda recuperar sus posibilidades de vida. Hay apuntados en este sistema -y aceptados- casi una docena de personas.
Sé lo que supone estar en una lista de espera para recibir un trasplante. Estar pendiente del teléfono, ver que pasan las semanas...
Mi corazón y mi esperanza está con todas las personas y sus familias que viven una situación similar. La generosidad de muchos permiten que un día esa espera culmine con éxito y se abra ante ellos la esperanza de una vida mejor. Este mundo no es tan feo como aparenta a veces; hay mucha gente buena que sí piensa en los demás.

Y, por ahora, nada más.
Safe Creative #1011117825898

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Debe ser muy duro esperar un organo que no llega y ver como cada dia tu esperanza de vida se reduce y se apaga, pero tambien entiendo al familiar que ve a su ser querido sin actividad cerebral, postrado en una cama de la que nunca se volvera a levantar y asumir que es mejor dejar de subministrar ciertos farmacos y aumentar la dosis de morficos para que se vaya para siempre... Me gusta mucho el respeto con el que tratas temas tan delicados como este.

Saludos de un proyecto de aux. de enfermeria ;)

Lola Montalvo dijo...

ANÓNIMO: cierto que es muy duro esperar que llegue un órgano, sobre todo cuando tu vida depende de ello.
Muchas gracias por tus comentarios. Mi objetivo es precisamente ese: tratar con respeto estos temas tan delicados, pero darlos a conocer.
Proyecto de auxiliar de enfermería, te deseo lo mejor. Besos miles

Raúl Peñaloza dijo...

¡Que quede constancia que me declaro donador de órganos!

España no sólo es el país más generoso, es el país que tiene la tecnología más avanzada en cuanto a trasplantes. Basta ver las noticias.

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Yo, como he dicho varias veces por mi blog, tengo dada instrucciones para que se aproveche de mi todo lo posible una vez que la diñe.
Igualmente, en una conversación de casa nos aclaramos entre todos que en caso de muerte accidental de algunos de los miembros de la familia se donara.
De todas formas sigue siendo un tema terriblemente complicado.
Saludos.

Juanma dijo...

Sin lugar a dudas: hay que donar. No hay que dudar en esto. Alguien muere y otro alguien puede vivir. No creo que la balanza ofrezca dudas. ¿El dolor? Con ese no habrá quien pueda, sólo hay que darle de lado unos segundos, el tiempo necesario para otorgar una donación, una vida nueva.

Felicidades de nuevo por esta entrada.

Besos.

Lola Montalvo dijo...

RAÚL: cierto, yo también confío plenamente en la capacidad tecnológica y científica de la sanidad española. Y en lo justo de su sistema de listas. Un abrazo y gracias, Raúl.

MIARMA: eso es lo mejor, dejarlo claro para que no haya dudas en momentos tan delicados. Imagínate el papelón del médico que debe informar a la familia de una pérdida y solicitar una donación, todo en cuestión de minutos. Muchas gracias por opinar y participar, Rafael. un abrazo

JUANMA: Te digo una cosa, querido Juanma: muchas veces el dolor de la pérdida se ve en parte consolado al saber que han podido ayudar a otra persona al salvarle la vida. La generosidad humana en estos casos -y en otros muchos, la verdad- es maravillosa. Gracias por opinar y besos miles.


GRACIAS A TODOS por manifestar vuestra intención de ser donantes.

CreatiBea dijo...

Pero por supuesto que hay que donar. Es necesario, sensato y esperanzador.

Un abrazo Lola.

Una Ana en Concreto dijo...

Es totalmente admirable la generosidad de mmuchas personas. Hay mucha gente hoy en día que vive gracias a esa humanidad. Un beso, Lola ;)

Lola Montalvo dijo...

BEA: lo dices muy bien con sencillas y sensatas palabras. Besos miles y gracias por opinar, Bea.

UNA ANA EN CONCRETO: estos días atrás una buena amiga ha recibido un trasplante de corazón que le da una nueva oportunidad para recomenzar su vida. La generosidad de la humanidad emociona. Besos miles y gracias, Ana.

ana dijo...

España es un país maravilloso, con personas increíbles, eso es lo que nos dicen esas estadísticas que confirman que aquí, se realiza el mayor número de transplantes.

No sólo es que una persona sea capaz de pensar en los demás y ser generosa... no es sólo eso. Es mucho más; ES UNA PERSONA CAPAZ DE PENSAR EN LOS DEMÁS CUANDO ESTÁ VIVIENDO LA CIRCUNSTANCIA MÁS DRAMÁTICA DE SU VIDA, UN DOLOR INFINITO HABITA SU ALMA.

UNA PERSONA QUE PIENSA EN LOS DEMÁS... JUSTO EN ESE MOMENTO DE INTENSO DOLOR; LA DESPEDIDA DE UN SER MUY QUERIDO.


Yo también lo he visto. He visto padres que han donado los órganos de sus hijos. Nada hay más grande que un ser humano. Nada.

Lola Montalvo dijo...

ANA: nada añado a algo tan bien expresado. Muchas gracias, Ana. Un abrazo.

Paco dijo...

Yo sólo puedo decirles que mientras hay vida, hay esperanza. Y lo dice alguien que la había perdido ya... Estuve 27 años y medio seguidos en diálisis y cuando ya creía que me quedaba muy poquito de vida, llegó ese gran regalo.... El regalo de la VIDA.
Me pude trasplantar, y hoy estoy muy bien, después ya de 8 años del trasplante... Gran articulo y mucho ánimo a tod@ds !!!!!!

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