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lunes, 28 de diciembre de 2009

Ayer la conocí...

Sé que ella prefiere que no la nombre, que nadie sepa de su persona. Creo que cuando lea estas palabras que pugnan por salir de mis dedos se sentirá azorada y no sabrá muy bien hacia donde mirar. Pero quiero compartirlo. Pocos sois los que me leéis aún, pero me da igual. Muchos procedéis de donde yo y no tengo la menor duda de que la conocéis.
Ayer tuve el placer de conocer en persona a Mariluz Herrero.
Como yo, como Diego Castro, como otros muchos escritores llenos de ilusión por poder tener voz, por dar a conocer sus escritos aunque las editoriales nos ignoren, Mariluz Herrero publicó en Bubok sus novelas policíacas. Y allí nos conocimos. He de añadir que fue ella la que dio el primer paso, no voy a apropiarme de un mérito que no me corresponde. Empezamos a mensajearnos y la conversación surgió con la mayor naturalidad, como si la conociera de toda la vida. Tenemos orígenes diferentes pero muchas cosas en común.
Entonces decidí leer sus novelas. Empecé por Para Charlie... y terminé por La Burundanga, ambas con un número de descargas, junto a su otra novela, Bajas presiones, que dejan pálido al más optimista de Bubok.
El género por el que se decanta Mariluz Herrero es la novela negra. Con un lenguaje sencillo que engancha desde el principio, Mariluz crea unas tramas creíbles, inquietantes, que te enredan y te hacen participar casi sin darte cuenta, al introducirte en el ambiente más cotidiano que uno se pueda imaginar. Los personajes se sientan en la salita de estar de cualquier casa de cualquier ciudadano y te explican cuales son sus dudas, cuales sus sospechas, sus temores, y te detallan cuales van a ser sus siguientes pasos, mientras comen, toman café y fuman.
Sé que muchos han leído estas novelas como las he leído yo. Y que gusta.
Al leerla conocía sus escritos, conocía su papel como escritora.
Y ayer conocí a Mariluz en persona.
Ella tuvo la deferencia de acercarse a mi ciudad, un viaje en coche de no menos de dos horas y media desde donde vive. Pasamos una estupenda tarde, ella con su marido, un hombre estupendo, simpático, conversador; yo con mi marido y mis hijos pequeños, dos torbellinos difíciles de soportar si uno no está suficientemente entrenado o sedado.
Fue una experiencia estupenda que se me quedó corta, que me supo a poco.
Ahora ya le pongo rostro a esas palabras, a esos simpáticos comentarios, a esas generosas alabanzas a mi sencillo quehacer. Por supuesto, la siguiente visita será la mía a su bonita ciudad.
Quería compartir la maravillosa tarde que pasé ayer en una compañía inmejorable.
Espero que lo limitado de mis palabras hayan sido capaces de emular en vuestra imaginación, aunque sea una escueta idea, de lo que mi espíritu me dicta. Ayer conocí, por fin, a Mariluz Herrero. Y me encantó.
Creo que como escritora Mariluz Herrero tiene mucho que decir, pero eso ya es otra cuestión que espero poder tratar algún otro día en este mi humilde blog con suficiente amplitud... ¡y con su permiso!
Podéis encontrarla con el seudónimo de Irlanda Herrero en:
http://www.librovirtual.org/autor.php?autor=Irlanda%20Herrero
http://irlandaherrero.bubok.com/
Y, por ahora, nada más.

11 comentarios:

Juanma dijo...

Tomo nota de la autora.

Buenas tardes entonces, ¿no?

Besos.

Juanma dijo...

Perdón, sobre el plurar: buena tarde entonces, ¿no? (la que pasaste, obviamente)...qué torpe estoy.

Lola Montalvo dijo...

Por supuesto, Juanma. Conocer a alguien en persona con la que llevas meses de contacto, de colaboración incluso, es una sensación inquietante, entre otras razones porque la persona puede no ser realmente como te la imaginabas. Ella, Mariluz, pensaba igual que yo y así me lo hizo saber, sinceridad que mejoró mis sensaciones. Pero se trata de alguien diferente, una mujer inteligente, de agradable conversación que sabe de música, de literatura...
Espero que sea una amistad duradera. De corazón, lo espero.
Gracias Juanma por tu interés.
Besos y hasta pronto.

ana dijo...

Es cierto, la aldea global nos acerca a personas que cuando las conocemos, es como si las hubieras estado esperando. Insondable este internet.

Saludos.

Lola Montalvo dijo...

Tú lo has descrito, Ana, con palabras muy certeras... Jamás yo lo habría explicado mejor. Se conecta con alguien y no se sabe por qué y cuando conoces a esa persona tienes la sensación de que esos ojos estaban en tu corazón.
Besos y hasta pronto

Juanma dijo...

Madre mía: luego escribí "sobre el plurar" en lugar de "sobra el plural"...pues andaba yo bueno ayer.

Besos.

Lola Montalvo dijo...

No te preocupes, Juanma... la forma no siempre es imprescindible. En este caso entendí el fondo. Besos

adela dijo...

Hola, cariño. Desde la tarde que estuve en tu acogedora y calentita casa te estoy siguiendo, pero por alguna extraña razón -la informática no es lo mío- no te podía comentar.
Bueno, a lo que voy, creo que la gente especial se huele incluso a través de la red.
Para los que además tenéis la fortuna de escribir debe ser la leche.
Un abrazo verdadero, amiga.

Lola Montalvo dijo...

Mi queridísima Adela, este lugar tiene un color especial con amigas como tú. Gracias por apoyarme en estas mis cosillas, gracias por estar ahí. Besos miles, de corazón.

Mariluz Herrero dijo...

Vaya!! No había visto los comentarios, pero a estas alturas creo que ya te haces una idea aproximada de mi torpeza (venía de fábrica).
Sólo decirte que considero nuestro encuentro como mi regalo especial de Navidad y que también deseo una amistad duradera. Intentaré mantenerme a tu altura.
Besazos y abrazotes!!!

Lola Montalvo dijo...

Mariluz, estamos al mismo nivel en distinta ciudad, no más. Besos miles

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